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lunes, 7 de enero de 2013

Presupuestos para la Paz

   El mensaje del Papa para la Jornada Mundial de la Paz del 1 de enero, más que un canto a la Paz, es un clamor por la Paz, un clamor anhelando y rogando la Paz. Un clamor que se eleva al Cielo desde lo más hondo del corazón de Benedicto XVI, y se expande por la tierra sostenido en cinco verdades fundamento, sin las cuales, en el pensamiento del Santo Padre la Paz no se establecerá nunca sobre la tierra.

   La primera verdad es el reconocimiento de la vocación innata de la humanidad hacia la paz.

   "El deseo de paz es una aspiración esencial de cada hombre, y coincide en cierto modo con el deseo de una vida humana plena, feliz y lograda. En otras palabras, el deseo de paz se corresponde con un principio moral fundamental, a saber, con el derecho y el deber a un desarrollo integral, social comunitario,que forma parte del diseño de Dios sobre el hombre. El hombre está hecho para la paz, que es un don de Dios".

sábado, 21 de enero de 2012

La paz, don de Dios y construcción humana

La paz, don de Dios y construcción humana
Se impone esperar contra toda esperanza, según la clásica expresión de la epístola a los Romanos

      Benedicto XVI comenzaba su mensaje para la Jornada mundial de la Paz invitando a abrir el año 2012 con una actitud de confianza, a pesar de las duras crisis y de los diversos conflictos. No es óbice la apariencia de que «un manto de oscuridad hubiera descendido sobre nuestro tiempo y no dejara ver con claridad la luz del día».

      Como es sabido, el mensaje se centra en la educación en la paz y en la justicia. El Papa no olvida su trayectoria personal, y se le ve apasionado por las tareas docentes, «la aventura más fascinante y difícil de la vida». Como ha explicado en otras ocasiones, por ejemplo, en El Escorial durante la última JMJ, está firmemente persuadido de la necesidad de «testigos auténticos, y no simples dispensadores de reglas o informaciones»: testigos que sepan ver más lejos que los demás, porque su vida abarca espacios más amplios. Lógicamente, tienen que ir por delante los padres, primeros educadores, también porque «en la familia es donde los hijos aprenden los valores humanos y cristianos que permiten una convivencia constructiva y pacífica».

lunes, 26 de diciembre de 2011

¿Quién es el hombre?


Todo el Mensaje del Santo Padre es una invitación a los jóvenes, y a todos los cristianos, a todos los hombres a trabajar por la paz, por la justicia, respetando la verdad del hombre, la verdad de ser a "imagen y semejanza" de Dios, de ser hijos de Dios

      No tengo la menor duda de que el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, que el Papa leerá el próximo 1 de enero de 2012, será comentado con profusión, y dará mucho que hablar. Espero que también dé mucho que pensar, y que muchas personas reflexionen sobre el contenido.

      «Esta es la cuestión fundamental que hay que plantearse: ¿Quién es el hombre? El hombre es un ser que alberga en su corazón una sed de infinito, una sed de verdad —no parcial, sino capaz de explicar el sentido de la vida— porque ha sido creado a imagen y semejanza de Dios. Así pues, reconocer con gratitud la vida como un don inestimable lleva a descubrir la propia dignidad profunda y la inviolabilidad de toda persona. Por eso, la primera educación consiste en aprender a reconocer en el hombre la imagen del Creador y, por consiguiente, a tener un profundo respeto por cada ser humano y ayudar a los otros a llevar una vida conforme a esa altísima dignidad».

martes, 21 de diciembre de 2010

La política de la fraternidad


   Publico el artículo que ha escrito Giovanni Maria Vian, director de ‘L'Osservatore Romano’, para comentar el mensaje de Benedicto XVI para la próxima Jornada Mundial de la Paz sobre "La libertad religiosa, camino para la paz". 

   El antiguo dicho latino que exhorta a preparar las armas en función de la paz —si vis pacem Almudi.org - "La política de la fraternidad"para bellum— de alguna manera resuena en el mensaje de Benedicto XVI para la Jornada mundial que tendrá lugar el próximo 1 de enero. Pero son armas distintas de las "destinadas a matar y a exterminar a la humanidad", como subrayaba Pablo VI: en efecto, se necesitan «sobre todo armas morales, que den fuerza y prestigio al derecho internacional». Y entre estas hoy urge la libertad religiosa, sobre la cual el Papa reflexiona a partir de los horrendos actos de violencia e intolerancia que se suceden sobre todo en Irak, aunque no sólo allí.

      En el mensaje papal al análisis mira a la situación internacional en su conjunto y afirma amargamente que en algunas regiones del mundo «no es posible profesar y expresar libremente la propia religión». En otras, en cambio, la intolerancia y la violencia se afirman mediante «formas más silenciosas y sofisticadas de prejuicio y de oposición hacia los creyentes y los símbolos religiosos».

      Sin abandonarse a énfasis retóricos y sin demasiados ejemplos, que lamentablemente no sería difícil enumerar, Benedicto XVI comienza con una afirmación incontestable: «Los cristianos son actualmente el grupo religioso que sufre el mayor número de persecuciones a causa de su fe». Precisamente como en Irak, donde en Bagdad el "vil ataque" contra la catedral siro-católica asesinó a dos sacerdotes y exterminó alrededor de cincuenta fieles, pero también en otros países asiáticos y africanos, en perjuicio de las minorías religiosas. Mientras que en Europa numerosas fuerzas trabajan para renegar de la historia y los símbolos religiosos de la mayoría de los ciudadanos. Pisoteando pluralismo y laicidad, con el resultado de fomentar odio y prejuicio.

      Negar la libertad religiosa y oscurecer la dimensión pública de la religión genera una sociedad injusta y va en contra de la paz. La afirmación se acompaña a una crítica radical del relativismo moral, que «es en realidad el origen de la división y negación de la dignidad de los seres humanos». Y rechazando fundamentalismo y laicismo —que el mensaje define «formas especulares y extremas de rechazo» del pluralismo y de la laicidad— el Papa repite que las religiones tienen un papel importante en el ámbito político y cultural porque pueden constituir «un factor importante de unidad y de paz».

      La fuerza de las afirmaciones de Benedicto XVI se basa en la convicción de que el mundo "tiene necesidad de Dios" y en la razón, que todos pueden compartir (no es casualidad que se cite a Cicerón en un texto atravesado por la conciencia de la especificidad hebraica y cristiana). Y al recibir a cinco nuevos embajadores ante la Santa Sede, el Papa ha dicho con claridad que la Iglesia no actúa como una lobby y que su política es sólo una: la de la fraternidad.

ZENIT / ALMUDÍ
Enlace relacionado:
“La libertad religiosa, camino para la Paz”, mensaje de Benedicto XVI para la celebración de la XLIV Jornada Mundial de la Paz 2011