
Una imagen que pervive en mi memoria con especial viveza. La imagen de Juan Pablo II sentado en una silla frente a su frustrado asesino, ocuparía aquella noche los telediarios del mundo entero
Tal día como ayer, 27 de Diciembre, en 1983, Juan Pablo II fue a la cárcel de Rebibbia, al noroeste de Roma, para hacer suya la obra de misericordia querida por el Maestro: “Estuve en la cárcel y vinisteis a verme” (Mt 25, 36). El futuro santo sabía que Cristo le esperaba entre aquellos reclusos, que eran más de mil entre varones y mujeres. Se detuvo dos horas largas con ellos. Con la mitad, en un encuentro presencial y el resto lo siguió por circuito cerrado de televisión. Con Alí Agca, el hombre que atentó contra su vida el 13 de Mayo de 1981 en la plaza de san Pedro, tuvo una entrevista especial de veinte minutos.







