Vladimir Soloviev (1853-1900) ha sido redescubierto y colocado entre otros grandes espíritus cristianos que nos sirven de testigos de la fe y renuevan nuestro pensamiento: Newman, Chesterton, C. S. Lewis, Juan Pablo II…
“Las comparaciones son odiosas”, dice con experimentada razón un viejo adagio. Es fácil ofender, pero en la vida intelectual las comparaciones son útiles.
