Mostrando entradas con la etiqueta TEOLOGÍA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta TEOLOGÍA. Mostrar todas las entradas

martes, 30 de abril de 2019

Dónde estamos

Escribe Juan Luis Lorda: Esta serie nació para escribir los resultados de una asignatura. Como la serie se ha expandido, se han tratado más teólogos, ideas y libros, y alcanzado una idea más rica. Es preciso hacer balances periódicos y este quiere ser de tipo general.
Realmente hay un patrimonio teológico importante. De manera que, dentro de las enormes limitaciones de cualquier esquema histórico general, puede hablarse de tres grandes épocas de la teología: la patrística, la escolástica y la teología del siglo XX o quizá “teología moderna”, si se quiere incluir también algunos teólogos significativos del XIX (Newman, Rosmini, Scheeben, Möhler).

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Mi encuentro con Guardini

El 1 de octubre se cumple el 50 aniversario de la muerte de Romano Guardini, uno de los teólogos y pensadores más originales e influyentes del siglo XX.

 Su discípulo Alfonso López Quintás, filósofo y religioso mercedario, ha sido el gran divulgador de su obra en español.

 En octubre de 1955 me trasladé a Múnich con el fin de preparar mi tesis doctoral. Días antes, el director de la editorial Guadarrama me había encomendado hacer gestiones con Romano Guardini para conseguir que levantara el veto que había impuesto a toda edición de sus obras en español. Guardini era para mí un referente desde mis años de estudiante y me ilusionaba sobremanera conocerle. Pero, ¿podría hacerlo?

lunes, 29 de agosto de 2016

Del Pórtico de la Gloria al cruceiro de Hío

Escribe Salvador Bernal: La teología científica no puede alterar la “esencia de la fe”, esas verdades fundamentales asimiladas con sencillez por los creyentes.
Paso unos días en Galicia. En la visita obligada a Santiago, no ha sido posible esta vez contemplar el impresionante Pórtico de la Gloria, en fase de restauración, cumplidos felizmente los estudios realizados durante los últimos años casi con la misma paciencia que los artistas que dieron vida al quizá monumento emblemático de la iconografía medieval. Es tal su fuerza que resiste la comparación con los medios audiovisuales más modernos.
Entretanto, acudí de nuevo a la pequeña pero preciosa ría de Aldán, donde, junto a la iglesia dedicada a san Andrés, se yergue el crucero de Hío, quizá el más famoso de toda Galicia. Es también −lógicamente a otro nivel que el Pórtico de Santiago− un compendio de sabiduría cristiana, desarrollado con el cincel de un artesano.

jueves, 6 de febrero de 2014

La teología, ciencia de la fe vivida


   
   ¿En qué consiste propiamente la verdad cristiana? ¿Qué nos aporta para la vida? ¿Qué consecuencias tiene esto en la educación cristiana y en la tarea teológica?

     En su mensaje a las Academias Pontificias, el 28 de enero, el Papa Francisco, ha querido señalar el hilo que une la encíclica sobre la Fe (Lumen fidei, 29-VI-2013) y la exhortación “La alegría del Evangelio” (Evangelii gaudium, 24-XI-2013). Ese hilo es la relación entre la fe, la verdad y el amor. 


      El Papa comienza evocando el núcleo mismo, lo más importante de lo que dice la encíclica sobre la fe. La fe no son meras creencias, sino verdadero conocimiento, que aporta fuerza de convicción y luz para iluminar la vida. Ahora bien, el conocimiento, la convicción y la luz propios de la fe provienen de su vinculación con el amor: “La fe conoce en cuanto está vinculada al amor, en cuanto el amor mismo lleva una luz. La comprensión de la fe es la que nace cuando recibimos el gran amor de Dios que nos trasforma interiormente y nos da ojos nuevos para ver la realidad” (Lumen fidei, 26).

miércoles, 29 de mayo de 2013

Claves teológicas de la enseñanza del fundador del Opus Dei

   Los teólogos Ernst Burkhart y Javier López Díaz son los autores del tercer volumen que supone la primera exposición teológica completa de san Josemaría. En España ha sido editado por Ediciones Rialp

      Con la publicación del tercer volumen, finaliza el trabajo sobre "Vida cotidiana y santidad en la enseñanza de san Josemaría". El conjunto de esta obra, que supera las 1.800 páginas, constituye la primera exposición teológica completa del mensaje del fundador del Opus Dei.

      La presente obra en tres volúmenes expone teológicamente el mensaje de san Josemaría. Los autores,Ernst Burkhart y Javier López Díaz, profesores de Teología en Roma, han podido valerse de todos los escritos del fundador del Opus Dei, tanto los publicados como muchos aún inéditos, para llevar a cabo este estudio.

lunes, 11 de julio de 2011

Fe y razón, Teología y Ciencia

Fe y razón, Teología y Ciencia
«La fe recta orienta a la razón hacia su apertura a lo divino, para que ésta, guiada por el amor a la verdad, pueda conocer a Dios más de cerca» (Benedicto XVI)

     “La teología es ciencia de la fe”, dice la tradición. Pero aquí surgen diversas preguntas. Ante todo, ¿no son distintas la ciencia y la fe hasta el punto de que no pueden entrar en relación? Es la cuestión que aborda el discurso de Benedicto XVI en la entrega del premio Ratzinger de teología (30-VI-2011). 

