«Cuando se han tenido modelos fuertes, potentes, claros… el panorama de la existencia se ilumina de forma extraordinaria. Se trata de seguir esos pasos aproximadamente. Se alcanza así una cierta plenitud, que procede de una gavilla de personas que han servido de focos luminosos. Elegir bien los modelos es clave. Y equivocarse es un enorme error. La vida es un jeroglífico que es necesario descifrar»
¡Qué importante es tener modelos de identidad! Cada uno tiene que ir labrando su personalidad, trabajándola con detalle, de forma artesanal. Cuando yo era un joven estudiante de Medicina tenía, en una libreta muy personal, una lista de gente a la que a mí me gustaría parecerme. Y yo lo decía de una forma clara y tajante: «Cuando sea mayor me gustaría parecerme a…».



