martes, 17 de agosto de 2010

“La clonación humana es utilitarista y antinatural”


          El pasado 22 de junio, el Papa renovó el consejo directivo de la Academia Pontificia para la Vida, nombrando cuatro miembros: el obispo auxiliar de Santiago de Chile monseñor Fernando Natalio Comalí Garib y los profesores Mounir Abdel Messih y Shehata Farag (de Almudi.org - Mónica López BarahonaEgipto), John Haas (de los Estados Unidos) y Mónica López Barahona (de España).
El consejo directivo de la Academia Pontificia para la Vida se renueva cada cinco años, y el Papa y el presidente de la Academia delegan en él determinadas cuestiones.

          ZENIT ha entrevistado a uno de los nuevos miembros, la española Mónica López Barahona, profesora de Oncología molecular y Bioética en la Universidad Francisco de Vitoria y directora general académica del Centro de Estudios Biosanitarios y de la Cátedra de Bioética Jérôme Lejeune

          En la entrevista, la doctora ofrece las razones con las que la ciencia explica que la vida humana comienza desde la fecundación, y destaca los principales avances y amenazas actuales respecto a la vida humana. 

          También aporta respuestas al problema de los embriones congelados, y, sobre las leyes del aborto de España, lamenta que se hayan realizado “de espaldas a los datos científicos”.

En su opinión, ¿cuáles son los principales avances logrados en la defensa de la vida humana?
          La verdad es que son muchos, quizás destacaría que hoy en día la ciencia ha aportado desde diferentes áreas de conocimiento (Biología Celular, Genética Molecular, Embriología) datos inequívocos sobre la existencia de vida humana desde que el espermatozoide fecunda al óvulo.
Sabemos también que desde la primera división celular hay un compromiso de diferenciación en cada uno de los blastómeros que permite distinguir uno de otro. 

          Se ha definido con parámetros biomédicos la muerte y se ha constatado que las células troncales embrionarias no son una alternativa terapéutica.
          Son sólo algunos de los grandes hitos de los que las últimas décadas han sido testigo.

ZENIT.org  (Entrevista de  Patricia Navas)
ALMUDÍ
LEER MÁS 

lunes, 16 de agosto de 2010

El artista que llevamos dentro


Después de haber oído hablar hasta la saciedad del fallido pacto educativo y de la crisis económica, María J. Roca nos ofrece algunas reflexiones sobre la poesía y la cultura europea. 

          Propongo este "cambio de tercio" desde el convencimiento de que la auténtica cultura europea no es sólo una cultura de la razón, del progreso técnico y económico. Es también Almudi.org - "El artista que llevamos dentro"una cultura del corazón, de los sentimientos, de la misericordia, de la nobleza del sufrimiento. 

          Por eso, conservar Europa y seguir construyéndola significa conservar y mantener viva la cultura de la belleza, de la sensibilidad y de la compasión. Quizá tengamos una "sobredosis" de Ilustración y de la diosa Razón, y convenga, por este motivo, releer a quienes han propuesto en sus escritos a las expresiones poéticas y estéticas como un medio de formación ciudadana.

          El primer programa del idealismo alemán (1797), que elaboraron Hölderlin, Hegel y Schelling, aludía a la idea de un "Estado estético". Para alcanzarlo se hacía necesaria la educación de los ciudadanos en la belleza. La poesía y el arte son expresiones de una sensibilidad y un patrimonio sentimental educado, no salvaje. 

          Tal vez convenga preguntarse si hacemos algo para mejorar nuestra formación estética. Tengo el convencimiento de que en un edificio sucio, donde parece que las paredes desconchadas se van a caer a trozos de un momento a otro, donde las puertas están llenas de pintadas y los pupitres también, se puede transmitir el cálculo de los algoritmos neperianos, pero no se puede aprender ni enseñar una educación ciudadana completa.

          Claro está que esta educación del gusto y del sentimiento no es tarea principal del Estado, sino de la familia. Así, Novalis, que simpatizó desde el principio con las ideas renovadoras de Francia, se distanció de la exaltación del Estado.

María J. Roca es catedrática de la Universidad Complutense
ALMUDÍ
LEER MÁS 

domingo, 15 de agosto de 2010

QUÉ GRANDE ERES, CAÑIZARES


          Ha levantado gran polvareda un artículo publicado por el cardenal Cañizares en el Osservatore Romano, en el que se atreve a... ¡Oh, cielos! ¿Seré capaz de decirlo? No, no se atreve Cañizares a convocar una guerra santa, ni a identificar al Anticristo, ni siquiera a reclamar lAlmudi.org - Juan Manuel de Pradaa unión entre trono y altar. A lo que se atreve Cañizares es a proponer que sea restablecido el decreto Quam singulari, de San Pío X, en el que se fija la edad de siete años como idónea para recibir el sacramento de la Eucaristía. 

          En las últimas décadas, por influjo de las corrientes modernistas infiltradas en el seno de la propia Iglesia, y con el aplauso y regocijo de quienes anhelan lobos disfrazados de corderos— su destrucción, se ha introducido el hábito nefasto de retrasar la edad de la Primera Comunión. En su artículo, Cañizares apunta incluso que las actuales circunstancias familiares y sociales, tan adversas para la inocencia del niño, antes aconsejarían adelantar esa edad que retrasarla. 

          Y esto, en fin, es lo que ha provocado indignación entre los enemigos de la Iglesia, que se las prometían muy felices, después de haber logrado vaciar de significado la Eucaristía, siempre por supuesto con el apoyo de los inefables "tontos útiles" que confunden la naturaleza de los sacramentos.

          Porque los sacramentos no se reciben en reconocimiento de unos méritos personales; son acción de la gracia divina. Y la gracia divina no exige, como demandan ciertos "tontos útiles" a quienes los enemigos de la Iglesia prestan altavoz, "personalización e interiorización de la fe"; esto es jansenismo de la peor calaña, soberbia presuntuosa que pretende convertir el regalo de la Salvación en una suerte de postulación de méritos, como si los sacramentos fuesen oposiciones a un cuerpo administrativo. 

