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martes, 23 de febrero de 2021

Administradores de la muerte


La experiencia médica en cuidados paliativos señala, como afirma Jacinto Bátiz, que el enfermo “no es que quiera morir, lo que no quiere es sufrir”

Un médico amigo, me acaba de enviar un artículo cuyo título no deja de ser ciertamente llamativo: “De cuidar la vida a administrar la muerte”. Nada más verlo intuí por dónde iría su contenido, y dije para mí: ¡Has dado en el clavo!  Jacinto, que así se llama mi amigo, temeroso quizás de haber ido un poco lejos, comienza con estas palabras: “Reconozco que el título que he elegido para este artículo tal vez sea muy fuerte, pero quiero reflejar en él lo que deseo compartir con quien elija leerlo”.

martes, 17 de noviembre de 2020

Paliativos, los cuidados menos cuidados


Desconocidos, olvidados, ignorados… España está a la cola en cuidados paliativos. Dos autoridades en la materia, el Dr. Manuel González Barón y el Dr. Alberto Meléndez, explican qué tratamiento deberían tener en nuestro sistema sanitario

¿Qué son los cuidados paliativos?

El Dr. Manuel González Barón, director de la Cátedra de Oncología Médica y Medicina Paliativa de la Universidad Autónoma de Madrid, define los cuidados paliativos como «la posibilidad de aliviar, cuidar, acompañar y consolar a los enfermos cuyas perspectivas de vida están ya muy agotadas y cuya curación es imposible». «Una forma de atender a la persona con una enfermedad o una condición que le produce gran fragilidad, cuando esta enfermedad o condición no puede ser revertida», añade el Dr. Alberto Meléndez, vicepresidente de SECPAL (Sociedad Española de Cuidados Paliativos).

jueves, 27 de febrero de 2020

Una propuesta indigna

Escribe el Dr. Gonzalez Barón: «En los más de 45 años de médico en ejercicio, solo un enfermo me planteó morir de manera persistente, y después de muchas horas y varios días, lo convencí de que siguiera con nosotros. Cuando ya se moría, un año después,…»
»…quiso darme las gracias por ese tiempo de más y haber podio disfrutar de su familia y entre otras satisfacciones asistir a la Primera Comunión de su hijo»
Me disponía a escribir un nuevo artículo sobre la dignidad del paciente y la eutanasia cuando de repente recibí por Whatsapp una entrevista que Jordi Évole le hace a mi querido amigo y colega el doctor Marcos Gómez Sancho, uno de los cuatro o cinco «viejos rockeros» que comenzamos esta actividad de los Cuidados Paliativos en España. 

martes, 12 de noviembre de 2019

Hablemos claro sobre cuidados paliativos: el mensaje importa

La OMS está apoyando los países con distintos tipos de herramientas.

En su habitación del hospital, donde se encuentra desde hace días para recibir tratamiento oncológico, María está angustiada. Además de otros síntomas, tiene dificultades para respirar. La ayuda llega pronto a través del equipo de Cuidados Paliativos
"Trabajamos junto con sus oncólogos para aliviar, revisar los tratamientos e indicar medicación que pueda hacer su enfermedad más llevadera desde todos los puntos de vista", le explica uno de los doctores.

miércoles, 31 de julio de 2019

El deber de auxiliar, incompatible con un teórico derecho a morir

Reconozco mi exiguo interés por el derecho penal, así como la sensación de perderme cuando intento averiguar la tipificación de alguna conducta, porque la inflación legislativa española en este campo jurídico es descomunal. 

Pero recuerdo en líneas generales, sin detalles, que existían tipos varios relacionados con la negativa a prestar auxilios debidos a otros, por su condición de menores, incapaces o discapacitados; o la obligación de intervenir para evitar delitos contra la vida, la libertad sexual o la seguridad de las personas (incluido, en su caso, el deber de informar a las autoridades); o, en fin, la omisión del deber de socorrer a persona en peligro manifiesto y grave (con mayor motivo, si el protagonista fue responsable del accidente o de la causa de ese riesgo). 

viernes, 28 de septiembre de 2018

Eutanasia y cuidados paliativos

Una persona que decide acabar con su vida −por el suicidio o por la eutanasia− claudica de su capacidad de encontrar el sentido de su vida; quizá el problema que tiene esa persona es que nunca supo cuál era el fin de su vida.
Hay temas graves de los que se trata con bastante frecuencia en la prensa, como es la eutanasia, a menudo de modo superficial. Cuando se plantea como meta política de un partido, con más razón tenemos la impresión de que nadie quiere esclarecer debidamente de qué se trata. 

