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martes, 16 de febrero de 2021

Cuaresma: un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad

 

En su mensaje para la Cuaresma 2021, el Papa alienta a los cristianos a prepararse para la celebración de la Pascua, recorriendo un camino de conversión basado en tres puntos clave: La fe, la esperanza y la caridad, expresadas en tres gestos concretos que podemos aplicar en nuestra vida diaria: el ayuno, la oración y la limosna

Texto del Mensaje del Santo Padre

«Mirad, estamos subiendo a Jerusalén...» (Mt 20,18)

Queridos hermanos y hermanas:

Cuando Jesús anuncia a sus discípulos su pasión, muerte y resurrección, para cumplir con la voluntad del Padre, les revela el sentido profundo de su misión y los exhorta a asociarse a ella, para la salvación del mundo.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Cuaresma 2019: la conversión personal se proyecta sobre la creación entera

El mensaje de Cuaresma invita a celebrar la Pascua como fiesta de la llamada del hombre a una nueva generación.

  Estudiaba primero de Derecho en Madrid cuando leí una máxima que tendría mucha influencia en mi vida: “De que tú y yo nos portemos como Dios quiere −no lo olvides− dependen muchas cosas grandes” (Camino, 755).

miércoles, 21 de febrero de 2018

La Cuaresma como fuerza liberadora

Escribe Pablo Cabellos: ‘Tiempos recios’, diría Teresa de Ávila, época para no dejarse confundir y buscar la libertad que libera
Probablemente, algunos piensen que soy un provocador. Y de algún modo aciertan. 
Efectivamente, la moda en ciertos ambientes es el pensamiento de que la libertad se mantiene viva con la posibilidad ilimitada de elegir en campos diversos, si bien acaban teniendo una dirección casi común: el sexo, bien sea por su práctica irrefrenable, bien buscando una buena teoría que lo justifica (ideología de género) o buscando la concomitancia con temas ya casi vulgares como el divorcio exprés o más dolorosos como el aborto procurado y, en algunos casos encubierto, como en los embarazos no deseados. 

miércoles, 4 de marzo de 2015

El abandono, la mejor penitencia

El abandono, la mejor penitencia
   Si queremos recorrer esta Cuaresma como un camino de formación del corazón, tal y como nos sugiere el Papa, necesitamos un corazón abandonado
   La limosna, la oración y el ayuno que la Iglesia nos anima a vivir durante este tiempo de Cuaresma eran ya prácticas habituales de la piedad judía. El Señor, como buen judío, no se opone a ellas.
   Jesucristo ha venido a la tierra a darle todo su sentido a los preceptos de la Ley Antigua. Él conoce como ninguno el peligro de ostentación que pueden llevar aparejadas esas prácticas, y critica públicamente esa actitud que él mismo llama “hipócrita”.
   Todo el Sermón de la Montaña[1] busca, de hecho, crear un nuevo clima, una nueva actitud interior. Es ese carácter interior y espiritual de la Ley el que el Señor ha venido a traer en plenitud. La piedad, si es auténtica, debe vivirse con rectitud de intención, en intimidad con Dios y huyendo de ser vistos.

viernes, 27 de febrero de 2015

Formación del corazón


Formación del corazón
   Si Benedicto XVI apelaba a “creer en el amor”, Francisco muestra el camino concreto que, desde la vida cristiana, lleva a participar de la misión de la Iglesia: salir de uno mismo para colaborar con el amor de Dios que salva

Renovarse para vencer la indiferencia

   Cuando se habla del “corazón” en el ámbito de la educación y de la fe, se corre el riesgo de encontrar resistencia ante lo que podría tomarse, equivocadamente, por mero sentimentalismo. Si se tratara de esto, estaríamos tan lejos del cristianismo como si tratáramos de la dureza del corazón. No se trata de vencer el sentimentalismo con dureza, sino de la fortaleza para amar.
   El mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma de 2015 lleva por título “fortalezcan sus corazones” (St 5, 8). Lo que propone es una renovación personal y eclesial para vencer las dos formas más actuales de la dureza del corazón: la indiferencia y el encerrarse en uno mismo o en el propio grupo. Y como siempre, esto tiene una gran importancia para la educación de la fe y de la afectividad en la vida cristiana.

