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jueves, 25 de agosto de 2022

Leire Navaridas: «ser madre es toda una oportunidad vital y existencial para disfrutar del amor incondicional»


La vida intrauterina no es un amasijo de células sino nuestra descendencia

        Conocí la historia de Leire en la concentración por la vida del pasado noviembre 2021. Su testimonio no podía dejar a nadie indiferente ya que era una mujer que había estado en lo que parece “el bando contrario” y ahora proclamaba sin tapujos su historia para abrir los ojos a la realidad y ayudar a otras mujeres a que no caigan en lo mismo que ella.

El ser humano es maravillosamente perfecto y tiene esa cualidad que nos diferencia de otros seres de la creación que se llama conciencia. Esa tendencia a buscar la verdad, más acentuada en unos que en otros, es la que hizo a Leire buscar para salir del hoyo en que estaba y despertar a una realidad maravillosa, abierta siempre a la vida.

jueves, 13 de febrero de 2020

Gen-erosidad

Engendrar no equivale a generar un nuevo ejemplar de la especie, sino a revisar la propia trayectoria, renunciar a itinerarios que parecían inalterables, volver atrás para retomar un camino descartado, salir de uno mismo…
En mi familia se suelen meter conmigo porque a veces extraigo conclusiones lógicas de determinados datos y las suelto como si fueran un conocimiento previo y contrastado que ya tuviera, en lugar de advertir que es una deducción que yo he hecho.

Lo suelo hacer en especial con la etimología de las palabras. Algunas veces, pocas, acierto, y me da mucha satisfacción. El problema es que, cuando me equivoco, normalmente me olvido de decirlo y ahí queda, como una verdad compartida que no es tal. ¡Es lo que tiene la confianza!

jueves, 11 de octubre de 2018

Defensa de la dignidad femenina frente a propuestas degradantes de la maternidad

El deseo de ser padre o madre no puede ser elevado a derecho individual que justifique disponer del cuerpo de una mujer y apropiarse de la vida de un niño.
Comenté en su día el primer balance sobre los "estados generales" de la bioética en Francia, no sin envidia por el rigor del trabajo realizado antes de abordar legalmente las grandes cuestiones sociales. No he hablado, en cambio, de las propuestas elaboradas por el comité nacional de ética, publicadas en septiembre. 

sábado, 14 de abril de 2018

Vivir dos veces, vivir por dos, vivir…

“Hay algo que creía aprendido y aún sigo aprendiendo cada día: nunca será demasiado el empeño con el que se defienda una vida humana…”
Hace poco me preguntaron, casi con gesto compasivo, por todas esas cosas a las que he renunciado desde que nació mi hija cuando yo tenía 17 años. Lo extraño es que no sabía responder… porque, si me paro a pensar, no creo que haya perdido nada. Esas ensoñaciones, planes, proyectos… no existían, ella en cambio sí. Ella era y es mi presente, el más precioso que podía tener.
Pero una lógica aplastante nos echa en cara todas las cargas que supone un hijo. Una demanda constante. No es todo arcoiris y mariposas. Un hijo viene a tu vida y cambia todos los planes. Dicen que va minando tus fuerzas y exigiendo tu tiempo. Miro a mi Lucía colorear enfrascada en sus dibujos y solo puedo dejar de pensar que ella no me ha quitado nada. Ella me ha dado vida nueva.

sábado, 28 de enero de 2017

Contemplar un niño durmiendo

Artículo de Catherine L'Ecuyer:

Qué maravilla la de contemplar un niño durmiendo. ¿Por qué será que cuando los vemos así, quisiéramos despertarles, para achucharles y decirles que les queremos todas las veces que no lo hemos hecho? 

¡Qué sensación maravillosamente extraña la de querer dormir impacientemente al que está despierto para luego sentir el deseo irresistible de despertarle cuando está apaciguamente durmiendo! 