JUAN MANUEL DE PRADA
ALMUDÍ
LEER MÁS

sábado, 14 de agosto de 2010

EL PEOR ENEMIGO DE LA IGLESIA

Aquí tenéis la expléndida homilia del Papa en la solemnidad de San Pedro y San Pablo.

          Los textos bíblicos de esta Liturgia eucarística de la solemnidad de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, en su gran riqueza, ponen de relieve un tema que se podría resumir así: Dios está cerca de sus fieles servidores y los libra de todo mal, y libera a la Iglesia de las potencias negativas. Es el tema de la libertad de la Iglesia, que presenta un aspecto histórico y otro más profundamente espiritual.

          Esta temática atraviesa toda la Liturgia de la Palabra de hoy. La primera y la segunda lectura hablan, respectivamente, de san Pedro y de san Pablo subrayando precisamente la acción liberadora de Dios respecto de ellos. Especialmente, el texto de los Hechos de los Apóstoles describe con abundancia de detalles la intervención del ángel del Señor, que libera a Pedro de las cadenas y le lleva fuera de la cárcel de Jerusalén, donde le había hecho encerrar, bajo estrecha vigilancia, el rey Herodes (cfr Hch 12,1-11). Pablo, en cambio, escribiendo a Timoteo cuando ya siente cercano el fin de la vida terrena, hace un balance conclusivo de ella, en el que se ve que el Señor siempre ha estado cerca de él, le libró de muchos peligros y aún lo librará introduciéndole en su Reino eterno (cfr 2 Tm 4, 6-8.17-18). El tema está reforzado por el Salmo responsorial (Sal 33), y encuentra un particular desarrollo también en el pasaje evangélico de la confesión de Pedro, allí donde Cristo promete que las potencias de los infiernos no prevalecerán sobre su Iglesia (cfr Mt 16,18).

          Observando bien se nota, respecto a esta temática, una cierta progresión. En la primera Lectura se narró un episodio especifico que muestra la intervención del Señor para liberar a Pedro de la prisión; en la segunda Pablo, sobre la base de su extraordinaria experiencia apostólica, se dice convencido de que el Señor, que ya le libró “de la boca del león”, le librará “de todo mal” abriéndole las puertas del Cielo; en el Evangelio en cambio ya no se habla de los Apóstoles en singular, sino de la Iglesia en su conjunto y de su seguridad respecto a las fuerzas del mal, entendidas en sentido amplio y profundo. De esta forma vemos que la promesa de Jesús - “los poderes del infierno no prevalecerán” sobre la Iglesia – comprende tanto las experiencias históricas de persecución sufridas por Pedro y Pablo y por otros testigos del Evangelio, sino que va más allá, queriendo asegurar la protección sobre todo contra las amenazas de orden espiritual; según cuanto el mismo Pablo escribe en la Carta a los Efesios: "Nuestra lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan en el espacio" (Ef 6,12).

          En efecto, si pensamos en los dos milenios de historia de la Iglesia, podemos observar que – como lo había predicho el Señor Jesús (cfr Mt 10,16-33) – nunca han faltado las pruebas a los cristianos, que en algunos periodos y lugares han asumido el carácter de verdaderas y auténticas persecuciones. Estas, sin embargo, a pesar de los sufrimientos que provocan, no constituyen el peligro más grave para la Iglesia. El mayor daño, de hecho, lo padece ésta de lo que contamina la fe y la vida cristiana de sus miembros y de sus comunidades, erosionando la integridad del Cuerpo místico, debilitando su capacidad de profecía y de testimonio, empañando la belleza de su rostro. Esta realidad está atestiguada  ya por el epistolario paulino. La Primera Carta a los Corintios, por ejemplo, responde precisamente a algunos problemas de divisiones, de incoherencias, de infidelidades al Evangelio que amenazan seriamente a la Iglesia. Pero también la Segunda Carta a Timoteo – de la que hemos escuchado un pasaje – habla de los peligros de los “últimos tiempos”, identificándolos con actitudes negativas que pertenecen al mundo y que pueden contagiar a la comunidad cristiana: egoísmo, vanidad, orgullo, apego al dinero, etc. (cfr 3,1-5). La conclusión del Apóstol es determinante: los hombres que operan el mal – escribe – "no irán lejos, porque su insensatez se pondrá de manifiesto como la de aquellos” (3,9). Hay por tanto una garantía de libertad asegurada por Dios a la Iglesia, libertad tanto de los lazos materiales que buscan impedir o coartar su misión, como de los males espirituales y morales, que pueden erosionar la autenticidad y la credibilidad.


BENEDICTO XVI
LEER MÁS

viernes, 13 de agosto de 2010

Sobre el Papa en Inglaterra

Queens_birthday_buckingham_palace4Reproduzco, por su interés, este artículo de Diego Contreras.

           Me entero por El País de que “El Papa cobrará entradas a las misas que oficie en el Reino Unido”. Después del susto inicial, me alivia leer más abajo en el texto que, al menos, el Papa en persona no se ocupara de las taquillas donde se irán recibiendo las esterlinas.  A decir verdad, si se sigue leyendo, se descubre que tampoco habrá taquillas en la entrada de las misas. Y, si uno tiene paciencia, al final comprende que en el fondo, tampoco se trata de “cobrar” las misas, sino de una aportación no obligatoria para colaborar a sufragar los gastos de la visita papal. El problema es que dicho así, suena demasiado normal e incluso constructivo… Se necesita un título que complique una información simple y sencilla.

