lunes, 6 de septiembre de 2010

Carta del Prelado del Opus Dei (septiembre 2010)


          Comienza su carta Mons. Javier Echevarría recordando que como todos los años, a mediados de este mes celebramos la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, que nos mueve a contemplar llenos de agradecimiento la maravilla de que "tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito, para queAlmudi.org - Mons. Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei todo el que cree en Él no perezca, sino que tenga vida eterna", afirmando más adelante que para los hijos de Dios en el Opus Dei, esta fiesta guarda un significado especial, desde que el Señor ilustró a nuestro Padre para que comprendiera más profundamente que estamos llamados a alzar la Cruz de Cristo en la cumbre de todas las actividades humanas nobles.

          Después de afirmar que del sacrificio de Cristo brotan todas las gracias que Dios dispensa a los hombres, reitera que por eso, no cabe poseer la vida sobrenatural, participar en la misión redentora de Jesús, si no nos unimos afectiva y efectivamente a la Santa Cruz: en primer lugar, viviendo lo mejor posible la Misa, (...) que nos impulsa a recibir con alegría las contrariedades y penas de nuestro caminar terreno; más aún, a buscar activamente la mortificación y la penitencia voluntarias, en las pequeñas cosas de cada jornada.

          Cita a San Josemaría, que supo mucho de sacrificio desde que el Señor se metió tempranamente en su alma, preparándole para la misión que había de confiarle: la fundación del Opus Dei, y que pronto percibió con hondura que la Cruz anuncia y anunciará siempre la garantía de la eficacia sobrenatural en la misión apostólica.

          Refiriéndose a la festividad del próximo día 15, los Dolores de la Virgen, recuerda a todos que nuestra labor de almas dará fruto abundante si con ánimo sereno y también dichoso estamos bien unidos a Jesucristo en la Cruz, muy cerca de la Virgen Dolorosa, y que éste es el camino que han seguido los discípulos de Jesús desde el comienzo mismo del cristianismo.

          La fiesta del día 21, San Mateo da pie al Prelado para afirmar que el ejemplo de Cristo será siempre un acicate para el afán apostólico de todos sus discípulos. También nosotros nos desenvolvemos en el seno de una sociedad en la que (...) muchas personas no saben nada de Dios. Otras caminan por la tierra como si no lo conocieran, lejos de sus mandamientos y de sus enseñanzas, concluyendo con que a todos hemos de dirigirnos para acercarlos al Señor (...).

           Al final de su carta pide oraciones por los hermanos vuestros Agregados a los que impartiré la ordenación presbiteral, en Torreciudad, el próximo día 5 de septiembre. Seguid pidiendo cada día, bien unidos a mis intenciones, por el Papa, por los Obispos y los sacerdotes del mundo entero.

ALMUDÍ

domingo, 5 de septiembre de 2010

El Papa a sus `alumnos´: vivir con "el estilo de Dios"


          Benedicto XVI, como refiere Radio Vaticano, intervino para comentar el evangelio de ese domingo, que hace referencia a quienes buscan el primer puesto en los banquetes (Lc 14: 1-7, 14), recordando que en este pasaje «el Señor nos da a comprender que en realidad seguimos viviendo según el Almudi.org - Benedicto XVIestilo de los paganos: invitamos por reciprocidad sólo a quien devolverá la invitación, damos sólo si se nos restituirá».

          «El estilo de Dios es diferente», subrayó. «Nos invita a su mesa a nosotros, que somos cojos, ciegos y sordos; nos invita a nosotros que no tenemos nada que darle». El estilo divino, constató, se experimenta sobre todo en la Eucaristía, durante la cual se nos llama a dejarnos tocar por la gratitud hacia Dios, que nos invita a su mesa, a pesar de que estamos llenos de culpas.

          «Pero queremos aprender también a experimentar la culpa de que salimos demasiado poco del estilo pagano, porque vivimos muy poco la novedad, el estilo de Dios», observó el obispo de Roma.
«Y por esto comenzamos la Santa Misa pidiendo perdón: un perdón que nos cambie, que nos haga más semejantes a Dios, a su imagen y semejanza».

          En la homilía de la celebración, el cardenal Christoph Schönborn, arzobispo de Viena y antiguo alumno del profesor Joseph Ratzinger, subrayó la importancia de la humildad que «transforma los insultos en una gracia».«Gracias, Santo Padre, porque usted encarna para nosotros la actitud de Cristo, que es manso y humilde de corazón», exclamo. «¿No es algo maravilloso de la fe cristiana y de la experiencia cristiana? La alegría por el hecho de que los parámetros del Cielo son tan diferentes de los nuestros».

          El Ratzinger Schülerkreis de este año se concentró en el tema de la interpretación del Concilio Vaticano II. Los participantes fueron unos cuarenta, todos ellos antiguos alumnos del profesor Ratzinger, que presentaron con él sus tesis de doctorado en los años en que era profesor en universidades de Alemania.

Enlace relacionado:

sábado, 4 de septiembre de 2010

El valor del debate


          De forma creciente, los políticos de muy diferente signo convocan ruedas de prensa en las que los portavoces de los correspondientes grupos se limitan a leer un comunicado advirtiendo de antemano que no habrá lugar a preguntas por parte de la audiencia. 

          Quienes hacen el comunicado desean acaparar los titulares de prensa, pero evitan de raíz cualquier diálogo con los periodistas. Se trata de portavoces que no pueden decir nada más Almudi.org - Jaime Nubiolaque lo que tienen estrictamente autorizado o quizá que no se atreven a pensar y a expresarse por su cuenta por temor a ser desmentidos luego por sus jefes.
No aceptan preguntas porque no tienen respuestas. Es una clara y burda "utilización" de los medios de comunicación. Me cuenta un amigo periodista, que vivió el periodo de la transición muy de cerca, que este comportamiento sería impensable en aquellos años de finales de los setenta.