miércoles, 28 de enero de 2015

Fortalezcan sus corazones (St 5,8)


Fortalezcan sus corazones (St 5,8)
   Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2015
Queridos hermanos y hermanas:
   La Cuaresma es un tiempo de renovación para la Iglesia, para las comunidades y para cada creyente. Pero sobre todo es un «tiempo de gracia» (2 Co 6,2). Dios no nos pide nada que no nos haya dado antes: «Nosotros amemos a Dios porque él nos amó primero» (1 Jn 4,19). Él no es indiferente a nosotros. Está interesado en cada uno de nosotros, nos conoce por nuestro nombre, nos cuida y nos busca cuando lo dejamos. 
   Cada uno de nosotros le interesa; su amor le impide ser indiferente a lo que nos sucede. Pero ocurre que cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen… 
   Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien. Esta actitud egoísta, de indiferencia, ha alcanzado hoy una dimensión mundial, hasta tal punto que podemos hablar de una globalización de la indiferencia. Se trata de un malestar que tenemos que afrontar como cristianos.

sábado, 22 de marzo de 2014

La pobreza cristiana dista mucho de la miseria


La pobreza cristiana dista mucho de la miseria
El Papa se interroga sobre el significado de la invitación a la pobreza evangélica de San Pablo en nuestros días, y propone a los fieles “algunas reflexiones, a fin de que os sirvan para el camino personal y comunitario de conversión”
Si algún concepto doctrinal resulta polisémico −con perdón por el término−, es el de pobreza. Lo he pensado tras leer el texto del mensaje papal para el tiempo de Cuaresma, que comienza con el Miércoles de Ceniza.
La verdad es que no extraña el paradójico título del documento: “Se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza”. Al cabo de un año de pontificado, las posibles sorpresas enlazan con la coherencia de la propia personalidad: se comprende que, de las muchas facetas que gravitan en este tiempo litúrgico, el papa haya elegido un tema, que procede de la Segunda Carta de San Pablo a los Corintios; el apóstol los alienta a mostrar su generosidad ayudando a los hermanos de Jerusalén que están atravesando dificultades. Francisco se interroga sobre el significado de la invitación a la pobreza evangélica de San Pablo en nuestros días, y propone a los fieles “algunas reflexiones, a fin de que os sirvan para el camino personal y comunitario de conversión”.

sábado, 25 de febrero de 2012

Contra tibieza, responsabilidad

El mensaje de Benedicto XVI para la Cuaresma de 2012 no anda con rodeos. Se centra directamente “sobre el corazón de la vida cristiana: la caridad”. Así sigue fiel al propósito trazado en su primera encíclica “Deus caritas est”. 

            El mensaje tiene como lema un breve texto de la Carta a los Hebreos: «Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras» (10,24). Y sobre el centro de la caridad, el Papa destaca sus tres aspectos: “la atención al otro, la reciprocidad y la santidad personal”. 

            Primero, la atención al otro, la responsabilidad para con el hermano. La carta a los Hebreos nos invita, dice Benedicto XVI, “a fijar la mirada en el otro, ante todo en Jesús, y a estar atentos los unos a los otros, a no mostrarse ajenos, indiferentes a la suerte de los hermanos”; sino “hacernos cargo del otro”; lo que quiere decir “atención al bien del otro y a todo su bien”. 

sábado, 11 de febrero de 2012

Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la Cuaresma 2012

Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la Cuaresma 2012
«Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras» (Hb 10, 24)

VIDEO: El Papa propone la "corrección fraterna" en su mensaje de Cuaresma
         
 Queridos hermanos y hermanas:

      La Cuaresma nos ofrece una vez más la oportunidad de reflexionar sobre el corazón de la vida cristiana: la caridad. En efecto, este es un tiempo propicio para que, con la ayuda de la Palabra de Dios y de los Sacramentos, renovemos nuestro camino de fe, tanto personal como comunitario. Se trata de un itinerario marcado por la oración y el compartir, por el silencio y el ayuno, en espera de vivir la alegría pascual.

viernes, 12 de marzo de 2010

LA ZARZA ARDIENTE

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Ramiro Pellitero, a propósito de la zarza ardiente, nos habla del encuentro con Dios en la Cuaresma


La herencia judía –configurada por el Dios vivo–, el alma rusa –transida de cristianismo y de vitalidad–, la historia europea del siglo XX y la cultura occidental –con sus avances y paradojas–, la nostalgia de la niñez y de las tradiciones populares, el sentido profundo de los Almudi.org - Ramiro Pelliterosímbolos, el dominio de la fantasía surrealista, una llamativa capacidad para observar el mundo como una vidriera de intensos y vivos colores. Todo eso se junta en la obra de Marc Chagall (1887-1985), pintor francés, de origen bielorruso, cuyo verdadero nombre era Moishe Shagal.

En el museo nacional de Niza que lleva su nombre, Chagall tiene una colección denominada “mensaje bíblico”. Uno de sus cuadros, de fondo azulado oscuro, representa el encuentro de Moisés con la zarza ardiente, en el monte Horeb. Allí le habla “El que es” para convocarle a su misión de pastor y liberador de su pueblo. Moisés, ataviado con una túnica blanca, está de rodillas, descalzo, adorando el fuego que sale de la zarza. De su cabeza brotan los haces de la luz que –según el libro del Éxodo– llenaba su rostro, por haber hablado con Dios.

Sobre la zarza, un ángel en el centro de un círculo coloreado de amarillo, rosa y rojo, corona la escena, como intermediario entre la llamada de Moisés, a la derecha, y la ejecución de su misión, del otro lado: Moisés de nuevo, con la faz de un amarillo resplandeciente, con un manto largo que representa –¡allí están todos ellos diminutamente constituyendo ese manto!– la multitud del Pueblo de Israel atravesando el Mar Rojo a la salida de Egipto, siguiendo a Moisés que camina hacia las tablas de la Ley.

Ramiro Pellitero
ReligionConfidencial.com
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viernes, 5 de marzo de 2010

ENSANCHAR LA JUSTICIA


Articulo de Pablo Cabellos en El Levante sobre el mensaje del Papa para la Cuaresma

Como expresa el título, deseo escribir sobre una justicia más amplia de lo que suele entenderse al emplear esta palabra. Con la definición de Ulpiano, en el lenguaje común, justicia es dar a cada uno lo suyo —dare cuique suum.

Sin embargo, como ha escrito Benedicto XVI en su mensaje para la presente Cuaresma, esta clásica enunciación no aclara en que consista eso «suyo», que es necesario asegurar a cada uno. Ciertamente, se podría afirmar que son nuestros todos los contenidos en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, sencillamente porque somos humanos. También es verdad que cada persona debe recibir lo que legalmente le corresponda.

Pero, ¿se puede garantizar todo por ley? Evidentemente, no. Ni siquiera los Derechos Humanos están asegurados a todos, incluso en las sociedades democráticas, donde algunos muy elementales —la vida, por ejemplo— no son de posesión universal, bien porque una ley lo impide —en el caso citado, el aborto legal—, bien porque una determinada situación lo hace imposible. En este escenario se encuentra, con desgraciada actualidad, el derecho al trabajo.

Sin embargo, el Papa va más lejos al afirmar que lo más necesario para el hombre no se le puede garantizar por ley; gozar de una existencia plena requiere algo más íntimo: el hombre vive del amor que sólo Dios, que lo ha creado a su imagen y semejanza, puede comunicarle. El derecho del hombre a Dios es más necesario que el derecho al pan, con ser éste imprescindible y una obligación el proporcionarlo a todos.

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