          El diario nos informa además de que el Papa no dormirá en Buckingham Palace, como los demás jefes de Estado (el viaje del Papa es también una visita de Estado). La razón de esa anomalía, según el diario, es que la Reina reside en esos días de verano en su residencia de Balmoral (Escocia) y, por tanto, no estará en Londres.  La realidad, sin embargo, es que el Papa nunca duerme en los palacios gubernamentales, sino habitualmente en la sede de la nunciatura. Fue el Papa quien rechazó dormir en el Palacio así como pasear por Londres en carroza. Otra pequeñez demasiado normal e incluso constructiva… Es preciso complicar una información simple y sencilla y dar a entender, tal vez, que a la Reina le importa poco el Papa y seguirá tranquilamente en su residencia de verano…

          Al mencionar la beatificación del cardenal Newman, el diario se hace eco de la campaña homosexual, en marcha desde que se supo de la beatificación, según la cual Newman sería uno de ellos, pues fue enterrado con su “compañero”. El autor del texto dice que la polémica sobre la sexualidad del que puede ser el primer santo inglés en muchos siglos es “más bien trivial”.  Debo reconocer que aquí sí me asalta la duda: ¿lo dice porque piensa que, en efecto, es todo un montaje? ¿O bien porque lo considera un dato aceptado y piensa que es normal que un homosexual sea enterrado con su “compañero”?  Me inclino por la primera opción, pues el autor es una persona inteligente e informada (los dos párrafos anteriores son más bien un apunte crítico a un cierto modo de hacer periodismo que busca "ser interesante" a toda costa...).

Diego Contreras

jueves, 12 de agosto de 2010

¿Una sociedad narcotizada?


          El diccionario de la RAE dice del narcotismo: estado más o menos profundo de adormecimiento que procede del uso de narcóticos, unas substancias que producen sopor, relajación muscular y embotamiento de la sensibilidad

          Es bien sabido que, en ocasiones, esos narcóticos son necesarios en medicina, mientras que otras veces son drogas productoras de "viajes" a un mundo irreal que acaba por constituirse Almudi.org - Pablo Cabellos Llorenteen necesario por la adicción  producida.

          Es obvio que no me refiero a una sociedad en la que el narcotismo medicamentoso —necesario o no— esté generalizado. Hay otro modo, quizá peor, de embotar la sensibilidad de sociedades enteras. 

          No me refiero sólo a España. Por desgracia, un cierto sopor de las conciencias también es algo bastante global, un mal sueño, incluso una relajación que incapacita para la reacción ante lo no natural; incapacita de tal modo que llega a negarse la existencia de lo normal. 

          El letargo puede ser tan profundo que constituya un estado en el que la razón ha dejado de funcionar con cordura: se han impuesto unos eslóganes vacíos, pero tremendamente efectivos, se ha creado la sinrazón de lo políticamente correcto para impedir opinar de modo diverso al pensamiento dominante; se dominan los sentimientos para utilizarlos en la dirección deseada por el poderoso, evitando que se reflexione.

          Basta aludir a que tal o cual tema es vivido de un modo en nuestro entorno para considerarlo silogismo suficiente e imponerlo en nuestra sociedad. Basta decir que una determinada postura es facha —sin más explicaciones— para desecharla sin motivación alguna. Basta afirmar que estamos en el siglo veintiuno para legalizar aberraciones. 

PABLO CABELLOS
ALMUDÍ
LEER MÁS

miércoles, 11 de agosto de 2010

Un concurso televisivo sobre manipulación publicitaria

Buena información de Scriptor


          En un canal australiano de televisión —según leo a mi amigo Michael Cook ("Ad agencies compete for best compulsory euthanasia advert")—  se emite "The Gruen Transfer", un popular programa sobre el mundo de las agencias publicitarias.

          En la sección "The Pitch", dos agencias compiten en la creación de anuncios para "productos Almudi.org - Juan José García-Noblejasinvendibles", como el turismo en Bagdad, la invasión de Nueva Zelanda o cosas peores.

          Los concursantes o contendientes deben pues realizar spots publicitarios, en los que los asuntos propuestos son inaceptables, imposibles, impresentables, inadmisibles, inpensables. Y un panel de colegas juzga lo "bien" que se plantea lo implanteable o presenta lo impresentable.

          Viene a ser un concurso de técnicos relativistas, de manipuladores sofísticos, en el que gana quien mejor hace parecer lo peor.
          Si lograran que todo el tiempo todos los espectadores fueran conscientes de que esta capacidad de manipulación publicitaria e ideológica es el único punto de vista que sostiene el programa, no estaría mal hacer ver cómo los ciudadanos (vistos como consumidores de productos o votantes de planes ideológicos) somos sujetos habituales de manipulaciones ofensivas, de mal gusto y graves daños para la conciencia personal, pero hechas con gran refinamiento sentimental.

          El caso es que hace poco "The Pitch" ha presentado dos spots proponiendo la eutanasia obligatoria a los 80 años.
          Comenta Michael Cook cuán persuasivos son ambos spots, hasta el punto de que en algún instante el asunto podría parecer incluso algo muy decente...
Estos son los spots de "The Pitch" en cuestión: Ver video
          Juzguen los lectores por sí mismos. No estaría de más que en algunas Facultades de Comunicación pública alguien tomara nota y hablara en serio y con fundamento de estas brutales sofisterías, que de modo menos crudo y explícito vemos cada día en las pantallas, y no sólo como publicidad. Es un argumento para la existencia de (al menos) una materia que se llamara "Patologías de la comunicación".
De hecho, lo primero que puede verse en los comentarios de los lectores de Michael Cook, es que en Nueva Zelanda y Estados Unidos está bloqueado el acceso a esos "clips" del programa televisivo...

SCRIPTOR.ORG

martes, 10 de agosto de 2010

Los católicos en la construcción de Europa


ReligionConfidencial.com

          A raíz de la decisión de Benedicto XVI de crear un consejo pontificio dedicado principalmente a impulsar la llamada “nueva evangelización”, he revisado el texto de la exhortación apostólica de Juan Pablo II sobre la Iglesia en Europa. Su origen está en el Sínodo de obispos Almudi.org - Salvador Bernalcelebrado inmediatamente antes del Jubileo del año 2000, del 1 al 23 de octubre de 1999. Pero el texto no se promulgó hasta el 28 de junio de 2003.