martes, 31 de julio de 2018

Nadie es una isla

Si convertimos la sensibilidad personal −los sentimientos subjetivos− en fuente de moralidad de los propios actos, se llega a conclusiones indeseadas.
La revista World Archaeology ha publicado recientemente un trabajo del equipo de Penny Spikins, de la Universidad de York, en el que analizan los restos de un varón de Neanderthal de hace entre 45.000 y 70.000 años, con numerosas fracturas consolidadas en cráneo y extremidades, de las que concluyen pérdida de la visión y del movimiento del brazo derecho y de la pierna izquierda. Las lesiones le hubieran imposibilitado la vida en las condiciones de la época, y, sin embargo, la consolidación de las lesiones óseas y la deformación compensatoria de la pierna derecha demuestran una larga supervivencia posterior.

sábado, 27 de enero de 2018

Eliminemos el sufrimiento de las personas y no a las personas que sufren

Escribe el Dr. Jacinto Bátiz: Se están descuidando muchas cosas que deberían ser prioritarias.
Desear tener una buena muerte, morir bien, es una legítima aspiración de toda persona y es por ello por lo que los profesionales de la salud estamos obligados a ayudar a que nuestros enfermos mueran bien. Pero el debate de la eutanasia polariza a la población, pacientes y médicos y ocupa muchas páginas en la prensa y discusiones entre los poderes políticos, centradas demasiado en la reivindicación de un derecho a la eutanasia.
 Y, mientras tanto, se están descuidando muchas cosas que deberían ser prioritarias, como abrir unidades de cuidados paliativos, establecer equipos de soporte en hospitales, equipos domiciliarios, formación de equipos en atención primaria, formación pre y posgrado en Cuidados Paliativos, acreditación oficial de los profesionales que se dedican a la Medicina Paliativa, en definitiva, la universalización de los cuidados paliativos que pretenden no precipitar la muerte deliberadamente, pero tampoco prolongar innecesariamente la agonía, sino ayudar a no sufrir mientras llega la muerte.

miércoles, 7 de junio de 2017

La eutanasia se impondrá en una sociedad vieja, si no recupera capacidad de aguante

No se trata sólo de una peligrosa evolución jurídica hacia el derecho a la muerte, sino de una inversión ética, como acaba de comprobarse en Gran Bretaña. A la capacidad invasiva del ordenamiento jurídico se une a veces cierta creatividad de los jueces, no sólo en la tradición anglosajona tan distinta de la continental.
No hace mucho me refería a un caso que había llegado al Consejo de Estado francés –no como el español, sino instancia suprema del proceso administrativo-: el problema de Marwa, niña de quince meses con lesiones neurológicas graves e irreversibles, víctima de un enterovirus de inusitada agresividad. La unidad de cuidados intensivos pediátricos de un hospital de Marsella decidió, contra la voluntad de los padres, interrumpir la ventilación mecánica y la alimentación artificial. Acudieron a los jueces, y el Consejo de Estado decretó el mantenimiento de esa atención, por entender que no se cumplían las condiciones previstas en la ley Claeys-Leonetti, sobre el fin de la vida.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Últimas cartas con lo que de verdad importa: Paliativos humanizados

Cuando se acerca el final de la vida y la mente conserva algo de lucidez, hay emociones que invaden al paciente.
Hay una doctora en la facultad de medicina de la Universidad de StanfordVJ Periyakoil que se dedica a la investigación sobre los cuidados paliativos y, entre otros recursos, ha creado un cursillo destinado a la formación de personal geriátrico que ofrece individualizadamente según el origen étnico de los pacientes (aquí podéis echar un vistazo al programa del cursillo  destinado a pacientes latinoamericanos, y aquí podéis ver la página web).