          La otra cara de la moneda son los debates parlamentarios, en los que, en tantas ocasiones, los representantes de los diversos partidos se enfrentan entre sí, no por las razones que asistan a las diversas posiciones en la materia que en cada caso se aborde, sino que se oponen entre sí sistemáticamente, por sus alianzas estratégicas o para desgastar a los otros partidos, independientemente de la cuestión que se trate. 

          Basta con que un partido diga una cosa, para que los otros sostengan la contraria, sin pararse siquiera un minuto a escuchar las razones de la posición opuesta y, menos aún, tomarse la molestia de estudiar juntos el asunto con la atención que requiera. 

          No escuchan las razones de sus oponentes porque no les importan, pues creen que apoyar al rival político es siempre un error que se paga caro electoralmente. En política, por desgracia, funciona ese dicho tan nefasto de que "al enemigo, ni agua".

          Me parece que cada vez que un político rehúsa explicar las razones de su posición o cada vez que en el Parlamento los grupos políticos renuncian a examinar las razones de las diversas posiciones en liza, se está cegando la fuente vital de la democracia. 

          Ayer oía al Rector de mi Universidad citar al filósofo alemán Robert Spaemann: «La democracia vive de la fe en la posibilidad de un entendimiento racional». Así es: el debate político tiene sentido porque los seres humanos, como tenemos bien comprobado todos, somos capaces de entendernos entre nosotros, de reconocer que un parecer es más razonable que otro y pasarnos a él decididamente porque nos resulta más convincente, porque nos parece mejor. 

JAIME NUBIOLA
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viernes, 3 de septiembre de 2010

El eco de un mensaje


          Un libro reciente, "Ataque a Ratzinger" (de Paolo Rodari y Andrea Tornielli, ed. Piemme, 2010), recoge, en su prefacio, el deseo, que algunos tenían, de que el pontificado de Benedicto XVI fuera breve y pasara inadvertido. 

          El mismo Papa explicó que elegía el nombre de Benedicto en honor del santo patrono de Europa y también en recuerdo de Benedicto XV: un Papa que había trabajado por la paz, si Almudi.org - Ramiro Pelliterobien su pontificado no había sido muy largo. 

          Lo de pasar inadvertido no cuadra con la actividad del Papa. Y como parece que no ha pasado tan velozmente como alguno deseaba —dicen con fina ironía los autores—, "visto que su pontificado está destinado a dejar un signo, se han multiplicado los ataques contra Benedicto XVI". De ahí el título del libro. 

          Se preguntan estos dos expertos vaticanistas si el Papa está solo; responden que realmente no es así, porque muchas personas le apoyan, aunque sus colaboradores probablemente podrían ayudarle mejor en la organización del trabajo, las relaciones con los medios de comunicación, etc.
No faltan quienes silencian su mensaje, lo obstaculizan o lo manipulan. Y en algunos casos se puede comprobar la existencia de verdaderas "alianzas" mediáticas para desprestigiarle.
El prefacio termina citando las palabras de Benedicto XVI en la Misa inaugural de su pontificado (24.IV.2005): «Rogad por mí, para que no huya, por miedo, ante los lobos».

          Ahora bien, cabe preguntarse, ¿qué podemos hacer nosotros, los cristianos de a pie, para ayudar al Papa en su ministerio de unidad y servicio a los cristianos y a la humanidad?

          San Josemaría Escrivá de Balaguer escribió: «Nuestra Santa Madre la Iglesia, en magnífica extensión de amor, va esparciendo la semilla del Evangelio por todo el mundo. Desde Roma a la periferia. —Al colaborar tú en esa expansión, por el orbe entero, lleva la periferia al Papa, para que la tierra toda sea un solo rebaño y un solo Pastor: ¡un solo apostolado!» (Forja, 638).

Ramiro Pellitero, Instituto Superior de Ciencias Religiosas, Universidad de Navarra
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jueves, 2 de septiembre de 2010

Juicios eclesiásticos sobre cuestiones temporales


          Casi nadie podía esperar una reacción tan fuerte contra las intervenciones de los obispos franceses Almudi.org - Salvador Bernalante las decisiones del gobierno de Sarkozy sobre la expulsión de gitanos de Rumania. Menos aún, al menos por mi parte, la descalificación de Benedicto XVI que hizo Alain Minc, a quien siempre tuve por hombre moderado.

          Pero lo cierto es que no supo digerir el comentario del Papa en la audiencia del domingo 22. Sus palabras no podían ser más prudentes y a la vez claras, en cuanto recordaba viejos principios de la doctrina social católica. Pero quizá no contaba con que el problema de la expulsión de los "roms" en Francia estaba alcanzando cotas de visceralidad impropias de una nación siempre caracterizada por su racionalidad. Tal vez se está imponiendo, en este caso como en otros, a falta de racionalidad, un laicismo insuficientemente fundamentado.

          Antes de entrar en la reacción global, medida por un sondeo encargado y publicado por el diario La Croix, me detendré en el caso de Minc. Su descalificación del Papa enlaza con el más puro y duro racismo, que es justamente la cuestión que está en juego en estos momentos. No se puede negar a Benedicto XVI la capacidad de hablar sobre un problema porque sea alemán y, por tanto, "heredero" de una historia en la que ocupa un rango excepcional el nazismo. 

          El Pontífice, en sus audiencias generales a la hora del ángelus, dirige siempre algunos mensajes en diversas lenguas. El domingo 22 invitaba a los peregrinos franceses a «saber acoger las legítimas diversidades humanes, siguiendo el ejemplo de Jesús, que vino a unir a hombres de todas las naciones y de todas las lenguas». No era difícil enlazar ese consejo con el de los obispos galos que denunciaba las expulsiones masivas de "roms"

          Para Alain Minc resultaba escandaloso que un papa alemán se expresase de esa manera, y además en lengua francesa. Se lo habría tolerado a su predecesor, Juan Palo II, pero no a él, en cuanto heredero del régimen nazi. Asombroso.