          La Asamblea de obispos se proponía analizar la situación de la Iglesia en Europa y ofrecer indicaciones para promover un nuevo anuncio del Evangelio. Se trataba de una cuestión de entidad, pues ya se había celebrado otro Sínodo en 1991 centrado en Europa. La herencia cristiana tenía que dar frutos palpables. El viejo continente disponía de luces capaces de superar las graves incertidumbres que, desde los campos cultural, antropológico, ético y espiritual, proyectaban sombras sobre la fe.

          La coyuntura apenas ha cambiado, y el documento pontificio conserva mucha vigencia. Porque sigue prevaleciendo cierto cansancio, que impide la afirmación gallarda de las convicciones. En España se complica con el endémico déficit de formación intelectual de los laicos, que impide dar razón de su esperanza. Si antiguamente se refugiaron en el fideísmo, ahora apelan demasiadas veces a un ambiguo agnosticismo. Asombra el contraste entre el miedo a afirmar la fe y la desfachatez de tantas declaraciones de indiferencia o de falta de práctica religiosa.

          Pero, para el conjunto del continente, un gran motivo de esperanza es la recuperación de la libertad de la Iglesia en Europa del Este; a este se añade la conciencia cada vez más clara de que los católicos, como los primeros cristianos, deben concentrarse en su misión espiritual y apostólica, dando prioridad al compromiso evangelizador en sus relaciones con las realidades profesionales, sociales o políticas. Sin duda, a esa eficacia contribuye la mayor presencia de la mujer en las estructuras y en los diversos ámbitos de la comunidad cristiana.

ALMUDÍ
LEER MÁS

lunes, 9 de agosto de 2010

El lado romántico de la vida

Reflexiones de Chesterton que ayudan a pensar y vivir la vida con más hondura
          «Me produce una envidia casi incontrolable saber que Londres se ha inundado durante mi ausencia, mientras yo me limito a estar en el campo. Mi propio barrio de Battersea, por lo que he oído, se ha visto favorecido como particular lugar de encuentro de las aguas. (...) No Almudi.org - "El lado romántico de la vida"hay nada tan perfectamente poético como una isla, y un barrio, cuando se inunda, se convierte en un archipiélago.
    Hay quien opina que estas visiones románticas del agua o del fuego faltan ligeramente a la verdad. Pero, en realidad, la visión romántica de tales inconvenientes es tan práctica como la otra. El auténtico optimista, que ve en estas cosas una oportunidad para el disfrute, es al menos tan lógico —y mucho más sensato— que el consabido “contribuyente indignado”, que sólo ve en ellas una ocasión para quejarse.
    El verdadero dolor, como cuando a uno lo queman vivo en la plaza pública de Smithfield, o le duelen las muelas, es un hecho objetivo; soportable, aunque escasamente placentero. Pero al fin y al cabo, los dolores de muelas son algo excepcional, y que a uno lo quemen en Smithfield es cosa que sólo sucede cada mucho tiempo.
    La mayoría de los inconvenientes que hacen blasfemar a los hombres y llorar a las mujeres son, en realidad, inconvenientes de índole sentimental o ficticia, pertenecientes todos al ámbito de la imaginación. Por ejemplo, a menudo oímos a los adultos quejarse por tener que esperar el tren en una estación.
    ¿Han oído quejarse alguna vez a un niño de tener que esperar al tren en una estación? No, porque para él estar en una estación de ferrocarril es como estar en una caverna maravillosa, o en un palacio de poéticos placeres. Porque para él las luces rojas y verdes de las señales son como un nuevo sol y una nueva luna. Porque para él, cuando el brazo de madera de la señal cae de repente, es como si un gran rey hubiera arrojado su cetro al suelo como señal y hubiera dado comienzo a un ensordecedor torneo entre trenes. (...)
    El mismo principio puede aplicarse a cualquier otra típica preocupación doméstica. Por ejemplo, el caballero que trata de sacar una mosca de un vaso de leche o un trozo de corcho de su copa de vino cree a menudo estar irritado. Dejémosle pensar por un instante en la paciencia de un pescador sentado junto a un sombrío estanque y su alma se verá henchida al instante de gratitud y reposo.
    Y aún más, he conocido a gente de ideas muy modernas que, llevada por su irritación, se veía impelida a emplear términos teológicos, sólo porque un cajón se había atascado y no podían abrirlo. A un amigo mío le afectaba particularmente este problema. Cada día su cajón se atascaba y, en consecuencia, todos los días encontraba algo con lo que rimara.
    Pero le señalé que su sentido de lo malo era, en realidad, subjetivo y relativo: se basaba por completo en la presunción de que el cajón podía, debía y tendría que abrirse con facilidad. “Pero —le dije— si imaginaras que te las estás viendo con algún enemigo poderoso y tiránico, la lucha se convertiría en algo emocionante y no exasperante. Imagina que estás remolcando un bote salvavidas fuera del agua. Imagina que estás izando con una cuerda a un semejante que se hubiera caído en una grieta alpina. Imagina incluso que vuelves a ser un muchacho y estás en mitad de un reñido combate entre ingleses y franceses”.
    Poco después de decirle aquello me marché, pero no me cabe la menor duda de que mis palabras fueron fructíferas. Estoy seguro de que todos los días de su vida agarrará el tirador del cajón con los ojos brillantes y el rostro encendido por la batalla, mientras se jalea a sí mismo y le parece oír a su alrededor el clamor de los aplausos.
    Así que no creo que sea en absoluto fantasioso o increíble pensar que incluso las inundaciones de Londres puedan tomarse y disfrutarse poéticamente. No parece que hayan provocado más que inconvenientes; y los inconvenientes, como ya he dicho, no son más que el aspecto más accidental y menos imaginativo de una situación verdaderamente romántica.
    Una aventura no es más que un inconveniente convenientemente considerado. Un inconveniente es sólo una aventura considerada equivocadamente. El agua que rodeó las casas y tiendas de Londres debería, en todo caso, haber aumentado su encanto y embrujo previos. Pues como dijo el sacerdote católico y romano del cuento: “El vino con todo casa excepto con el agua” y, por un principio similar, el agua casa con todo excepto con el vino».
*
Selección del artículo Correr tras el propio sombrero, publicado originalmente en All Things considered (1908) y recientemente publicado en castellano en el volumen G. K. Chesterton, Correr tras el propio sombrero (y otros ensayos), El Acantilado, Barcelona 2005. Selección y prólogo de Alberto Manguel. Traducción de Miguel Temprano García.
 ALMUDÍ

