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sábado, 12 de agosto de 2017

La belleza nos salvará de la crisis. La propuesta educativa de Dostoievski

Habla Tomás Baviera: Dostoievski nos conduce a una singular propuesta: lo que nos va a salvar de la crisis existencial son los buenos recuerdos de las personas que nos han amado incondicionalmente. 

En 1905 Chesterton publicó un libro titulado Herejes, en el que daba nombres y apellidos. Los herejes no eran otros que los grandes intelectuales de la época. Según Chesterton, todos ellos estaban equivocados, y el motivo de su herejía no era otro que esquivar el problema de qué es lo bueno”[1]. Hablaban de progreso, dignidad o justicia, pero apenas abordaban el tema de lo bueno.
Esta es la crisis que me propongo abordar en esta conferencia: la crisis sobre el bien, o mejor dicho, la falta de reflexión sobre lo bueno. Para ello me voy a apoyar en uno de los intelectuales que sí reflexionó sobre esta cuestión: el novelista ruso Fiódor Dostoievski.

miércoles, 5 de abril de 2017

Asombro y malicia: anatomía del bien y del mal

Escribe Joseph Pierce: La vía de la humildad conduce, sobre la cinta transportadora del asombro, a la recompensa del paraíso celestial. La vía del orgullo conduce…
“¡Pues yo soy Saruman el Sabio, Saruman el Hacedor de Anillos, Saruman el Multicolor!"
En la obra maestra de TolkienEl Señor de los Anillos, Saruman el Blanco renuncia a su título y oficio, declarándose a sí mismo “multicolor”. Ya no le satisface ver la realidad como una batalla entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas. Demasiado “sabio” para sentirse vinculado a semejante visión en blanco y negro del universo, desdeña el blanco, la unidad de la luz entera, y la fragmenta en un espectro pluralista, más allá del bien y del mal.
Los estudiosos de la filosofía no pueden sino ver un paralelismo con las ideas de Friedrich Nietzsche, cuya obra tardía Más allá del bien y del mal quiso demoler todos los conceptos tradicionales de moralidad.

lunes, 8 de febrero de 2016

La sensibilidad


Decía Diderot que “la insensibilidad hace monstruos”. Se trata sin duda de una de las enfermedades más terribles de nuestro tiempo. La insensibilidad y la indiferencia, la falta de compasión ante los problemas de los demás, degrada al ser humano.

La persona sensible se abre a los principales problemas de la sociedad y valora la belleza tanto como el bien, sin embargo, la persona insensible pasa de largo ante los problemas ajenos. La abundancia de información que recibimos nos dificulta valorar las cosas en su justa medida. Toda acaba siendo trivial.


Seamos sensibles ante la belleza, cultivemos la delicadeza ante el bien, captemos con realismo los problemas y abrámonos a la su solución con generosidad. Solamente así podremos construir un mundo más humano.

serpersona.info

sábado, 26 de diciembre de 2015

La hierba crece de noche


"La hierba -como todas las cosas grandes e importantes del mundo- crece de noche, en silencio, sin que nadie la vea crecer". Porque bondad y bien empalman con silencio, así como la estupidez va siempre acompañada del brillo y del estrépito.

A veces uno se muere de risa: llevas toda tu vida luchando por escribir bien, acusando montañas de páginas, renunciando a millares de diversiones para atarte a este potro de tortura que es la máquina de escribir… ¡y se enteran veinticinco! 

Pero te llaman un día a la televisión para que digas las cuatro bobadas que se pueden decir en tres minutos (y que forzosamente en aquel clima de focos y locura no pueden ser otra cosa que bobadas) ¡y luego estás durante un mes encontrándote con amigos que te dicen que te vieron en la «tele» y que hasta te valoran por ese maravilloso éxito de que tu rostro haya aparecido en ese cuadradito luminoso!

martes, 14 de abril de 2015

La belleza de lo cotidiano

“En un mundo en el que todos piensan sólo en comer, en hacer dinero, en divertirse y en mandar, es necesario que haya quien de vez en cuando refresque la visión de las cosas, que haga sentir lo extraordinario en las cosas ordinarias, el misterio y la belleza que se ocultan bajo el velo de la realidad cotidiana” (Giovanni Papini).

El gran escritor argentino Jorge Luis Borges confesó una vez su amor por Giovanni Papini “injustamente olvidado”. Efectivamente, superando la (aparente?) indignación constante, la voz del autor florentino se mercería resonar en nuestros tiempos tan grises y aburridos, en los que predomina el “comer, hacer dinero, divertirse y mandar” cita perteneciente a esa especie de autobiografía o diario existencial llamado“Un hombre acabado” (1913). Es como una llamada a “despertar” de la mediocridad cotidiana.

miércoles, 7 de mayo de 2014

La belleza del bien

   
   El regreso de Troya fue complicado para Ulises: diez años a merced de los dioses y de los mares, y siempre con la muerte en los talones. 

   Cada vez que su nave arribaba en tierra extraña, una misma inquietud: «¿De qué clase de hombres es la tierra a la que he llegado? ¿Son soberbios, salvajes y carentes de justicia, o amigos de los forasteros y con sentimientos de piedad hacia los dioses?».

    Desde los orígenes, la conducta humana se enfrenta a la doble posibilidad de ser, precisamente, humana o inhumana. La libertad implica siempre el riesgo de escoger tanto una conducta digna del hombre como otra indigna y patológica. Llamamos ética a la elección de la conducta digna, al esfuerzo por obrar bien, a la ciencia y al arte de conseguirlo.

viernes, 11 de octubre de 2013

El placer y la realidad


¿Qué es el bien? ¿El placer? ¿La autoconservación? Después de algunos experimentos Spaemann concluye que el bien tiene que ver sobre todo con la realidad; y en este sentido, con la educación ética.


1. De nuevo, ¿qué es el bien?

     Una vida buena o auténtica consiste en buscar el bien, incluso “debe” procurar hacer el bien. La palabra “deber” apela a nuestra voluntad, y a muchos hoy esto les suena como una imposición que viene de fuera, y no de su propia voluntad, pues “yo quiero hacer lo que yo quiero”. Esto parece evidente. Pero ¿por qué quiero algo?. El apático, el que no quiere nada, no se plantea ningún deber. Pero entonces no podrá aspirar a una vida mejor, éticamente hablando; es decir, a crecer en madurez y por tanto en posibilidades de ayudar a los demás.