martes, 9 de febrero de 2016

Descense from paradise. Una humanista en Cuidados Paliativos

Escribe Andrea Rodríguez:
En las salas de espera, consultas y habitaciones se ven intermitentemente madres acompañando a sus hijos, maridos acompañando a sus esposas, hijos acompañando a sus padres…
Para alguien que ha estudiado Humanidades, el día a día de cualquier centro sanitario es una realidad lejana, aunque su tema de investigación esté relacionado. Actualmente soy estudiante de doctorado en la UIC, y el propósito de mi investigación gira en torno a la dignidad y autonomía al final de la vida.
El pasado mes de junio, asistí al 8º Congreso Mundial de Investigación de Cuidados Paliativos de Lleida, y en ese contexto y hablando distendidamente con el Dr. Josep Porta, éste me invitó a “bajar del paraíso” para conocer de primera mano la realidad asistencial.
Después de una semana de estancia y conversaciones con diferentes personas del servicio, pude constatar en repetidas ocasiones su enorme curiosidad por mi perspectiva acerca de lo que ellos hacían diariamente. “A veces creo que tenemos el riesgo de perder la perspectiva”, me comentaba alguien del servicio. Y después de hablarlo y pensarlo, nos pareció que compartir mi experiencia con el equipo del ICO, pero también para otros equipos, podría tener su valor. Más que un relato académico, muestro emociones lanzadas a modo de impresiones, que de alguna manera reflejan cómo las viví.

jueves, 5 de marzo de 2015

Descense from Paradise

Descense from Paradise
   Sin duda, creo haber presenciado muchos milagros: adivinar constantemente qué es lo que puede necesitar cada persona, intuir qué es lo que realmente le preocupa a un familiar, contar algo gracioso de forma que quien había entrado a la consulta diciendo “doctor, ya no aguanto más, no quiero vivir así” se despida diciendo “gracias porque hoy me ha hecho reír y salgo mejor”
   Para alguien que ha estudiado Humanidades, el día a día de cualquier centro sanitario es una realidad lejana, aunque su tema de investigación esté relacionado. Actualmente soy estudiante de doctorado en la UIC, y el propósito de mi investigación gira en torno a la dignidad y autonomía al final de la vida.

domingo, 6 de octubre de 2013

El Curso de Formación de Profesores de Cuidados Paliativos del Hospital Laguna, premio de «Humanización de la Medicina»

   El Curso de Formación de Profesores en Cuidados Paliativos, organizado por elHospital Centro de Cuidados Laguna con la colaboración del ICS, ha sido reconocido con el  Premio “Dr. Vicente Pozuelo Escudero” otorgado por el Ilustre Colegio de Médicos de Madrid (ICOMEM). Este prestigioso galardón premia a la mejor iniciativa en “Humanización de la Medicina” y está dotado con 5.000 euros.
   El Hospital Centro de Cuidados Laguna, ubicado en la ciudad de Madrid, es una obra promovida por la Fundación Vianorte-Laguna, entidad sin ánimo de lucro creada en 2006 que se dedica al cuidado de personas mayores, que sufren Alzheimer y demencias, y de pacientes con enfermedades avanzadas que necesitan Cuidados Paliativos, y sus familias.
En el  Hospital se trata a personas que sufren enfermedades en fase avanzada, a la vez que se impulsa la Atención a Domicilio en Cuidados Paliativos, Consultas Externas, y Unidad de Día de Cuidados Paliativos.

viernes, 24 de febrero de 2012

Paliativos: la revolución silenciosa en el cuidado del enfermo



Paliativos: la revolución silenciosa en el cuidado del enfermo
El movimiento de los cuidados paliativos ha sido revolucionario al retomar los valores propios de la asistencia sanitaria

      En el Día Mundial del Enfermo no podemos olvidarnos de todas aquellas personas que, estándolo, se encuentran al final de sus vidas. Como lo hizo Cicely Saunders cuando en 1947 empezó a trabajar en Gran Bretaña para desarrollar una nueva filosofía de cuidados compasivos y competentes. 

      Cicely tenía claro que las personas en fase terminal necesitaban atención sanitaria especial, pero también apoyo, cuidados y acompañamiento. Con esta visión fundó el movimiento Hospice, también denominado cuidados paliativos. En él depositó la experiencia acumulada con las personas a las que fue cuidando y acompañando al final de sus vidas, diseñando con ellos un lugar donde se diera el mejor cuidado clínico, junto con el mayor afecto y comprensión.

sábado, 23 de julio de 2011

Italia: dignidad humana hasta el final de la vida

El texto italiano resulta francamente equilibrado: a tanta distancia de la eutanasia como del llamado encarnizamiento terapéutico 
 
      No sé si el reciente proyecto español sobre esta delicada cuestión llegará a ser debatido en la actual legislatura. He de confesar que, a diferencia del texto italiano, que aprobó el 14 de julio la Cámara de Diputados, denota gran frivolidad, sobre todo, si se tiene en cuenta que hace caso omiso al trabajo realizado hace unos años en el Senado, con amplitud de muy interesantes intervenciones.