Familia, amor, persona


    Magistral artículo de Antonio Orozco sobre el valor de la persona humana     

          «Siempre que volvíamos por la calle de San José estaba el niño tonto a la puerta de su casa, sentado en su sillita, mirando el pasar de los otros. Era uno de esos pobres niños a quienes no llega nunca el don de la palabra ni el regalo de la gracia; niño alegre él y triste de ver; todo para su madre, nada para los demás» [Juan Ramón Jiménez, Platero y yo, Almudi.org - Antonio Orozco-DelclósTaurus, Madrid 1967, 4a ed., p. 36].

          «”Todo para su madre, nada para los demás”. ¡Qué maravilloso monumento a la figura materna! ¡Cuánta poesía, y cuánto saber hondamente humano, encerrados en estas pocas líneas! ¡Toda una doctrina implícita sobre la institución familiar! Implícita, porque ni Juan Ramón Jiménez ni la madre de nuestra cita han elaborado sutiles distingos en torno al diferente modo de conceptuar a las personas en el seno del hogar y en los restantes ámbitos sociales. No hay teoría ni enrevesadas lucubraciones. Y, sin embargo, el mensaje llega, y llega con toda su fuerza»; así comenzaba el profesor Tomás Melendo su intervención en un Congreso Nacional de Orientación Familiar, bajo el título Familia, verdad, libertad [1].

          ¿Cómo se explica que para la madre el niño sea “todo” y para el resto del pueblo “nada”?. Una respuesta bastante aproximada podría ser: por el modo de ver, o quizá, más bien de mirar, y aún mejor, de conocer y entender o “inteligir”, como se dice en el viejo latín: “intelligere”, esto es “intus legere”, leer “dentro” del ser que es ese niño. El pueblo no ve, no mira, no lee “intus” (dentro). Se queda en la superficie, en un modo externo de moverse, de pronunciar palabras o de mover el pequeño cuerpo. El pueblo –la plebe– se queda en la cosa, la madre ve la persona.
La madre y el fino observador Juan Ramón perciben un todo en lo que los demás ven cosa para tomarse a chacota. Lo que hoy, enfáticamente, llamamos quizá “cultura actual” se suele mover en lo epidérmico de la realidad, en la espuma de la cerveza, en las burbujas del champán, en los fenómenos de los acontecimientos y de las personas. No calan en “el ser” de lo real. 

ANTONIO OROZCO
Doctor en Teología

ARVO.NET
LEER MÁS

domingo, 8 de agosto de 2010

En honor al Siervo de Dios Juan Pablo II


JuanPablo2do.blogspot.com (Entrevista de Ludmila Hribar)
          Esta es una “entrevista” [1] que debió haber sido una verdadera entrevista cara a cara, durante mi estancia en Roma el año pasado, pero no pudo ser. No obstante, el Prof. Juan José García-Noblejas gentilmente accedió a responder mis preguntas por mail que se publican Almudi.org - Juan Pablo IIhoy conmemorando el cuarto aniversario de aquella vigilia que envolvió el mundo en una unión casi sublime, sin precedentes, de silencio, respeto y oración.

          La “entrevista” no es breve (me disculpo por preguntar tanto) pero quienes conocen al Prof. Noblejas seguramente la leerán de un tirón y a quienes no lo conocen les invitaría no solo a leerla sino que además les recomendaría que no dejen de visitar su excelente y enriquecedor blog. Y paso a la entrevista:

Profesor Noblejas, desde su preciosa Elegía en abril 2005, cuando el papa Juan Pablo II moría han pasado cuatro años. En aquel escrito, cargado de emoción, Ud. dejo desbordar su corazón de manera admirable. ¿Cómo ve en retrospectiva aquel "invisible hilo rojo" que unió en ese momento medios, espectadores y lectores de todo el mundo?

          Ante todo, muchas gracias por hacerme hablar sobre Juan Pablo II, advirtiendo enseguida que las respuestas serán más pobres de lo que pueda imaginarse. Gracias de entrada, porque esta primera pregunta me ha obligado a releer aquella anotación apresurada en el blog, y revivir aquellos momentos, tan especiales por ser casi radicalmente únicos para todos y cada uno. 

          Es decir, momentos muy propensos para lograr que las personas nos enfrentáramos entonces —y sigamos haciéndolo ahora— precisamente con nuestro ser personas, seres únicos e irrepetibles, algo mucho más íntimo y sustancial que la posible dispersión de cada uno en los múltiples personajes profesionales o sociales que encarnamos cada día, según las circunstancias de nuestra vida.

          Mirando aquellos días de abril de 2005 desde cuatro años de distancia, pienso que hoy sigue presente ese mismo “hilo rojo”, por muy invisible que ahora parezca: entiendo que consistió y consiste aún en una especie de “caer en la cuenta”, de ser conscientes (los demás que veía entonces y yo mismo) de lo que entonces escribí, sin pensarlo demasiado: el caso es que fueron momentos de caer en cuenta de la «increíble estatura moral de este gigante de la espiritualidad y de la historia. Y del impacto vital, la especie de "pacto de fidelidad en la radicalidad de la dignidad de las personas" que ha establecido con el mundo».

