En la Iglesia, los matrimonios que desean poner punto final a su historia, no pueden presentar una demanda de divorcio. La Iglesia ni divorcia ni anula matrimonios. Lo que el obispo o el tribunal encargado harán será constatar si en realidad ese matrimonio se produjo o no.
MONS. ALEJANDRO W. BUNGE
Juez de la Rota Romana
"Yo no estoy haciendo algo nuevo, estoy simplemente constatando una realidad: eso que parecía un matrimonio en realidad nunca lo fue porque desde el inicio faltaba un elemento esencial”.