      En Italia lo han trabajado y debatido durante varios años, hasta llegar a un texto capaz de alcanzar unos apoyos superiores a los de la actual mayoría parlamentaria: 278 votos a favor, 205 en contra, con 7 abstenciones. Entre los votos positivos, bastantes del Partido Demócrata, el principal grupo de la oposición.

      Dentro de la conocida creatividad lingüística italiana, la ley tiene un nombre larguísimo, que refleja en sí el planteamiento querido por los legisladores: "disposiciones sobre alianza terapéutica, el consentimiento informado y las declaraciones anticipadas de tratamiento". Precisa las relaciones entre médicos y enfermos, y evita que en el futuro los jueces, como en el tristemente famoso caso de Eluana Englaro, puedan adoptar decisiones en contra de la vida.

      El texto resulta francamente equilibrado: a tanta distancia de la eutanasia como del llamado encarnizamiento terapéutico. Da fuerza de ley al conocimiento informado. Y, si el enfermo ha perdido ya la conciencia, se pueden invocar las orientaciones que éste haya dejado por escrito: la declaración anticipada de tratamiento (Dat). Pero ésta no es vinculante para el médico, porque la situación real puede ser muy distinta a lo que pensaba al redactar el documento. Además, se rechaza expresamente que la Dat incluya una posible renuncia a la alimentación y la hidratación. Tampoco padres o tutores podrán tomar la decisión de interrumpir la alimentación de un paciente. La decisión corresponde a los médicos.

      Francesco D'Agostino publicó un comentario en Avvenire del 15 de julio con el expresivo título La victoria de Hipócrates. Como había escrito la víspera la diputada centrista Paola Binetti en Liberal, no tiene sentido la crítica que se hace de la ley afirmando que viola el deber de respetar la autonomía de la voluntad de la persona. El catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de Roma recuerda que el Convenio Europeo de Bioética (el Convenio de Oviedo), no afirmó la obligatoriedad de la Dat, sino el deber del médico de tomarla en consideración, como hace la ley aprobada por la Cámara.

      Por otra parte, ambos —católicos— subrayan el carácter laico y constitucional del texto aprobado, frente a quienes invocan supuestas ingerencias confesionales en la actividad parlamentaria. Binetti subraya que la ley dice sí a la vida, pero también dice sí a la libertad de enfermo y médico, respeta la conciencia de ambos, consciente de que si los dos quieren de verdad ser libres no pueden alejarse del surco trazado por la ley natural. «En la discusión de esta ley, durante muchos años, hemos buscado un equilibrio entre los diversos principios en juego, tratando de garantizar vida y libertad; competencia y escucha; piedad y solidaridad; medicina de alta tecnología y medicina de fuerte densidad humana. No hemos querido ceder ni al riesgo del abandono terapéutico, ligado a un falto respeto de la supuesta voluntad del paciente, ni tampoco al riesgo de un encarnizamiento terapéutico, inútilmente cargado de ulteriores sufrimientos para el enfermo».

      En síntesis, Paola Binetti destaca que la ley establece de veras una relación de mutua confianza y colaboración entre médicos, pacientes y familias: «en el ámbito de la relación de alianza, consiente prácticamente todo al médico y al paciente, salvo una y única cosa: el enfermo no puede pedir a otro que ponga fin a su vida, y el médico no puede poner fin a la vida del paciente de modo directo e intencional».

      D'Agostino insiste, en fin, sobre el carácter no confesional de esta ley: aplica los principios de la medicina hipocrática, que data del siglo IV a C, con su prioridad para el respeto a la vida y su rechazo frontal de la eutanasia.

