Escribe Ignacio Camuñas Solís: De manera lamentable seguimos alimentando y promocionando toda clase de disparates en nombre de la libertad personal, sin darnos cuenta de la trampa que encierran estas políticas que lo que acaban produciendo son nuevas esclavitudes para el individuo.
Despreciar y abandonar una política de protección a la familia dejando a cada persona en riesgo de marcada soledad supone arrojarla necesariamente en brazos del Estado».




