jueves, 26 de mayo de 2011

El sentido cristiano de la sexualidad

El sentido cristiano de la sexualidad

«Espléndida síntesis de la teología del cuerpo y del amor, que enlaza la reflexión de Juan Pablo II con la perspectiva de Benedicto XVI, ya expresada en su primera encíclica, ‘Deus caritas est’»

        El mismo día que Juan Pablo II sufrió el atentado en la plaza de San Pedro, el 13 de mayo de 1981, tenía previsto anunciar la creación del Instituto Pontificio Juan Pablo II para estudios sobre el matrimonio y la familia.
  
      En el XXX aniversario de este instituto, el Papa actual les ha sugerido una nueva tarea: «Conjugar la teología del cuerpo con la del amor para encontrar la unidad del camino del hombre: este es el tema que quisiera indicaros para vuestro trabajo». Y les ofreció algunas orientaciones. 

El lenguaje del cuerpo
Durante el tiempo de la vida —les explicaba— el cuerpo ha de ir estableciendo una alianza con el espíritu. «De hecho, lejos de oponerse al espíritu, el cuerpo es el lugar donde el espíritu habita». Y con esta luz «es posible entender que nuestros cuerpos no son materia inerte, pesada, sino que hablan, si sabemos escuchar, con el lenguaje del amor verdadero». Y así el Papa desemboca en el conocido tema del “lenguaje del cuerpo” desde una perspectiva cristiana. 

      ¿De qué nos habla el cuerpo? A la luz de la revelación bíblica, el cuerpo humano nos recuerda la creación del hombre, y, por tanto, de Dios: «Me plasmaste en el seno de mi madre» (Sal 139,13). En consecuencia, «sólo cuando reconoce el amor original que le ha dado la vida, el hombre puede aceptarse a sí mismo, puede reconciliarse con la naturaleza y con el mundo»

El sentido bíblico de la sexualidad: recibirse para darse
Desde el lenguaje del cuerpo se pasa al sentido de la sexualidad. Según el Génesis, el hombre y la mujer se encuentran, al principio, «un lenguaje que no han creado, un eros radicado en su naturaleza, que les invita a recibirse mutuamente del Creador, para poder, de esta manera, donarse». Se trata de una “nueva creación”, la vida de los dos en una sola carne. 

      «La verdadera fascinación de la sexualidad nace de la grandeza de este horizonte que se abre: la belleza integral, el universo de la otra persona y del ‘nosotros’ que nace de la unión, la promesa de comunión que allí se esconde, la fecundidad nueva, el camino que el amor abre hacia Dios, fuente de amor». Un camino en el que «el cuerpo nos enseña el valor del tiempo, de la lenta maduración en el amor»

      Así se llega a comprender el sentido positivo de la castidad matrimonial: «Desde esta perspectiva, la virtud de la castidad recibe un nuevo sentido. No es un ‘no’ a los placeres y a la alegría de la vida, sino el gran ‘sí’ al amor como comunicación profunda entre las personas, que exige tiempo y respeto, como camino hacia la plenitud y como amor que se convierte en capaz de generar la vida y de acoger generosamente la vida nueva que nace»

      Tal es el “diseño original” de Dios sobre la sexualidad. Pero el pecado alteró ese lenguaje positivo del cuerpo y ese horizonte, fascinante y bello, de la sexualidad. Y por eso ahora el cuerpo contiene también un lenguaje negativo (“nos habla de la opresión del otro, del deseo de poseer y disfrutar”), como resultado de la caída. 

      Y así queda estropeado el lenguaje del amor mutuo, su horizonte y su fruto: «Cuando se lo separa de su sentido filial, de su conexión con el Creador, el cuerpo se rebela contra el hombre, pierde su capacidad de hacer brillar la comunión y se convierte en terreno del que se apropia el otro». Y observa Benedicto XVI: «¿No es quizás, éste el drama de la sexualidad, que hoy permanece encerrada en el círculo estrecho del propio cuerpo y en la emotividad, pero que en realidad puede realizarse sólo en la llamada a algo más grande?»
 
La familia: donde la teología del cuerpo y la teología del amor se unen
¿Y la solución? Está en lo que Juan Pablo II llamaba “humildad del cuerpo” o “la redención del cuerpo”. Es decir, en reconocer que solos no podemos arreglar el lenguaje del cuerpo, recuperar la fuerza de su bella promesa, y necesitamos de Dios. Pues bien, el proyecto divino de la sexualidad se manifiesta y realiza en la familia. En la familia se unen y se restauran el lenguaje del cuerpo y el sentido del amor. Vale la pena transcribir íntegro el argumento de Benedicto XVI: «La familia, es decir el lugar donde la teología del cuerpo y la teología del amor se une. Aquí se aprende la bondad del cuerpo, el testimonio bueno de su origen, en la experiencia del amor que recibimos de los padres. Aquí se vive el don de sí en una sola carne, en la caridad conyugal que une a los esposos. Aquí se experimenta la fecundidad del amor, y la vida se entrelaza a la de las otras generaciones. Es en la familia donde el hombre descubre su relación, no como individuo autónomo que se autorrealiza, sino como hijo o hija, esposo o esposa, padre o madre, cuya identidad se funda en el ser llamado al amor, a recibirse de otros y a darse a los otros»

