En los tres últimos años de una vida que entregó a Dios el 5 de julio de 1948, hace justo siete décadas, Georges Bernanos escribió una serie de textos, algunos de los cuales fueron plasmados en conferencias, sobre el devenir del mundo moderno. En uno de ellos, La libertad ¿para qué?, traza un panorama severo y pesimista, del que se pueden extraer notables paralelismos con el mundo de hoy. En su opinión, el hombre para salvarse solo tiene una vía: recuperar su espiritualidad, guiado por la Iglesia.
No se puede decir de La libertad ¿para qué? que sea un texto escrito para acariciar el lomo del lector. «Saturar de optimismo a un mundo desesperado no es tarea honrosa para nadie», escribe Bernanos. Antes al contrario: pone al lector frente a su responsabilidad en un mundo que ha quedado deshumanizado tras la II Guerra Mundial.
