Quizá hoy día resulta más difícil que se abra camino una vocación, en el modelo de sociedad compleja y tecnificada en que vivimos, donde el ambiente parece mucho menos propicio
Para que triunfe el mal, solo es necesario
que los buenos no hagan nada (Edmund Burke)
que los buenos no hagan nada (Edmund Burke)
Puede ser cierto que el ambiente no ayude mucho, pero eso no es algo exclusivo de nuestra época. Además, muchas veces, precisamente ese ambiente contrario puede templar y madurar una vocación.
Así lo evocaba Joseph Ratzinger cuando escribió su autobiografía, antes de ser Benedicto XVI, narrando un sucedido de sus años de adolescente, cuando estaba terminando la Segunda Guerra Mundial.