Quisiéramos pedir perdón por las formas injustas que han empañado el cristal puro y trasparente de su inocencia. Por haber perdido los nervios, por nuestras miradas duras, por haber desperdiciado momentos con él, por haber deseado que, por fin, se duerma. Así es la dulce culpabilidad que habita permanentemente en el corazón de una madre que ama.

miércoles, 5 de octubre de 2016

‘No queremos heredar una sociedad que no defienda la maternidad’



“No es momento de retroceder y dejar desamparadas a todas esas posibles madres que necesitan ayuda”.
Recientemente las Cortes Valencianas aprobaron, con los votos a favor del PSPV, Compromís y Podemos, el voto en contra de PP y la abstención de Ciudadanos, la toma en consideración de la proposición de ley de derogación de la Ley de Protección a la Maternidad, presentada por Compromís y con el apoyo del Consell.
Está ley, que había surgido de una Iniciativa Popular, a la que avalaron más de 80.000 firmas, estaba en vigor desde 2009 y fundamentalmente predicaba el derecho a la vida y el reconocimiento del no-nato como un miembro más de la familia.
Para evitar que esta ley se derogue, diversas asociaciones entre las que se encuentran la Fundación +Vida, el Foro Valenciano de la Familia, Provida Valencia, Torrent Sí a la Vida, y apoyados por la plataforma Sí a la Vida de Valencia que está formada por muchas asociaciones pequeñas de distintas localidades de la Comunidad de Valencia que defienden la vida promueven una campaña de defensa de la maternidad.

lunes, 4 de abril de 2016

Contra una nueva esclavitud: la comercialización de la maternidad

Como cuestión previa a estas líneas, cada vez entiendo menos a los políticos españoles y a su capacidad destructiva de lo propio y lo ajeno. En realidad, no somos diferentes, porque muchos países del mundo atraviesan hoy crisis serias de liderazgo: basta pensar en las primarias de Estados Unidos, o en las vueltas y revueltas europeas de conservadores como Cameron, o socialdemócratas como Hollande o Renzi.
No he seguido de cerca el debate de la asamblea de Madrid a partir de una proposición no de ley presentada por Ciudadanos sobre la urgencia al gobierno del Estado −justamente ahora, en plena interinidad− para regular la gestación en favor de otro. En cierto modo, se aparta de sus raíces históricas, cuando nació en Cataluña para defender la unidad de España desde posiciones más bien estatalistas, un tanto jacobinas.

viernes, 11 de marzo de 2016

Deberían haberme advertido de lo que era tener hijos

Escrito por Jenny Studenroth Gerson:
Todo eran avisos de lo que estaba por venir, desde el espantoso dolor del parto hasta la sombra de mi antiguo yo en que me convertiría tras el nacimiento
Cuando estaba embarazada todo el mundo me iba avisando de lo que se me venía encima. Me pasé la mayor parte de esos 10 meses (reconozcámoslo, el embarazo no sólo son nueve meses) aterrada. Me soltaban esas advertencias en cualquier momento y lugar: en la cola del supermercado, en la calle, al probarme unos zapatos y al salir de clase de yoga. 
Todo eran avisos de lo que estaba por venir, desde el espantoso dolor del parto hasta la sombra de mi antiguo yo en que me convertiría tras el nacimiento. Hubo momentos en los que me sentí como una presa en el corredor de la muerte, intentando obligarme a disfrutar de pequeños caprichos a pesar de mi talla y mi incomodidad porque, al parecer, esas alegrías se me acabarían pronto.
"Disfruta ahora de tu marido... Con el bebé estarás tan agotada que no podréis pasar tiempo juntos"; "Apuesta por un bonito bañador para el próximo verano, porque tu cuerpo no volverá a ser el mismo". PEOR aún fue lo que me dijo una doctora cuando le conté mis preocupaciones por el físico... "Tranquila, después de este embarazo adelgazarás, pero olvídate con el segundo. Estarás tan cansada que ni te importará".