Salvador BernalReligionConfidencial.com

lunes, 9 de mayo de 2011

CALIDAD DE VIDA HASTA EL FINAL

Ante la presentación este mes de la futura Ley de Muerte Digna, ABC visita el hospital Laguna de Madrid, único centro que presta cuidados paliativos a pacientes con cualquier tipo de enfermedades avanzadas

   Tres fotografías de sus nietos lucen en la habitación de don José. Son su orgullo e ilusión. Llegó hace casi un mes al hospital de cuidados paliativos Laguna de Madrid. «Venía hecho polvo», dice. «No podía ni hablar», detalla su mujer María Blanca, que no se separa de él ni de noche ni de día. «Me duelen los huesos, la próstata y los riñones. Uno casi no me funciona y estoy lleno de drenajes». «Son tatuajes», le bromea su esposa. Desde entonces, ha mejorado. El dolor se ha moderado, se mitiga poco a poco con la medicación. Ya se levanta de la cama al sillón. «Y come mejor, antes ni siquiera comía. Mi hija le trae tortillas de patatas. Tenemos una nevera que parece de juguete. Pero yo meto ahí mis cosas y me apaño», cuenta la dulce María, que no deja pasar detalle en el cuidado del hombre con el que lleva casada casi 50 años.

   Don José es consciente de que sufre una enfermedad que no tiene cura. «Llevo siete años con ella. Aquí he mejorado cien por cien. Hay tranquilidad y silencio. No como en el hospital, que había mucha gente. No me queda más remedio que seguir adelante».

   Como don José, cerca de 250.000 personas se ven en esta situación cada año en nuestro país. Y mirar de frente a la muerte no es nada llevadero. «La mitad de esos enfermos, que no sufren síntomas difíciles, son atendidos por médicos de familia y especialistas. Pero la otra mitad necesita una atención especializada», explica el presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, Javier Rocafort. Sin embargo, las 420 unidades de cuidados paliativos que existen no dan abasto. «Y aunque están bien dispuestas geográficamente, hay problemas de acceso. Pacientes que se encuentran en pueblos a más de 60 kilómetros, los niños tienen más dificultades para acceder, y a estas unidades falta dotarlas de más profesionales», dice Rocafort. Al final, «cerca de 60.000 enfermos—afirma—, con graves síntomas y dolencias, no tienen la atención integral que precisan».

«Un derecho»

   No es de extrañar que muchos profesionales sanitarios estén preocupados por la polémica Ley de Cuidados Paliativos y Muerte Digna, cuyo texto aprobará este mes el Gobierno. La ministra de Sanidad, Leire Pajín, avanzó recientemente que esta norma tratará de mejorar la calidad y acceso a los cuidados paliativos, «un derecho de la ciudadanía y no un privilegio».

   Don José es uno de los afortunados, una de las 500 personas que cada año son atendidos en el hospital Laguna. Es el único centro sociosanitario de cuidados paliativos en nuestro país. Hay otro en Benalmádena, pero solo se ocupa de enfermos de cáncer en su fase más avanzada. Un equipo multidisciplinar de médicos, enfermeras, psicólogos, terapeutas, trabajadores sociales, fisioterapeutas y hasta un capellán intenta aliviar el dolor de estos pacientes. No sólo se cuidan los síntomas físicos con tratamientos no agresivos —lo último es la sedación—, también se atienden los peores miedos, los anhelos y angustias, siempre acompañados en ese camino hacia el final.Sencillamente, se trata de morir en paz.

   Son muy pocos los que pueden mirar a la muerte de frente y seguir esbozando una sonrisa. Rosario está en ello. Plena de caricias y besos —«los besos no se cobran, son gratis», dice—, conserva su buen humor, entristecido cuando alaba a la doctora que la cuida: «Es muy cariñosa, todos lo son». Entonces, quiebra la voz. «Lo que tengo no se va a curar». Y su sobrina la abraza.

   Martín es otro de los pacientes, que se pasea en silla de ruedas de un lado a otro esquivando al fotógrafo. Mientras, su mujer, Uli, hace ganchillo frente al ventanal. Rosario le invita: «Ven. Hazte una foto conmigo». Aquí se respira la cotidianeidad de un hogar con su familia. Un día a día en el que la muerte parece que no está presente.

