La opinión de los fieles: «Deben ver la renuncia como un ejemplo de humildad profunda de un hombre que ama sobre todo a Cristo»
Comparaciones: «Los de Juan Pablo II y Benedicto XVI son dos comportamientos heroicos en momentos distintos»
El cardenal Julián Herranz
(Baena, 1930) ha servido en el Vaticano desde 1960 a cinco Papas, todos
ellos en proceso de canonización. Como presidente del Pontificio
Consejo de Textos Legislativos, una especie de Tribunal Constitucional,
el cardenal andaluz fue el máximo jurista con los dos últimos Papas.
Discípulo de doctor Jiménez Díaz
y médico psiquiatra, Julián Herranz descubrió un fuerte interés por el
Derecho Canónico y una vocación sacerdotal. Su último servicio a Benedicto XVI fue presidir la comisión cardenalicia investigadora del ‘Vatileaks’. Con eficacia y éxito plenos.
Eminencia,
usted estaba el lunes en la reunión de cardenales cuando el Papa les
comunicó inesperadamente su renuncia. ¿Qué sintió?
Primero
tuve la reacción del jurista y luego la del cardenal. Para un canonista
fue una sorpresa, primero por la precisión jurídica con que estaba
actuando. Pero, sobre todo, porque un hecho de este tipo no tiene ningún
precedente en la historia de la Iglesia.