viernes, 26 de febrero de 2016

Ciegos que no ven la grandeza

 
Escribe Alex Navajas
Como dijo Saint Exupery en su ‘Principito’, “lo esencial es invisible a los ojos. Sólo se ve bien con el corazón”
La noticia les cayó como un jarro de agua fría por lo cruel e inesperado. El bebé que esperaban venía con unas lesiones irreparables y, si sobrevivía al embarazo, moriría a las pocas horas de nacer. La historia ocurrió hace unos meses en Madrid, y los jóvenes padres lo cuentan ahora con una mezcla de serenidad y aplomo. No eran nuevos en esto: ya tenían tres hijos pequeños y el que venía, el cuarto, era un niño querido y deseado.
−En estos casos, procede recurrir a una interrupción voluntaria del embarazo −les explicó el ginecólogo sin alterar lo más mínimo el rictus−. ¿Cuándo les iría bien?
Los padres se miraron sorprendidos por la frialdad y la rutina del médico, que hablaba como quien te invita a un café o te comenta que amenaza lluvia.
−Perdone, pero es que no entra en nuestros planes el aborto −afirmó ella con decisión y tranquilidad, evitando el eufemismo.

jueves, 14 de enero de 2016

‘Discriminar’

El filósofo Savater, contra la paternidad y maternidad desnaturalizadas
En vísperas de la Navidad, el filósofoFernando Savater nos sorprendía con una columna de opinión en El País titulada ‘Discriminar’. Confieso que no esperaba que este intelectual se posicionara a favor de la paternidad y maternidad natural y se opusiera rotundamente a laprocreación artificial por parte de mujeres sin pareja y, asómbrense, contra la utilización de los “vientres de alquiler”. Estos son sus argumentos:
● Que una mujer sana procree un hijo artificialmente para abolir al varón (o que uno o dos hombres utilicen un vientre de alquiler para un fin semejante pero inverso) es realmente discriminatorio para el recién nacido, huérfano programado y privado de una de las dos líneas de filiación que pertenecen a la condición humana.
● Es lícito querer ser padre o madre, pero querer ser padre sin madre o madre sin padre puede ser aceptado por un juez pero no por la reflexión ética, ya que hurta a un tercero una parte esencial de su aventura personal.
● Cualquiera puede criar a un niño, sean cuales fueren sus gustos eróticos, pero nadie participa en la paternidad como pareja de una probeta.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Para repensar la feminidad y la maternidad

Escribe Blanca Castilla de Cortázar: 
Para construir una filosofía sobre la familia y, en concreto, explicar en qué consiste la maternidad, en cuanto modo de amar característico de la feminidad, es preciso superar viejos prejuicios. Uno de ellos es la supuesta pasividad de la mujer, con el que desde antaño se le viene conceptualizando en contraposición al varón, al que se considera como representante la actividad.
Esta curiosa teoría proviene del desconocimiento de la fisiología humana. Desde antiguo se pensó que sólo el varón engendraba, siendo considerada la mujer en ese proceso únicamente como tierra fecunda en la que germina la semilla en ella sembrada. Aristóteles describe el cuerpo materno como una suerte de sustancia inerte, incapaz de moverse por sí misma y, por lo tanto, pasiva. Ese error que ha tipificado la feminidad de un modo negativo fue repetido secularmente desde Aristóteles hasta Hegel, pasando por Santo Tomás, Darwin o Freud.

jueves, 29 de octubre de 2015

La mujer, centro en donde los demás se encuentran

El modo de amar, la acción más noble que puede realizar un ser humano, desvela su propia constitución
No es fácil explicar cuál es la diferencia entre el modo de ser y de actuar del varón y la mujer, ni en qué consiste la diferencia entre el amor paternal y maternal. Ser padre y ser madre son dos modos de amar sobre los que casi todos sabemos si no nos lo preguntan pero difíciles de distinguir si tenemos que explicarlos.
El amor paterno protege, el amor maternal cuida. En ellos se encierra algo intangible que hasta ahora sólo se ha podido expresar a través del lenguaje simbólico o de metáforas. Una de ellas, la más conocida, es el famoso pasaje bíblico de la costilla de Adán que aparece en Génesis 2, donde varón y mujer, después de haber sido afirmado en Génesis 1 que fueron creados a la vez, aparecen entrelazados en su origen, procediendo Eva del costado de Adán. Se han hecho muchas interpretaciones sobre el misterio que este relato encierra, lo cierto es que en él el varón tiene cierto carácter de principio y la mujer cierto carácter de fin.
Otro modo de abordarlo son las descripciones fenomenológicas. Karol Wojtyla, en su obra Esplendor de paternidad aporta una sobre la maternidad, a través de unas palabras poéticas que una madre dirige a su hijo:
No te vayas. Y si te vas, recuerda que permaneces en mí. En mí permanecen todos los que se van. Y todos los que van de paso, hallan en mí un sitio suyo; no una fugaz parada, sino un lugar estable. En mí vive un amor más fuerte que la soledad (...) No soy la luz de aquellos a quienes ilumino; soy más bien la sombra en que reposan. Sombra debe ser una madre para sus hijos. El padre sabe que está en ellos: quiere estar en ellos y en ellos se realiza. Yo, en cambio, no sé si estoy en ellos; sólo les siento cuando están en mí.

