Hace poco más de 2.000 años seguramente muchas personas como usted y yo, se encontraban en una pequeña aldea de Judea, llamada Belén, en ese momento bastante alborotada por una pequeña invasión de paisanos que regresaban para cumplir con el censo que obligaba la ley.
En medio de ese caos, de manera imperceptible, una pareja de jóvenes, ella a punto de dar a luz, buscaban una posada para descansar de un largo camino. No encontraron ningún lugar apropiado para pernoctar, únicamente un pesebre, donde ocurrió el acontecimiento más maravilloso de toda la creación, el nacimiento de Jesús. Esperado por generaciones, sin embargo, los habitantes de Belén simplemente se lo perdieron.















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