          Como es natural, Alain Minc ha sido fuertemente criticado por esta superficial toma de postura, y personas conspicuas le han pedido expresamente que rectifique. Pero no será fácil, porque esta cuestión se ha teñido de un exceso de visceralidad, que incluye el rechazo de la intervención eclesiástica.

ReligionConfidencial.com
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miércoles, 1 de septiembre de 2010

PAÑUELO VERDE

              Los Verdes de Andalucía han remitido un escrito a la Ministra de Defensa, pidiéndole que impida la beatificación de Fray Leopoldo de Alpandeire en la base aérea de Armilla, por considerar que es "un acto religioso ajeno al Ejército" (IDEAL 12 agosto 2010)

              El albero ha sido siempre tierra acogedora. No sólo presta su color para suavizar un marco que exige sol y moscas; se ofrece también sin tasa como generoso espacio público. Puedo presumir de haber pisado el de la Maestranza ya de niño, y no precisamente en un festival para promesas. Se celebraba un festejo vaticano en el que abría cartel Domingo Savio (con falta de ortografía, pensaba yo, ajeno a influjos salesianos); allá que fuimos desde Portaceli los alumnos de los jesuitas, movilizados al efecto, a una liturgia sin toros ni toreros.

              Habrá quienes hayan pisado algún ruedo como palmeros de un mitin electoral, en el que ni siquiera se controla si los candidatos se han sometido o no a alguna suerte de afeitado; otros para seguir de cerca un doble de la Copa Davis. Nada digamos de esos ruedos multiuso, con derecho a claraboya, que han acabado proliferando. No hay severo maestrante que, viendo peligrar el tarro de las esencias, ponga el grito en el cielo. Si exige, para evitar profanaciones, que sólo quepa pisar el albero tocado de montera, castoreño, gorra o, al menos, con presentable cornamenta, se lo achacará a resabio de sectarismo excluyente, propio de tiempos felizmente superados por el «tó pal pueblo».

              Quien no piensa así es una de esas tribus de verdes que, en régimen de minifundio, aspiran a repoblar la arena política española; así les va. Al parecer, han tropezado con algún exótico mosto y la han cogido laicista. Habían conseguido convencer de que donde esté el amor se vaya al cuerno la guerra, pero ahora proponen una variante: si se trata de amor de fraile, los pacifistas habrán de travestirse en militaristas de estricta observancia. Vaya por Dios…

Estos verdes están en efecto muy verdes. Su portavoz alega que el nuestro es un Estado «aconfesional». Esto impediría, a su errado juicio, beatificar a Fray Leopoldo en unas instalaciones públicas adscritas al Ministerio de Defensa; o sea, celebrar un popular homenaje a Santa Ángela de la Cruz en Tablada. No saben que el Tribunal Constitucional, con motivo de un pedazo de parada militar organizada en Valencia, con ocasión de un centenario de la advocación Virgen de los Desamparados, dejó el asunto bastante claro: las Fuerzas Armadas no sólo pueden participar en actividades religiosas sino incluso organizarlas; no en vano la Constitución obliga a los poderes públicos a tener en cuenta las creencias de la sociedad y cooperar consiguientemente con las demandas ciudadanas.

ANDRÉS OLLERO
ANÁLISIS DIGITAL
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martes, 31 de agosto de 2010

El ateo y su secador de cabellos

          Si el ateísmo desaparece alguna vez de la faz de la tierra, la reacción en el mundo no será una alegría irreprimida sino más bien una indiferencia lánguida.

          Llegué a esta conclusión después de ver a Edwin Kagin, director a nivel nacional de la American Atheists Inc, en el programa "Nightline" de la cadena ABC. Por lo que allí apareció, ofrece la posibilidad de practicar "desbautismos" en la convención anual de American Almudi.org - Angelo StagnaroAtheists que debe celebrarse en Newark, New Jersey.

          El proceso consiste en la aplicación de un secador de cabellos etiquetado como "Razón y Verdad" a los ateos que desean secar los restos de agua usada en su bautismo. Le dijo al entrevistador que la ceremonia tiene "el mismo valor que el bautismo original".

Quizá esto pueda intranquilizar a algunas personas, pero lo que a mí me vino a la cabeza fue, "¿Es que no pueden hacer algo mejor?" ¿Sin pensamiento clarividente? ¿Sin argumentos de lógica férrea? ¿Sin evidencia empírica? ¿Sin intentos de actuar racionalmente? ¿Dónde están aquellos escépticos de otros tiempos, que buscaban sinceramente a Dios, para llegar al final a la convicción de que no lo habían encontrado? El estudio honesto e inteligente de las motivos tan apreciados por los creyentes no les conducían a las mismas conclusiones que a estos.

         Para los ahora demasiado jóvenes para recordarlo, la American Atheists Inc. es la organización fundada por la intrigante, traicionera y vengativa Madalyn O'Hair, que fue asesinada por uno de los muchos empleados ateos disgustados que tenía.

          Prefiero aquí hacer una distinción entre los ateos razonables y los del estilo fundamentalista. Ciertamente, existen muchas razones para ser ateo. Uno puede haber nacido en una familia en la que no se habló nunca de religión, o haber crecido en un país en el que se penalizaba con encarcelación o muerte cualquier signo de convicción religiosa, tal como fue común en los regímenes ateos del siglo XX. Quizá la muerte de un ser querido o cualquier tragedia personal le ha distanciado de su Creador, o tal vez ocurra que no haya lugar para Dios en su estilo de vida. En cualquier caso estas personas no creen en Dios porque no pueden.