ALMUDÍ
LEER MÁS

sábado, 7 de agosto de 2010

El hijo, un bien público a disposición privada

          La Comisión Europea está cada vez más preocupada por el envejecimiento demográfico y su repercusión en las pensiones. Esta misma semana ha publicado un Libro Verde cuyo mensaje es que “con las tendencias actuales la situación es insostenible”. Soluciones: conseguir que la edad efectiva de salida de la vida laboral (actualmente 61,4 años) se aproxime a la edad legal de jubilación, y alargar esta hasta los ...70 años. En España, la edad efectiva de abandono de la actividad laboral está en 62,6 años, y el gobierno ya ha anunciado su intención de prolongar la edad legal de jubilación hasta los 67. A este paso, los viajes del INSERSO ya no serán para llevar a los mayores a Benidorm, sino a su puesto de trabajo vitalicio.

           La creciente sensibilidad hacia este problema se nota también en los medios de comunicación. “Su hijo es un bien de interés público”, titula un reportaje de El País (7-07-2010). Con datos y opiniones de especialistas, da la señal de alarma sobre el desequilibrio entre la baja natalidad y la larga esperanza de vida, lo que pone en riesgo el Estado de bienestar: las pensiones, la atención a las personas dependientes, el gasto sanitario y educativo.

           Los políticos pueden prometer cualquier cosa en sus declaraciones, pero los datos demográficos son contundentes y nada flexibles. Para apuntalar el Estado de bienestar, necesitaríamos alcanzar una tasa de fecundidad en torno a 1,9 hijos por mujer, como tienen Francia y los países nórdicos. En cambio, tenemos 1,46. La inmigración contribuye a aumentar la natalidad (un 20% de los nacimientos son de madre extranjera), pero los demógrafos saben que no basta para aumentar la tasa de fecundidad. Las inmigrantes no son tan numerosas como para elevar ese índice, y además tienden a ir adoptando los patrones españoles de natalidad más reducida.

           Así que no queda más remedio que estimular la natalidad. Si en los viejos tiempos se trataba de tener hijos para engrandecer la patria, ahora se trata de tenerlos para la Seguridad Social. Pero tampoco es una imposición: en todas las encuestas las españolas dicen que desearían tener más hijos. En el citado reportaje, se pide que todos cambien para fomentar la natalidad: el Estado, con más prestaciones familiares y plazas de educación infantil; los empleadores, con medidas de conciliación entre trabajo y familia; y las propias familias, con una responsabilidad compartida entre marido y mujer para la crianza de los hijos. Lo dicho: “su hijo es un bien de interés público”, que todos hemos de proteger.

ACEPRENSA
ANÁLISIS DIGITAL
LEER MÁS

jueves, 5 de agosto de 2010

Complejos, juego limpio y educación sexual

Emili Avilés
          La formación moral de los niños, especialmente en una materia tan importante como la ecuación sexual, corresponde a los padres. Esto, que parece tan claro y queda reafirmado y hecho ley de leyes en nuestra Constitución, algunos politiquillos y politiquillas se lo quieren pasar por el forro de sus incompetentes competencias.

           Me perdonarán ustedes el lenguaje pero es que desde hace muchos años una visión partidista y materialista de lo que es el hombre, su sentido vital, su sexualidad, su afectividad, se extiende como si los ciudadanos fuésemos unos cenutrios.

           No escribo a humo de pajas. Vean, vean ustedes, y visiten con atención, botón de muestra de barbaridades extendidas por todo el ámbito educativo de nuestro país, la web que ha montado para “educar” a los jóvenes, la Generalitat de Cataluña.

           O lean, lean ustedes algunos apartados de la nueva ley del aborto que se mete en unos huertos de educación sexual más propios de dictaduras marxistas o fascistas. No se limita a reconocer el aborto como derecho, sino que también pretende adoctrinar a los estudiantes sobre un peculiar concepto oficial de salud sexual y reproductiva. Los once primeros artículos de la ley establecen el marco, en el que se incluyen medidas en el ámbito educativo (art. 9-10).

           En España cunde un cinismo disfrazado de tolerancia, con el que muchos imitan la siniestra retórica de las dictaduras de pasados siglos. ¡Tengamos claras las prioridades, por favor! Cuando el partido-ideología-prejuicio-ignorancia de moda se antepone a la dignidad de la persona, a la verdad de la naturaleza humana, nada bueno sale de allí.

          ¿Por qué no se habla más, y a fondo, del gravísimo problema generacional que tenemos sobre nosotros, por el cual las pensiones corren un riesgo grandísimo de no poder ser atendidas a medio plazo? No nos basta decirlo, hay que buscar soluciones a la previsión de que en el año 2050 habrá sólo 1,7 españoles en edad de trabajar que puedan atender la jubilación de cada uno con edad superior a 65 años, frente a los casi cuatro que actualmente cotizan para atender a un jubilado.

           ¿Por qué no se dedican más medios para ver cómo conseguir resultados empresariales, de servicio a los ciudadanos, de ejercicio democrático, de libertad, de forma ética e íntegra?

           ¿Por qué no se habla de tantos y tantos catalanes universales, como Josep Pla, tan español y práctico que al hablar de catalanismo ponía en guardia, ya a finales de los setenta, sobre la realidad de que “España es el mercado de Cataluña”?

           ¿Qué está pasando para que, a pesar de la creciente globalización de los mercados, todavía muchos se calen la boina, no la del citado Pla, sin querer competir en buena lid, sólo buscando prebendas y subvenciones que nos alejan de una sana competitividad?

           ¿Cómo es posible ver tantas dificultades para gestionar la atención a la diversidad, o para que la gente se muestre flexible y coherente?

           ¿Cómo es que muchos critiquen a Alberto Contador, que pasó a ser maillot amarillo tras un desperfecto mecánico en la bicicleta de su rival Andy Schleck? No es lo mismo el “fair play” que aceptar una vara de medir diferente, o que la manipulación informativa, o que tener complejo de inferioridad.

           Juego limpio, sí, pero ¿que nos tomen el pelo, corrompan por ley a nuestros hijos, despilfarren nuestros impuestos y encima aplaudamos con las orejas? ¡No, por favor!

