He tenido la gran suerte de convivir con él varios años y ha sido él quien ha puesto el título a estas líneas que escribo
Acabo de recibir la noticia de que Luis se ha ido a la casa del Padre, y ha hecho el viaje “en silla de ruedas”. Médico y sacerdote, manchego como el Alonso Quijano que inmortalizara Cervantes en el Quijote, Luis ha tenido como “Rocinante” una silla de ruedas en la que ha vivido casi 30 años: desde abril de 1991, al sufrir un accidente de tráfico.
He tenido la gran suerte de convivir con él varios años y ha sido él quien ha puesto el título a estas líneas que escribo. Un día, por los años 90, me decía desde su silla de ruedas: “Yo me considero como un millonario que ha perdido mil pesetas”. Seguro que le ha hecho sonreír esta licencia que me he permitido cambiarle las pesetas por Euros, al titular el artículo.