Angelo Stagnaro

ALMUDÍ
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lunes, 30 de agosto de 2010

Rebrotes de anticlericalismo

-->Publico este artículo que ha escrito monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de Las Casas (México), con el título "Rebrotes de anticlericalismo".

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          Asombra, inquieta y duele tanta descalificación de que hemos sido objeto los obispos, porque expresamos nuestra inconformidad cuando la Suprema Corte declaró acordes con la Constitución las uniones de personas de un mismo sexo equiparándolas a un matrimonio, con el derecho de adoptar niños. Han dicho que estamos violando la ley y que la autoridad debería sancionarnos. Uno tituló su escrito: Iglesia idiota. Otro dijo que ya no hay obispos de calidad como antes. Alguien ha hablado de las atrocidades de la religión. Y así por el estilo... 



          Para qué enumerar los calificativos contra el cardenal Juan Sandoval. Se puede estar en disconformidad con sus aseveraciones; se puede pensar que no tienen sustento; pero aprovechar esto para descalificarnos a todos, al Papa y a la Iglesia Católica en general, rebasa lo esperado y manifiesta un renovado anticlericalismo que no se había manifestado tan agresivo, ni siquiera cuando se descubrieron los delitos de sacerdotes.



          En la historia de nuestra Iglesia, hay puntos muy negros que querríamos no hubieran existido, y que, con ocasión o sin ella, nos restriegan en la cara. Se aducen las Cruzadas, la Inquisición, el caso Galileo, los períodos oscuros del papado, la pederastia clerical, etc. Los traen a colación, para descalificar todo lo que hagamos o digamos. Muchas veces es sólo un mecanismo para defenderse y quitar fuerza a nuestra denuncia por sus infidelidades matrimoniales y por sus otras desviaciones; atacándonos, intentan autoprotegerse.

ZENIT
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domingo, 29 de agosto de 2010

JUSTICIEROS


          A riesgo de resultar un pelmazo, vuelvo sobre el tema de mis columnas anteriores, porque la marabunta sigue rugiendo y muchos periodistas y blogueros por libre pretenden ahora que el Papa presente su dimisión. 

          Lo de una hipotética dimisión papal tiene más morbo para este tipo de personal, dicho sea de Almudi.org - Jom Juaristipaso, que los propios actos de pedofilia o efebofilia cometidos por curas, que se van revelando como puro pretexto para acorralar a Benedicto XVI

          Y es que sólo el Papa y la Iglesia se han tomado en serio este asunto. Explotando el escándalo, la prensa amarilla sólo busca vender, y la progre, sacar a los católicos del espacio público, o al menos, si la campaña no diera para tanto, dejar la reputación del clero por los suelos.

          Que el Papa dimita, lo van a tener, me temo, muy, pero que muy crudo. El único precedente de dimisiones pontificias, el gesto de aparente humildad de aquel Celestino V que, en 1294, hizo per viltate il gran rifiuto, como escribió Dante en el canto tercero del Inferno (verso 60), no goza de estima en la tradición cristiana. 

          El poeta florentino metió a tal papa dimisionario en el infierno por su cobardía, y Unamuno no lo trató mucho mejor, añadiendo a la imputación de cobarde la de soberbio. El único poeta que lo elogió fue Cavafis, un cantor, por cierto, de la efebofilia desmadrada. 

          Hay que recordar asimismo el chasco que se llevaron algunos a causa de aquel nunc dimittis con el que oraba en sus últimos años Juan Pablo II, grotescamente interpretado como declarada intención de dimitir, cuando no era más que la equivalencia evangélica, en palabras del anciano sacerdote Simeón, del «dejadme ir a la casa del Padre» que repitió el papa polaco en su larga agonía. 

          Tampoco parece que los aficionados al espectáculo se vayan a divertir con su sucesor. Por si no lo he dicho ya suficientes veces, no soy católico, pero ni a mí se me escapa la inmensa talla moral del actual pontífice en comparación con sus actuales y pululantes detractores, verdadera masa de acoso.

JON JUARISTI
ABC / ALMUDÍ
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sábado, 28 de agosto de 2010

10 consejos de Benedicto XVI a la gente joven


Almudi.org - 10 consejos del Papa          Dentro de un año, miles de personas se reunirán en Madrid con Benedicto XVI. Es un encuentro que el Papa reserva para estar con la gente joven de todo el mundo. Desde el inicio de su pontificado, el Papa ha dirigido muchos mensajes a los jóvenes. Este es un resumen de frases suyas con especial fuerza.

1) Dialogar con Dios
    «Alguno de vosotros podría tal vez identificarse con la descripción que Edith Stein hizo de su propia adolescencia, ella, que vivió después en el Carmelo de Colonia: "Había perdido consciente y deliberadamente la costumbre de rezar". Durante estos días podréis recobrar la experiencia vibrante de la oración como diálogo con Dios, del que sabemos que nos ama y al que, a la vez, queremos amar». 

2) Contarle las penas y alegrías
    «Abrid vuestro corazón a Dios. Dejaos sorprender por Cristo. Dadle el "derecho a hablaros" durante estos días. Abrid las puertas de vuestra libertad a su amor misericordioso. Presentad vuestras alegrías y vuestras penas a Cristo, dejando que él ilumine con su luz vuestra mente y toque con su gracia vuestro corazón». 

3) No desconfiar de Cristo
    «Queridos jóvenes, la felicidad que buscáis, la felicidad que tenéis derecho de saborear, tiene un nombre, un rostro: el de Jesús de Nazaret, oculto en la Eucaristía. Sólo él da plenitud de vida a la humanidad. Decid, con María, vuestro "sí" al Dios que quiere entregarse a vosotros. Os repito hoy lo que dije al principio de mi pontificado: "Quien deja entrar a Cristo en la propia vida no pierde nada, nada, absolutamente nada de lo que hace la vida libre, bella y grande. ¡No! Sólo con esta amistad se abren de par en par las puertas de la vida. Sólo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condición humana. Sólo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera". Estad plenamente convencidos: Cristo no quita nada de lo que hay de hermoso y grande en vosotros, sino que lleva todo a la perfección para la gloria de Dios, la felicidad de los hombres y la salvación del mundo». 