          ¡Ah!, les recomiendo vivamente la web donde padres y profesores sí van a encontrar ideas constructivas sobre educación sexual y afectiva, teniendo en cuenta la dignidad de la persona, lejos de ser tratados, pequeños y grandes, como meros objetos de placer.

Emili Avilés
Profesor Especialista en Pedagogía Terapéutica y Educación Familiar 

ANÁLISIS DIGITAL

miércoles, 4 de agosto de 2010

Conectando profesionales del periodismo y de las relaciones públicas

          Lo cuenta el NY Times (New Site Aims to Connect Reporters and Publicists). Y lo pone en práctica NewsBasis, basándose en las ofertas tecnológicas que proporciona la red.
Al margen de ingenuidades, es de esperar que el interés por el bien común de los ciudadanos predomine en estas "relaciones peligrosas" entre profesionales que ciertamente son colegas en el campo de la comunicación pública. 

           Es decir, que ese presumible interés común de profesionales del periodismo y de las relaciones públicas, sea capaz de poner a su servicio los lógicos intereses económicos de las corporaciones y los igualmente lógicos intereses ideológicos de los lobbies, en vez de que las cosas sucedan precisamente al revés.

Quizás también os interese:

Los abuelos y la educación de los nietos


“Evoco el recuerdo de la fe sincera que tú tienes, fe que arraigó primero en tu
abuela Loida y en tu madre Eunice, y sé que también ha arraigado en ti”.
(II Tim 1, 5)

          Estamos en una cultura —ya no sé si llamarla contracultura— muy cruel con los ancianos, por mucho que el neolenguaje creado por los gobernantes huya de la palabra “vejez” para Almudi.org - José Rafael Sáez Marchcambiarla por “tercera edad” y del término “viejo” para sustituirlo por “persona mayor”

          Todos sabemos que en una sociedad como la nuestra, en la cual el valor de las personas está en función de su eficacia productiva, aquellos individuos cuyo vigor ya entra en la fase de declive interesan muy poco. Se les considera una carga social inútil y más bien molesta. 

          Por mucho que se esconda tras otros argumentos, la eutanasia, próximo paso en el avance de la cultura de la muerte, está relacionada de forma muy estrecha con esta desgraciada concepción de la vejez.

          Que nadie se engañe con las medidas del gobierno respecto a la prolongación de la edad de jubilación. El argumento oficial es que ha aumentado la esperanza de vida saludable, lo cual es cierto, y que hoy en día una persona de 65 años todavía suele estar en plenas facultades para el trabajo. 

          Muy bonito, pero no creo que a nadie se le escape que tal medida, además de taponar la imprescindible entrada de los jóvenes en el mundo laboral, necesaria para abrirse paso en la vida adulta e independiente, no es más que una forma “in extremis” de reducir el gasto social de un Estado arruinado, gobernado por personajes ineptos para generar riqueza, paliar los efectos de la crisis económica y sostener el sistema de pensiones de jubilación.

          Un sucinto repaso a los datos demográficos oficiales del INE, nos indica que nuestra pirámide poblacional está insosteniblemente invertida y envejecida. Es una realidad que la proporción de ancianos aumenta, lo cual no es ningún problema, ni mucho menos. 

José Rafael Sáez March, Licenciado en Ciencias de la Educación, Máster en Investigación Universitaria, Psicopedagogo de Menores y Profesor Universitario.
 ALMUDÍ
LEER MÁS

martes, 3 de agosto de 2010

Católicos acomplejados


          Ruego disculpas por titular negativamente. Sólo es un intento de recabar la atención del lector. Es negativo, pero existe hoy día un catolicismo vergonzante, poco valiente, trufado de relativismo, deslumbrado por la ciencia experimental que en ocasiones sólo es base de una teoría no demostrada; dudoso de si trata de vivir algo bueno pero aburridísimo; y arrinconado Almudi.org - Pablo Cabellos Llorentepor un laicismo rampante y viejo, aunque expuesto como dogma imprescindible para la convivencia democrática. 

          Algunos han logrado que en bastantes ambientes no se mencione a Dios ni para despedirse, ni se hable de las preguntas fundamentales en torno al hombre —de dónde vengo, adónde voy, el más allá, la muerte, el sentido de la vida—; muchos se han convencido con el pensamiento de que el cristiano no debe imponer sus ideas —cosa bien cierta—, pero aceptan como obligatorias las anticristianas, que acabamos viendo como lo moderno. Desean ser razonables, pero esconden a Dios o lo pretenden con cabida en sus mentes y actuando como ellos decidan. Nos citan a Galileo y nos callan.

          Es imposible abarcar lo que nos acompleja; lo escrito anteriormente son unas pinceladas de lo que podríamos llamar el secuestro de Dios incluso en las mentes y vidas cristianas. Somos prisioneros de unos tópicos bien manejados y con algún fundamento en comportamientos inadecuados para un seguidor de Cristo, pero que en modo alguno invalidan su doctrina ni modo de ser. 

          Podríamos preguntarnos qué es ser católico y cómo se debe mostrar; ir a buscar nuestra quintaesencia y no quitarle ni un pelo por más que seamos débiles. Frágiles, sí, pero sabiendo lo que somos y lo que hemos de vivir, aunque hayamos de rectificar en muchas ocasiones.
Como es sabido, las fuentes de lo revelado por Dios al hombre —ahí se contiene lo que somos— son la Sagrada Escritura y la Tradición custodiadas por el Magisterio de la Iglesia. Lo que Dios ha manifestado de Sí mismo, del hombre y de su destino está en esos dos manantiales, con el natural cuidado de la Providencia para evitar interpretaciones de parte o simplemente erradas. 

PABLO CABELLOS
ALMUDÍ
LEER MÁS

lunes, 2 de agosto de 2010

Dios y la Play Station


          Al no estar protegido por ningún copyright (¿quién se acuerda, hoy por hoy, del segundo mandamiento?) el nombre de Dios no es que se tome en vano, es que se toma, a veces, por el pito del sereno. Ahí tienen, por ejemplo, lo de «la máquina de Dios», un tubo de ensayo gigantesco en el que los científicos pretenden reeditar el Génesis. 