      Ese proyecto divino sobre el cuerpo y la vocación al amor puede recuperarse y realizarse con creces porque lo asumió el Hijo de Dios: «Como Hijo, recibió el cuerpo filial en la gratitud y en la escucha del Padre y ha dado este cuerpo por nosotros, para generar así el cuerpo nuevo de la Iglesia». Por eso en la Iglesia, familia de Dios, la vocación al amor «es una llamada a la comunión de las personas en la doble forma de vida, de la virginidad y del matrimonio». Y encuentra como raíz y anticipo la figura de María: «En su cuerpo de mujer ha tomado cuerpo aquel Amor que genera la Iglesia»

      Estamos ante una síntesis espléndida de la teología del cuerpo y del amor, que enlaza la reflexión de Juan Pablo II con la perspectiva de Benedicto XVI, ya expresada en su primera encíclica, Deus caritas est. Una certera pauta para la pastoral matrimonial y prematrimonial, y para la educación sexual de los jóvenes y adolescentes.

Ramiro Pellitero. Universidad de Navarra

iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com / Almudí

miércoles, 25 de mayo de 2011

Si una revista se desnaturaliza es algo serio, y, si se llama "Nature", aún más

      Uno espera, al leer una revista científica, encontrar ciencia en ella, pero no es así en el caso que nos ocupa
     Therese Deisher es una científica americana que está sufriendo las consecuencias de la desnaturalización de Nature. En un artículo publicado en el número 156, volumen 470, del 10 de febrero pasado, escrito por Meredith Wadman, esta corresponsal de la revista en Washington hace méritos para ser contratada de inmediato por cualquier publicación de la llamada “prensa amarilla”.
      Uno espera, al leer una revista científica, encontrar ciencia en ella, pero no es así en el caso que nos ocupa, al menos en el artículo al que hacemos referencia, en el cual la Dra. Deisher es vilipendiada de un modo rastrero, simplemente por hacer uso de su libertad en el ejercicio de su profesión científica: la doctora está a favor de la investigación con células madre adultas y no le parece bien la investigación con células madre embrionarias, sencillamente porque, como otros muchos científicos, sabe que el embrión es un ser humano en su primera fase de desarrollo.
      Y, actuando en consecuencia, junto con otro colega, ha denunciado al gobierno americano en un intento de detener el gasto de millones de dólares que se piensa dedicar a la investigación con células madre embrionarias, con la consecuente disminución de las subvenciones para la investigación con células madre adultas. De acuerdo con la información que suministra el propio artículo, la denuncia está basada en que la guía para la concesión de subvenciones para la investigación editada por el Instituto Nacional de la Salud (NHI) contraviene una ley vigente, la enmienda Dickey-Wicker, que prohíbe subvencionar una investigación en la cual se destruyan embriones humanos.
      Esta denuncia no ha gustado nada a muchos, entre ellos a Meredith Wadman y por eso ataca a Deisher sin aportar ni un solo argumento científico. Parece ser, a juicio de Wadman, que el hecho de que la científica renegase de su fe católica y posteriormente haya vuelto a ella, la ha convertido en un ser peculiar: se levanta temprano, reza el rosario mientras pedalea en su bicicleta estática; vive en un mar de contradicciones: mientras ella es pro-vida sus amigos son liberales... Y uno se pregunta: pero ¿qué tiene todo esto que ver con las células madre adultas o embrionarias? ¿qué tiene de malo que una persona durante un tiempo piense que un embrión es un puñado de células y más adelante, porque lo ha estudiado científicamente, lo vea como un ser humano?
      Si Wadman se hubiera molestado en contestar el testimonio que Deisher presentó ante el Tribunal para fundamentar su postura, entonces sí que le habría resultado un artículo científico, pero no ha sido así. De ahí que le haya salido un artículo de “prensa amarilla”.
      El testimonio de la doctora Deisher se dedica en gran parte a criticar la declaración del Dr. Collins, director del National Institutes for Health en su defensa de la obtención de fondos para la investigación de células madre embrionarias. No es este el lugar para estudiar a fondo la declaración de Collins y el testimonio de Deisher, pero creo que son muy ilustrativos dos de los párrafos del testimonio que no me resisto a citar:
    «La Declaración de Collins afirma que “se han llevado a cabo notorios progresos al caer en la cuenta de los posibles beneficios de la investigación con células madre embrionarias”. Por demás, esta afirmación no está contrastada por ninguna evidencia fáctica (por ejemplo, citas publicadas o ejemplos textuales), e ignora los significativos fallos y los problemas asociados a la investigación con células madre embrionarias que están identificados en el documento administrativo, incluyendo que la investigación con células madre adultas no conducirá a unos resultados terapéuticos seguros porque estas células no son células normales; no se diferencian en las deseadas células adultas fenotípicas sino en células fenotípicas fetales inmaduras; no se requieren para la investigación si se utilizan otras células pluripotenciales; pueden producir tumores cuando son inyectadas en el cuerpo del paciente; biológicamente son recambios inadecuados para las células madre adultas que se han perdido. En consecuencia, las células madre embrionarias no han demostrado éxito alguno en aplicaciones terapéuticas».[1]
    «Por contraste, el documento administrativo y otra literatura publicada recientemente dejan claro que las células madre adultas ya han producido beneficios terapéuticos positivos publicados para pacientes heridos en la médula espinal incluyendo pacientes con dolencias crónicas (durante quince años)»[2].
      El juicio va para largo y probablemente terminará en el Tribunal Supremo de los Estados Unidos. Mientras tanto la Corte de Apelaciones del circuito del Distrito de Columbia, un escalón por debajo del Tribunal Supremo, ha de dar un veredicto. Wadman señala que si el Tribunal da la razón a Deisher «se cerrarán una vez más cientos de experimentos con células madre embrionarias humanas que posiblemente habrían sido para bien». Desgraciadamente para Nature los argumentos científicos esta vez no cuentan. Confiemos que sea una fiebre pasajera.
Artículo original, en Nature
Vicente Font BoixTemesD´Avui.org / Almudí
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[1] The Collins Declaration asserts that “remarkable progress has already been made in realizing the possible benefits of hESC research.” (Collins Decl. 6.) Yet this assertion is not supported by any factual evidence (e.g., published citations or textual examples), and ignores the significant failures and problems associated with hESC research that are identified in the administrative record, including that hESC research will not lead to safe therapeutics because hESC are not normal cells; they do not differentiate into desired adult phenotype cells, but to fetal, immature phenotype cells; they are not required for research using other pluripotent cells; they may form tumors when injected into a patient´s body; they may be rejected by a patient´s immune system; and they are biologically inadequate replacements for lost adult stem cells. As a result, embryonic stem cells have shown no success in therapeutic applications.
Puede verse el testimonio completo de Therese Deisher aquí
[2] By direct contrast, the administrative record and recent published literature make clear that adult stem cells have already produced published positive therapeutic benefits for spinal cord injury patients, including patients who had chronic injury (up to 15 years).

