Necesitamos profesores con alma y corazón, y no solo que sepan mucho de su asignatura, porque si no ponen alma y corazón, realmente no saben cómo enseñarla.
Me llegan a la vez dos textos aparecidos recientemente en el New York Times que me impresionan.
Por un lado, David Brooks escribe un artículo el 18 de enero con el hermoso título “Students Learn From People They Love” [“Los estudiantes aprenden de aquellos a quienes aman”], que me lo hace llegar mi querido amigo Fernando Batista desde México.

