Nueva Revista me encargó un ensayo sobre la nobleza de espíritu. Puse manos a la obra con la esperanza de que se me pegase algo.
Se me pegó, porque he quedado enganchado al tema, más hondo, ancho y alto de lo que parece. Hace ya varios meses que publiqué el artículo, pero no pasa una semana en que no encuentre aquí o allá nuevas añoranzas postmodernas, lúcidos análisis e, incluso, auténticas llamadas de auxilio.