Almudi.org - Tomás Cuesta          O lo de la «la partícula de Dios» —tan jaleada en los corrillos de internet en las últimas fechas— que sería algo así como el abracadabra del Big Bang, el preparados–listos–ya del universo. Total, que mucha investigación, mucho empirismo, mucha modernidad y mucho cuento, para acabar, a la postre, donde siempre. En el fumadero en el que se despacha el genuino opio del pueblo.

         Porque, si fuese cierto eso de que el Altísimo se ha convertido en un liliputiense, ¿a qué diablos viene el enfermizo empeño por revestirse con sus galas y usurpar sus señas? Si la física hace servir la metafísica a guisa de cachava o andaderas, ¿habrá que suponer que el ser humano necesita creer hasta cuando descree? Lo que resulta obvio, le pese a quien le pese, es que, sin el concurso de la divinidad, no hay quien venda una escoba a cuenta de los fabulosos éxitos de la teología experimental y del creacionismo de probeta. 

          Que un sofisticadísimo artilugio denominado LHC termine siendo el «Deus ex machina» que nos permita enjalbegar el corazón de las tinieblas, es, sin lugar a dudas, una buena noticia, un verdadero «tour de force» de la sapiencia. Lo malo es obcecarse en mezclar churras con merinas y confundir las nalgas con las témporas. 

          El sueño de la razón engendra monstruos que no cesan de alumbrar estupideces. La última —«last but not least», naturalmente— es que, a partir de ahora, tendremos que sustituir el Libro por un libreto a tono con los nuevos tiempos. «En el principio era el Bosón de Higgs», vayan tomando nota y advertidos quedan. Cosa distinta es que el oscurantismo, la reacción y el beaterio se nieguen a apearse de las viejas palabras y del dogmatismo añejo: «En el principio era el Verbo».
Dios no juega a los dados —aseguraba el señor Einstein—, mas, a lo que parece, son legión los que tratan de hacerle morder el polvo jugando a la Play Station. El hombre que puso el infinito en solfa y que (dicho a lo bruto, o, al menos, a voleo) supo meter al cosmos en vereda, se refería al Creador con bastante frecuencia. 

TOMÁS CUESTA
LEER MÁS

domingo, 1 de agosto de 2010

La casa de los horrores


          Encuentran en el jardín de una casa en el departamento de Lille hasta ocho cadáveres de recién nacidos y la noticia causa gran conmoción. Durante unos días, nos escandalizaremos Almudi.org - Juan Manuel de Pradacon las andanzas de esa tal Dominique Cottrez, auxiliar de clínica, que nada más parir a sus hijos los asfixiaba metódicamente, los envolvía en plásticos y los enterraba a la sombra de un árbol; y, antes de que el suceso ingrese en los polvorientos anaqueles del olvido, podremos consolarnos pensando que nosotros no somos tan bestiales como la tal Dominique, igual que el sabio pobre y mísero de Calderón se consolaba, mientras recogía las hierbas con las que se sustentaba, comprobando que otro sabio iba recogiendo las hierbas que él desdeñaba.
          Así hasta que, dentro de unos meses, descubran otra casa, otro jardín, otro sótano donde se almacenen más cadáveres de recién nacidos; y, cuando nos revelen los pormenores del siguiente infanticidio truculento, podremos seguir respirando aliviados durante otra temporada más.
          Que en esto consiste la función catártica del horror: en que la truculencia de los crímenes ajenos nos exonere de la enojosa tentación de calificar los nuestros, mucho más «neutrales» y asépticos. Ojos que no ven, corazón que no siente, reza el refrán; pero para que el corazón no sienta ante los invisibles crímenes propios, conviene curtirlo previamente con la exhibición de crímenes ajenos tan aparatosos que, por contraste, releguen los propios a la categoría de menudencias irrelevantes.
          En una de sus paradojas más brillantes y estremecedoras, Chesterton saludaba a los infanticidas como «pioneros progresistas» capaces de llevar hasta sus últimas consecuencias los postulados que otros progresistas más remilgados defienden con expresiones sibilinas, por evitarse la mala propaganda que persigue a los pioneros.
          Para hacer su defensa paradójica del infanticida (para poner a la sociedad de nuestra época ante el espejo de sus crímenes), Chesterton se mostraba dispuesto —en términos especulativos— a despojarse de los «remilgos morales» que defienden la vida. «Si lo que la cristiandad ha considerado moral no tiene sentido —afirma—, entonces deberíamos sentirnos libres de ignorar toda diferencia entre los hombres y los animales, y consecuentemente tratar a los hombres como animales».
          Nadie aplicaría un aborto a una gata o a una coneja: se deja, simplemente, que alumbre a su prole; y, si la prole es demasiado numerosa, o si incluye ejemplares enfermos, se los ahoga en una palangana y santas pascuas. ¿Por qué no hacer con los bebés lo mismo que con los gatos?, se pregunta Chesterton. Permitamos que lleguen al mundo, para después ahogar a los que no nos gustan.
          «Tal comportamiento —prosigue Chesterton— sería propia y razonablemente eugenésico, porque podríamos seleccionar a los mejores, o al menos a los más saludables, y sacrificar a aquellos a quienes se llama inadaptados».
          El infanticida es, en efecto, más «racional» que el abortero; y también, en cierto modo, más bizarro: es verdad que un niño recién nacido no puede defenderse, como le ocurre al niño gestante, pero para estrangularlo hay que cogerlo entre nuestras manos, hay que mirar su rostro, hay que sentir la temperatura de su piel.
          Frente a esta pionera progresista de Lille, nos ocurre como a Chesterton: nuestros progresistas aborteros se nos antojan débiles, indecisos y cobardes.
Juan Manuel de Prada
ABC