ALMUDÍ
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viernes, 27 de agosto de 2010

No se debe invocar la libertad religiosa para negarla


          La Cámara de apelación del Tribunal de Derechos humanos del Consejo de Europa puede tardar meses en dictar sentencia sobre la presencia de crucifijos en las escuelas públicas de Italia. Pero en el debate, que finalizó el pasado 30 de junio, se han producido intervenciones de máximo interés para la comprensión de un problema tantas veces enmarañado con argumentos incongruentes.

          Uno de los aspectos que más atención ha despertado ha sido el respaldo a Italia de diez Estados, casi todos procedentes del antiguo telón de acero. La defensa de la postura a favor del crucifijo fue encomendada a un prestigioso jurista norteamericano de religión Almudi.org - Libertadhebrea, Joseph Weiler, de la New York University, que no dudó en acudir a la sala con la kipá. Weiler es autor del libro Una Europa cristiana.

          Nicola Lettieri, en su intervención en nombre de Italia, afirmó que no era casual que la "contestación política" a las tesis de la demandante y de la sentencia en primera instancia recurrida, vienen en gran parte de países que han sufrido duramente el ateísmo de Estado. A su juicio, resulta escandaloso que se invoque subrepticiamente la "libertad religiosa" para negar la "libertad religiosa". Esos argumentos no pueden engañar a quienes tienen aún abiertas las heridas causadas por la persecución oficial contra la libertad de cultos. Lettieri insistió en que "los principios invocados en el debate se introdujeron en la Convención europea de derechos humanos justamente para defender a los ciudadanos de esas naciones".

          En realidad, acentuar la dimensión negativa de la libertad religiosa (libertad de no creer en ninguna religión), conduce a negar su dimensión positiva y a negar el derecho a la presencia de símbolos religiosos en espacios públicos. Como se ha repetido tantas veces, no se busca la libertad, sino sustituir unas creencias por otras, en este caso, el cristianismo por el ateísmo. De hecho, la promotora del recurso jurídico, Soile Lautsi, es una atea militante, que pertenece a la Unión de ateos y agnósticos racionalistas.

ALMUDÍ
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jueves, 26 de agosto de 2010

Cruzada por la Mezquita de la Zona Cero


          Parece una incongruencia utilizar el término "cruzada" para describir el empeño del alcalde de Nueva York para que vaya adelante el proyecto de la Casa Córdoba en la Zona Cero. Pero me hizo gracia que el corresponsal de Le Monde utilizase esa expresión para titular su crónica, el 18 de agosto: "La croisade de Michael Bloomberg". Según el periodista, Almudi.org - Salvador Bernaldefendería contra viento y marea la construcción de una mezquita casi al lado del lugar donde se produjeron los terribles atentados del 11-S.

          Desde España, ante todo, llama la atención cómo se manipula la historia. Porque, en Córdoba, como en tantos otros lugares de la Hispania cristiana, sólo hubo coexistencia de las tres culturas tras la reconquista. Antes, en la propia Córdoba, hubo periodos de tolerancia, pero la persecución de los árabes llegó al martirio en el siglo IX: san Eulogio, san Acisclo, santa Victoria. A partir de sus muertes violentas, se pierde el rastro del llamado movimiento mozárabe. La paz y la convivencia, dentro de las peculiaridades de la época, sólo fueron posibles después de la reconquista por Fernando III el Santo.

          En cierto modo, la historia se repite en Nueva York. Los medios de comunicación están focalizados con la mezquita que se podría construir en la "Zona Cero". Pero nadie habla de la parroquia ortodoxa griega de San Nicolás, destruida por el derrumbamiento de las Torres Gemelas el 11-S. Según las últimas noticias, el proceso de obtención de los permisos legales para la reconstrucción de esa iglesia está atascado burocráticamente. Han pasado nueve años, y no se entiende que el problema siga pendiente, más aún si se tiene en cuenta la específica advocación de esa parroquia, ligada a tradiciones navideñas anglosajonas. Se puede consultar aquí.

          Los derechos humanos no son absolutos. La libertad religiosa ampara la construcción de esa mezquita. Pero, cuando esos derechos son constantemente violados en países musulmanes, se comprende la oposición de muchos norteamericanos, por aplicación del viejo principio del orden público. Nadie puede garantizar más bien al contrario- que en las mezquitas no se predique a diario contra la democracia.

ALMUDÍ
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miércoles, 25 de agosto de 2010

Zapatero y la religión

Interesante artículo de Benjamín García. Desgraciadamente no parece que el Sr. Zapatero vaya a tener en cuenta la opinión de los españoles a la hora de redactar la ley de libertad religiosa

          Zapatero decía antes de llegar al poder, y así actuó, que no se pueden tomar decisiones contra la opinión mayoritaria de los españoles. Ése fue el argumento que utilizó para oponerse a la participación de nuestro país en la guerra de Irak y para retirar, posteriormente, las tropas. 

           Entonces, citaba las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), como garante de sus decisiones. No entro a criticar las medidas que ha tomado el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en relación a la reducción del 5% del sueldo de los funcionarios, a la congelación de las pensiones, a la regulación laboral y a la subida del IVA. Todas estas medidas, y más que pueden venir, no han contado ni contarán con el beneplácito de la población. A pesar de todo, han sido aprobadas y se justifican diciendo que son totalmente necesarias porque resultan beneficiosas para la crisis económica que vive la población.

