“Estoy convencida que para poder asumir el compromiso de hacer del mundo un hogar tenemos que reflexionar en lo que el hogar significa para la sociedad”
Ese título resulta extravagante en un momento histórico en el cual hemos hecho del mundo un campo de batalla, un mercado idiotizado o bien una tierra de forajidos. Pero nuestra condición humana y nuestra vocación y misión cristiana, nos obliga a replantearnos la vida para lograr paz y sosiego.