Teología e historia, Teología y praxis
      Esta dificultad —explicaba— se plantea ya en la época medieval, pero con el concepto moderno de ciencia (identificada por el método experimental), el problema se agudiza. Y así se entiende que durante la Edad Moderna la teología se limitara a defender su validez científica, primero en el campo de la historia y después en el campo de la praxis humana, estudiada por ciencias como la psicología y la sociología. En cada uno de estos dos campos, historia y praxis, se ha conseguido enriquecer la teología y mostrar su utilidad para la vida. 

      «Ahora bien —objeta el Papa respecto a la vinculación teología e historia—, si la teología se repliega totalmente en el pasado, deja hoy la fe a oscuras». Por otra parte, «si la praxis sólo se refiere a sí misma o vive únicamente de los préstamos de las ciencias humanas, entonces queda vacía y sin fundamento» (porque, en efecto, la praxis no se explica por sí misma: necesita preguntarse por su raíz y su finalidad). 

      En consecuencia, deduce Benedicto XVI, siempre en referencia a la teología: «Estas vías, por lo tanto, no son suficientes. Por útiles e importantes que sean, se convertirían en subterfugios si la pregunta verdadera quedara sin respuesta». Y la pregunta es: «¿Es verdad lo que creemos o no?»; de modo que «en la teología está en juego la cuestión sobre la verdad, que es su fundamento último y esencial»

Cristo y la verdad
      Dando un paso más, el Papa recuerda la afirmación de Tertuliano, cuando escribe que Cristo no dijo “Yo soy la costumbre”, sino “Yo soy la verdad” (cf. Virg. 1, 1). La costumbre puede relacionarse con las religiones paganas, según las cuales «se hace lo que se ha hecho siempre; se observan las formas cultuales tradicionales, esperando mantenerse así en la justa relación con el ámbito misterioso de lo divino». Y añade que la revolución cristiana consistió precisamente en «su ruptura con la ‘costumbre’ por amor a la verdad».  

      El Evangelio de San Juan enseña que la verdad es Cristo, el Logos, la razón. Ahora bien: «Si Cristo es el Logos, la verdad, el hombre debe corresponderle con su propio logos, con su razón. Para llegar hasta Cristo, debe seguir el camino de la verdad. Debe abrirse al Logos, a la Razón creadora, de la que se deriva su propia razón y a la que ésta lo remite». Y así se comprende que la fe cristiana tenía que replantear la relación entre la fe y la razón, y por tanto entre la teología y la ciencia. 

Dos usos de la razón: experimental y "personal"
      En un tercer paso, Benedicto XVI recurre a San Buenaventura, que contempla un doble uso de la razón; por una parte un uso inconciliable con la naturaleza de la fe; de otra parte, el uso propio de la naturaleza de la fe (cf. Comentario a las Sentencias). 

      En primer lugar habla de la violencia o el despotismo de la razón, que se convierte en juez supremo y último de todo; incluso quiere poner a Dios “a prueba” (cf. Salmo 95, 9), someterlo a experimentación. Esto es, según el Papa, lo que ha sucedido en la Edad Moderna en el ámbito de las ciencias naturales. «La razón experimental se presenta hoy ampliamente como la única forma de racionalidad declarada científica. Lo que no pueda verificarse o falsificarse científicamente cae fuera del ámbito científico». Hay que reconocer, señala, que este método es legítimo en su ámbito, y con él se han logrado obras grandiosas. «Pero semejante uso de la razón tiene un límite: Dios no es un objeto de la experimentación humana. Él es Sujeto y se manifiesta tan sólo en la relación de persona a persona, lo que forma parte de la esencia de la persona». En suma, el uso experimental de la razón es insuficiente para tratar con Dios. 

      Después Buenaventura alude a otro uso de la razón: un uso “personal”, pues entre personas el conocimiento es movido por el amor. En palabras de Benedicto XVI, «el amor quiere conocer mejor a aquél que ama. El amor, el amor verdadero, no hace ciegos, sino videntes». Y por eso, deduce, los Padres de la Iglesia consideraron precursores del cristianismo, fuera de Israel, a aquéllos que estaban sedientos de la verdad, y por tanto estaban en camino hacia Dios: los “filósofos”

      Observa el Papa: si falta este segundo uso de la razón, esta dimensión “personal”, entonces las grandes cuestiones de la humanidad se abandonan a la irracionalidad. Y aquí se encuentra la importancia de una teología auténtica, al poner en conexión la fe con la razón: «La fe recta orienta a la razón hacia su apertura a lo divino, para que ésta, guiada por el amor a la verdad, pueda conocer a Dios más de cerca». Hay que tener en cuenta que «la iniciativa de este camino la tiene Dios, que ha puesto en el corazón del hombre la búsqueda de su rostro»

Humildad, grandeza y reto de la Teología
      Por lo tanto —deduce Benedicto XVI— forman parte de la teología, de un lado, la humildad que se deja “tocar” por Dios, y, de otro, la vinculación al orden de la razón. Tal es la grandeza y el reto de la auténtica teología, «que preserva al amor de la ceguera y le ayuda a desarrollar su fuerza visual». Y así «la razón, cuando recorre el camino trazado por la fe, no es una razón alienada, sino razón que responde a su altísima vocación»

      Podemos concluir: la razón humana tiene dos usos, un uso experimental y otro uso “personal”. El primero es legítimo con tal que no estorbe al segundo, necesario para abordar las cuestiones más importantes. Entre ellas está la fe, como respuesta a Dios. De esta manera, cada una desde su ámbito, «la fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad» (Juan Pablo II, enc. Fides et ratio, n. 1). 

Ramiro Pellitero. Universidad de Navarra
AnalisisDigital.com