           Pero no son a estos temas a los que me quiero referir, sino al hecho religioso y a la actitud de los españoles frente a este fenómeno. Lo hago para salir al paso y crear opinión ante la nueva ley que prepara el Gobierno sobre la libertad religiosa. Nada se sabe del contenido de su formulación ni tampoco del momento en que será presentada al Parlamento. Pero nos tememos que no sea muy respetuosa con lo que siempre ha expresado el pueblo. Como no quiero que nos sorprenda y nos pille desprevenidos, expreso mi opinión con el fin de que sea refrendada por otros colegas que piensan lo mismo.

           Los últimos datos del Centro de Investigaciones Sociológicas dicen que el 74% de los españoles se considera católico, el 2% creyente de otra religión, el 15% no creyente y el 7% se confiesa ateo. Hay un 2% que no contesta. Así pues, tres de cada cuatro españoles manifiestan que son católicos, aunque sus vidas y comportamientos no siempre sigan los principios de la religión.

           Esto aparece con claridad cuando se analiza, entre otros comportamientos, la práctica religiosa. Uno de cada cinco suele cumplir con la obligación de ir una vez a la semana a la iglesia, generalmente los domingos, para oír misa, otro quinto lo hace alguna vez al mes, o al año, y los dos quintos siguientes, nunca o casi nunca. Ahora bien, este grupo de no practicantes en modo alguno reniega de su religión, de la religión católica. Todos, o casi todos los que se confiesan católicos, se casan por la Iglesia, quieren ser enterrados por el rito católico y suelen bautizar a sus hijos cuando nacen. En todas estas ocasiones acuden a los ritos católicos para manifestar su identidad, aunque sea social, con la religión.

Benjamín García
LA GACETA
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martes, 24 de agosto de 2010

Audacia de la razón y obediencia de la fe

No recuerdo haber leído en los últimos años un documento tan estimulante como la encíclica Fides et ratio.  Su patente rigor conceptual e histórico no es un obstáculo o freno para la decisión con que aborda una de las cuestiones más acuciantes y problemáticas del pensamiento actual, cuyas raíces penetran hasta los primeros siglos de la era cristiana, y que —planteada de manera muy diversa— se remonta hasta la dialéctica griega de mito y logos.

Por Alejandro Llano
Catedrático de Metafísica

           Curiosamente, sin embargo, dos de los primeros comentarios globales que se hicieron a este documento ponían en duda la novedad de sus aportaciones y la relevancia de su mensaje.
 ¡Esta encíclica no dice nada nuevo! Así reza la primera impresión que tuve oportunidad de recoger en boca, sobre todo, de católicos conocedores de la doctrina de la Iglesia sobre las relaciones entre fe y razón. Obviamente, la observación quería expresar algo más que la acostumbrada tranquilidad con la que los creyentes suelen acoger un escrito magisterial, del que lo único que no esperan es que proceda a una variación sustancial de la postura católica sobre cuestiones que afectan a la moral o al dogma. Lo que traslucía era, más bien, una cierta decepción al no encontrar en este texto perspectivas innovadoras o puntos de vista no formulados anteriormente. Ahora bien, tal sentimiento de dejá vue resulta engañoso.

           Según tendremos ocasión de apreciar, la encíclica Fides et ratio responde a una situación mental nueva, caracterizada por el relativismo cultural y por el consiguiente cuestionamiento de una verdad con validez universal; postura que no se daba —por ejemplo— a la altura del Concilio Vaticano I o de la encíclica Aeterni Patris, y que, en cambio, ya se registra en un documento mucho más reciente cual es la Veritatis splendor. Como es lógico, al ser diferentes los problemas, también lo son las líneas de solución, por más que —insisto— la doctrina de fondo no haya cambiado ni pueda, en rigor, cambiar.

           La segunda impresión viene de parte no católica y tiene, esta vez, nombre, lugar y fecha. Se trata de una afirmación de Paolo Flores Diarquías, en su artículo “Aut fides aut ratio”, aparecido en el número 5/98 de la revista MicroMega. Aparte de otras tesis, que comentaré más adelante, se mantiene allí que la cultura católica oficial —como es la de la encíclica— no tiene nada que decir al hombre de hoy. También en este caso hay una primera lectura trivial del aserto en cuestión, a saber: que el enjuiciamiento que la Iglesia hace de la actual situación cultural no coincide con la visión del mundo propia del hombre tardomoderno, aquejado de un interno desfondamiento intelectual y de un escepticismo ético que le impiden aceptar un mensaje tan contundente como es el de la Fides et ratio.

ARVO
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lunes, 23 de agosto de 2010

El futuro del Año sacerdotal


Reproduzco el artículo de Mons. Javier Echevarría que publicó el sábado en su portada el periódico vaticano L'Osservatore Romano.
 
      El Año sacerdotal concluyó el pasado 16 de junio. Nos separa un lapso tan breve, que cabe afirmar su actualidad. Por esto, más que proceder a una valoración, miremos las reacciones personales ante lo que la Iglesia ha promovido. ¿Qué ha ocurrido en este Año sacerdotal? Almudi.org - Año sacerdotal¿Qué impacto ha producido en nosotros, sacerdotes, convocados por el Romano Pontífice a recorrerlo ayudados por la figura de ese ejemplar hermano, san Juan María Vianney?

      Estas preguntas reclaman respuestas que cada uno puede darse a sí mismo ante Dios, en la intimidad de su oración. Sin llegar a ese nivel, que trasciende los límites de un artículo, vayamos por un camino menos personalizado, no menos exigente: evocar los objetivos señalados por Benedicto XVI y, desde ahí, sacando consecuencias, orientar el pensamiento hacia el futuro.    