lunes, 2 de febrero de 2015

Cuando los demás nos invitan a examinarnos

Cuando los demás nos invitan a examinarnos
   Un formidable alegato en favor de la maternidad y paternidad que a mí me ha hecho pensar sobre las relaciones sociales
   El tema del invierno demográfico me preocupa, como, me parece, preocupa a muchas personas en todo el mundo, sobre todo en Europa, y en España en particular. Por eso entré en un blog de Jenet Jacob Erickson, titulado “Necesitamos niños, por ellos, pero también por nosotros” (aquí, en inglés). Me sorprendió con una salida que no esperaba. La autora, profesora de la Brigham Young University de Salt Lake City, en Utah, Estados Unidos, empieza explicando la importancia de los padres para los hijos, pero pasa enseguida a explicar la importancia de los hijos para los padres.
   Padres con hijos, dice, viven más años, ganan más dinero y, sobre todo, cambian su carácter, según la autora, por causas neuropsicológicas,“mejorando ciertas capacidades cognitivas que son importantes para ayudar a los hijos a sobrevivir y a prosperar”. Y aquí viene lo que me llamó la atención: a raíz de su experiencia como madre, “lo que me sorprendió, dice, es cómo hacer de madre abrió mis ojos a mí misma y a las muchas debilidades que yo conocí y que debía cambiar. Como madre, no puedo fingir la amabilidad, la paciencia, la organización, la disciplina y la humildad durante todo el día”.

viernes, 10 de octubre de 2014

Mujer


Mujer
   Desvincular mujer y maternidad es desvencijarla en su núcleo más íntimo y obligarnos a vivir al raso de la barbarie
       Una presidenta de no sé qué asociación de empresarios ha expresado en voz alta lo que otras personas también piensan, pero no son capaces de vocear. Dice que no contrataría a una mujer que tuviese una disposición a la maternidad; y por eso, se inclina por féminas que, o bien son jóvenes y pueden esperar; o bien son ya mayores y no pueden engendrar. Su sinceridad va a la par de su simpleza. Aunque vete tú a saber lo que ha querido decir, que esa es otra.
       La cuestión es que en el imaginario colectivo, también femenino, la visión que se posee es precisamente esa: la maternidad es, en el fondo, una carga que impide la autorrealización. Pero hay algo que se rebela ante semejante razón de eficacia, precisamente por su inhumanidad. Subyace una antropología profundamente errada, porque sus consecuencias son nefastas e injustas.

domingo, 22 de julio de 2012

Hablar de esperanza

    Mercedes Castilla me explica que la mujer que acude a ellos viene con un pensamiento muy negativo de la maternidad. «Mi trabajo principal es hablar bien de la maternidad, de lo positivo y de las bondades que tiene la maternidad; hablarles de la esperanza, y entonces la mujer sonríe».

      Llego a la oficina de la fundación Red Madre en Madrid un jueves al mediodía. El calor de la capital de España empieza a ser asfixiante, por lo que agradezco el aire fresco que se respira en su interior, Allí me reúno con Mercedes Castilla, psicóloga y voluntaria de la fundación, quien me enseña los diferentes departamentos de la oficina. Tal y como se define en su web, Red Madre pretende establecer una «red solidaria de apoyo, asesoramiento y ayuda a la mujer para superar cualquier conflicto surgido ante un embarazo imprevisto, en toda España».

domingo, 17 de junio de 2012

Violación, embarazo y aborto

El acto de amor de haber acogido, amado y criado a ese hijo, curó completamente las secuelas psíquicas de la violación

      Ofrezco un artículo de Jorge Scala, abogado argentino especialista en derechos humanos y bioderecho, en el que ofrece su experiencia en una asociación de ayuda a madres solas, y sus respuestas al debate existente en Argentina tras una polémica sentencia que despenaliza el aborto en caso de violación.