«Su época más feliz»

   No todos quieren hablar. Y los médicos tampoco desean que se perturbe la tranquilidad de estos pasillos, salas y habitaciones. A veces es el psicólogo quien aconseja: «Quizá otro día».
Amelia hace dos años que se fue por un cáncer de mama. Su recuerdo está presente en la memoria de su hermana Teresa como si hubieran estado juntas ayer. Pero no es un recuerdo amargo. «Ella sabía que era su final —dice entre lágrimas y con una suave sonrisa— y, sin embargo, fue la época más feliz de su vida». Los oncólogos le pronosticaron tres meses de vida. Pero la fuerte Amelia superó las expectativas y vivió seis meses más. «Por los cuidados que recibió en este hospital», insiste. «Desde la mujer de la limpieza hasta el capellán, todos fueron muy cariñosos. Y no fue necesario la sedación, porque aquí saben cómo atajar el dolor. Por eso, pudo disfrutar de la vida en sus últimos días». Teresa no repara en halagos: «Tuvo calidad hasta el final. Sabía que se moría pero no estaba desamparada, ni metida entre cuatro paredes, donde le ponen una inyección y le dan de comer. En su habitación no faltaba una cestita de frutas y caramelos para agasajar a las visitas».

   No se olvidan los detalles, las pequeñas cosas que dan sentido a la vida. Un paciente, un ingeniero peruano, logró su sueño de exponer sus pinturas en un espacio habilitado en el centro y un cuadro con un motivo inca sirve de aliciente ahora a todos colgado en un pasillo. Otra paciente con cáncer anhelaba morir rubia. Así que un día la peluquera le tiñó el pelo, castigado por la quimioterapia, de su color preferido. Otro enfermo logró el deseo de ver en el campo a su Atlético de Madrid. «Es muy duro atender a una persona que puede morir en cinco minutos y regalarle una sonrisa. Eso no lo regula una ley. Benditas las personas», afirma Teresa.

   En este hospital no son ajenos a los cambios con la nueva ley cosas. «Solo me importa el paciente, que fallezca bien, y la familia. La ley es otro foro», declara Lourdes Corredera, trabajadora social que cada día se pelea por lograr recursos y agilizar trámites.

   El factor tiempo es clave. «Tener acceso a la Ley de Dependencia de forma más inmediata ayudaría mucho a las familias», cree Lourdes, que se queja de la continua lucha contra el «muro de hormigón» de las administraciones: «Las familias tienen que dejar de trabajar, las ayudas llegan tarde, no dan facilidades para adaptar las viviendas, camas articuladas, sillas de ruedas... Muchos tienen que endeudarse».

   A contrarreloj trabaja Antonio Noguera, subdirector médico. «Los pacientes llegan demasiado tarde. Se alivian los síntomas clínicos pero en el cuidado integral vamos a contrarreloj», explica. Él augura lo que muchos temen: «Si la ley sirve para mejorar los ciudados paliativos será maravilloso, si es una ley para un encuentro de ideologías diferentes será un desastre». «Cuando no se puede curar -añade-, lo que queda es cuidar lo mejor posible del paciente».

ABC

 

jueves, 10 de febrero de 2011

LA BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD EN CUIDADOS PALIATIVOS

   La solución para los enfermos terminales está en los cuidados paliativos y no en la eutanasia. Esta entrada nos ayuda a reflexionar sobre ello.

Una atención médica que va mucho más allá de los fármacos, de los síntomas físicos, que se centra en el bienestar del paciente de forma integral y no sólo de él, sino también de su familia. Médicos, Almudi.org - Hospital Lagunaenfermeros, psicólogos y trabajadores sociales se ocupan de ello

      Manuel nunca había estado ingresado hasta hace siete meses, cuando se desplomó en el metro. Le llevaron al Hospital 12 de Octubre, en Madrid, y allí le diagnosticaron un cáncer de pulmón. «Yo siempre había oído que de cáncer se moría uno rápido. Claro que me asusté, luego ya te vas mentalizando».
      Desde hace cerca de cuatro meses, vive en el Hospital Laguna, en Madrid, uno de los dos únicos que existen en España dedicados exclusivamente a los cuidados paliativos, aquellos que recibe un paciente cuando su enfermedad ya no tiene cura.
      Se trata de una atención médica que va mucho más allá de los fármacos, de los síntomas físicos, que se centra en el bienestar del paciente de forma integral y no sólo de él, sino también de su familia. Médicos, enfermeros, psicólogos y trabajadores sociales se ocupan de ello.
      El Gobierno trabaja en estos momentos en la redacción de una nueva ley de cuidados paliativos que presentará en marzo. La ministra de Sanidad, Leire Pajín, ha explicado este miércoles en el Congreso que la normativa no regulará la eutanasia y he pedido que no se mezclen debates.
      «A todos mis enfermos les considero que están vivos. No niego la muerte en absoluto y sé que puede estar cerca en muchos de ellos, pero considero que hasta que llegue ese momento están vivos y que tengo que hacer lo posible por darles la mayor calidad de vida en lo que les quede de tiempo, realmente es lo que quieren ellos», explica el director asistencial, el doctor Javier Rocafort Gil, que es también presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL).
      Manuel lo sabe muy bien: «Cuando llegas aquí sientes la humanidad, el cariño de los demás, el amor entre las personas, lo que antes no veías en la calle lo ves ahora aquí (...) Te levantas un poco con ánimo porque hay muy buen personal y te ayuda. Si no, no durarías ni dos semanas».
      Teresa, cuya hermana Amelia murió de un cáncer de mama hace 16 meses en este mismo centro, se siente aún agradecida por ello. «Estuvimos seis meses y pico. Creo que para ella cada día que estuvimos aquí fue un regalo (...) El estar aquí supuso una calidad de vida que prácticamente no había tenido, una preparación para morirse que yo creo que jamás hubiéramos esperado, fue su complemento final, ella se fue feliz».
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Almudí