      "Este año escribía el Papa en la carta de convocación desea contribuir a promover el compromiso de renovación interior de todos los sacerdotes, para que su testimonio evangélico en el mundo de hoy sea más intenso e incisivo". Citaba también unas palabras que repetía con frecuencia el Cura de Ars y que el Catecismo de la Iglesia ha acogido: "el sacerdocio es el amor del corazón de Jesús". Para comprenderse a sí mismo, el sacerdote no ha de limitarse a considerar su tarea pastoral; ha de ir mucho más allá, hasta llegar a Cristo, en cuya humanidad reverbera todo el vivir trinitario y en quien ese vivir trinitario se abre a los hombres.

      Desde ahí se comprende la hondura de otras palabras de san Juan María Vianney, citadas por el Romano Pontífice: el sacerdote "no se entenderá a sí mismo sino en el cielo". Sólo en el cielo, al advertir el don infinito e inefable de la entrega de Dios al hombre, el sacerdote saboreará su propia y plena realidad. Dios no sólo ha querido comunicarse a los hombres; ha tomado nuestra misma naturaleza en Cristo Jesús; ha instituido la Iglesia y llamado a hombres determinados a quienes, con el sacramento del orden, convierte en sus ministros e instrumentos. La "audacia de Dios", que "aún conociendo nuestras debilidades, considera a los hombres capaces de actuar y de presentarse en su lugar", que confía en nosotros hasta "abandonarse en nuestras manos", esa audacia es "la grandeza que se oculta en la palabra «sacerdocio»" (Benedicto XVI, homilía en la clausura del Año sacerdotal).

ALMUDÍ
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sábado, 21 de agosto de 2010

Familias numerosas

Los enlaces de este buen artículo de Almudí pueden servir para conocer esta impresionante y beneficiosa realidad de las familias numerosas y su trabajo asociativo


          Sigo con la gente interesante que voy encontrándome este verano; le toca el turno a Raúl Sánchez Flores, Director del Instituto de Estudios Superiores de la Familia (IESF) de la Universidad Internacional de Cataluña (UIC), Director Ejecutivo de la Asociación de Familias Numerosas de Cataluña (FANOC), Asesor de la Junta Directiva de la Federación Española de Familias NumAlmudi.org - erosas, y Secretario de la European Large Families Confederation (ELFAC)

          En este capítulo puedo incluir a mi hermana, Emilia Tarifa Valentín-Gamazo, Presidenta de la Asociación de Familias Numerosas de Cataluña (FANOC) y Vicepresidenta de la Federación Española de Familias Numerosas.

          Entre los dos, he recibido este julio pasado un curso acelerado, interesantísimo, sobre políticas familiares y sobre el trabajo de las Familias Numerosas ante los gobernantes de turno.
La Federación Española de Familias Numerosas es la organización sobre familia más importante de España, no en vano está avalada por más de cuarenta mil (40.000) familias asociadas (que pagan cuota, vamos, que es lo definitivo).

          Además, Raúl me mostró el impactante reportaje Demographic Winter and the future of Europe (El invierno demográfico y el futuro de Europa), algo muy a tener en cuenta, tanto, por lo menos, como el tan cacareado cambio climático.

          Una revisión de los enlaces de este artículo puede servir para conocer esta impresionante y beneficiosa realidad de las familias numerosas y su trabajo asociativo.

ParaCambiarElMundo.blogspot.com

viernes, 20 de agosto de 2010

El ‘vivir a tope’ o ‘carpe diem’

Buenas reflexiones del Dr. Lorda sobre el sentido de la vida         

          Llevábamos un buen rato charlando. Habíamos saltado de un tema a otro caprichosa y amigablemente cuando, de forma inesperada, me comunicó su verdadero proyecto:

           -“A mí me gustaría morirme a los veintisiete años”.

          Me dejó de piedra: ¡“...a los veintisiete...”! Quien así se expresaba era un chaval simpático, de natural alegre, ilusionado con muchas cosas y metido en todas las salsas. A una velocidad vertiginosa empezaron a desfilar por mi cabeza posibles motivos que pudieran haberle llevado a desear tal despropósito. No los encontré. Los estudios no le iban mal; no es que le preocupasen demasiado, pero iba sacando las asignaturas. Era el pequeño de una familia aparentemente normal. Además, contaba con medios económicos, y no tendría el más mínimo problema en encontrar el apoyo necesario para abrirse camino y cualificarse profesionalmente en lo que a él más le gustase. Se llevaba bien con el numeroso grupo de compañeros con el que salía; es más, tenía una situación privilegiada entre ellos al ser uno de los pocos que tenía moto, circunstancia que a esa edad le situaba en un cierto estatus favorable con respecto a los demás. En fin, no conseguía encontrar algo que me diera la clave para entenderle.

          No es que me parase a deliberar; más bien fueron unos segundos en los que, aprovechando una breve pausa que se tomó, la cabeza se me disparó en la búsqueda de un porqué.
Su momento de silencio era lógico; encontrar palabras para desvelar las confusas sensaciones íntimas no resulta siempre fácil y es algo lento:

          -“Ahora no tengo problemas; la vida me va bien, me divierto y hago más o menos lo que quiero. Pero... por lo que he visto, a partir de los veinticinco años las cosas se van complicando, vas asumiendo responsabilidades, empiezan los problemas ... y  tienes que resolverlos, por que si no cada vez las cosas se ponen más difíciles.”

          Ya estaba claro: la edad de los veintisiete años representaba la franja que limitaba las regiones del disfrutar fácil y difícil. Aquello me tranquilizó; hasta ese momento temía por la salud psíquica de mi interlocutor; ahora veía que se trataba, sin más, de una de tantas víctimas de esa filosofía de la vida a la que solemos referirnos con el carpe diem, eso que coloquialmente llamamos vivir a tope.
JUAN LUIS LORDA
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jueves, 19 de agosto de 2010

CELIBATO Y AMOR

          Os presento este interesante estudio de la Dra. Jutta Burggraf.