      Mucho se ha debatido en estos días sobre los tres sustantivos que titulan esta nota. Como tesorero y apoderado de Portal de Belén quisiera hacer un breve aporte a esas tres palabras, concatenándolas del mejor modo posible.

sábado, 10 de marzo de 2012

La defensa de la maternidad y el tinglado de la farsa abortista

   Sin pretenderlo, el PSOE y toda la izquierda radical, han puesto en bandeja al Gobierno el arma más poderosa que podían haber imaginado para desbaratar todo el tinglado ideológico montado en torno al aborto: la defensa del derecho a la maternidad. Enarbolado como estandarte del “progreso”, esa izquierda ha defendido el aborto como un derecho supremo de la mujer sin darse cuenta de que el deseo más íntimo de toda mujer, ignorado por las feministas, es el de ser madre.

   En este sentido, toda la ideología de género asumida por el socialismo, viene a convertir a la mujer en un mero objeto sexual, justo lo contrario de lo que parecía combatir en defensa de su dignidad. En otras palabras, esta izquierda que proclama a los cuatro vientos su rechazo a toda vinculación moral que no sea la suya propia, ha considerado que el aborto ponía la guinda a la “revolución femenina”, iniciada con la aparición de la famosa píldora anticonceptiva. 

jueves, 8 de diciembre de 2011

Plantar un árbol, escribir un libro….. y tener un hijo como sea

   “Hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida: plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo”, recomendaba el poeta cubano José Martí. Tener uno hijo es la mejor inversión de futuro para unos padres y la sociedad, una hazaña más trascedente que la perennidad de un vegetal o la denostada inmortalidad de una obra literaria que acabará empolvándose sin ser leída en un rincón de un anticuario. La donación amorosa y recíproca de unos cónyuges fértiles puede desembocar festivamente en la fecundidad de un descendiente. 

   El hijo descendiente es un regalo, un don que refuerza el compromiso de lealtad entre los padres. Se convierte en una celebración sine die del amor entre los cónyuges, porque en el hijo y con el hijo certifican y reconocen la existencia amorosa. Ahora bien, expuesto este cuadro de colores vivos y sublimes ¿qué sucede con ese proyecto luminoso y felicitario cuando la fertilidad queda truncada por un problema y como consecuencia no se pueden tener hijos? El dolor que aflige el corazón de esas personas no puede ser mayor cuando les certifican que su sueño filial queda desplomado por la esterilidad.

