La gloria de cada hombre y el destino de un país dependen del coraje de aquellos hombres y mujeres, que desterrando la tristeza y cultivando la alegría se olvidan de sí mismos para pensar en lo otro, en los otros, en el Otro.
Una sociedad está determinada por factores diversos; cultivados todos ellos crean la riqueza material y la fecundidad moral para sus miembros. En cada momento vamos siendo determinados por unas u otras de las realidades que forman su tejido, tendiendo a absolutizar una de ellas con olvido o negación de otras.
