
Sin búsqueda, probablemente se habría extinguido la humanidad
Si resumiéramos muy sucintamente la historia de la humanidad, convergeríamos en que desde los albores de nuestra especie se manifiesta una incansable tendencia hacia lo divino, lo inasible, lo infinito, lo inmortal. Cada uno busca en su interior lo que intuye que puede hacerle feliz, aunque no siempre sepa cómo y ni tan siquiera acierte a alcanzarlo. Es verdad que esa búsqueda no ha sido siempre con tino, ni exitosa; pero, sin búsqueda, probablemente se habría extinguido la humanidad.
Acertar en esta cuestión, permanente e inevitable en mi opinión, quizá no pueda lograrse sin una intervención divina en la historia, de manera que las personas y sociedades, aunque se desmanden, siempre puedan tener la capacidad de regresar de la barbarie.




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