martes, 30 de noviembre de 2010

Inteligencia maternal


Es muy sorprendente la fuerza natural interior que se activa en los padres para que se obre el milagro cotidiano de que cuiden de sus hijos. ¿Qué fuerza casi sobrenatural les impulsa a invertir tal cantidad de energía en atender a un ser vivo que en los primeros estadios de su existencia no hace poco más que comer, llorar y ensuciarse?
           Durante décadas se ha extendido el tópico de que la maternidad atonta y alela a las mujeres, centAlmudi.org - Katherine Ellisonrando su vida en un mundo infantil y relegándolas a tareas tediosas y repetitivas. Así lo explica Katherine Ellison, una exitosa periodista de investigación galardonada con el Premio Pulitzer y que considera que todas esas ideas proceden de clichés y trivializaciones que no reflejan la realidad.
En su libro “Inteligencia maternal” muestra, a partir de recientes investigaciones científicas y de su propia experiencia como madre, que, lejos de ese viejo mito, la maternidad contribuye a estimular la inteligencia de las mujeres, al enfrentarlas a nuevos retos y a la necesidad de resolver nuevas situaciones. Su libro, que ha sido un best seller a nivel mundial, está repleto de anécdotas y relatos sobre madres jóvenes que aseguran que la maternidad es un enriquecimiento general para la mujer, acentúa su sensibilidad e incrementa sus capacidades gracias a lo que ha empezado a llamarse inteligencia maternal.
Muchas mujeres son acosadas por reticencias que flotan en el ambiente y que les empujan a postergar la decisión de engendrar un hijo. A su vez, temen que, al ser madres, sufran un declive en sus facultades personales. Está muy presente el tópico de la mujer embarazada agobiada y sensiblera que llora por cualquier tontería, o el de la madre extenuada incapaz de pensar en nada salvo en los horarios de los niños y en la lista de la compra. La angustia que genera esa imagen de la maternidad ha ido en aumento y es sin duda responsable de que muchas mujeres retrasen mucho los embarazos.
Katherine Ellison insiste en primer lugar en el enriquecimiento del repertorio emocional y la gran experiencia que aportan los niños. Remarca también la enorme fuerza natural del vínculo entre madre e hijo como una poderosa fuente de valores para la propia vida de la madre. Contrariamente a lo que ocurre con la amistad o la dedicación profesional, o incluso con el propio matrimonio, el cuidado de un hijo implica una gran capacidad para hacer frente a cualquier desafío, por difícil que este sea, y son desafíos que quizá en otro contexto les harían tirar la toalla pero que ahora les fortalecen y engrandecen como personas.
Hoy también sabemos que el cerebro humano, que antaño se consideraba petrificado en la edad adulta, puede desarrollarse a lo largo de toda la vida en respuesta a nuevos estímulos. Hace unos años, todo parecía indicar que debíamos aceptar el triste destino de ir perdiendo recursos mentales con la madurez, pero ahora sabemos que no paramos de formar nuevas neuronas y nuevas conexiones en respuesta a nuevos apremios. Esto hace que, en contra de la imagen clásica de la madre como víctima del estrés, resulten estar bastante mejor cualificadas para afrontarlo.
Es muy sorprendente la fuerza natural interior que se activa en los padres para que se obre el milagro cotidiano de que cuiden de sus hijos. ¿Qué fuerza casi sobrenatural les impulsa a invertir tal cantidad de energía en atender a un ser vivo que en los primeros estadios de su existencia no hace poco más que comer, llorar y ensuciarse? El sentido personal del confort de los padres se modifica, y viejos paradigmas son reemplazados por otros nuevos que les llevan a volcarse en la preocupación por el bienestar de otro ser humano. Ese compromiso es un factor clave para el desarrollo de cuestiones humanas tan esenciales como el afecto entre las personas, la educación, la transmisión de valores, la sociabilidad y el amor.
El altruismo que despierta y desarrolla la maternidad es uno de los motores más poderosos que sacan adelante cada día a nuestra sociedad. Un altruismo que habitualmente incluye también al padre: la transformación que experimenta un hombre quizá egoísta que se ve de pronto expuesto a un contacto cercano con niños pequeños ha protagonizado el argumento de un sorprendente número de películas producidas por Hollywood en los últimos tiempos. Cuidar de los hijos es una gran fuente de humanidad que nuestro tiempo está empezando a valorar como merece.  
Alfonso Aguiló. Vicepresidente del Instituto Europeo de Estudios de la Educación
ALMUDÍ

lunes, 17 de mayo de 2010

Francia: la maternidad no es objeto de alquiler

Excelente la información que facilita Salvador Bernal en Aceprensa sobre la defensa de la maternidad realizada por la legislación francesa.

          Las leyes francesas sobre bioética se han elaborado con rigor.       Además de aplicar oportunamente el principio de cautela, se introdujo un doble criterio de gran trascendencia: la revisión parlamentaria quinquenal de experiencias y preceptos, y la creación de un comité nacional independiente de ética. Los 24 miembros de este organismo se reparten en cuatro grupos: expertos científicos, representantes de órganos institucionales (Consejo de Estado, Asamblea Nacional, Senado, Tribunal Supremo), personas relevantes y, en fin, representantes de consumidores y pacientes.

          La mayoría del comité considera innecesario modificar el derecho vigente. Su comentario final resulta francamente expresivo: “Nuestro país, lejos de ir con retraso, está a la cabeza de la protección legal de la dignidad de las personas”.

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