Enlaces relacionados:
“El sistema de cuidados paliativos es injusto”, entrevista a Javier Rocafort, en El Mundo
Felices al final de la vida, de Amparo Ledo, en Época

lunes, 22 de noviembre de 2010

Los cuidados paliativos, una carencia en los países en desarrollo

   De los 58 millones de personas que mueren cada año, 48 lo hacen en países en desarrollo, y la gran mayoría de ellas no dispone de un sistema sanitario de cuidados paliativos. Así lo pone de relieve un artículo de Priya Shetty publicado en la revista médica The Lancet (30-10-2010).

   De hecho, en países como India, este tipo de cuidados solo se han hecho visibles gracias a las actividades de entidades privadas, de voluntarios o de ONGs. Es el caso de Kerala, un territorio al sur del país, que actualmente cuenta con dos tercios de todos los centros de cuidados paliativos de la India. En 1993 la Pain and Palliative Care Society puso en marcha un programa –con financiación estatal – de educación para profesionales de la salud y voluntarios. Como resultado, el estado de Kerala fue uno de los primeros en modificar la restrictiva política de acceso a la morfina y otros derivados del opio recomendados para el tratamiento del dolor en enfermos terminales. En 2008, además, adoptó una política general sobre los cuidados paliativos mucho más avanzada que la de la mayoría de la India.

   También en África se han producido algunos avances. El gobierno de Uganda ha mostrado en los últimos años una actitud más positiva ante el tratamiento específico del dolor. Así, en 2004 cambió sus leyes para permitir a las enfermeras y a los especialistas en enfermos terminales prescribir morfina.

   Os invito a leer este artículo de ACEPRENSA: AQUÍ

miércoles, 17 de marzo de 2010

No convertir los deseos en derechos


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Con su proverbial lucidez, Alejandro Llano describía en el prólogo de su gran libro, 'La nueva sensibilidad', la aparente paradoja producida con el desarrollo económico y el Estado del bienestar: el aumento de necesidades satisfechas y el crecimiento de prestaciones sociales caminó a la par del incremento de la capacidad de reivindicar nuevos derechos. En el fondo, certificaba la primacía del ser sobre el tener, porque la posesión no colma las expectativas de la condición humana.


Muchas veces se nos propuso hace años la maravilla del modelo sueco. La socialdemocracia nórdica parecía lograr la cuadratura social del círculo, con una gran capacidad de prever y resolver las necesidades de los ciudadanos, dentro de amplias y dialogantes concertaciones. Pero, de pronto, el mundo asistió atónito al nacimiento de las llamadas “huelgas salvajes”, justamente en el paraíso social de Suecia.


Y es que, a fuerza de tener cada vez más, se amplió la capacidad del deseo, abierto a expectativas imprevisibles. Se convertía en derecho todo impulso de los sentimientos, y en represión su límite. Esa confusión entre deseo y derecho provoca graves desarrraigos y no pocos malestares, especialmente en momentos cruciales del ser humano, como el nacimiento o la muerte.


Las parejas quieren que el Estado les asegure el derecho a tener hijos. Y el enfermo desesperado, que sufre su dolencia en soledad, reivindica el derecho a disponer de su vida. Antes, la mujer embarazada, había conseguido poder disponer de su cuerpo, aun prescindiendo de hecho de una vida incipiente autónoma.

RELIGIÓN CONFIDENCIAL
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