La enseñanza del Concilio Vaticano II sobre ecumenismo se centra en la conversión interior; se avanzará a través de la búsqueda sincera y profunda de la enseñanza de Jesucristo.
Escribo cuando termina la octava por la unidad de los cristianos, una iniciativa de gran raigambre en todo el mundo. Al cabo, el año próximo será el centenario de los comienzos en la Iglesia Episcopaliana de Estados Unidos, y se cumplirán las bodas de oro de la celebración conjunta por la Iglesia católica y el Consejo Mundial de las Iglesias.
Tras el pontificado de san Juan XXIII y la clausura del Concilio Vaticano II, los ánimos estaban preparados para vencer antiguas resistencias en materia de ecumenismo. Desde entonces, la unidad ha sido uno de los objetivos principales de los papas. Juan Pablo II llegó a publicar en 1995 una encíclica dedicada expresamente al ecumenismo: Ut unum sint. Y ha estado presente en infinidad de gestos y textos que quizá no es preciso recordar.