         Adelantando un poco lo que pienso: estoy convencida de que el celibato se puede vivir también en el tercer milenio. Mientras más sea la insistencia con que se hace de él un tabú, mientras más se le ridiculiza, mientras más grotescamente se le desfigura y deforma, más urgente me parece hablar de él y reconocer el lugar que tiene dentro del cristianismo. Es lo que intento a continuación. Me propongo exponer, a grandes rasgos, cuál es el profundo sentido que, para los hombres y las mujeres de hoy, tiene el celibato voluntario.

          Antes que nada, hay que dejar en claro que el celibato y el matrimonio no son una especie de contrarios, de antónimos, no se oponen. Para la gran mayoría de las personas, el matrimonio es la forma de vida más conveniente y adecuada y la que los conduce a la felicidad, a pesar de todas las dificultades que puedan surgir. En el matrimonio, se vive el amor humano, la disposición de darse a los demás. En la unión conyugal, la entrega personal a la pareja, alcanza una forma muy profunda e íntima. Esta unión comprende, por su esencia, tanto la dimensión física, como la dimensión espiritual del ser humano. Lo fundamental del matrimonio consiste en darse al otro con una reciprocidad sin reservas, con un amor personal e íntegro. Consiste en vivir y convivir con el otro; en la existencia común, que es tarea y responsabilidad compartida. Mediante la promesa matrimonial, un hombre y una mujer se deciden el uno por el otro. 

          La promesa de dos cristianos ante Dios los une no sólo a su pareja, sino que en cierta forma a través de él o de ella, se unen al mismo tiempo a Jesucristo. No se entrega uno recíprocamente, se entrega también a Cristo a través del otro, de la otra. Los cónyuges no sólo viven para el otro. En realidad, viven juntos para Cristo; en su amor conyugal, aman también a Cristo. Mientras más unidos estén entre ellos, más se unirán a El. Su unión es un sacramento, una de las siete fuentes misteriosas de la participación en la vida divina.


           Así, el matrimonio es un camino hacia Dios. Por esta razón, en la auténtica tradición de la Iglesia, la importancia dada al celibato no se ha entendido nunca como una disminución o rebaja del matrimonio. Tampoco podemos aceptar el maniqueísmo, que ve en lo corpóreo y en la procreación algo malo.[1] ¡El hombre incapaz de sentir no ha sido nunca un ideal cristiano! Quien no es capaz de tener pasión, deseos y sentimientos padece una deficiencia, pues carece de esta capacidad fundamental de la naturaleza humana.

          ¡El celibato nada tiene que ver con eso! En el celibato, se "renuncia" voluntariamente a algo que, de acuerdo a la voluntad del Creador, conduce al matrimonio.[2] Ese algo es la necesidad de darse completamente a otra persona, que es muchísimo más profundo que la mera tendencia sexual. Tal vez, en vez de "renuncia", deberíamos hablar de sacrificio. Al renunciar al matrimonio, la persona que se decide por el celibato, ofrece a Dios un sacrificio muy concreto y personal; en ningún caso desprecia el matrimonio. Por el contrario, en todas las religiones, se acostumbra a sacrificar no lo peor o malogrado —eso sería una verdadera ofensa a la divinidad—, sino lo más preciado.

Jutta Burggraf

ALMUDÍ
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miércoles, 18 de agosto de 2010

El camino personal hacia la santidad


          Juan Pablo II nos recordaba al inicio del nuevo milenio que "si el Bautismo es una verdadera entrada en la santidad de Dios por medio de la inserción en Cristo y la inhabitación de su Espíritu, sería un contrasentido contentarse con una vida mediocre, vivida según una ética minimalista y una religiosidad superficial. Preguntar a un catecúmeno, ¿quieres recibir el Bautismo? significa al mismo tiempo preguntarle, ¿quieres ser santo? Significa ponerle en el Almudi.org - "El camino personal hacia la santidad"camino del Sermón de la Montaña: ‘Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial’ (Mt 5, 48)" (Carta apostólica Al comienzo del nuevo milenio, 31).

          Cada persona, sin excepción, ha sido llamada por Dios a la existencia con una precisa finalidad, que confiere pleno sentido a su vida. El hombre, ya lo hemos dicho, nace con vocación y por vocación. Pero a esa llamada debe corresponder con una respuesta a lo largo de toda su vida, a los siete años, a los quince, a los veinte, o a cualquier edad. Así se explica la beatificación de los pastorcillos de Fátima, que han sido beatificados, no porque se les apareciera la Virgen, sino por sus virtudes heroicas, por su correspondencia a la gracia.

          Dios llama con una vocación personal e irrepetible, que es determinación de la llamada general, universal a la santidad, a la gracia y a la gloria. No debemos olvidar que la gracia de la vocación puede o no experimentarse psicológicamente, pero que, en cualquier caso, la respuesta a la propia vocación no sólo es libre, sino que, de alguna manera, configura la vocación misma. Veámoslo más detalladamente siguiendo a F. Ocáriz.

          Que los hombres hemos sido llamados a la comunión con Dios pertenece a la esencia misma de la Revelación: Dios “quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1 Tm 2, 4). La vocación presupone y comporta elección: Dios “nos ha elegido en Cristo antes de la creación del mundo para que seamos santos” (Ef 1, 4).

          Dicho de otra manera, como ha enseñado Juan Pablo II, Dios elige primero al hombre y sólo después lo crea. Entonces —cabe preguntarse—, ¿es posible que Dios llame a todos y no se enteren muchos? Aparte de que desconocemos cómo actúa la Palabra de Dios en la intimidad de las conciencias, plantearnos este interrogante nos lleva a ir comprendiendo cómo la Palabra divina requiere una mediación humana. Así ha sido a lo largo de la historia en el Antiguo y en el Nuevo Testamento, Dios se sirvió de Israel y de la Iglesia para desvelar sus designios a la humanidad.

Juan Manuel Roca
ALMUDÍ
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