Mi hijo duda entre disfrazarse de emperador del Sacro Imperio o de decapitado isabelino; los zombies no dan tanto juego.
Holywin: Carmen hizo Santa Cordelia el año pasado, Quique, San Enrique. Lo que explica perfectamente el artículo de hoy del periódico:
Perpetré una impertinencia. Un maestro empezaba una argumentación afirmando: "Aunque todos somos pacifistas...". Le interrumpí: "¿Pacifista yo? Ni por pienso". Él iba a defender el uso de la fuerza en determinados supuestos y sus ventajas humanitarias, pero yo, que soy pacífico y por eso, no quería la etiqueta de pacifista ni a efectos retóricos. Creo en la fuerza como sostén de la justicia, y en la dialéctica como vía hacia la verdad, y hasta en el enfrentamiento como factor lírico, que da carácter épico a la vida.
Razón por la cual estoy encantado con la propuesta de oponer al Halloween el Holywin. Basándose en la fiesta de todos los santos, sacándole jugo al juego de palabras y recogiendo el gusto infantil por disfrazarse, pretende cambiar zombies por santos. No traiciona el origen de la fiesta y nos pone igual ante la realidad post mortem, sólo que esperanzada.
