Artículo del Dr. Pablo Cabellos:

Es evidente que me refiero a las próximas elecciones generales
Es muy posible que en el título de estas líneas no se recojan todas las opciones. Por ejemplo, he dejado fuera deliberadamente el odio −aunque la venganza sea prima hermana−, la frivolidad, que existe, la mera simpatía del candidato, etc., etc. Para pensar un poco −si tenemos esa “funesta manía”− nos bastan con las enunciadas, teniendo en cuenta que no todas son excluyentes de las otras, aunque puedan marcar el lugar del acento. 

Para que nadie se llame a engaño, al escribir un poco de cada una de esas posibilidades, me refiero por igual a izquierda, derecha y centro, si es que estas denominaciones son vigentes con la transversalidad existente. Debo añadir que sólo me mueve un impuso ético y no la política partidista.
El DRAE afirma que la venganza es satisfacción que se toma del agravio o daño recibidos. Esto ya no suena muy bien desde el punto de vista ético, aunque tenga su explicación porque el agraviado necesita una satisfacción, si no perdona sin ella. Wikipedia escribe: La venganza en general persigue un objetivo más injurioso que reparador. El deseo de venganza consiste en forzar a quien haya hecho algo malo en sufrir el mismo dolor que él infringió, o asegurarse de que esta persona o grupo no volverá a cometer dichos daños otra vez.