Una prueba de que la constancia debe ir acompañada de inteligencia y de estrategia, no solo de insistencia.
Londres, 22 de mayo de 1787. Después de que los trabajadores han marchado a sus casas, doce hombres se reúnen en una pequeña imprenta del número 2 de la calle George Yard.
No son personas poderosas, pero inician un movimiento que, tras mucho trabajo y muchas resistencias, acabaría por transformar el mundo: en menos de cincuenta años lograron que se aboliera la esclavitud en el imperio británico, cuando buena parte de su economía se fundamentaba sobre el trabajo esclavo.

