La aparente muerte de la verdad nos puede llevar a la muerte de los derechos humanos.
La proliferación de las redes sociales entre el gran público a lo largo y ancho del mundo no ha servido por ahora para encontrar una información veraz, sino al contrario, se difunden hoy más noticias falsas, más mentiras, que nunca en la historia de la humanidad. Ocurre en grado mayor en las grandes campañas electorales, como la de los Estados Unidos, el referéndum sobre el Bréxit británico y ahora se avecinan las elecciones de Francia y Alemania. La revista Time publica esta semana en portada: “Is truth dead?” (¿Ha muerto la verdad?) Si muere la verdad, muere la democracia y con ella la libertad de expresión y los derechos humanos.