Siempre ha habido gente simple o que se deja llevar por el primer impulso...; y la seguirá habiendo. Nos puede ocurrir a cualquiera. Pero la novedad en estos años es que lo que antes podía quedar en el ámbito de una taberna o de un bar, ahora se extiende por todo el mundo y quizá quede en esa Nube que es como la versión digital de la Omnisciencia, hasta ahora reservada a Dios.
El ser humano necesita expresarse, y se entienden los desahogos tuiteros. Quizá muchos piensan que lo que opinan es tan importante que merece ser conocido universalmente. Pero lo mismo puede ser retuiteada una opinión lúcida e ingeniosa que una soberana idiotez o una desalmada metedura de pata tipo Zapata. El tuit puede expresar simpatía, apoyo, cordialidad o bien mala idea, crueldad, odio.