martes, 24 de mayo de 2011

TEOLOGÍA EN LA PUERTA DEL SOL

    No me sorprende el movimiento originado por los indignados de la puerta del Sol. Respeto a todo el mundo. Lo que me sorprende en los ambientes en los que me muevo, sobre todo entre jóvenes, es cierta sublimación de este movimiento. Este artículo de un especialista es clarificador.

    La utopía acampó en la puerta del sol cuando las gaviotas del PP han emprendido el vuelo. No es Tomás Moro, es Tommaso Campanella con su imaginaria ciudad del sol quien ha inspirado a la comunidad humana de la expresión del deseo. Las fachadas de los edificios circundantes rememoran los clásicos murales de derramadas lágrimas confusas de ideologías que pertenecen a la historia, mezcladas con narraciones de vida, de drama, de sufrimiento. Lo real es lo humano. Mucho se ha escrito sobre la Iglesia, el cristiano y lo cristiano en la puerta del sol, kilómetro cero de confusión. 

    Teólogos de última hora, de teología asamblearia, se han apresurado a felicitar a los jóvenes allí reunidos por su espíritu evangélico; comunidades cristianas del mundo red alientan la presencia de sus miembros en esa urbe incógnita de manos negras y blancas. Todo muy humano, todo muy primigenio, primitivo y primario. Todo muy político y nada político. No estaría de más que quienes se han apresurado a bendecir el deseo insatisfecho del corazón del hombre, las legítimas reivindicaciones mezcladas de restos de ideologías que ya han enseñado sus fauces en la historia, leyeran el último libro de Klaus Berger sobre los primeros cristianos para saber quiénes eran los primeros y porqué eran cristianos. ¿Cómo evangelizar a quienes viven en la puerta del sol?

    El tiempo todo lo cura y la explosión de ingenuidad histórica pasará, o quizá se agudice con los nuevos vientos de la política española. La sociedad transita por una vía y la puerta del sol se convierte en territorio extraterrestre. De momento, L´Osservatore romano no ha escrito nada. Esta semana el cardenal Rouco comparece socialmente, bueno, esto lo hace cada vez que visita una parroquia, celebra la Santa Misa, y seguro que le preguntarán por el territorio humano, social, geográfico, exento siempre, de la puerta del sol. Han pasado los días de los efluvios electorales y el sentido de la concentración se pierde en el romanticismo. El cardenal Rouco va a hablar de la JMJ, Madrid capital mundial de la Juventud, qué Juventud, distinta Juventud, en el próximo mes de agosto. La puerta del sol es un previo de claroscuros para preparar la visita del Papa. Ahora le toca mover ficha al gobierno. Distancia sideral entre la puerta del sol y cuatro vientos.

    Hannah Arendt se preguntó qué es la política. ¿Es política lo que se hace, lo que se dice, lo que se vive en la puerta del sol? La política, respondió, “no es un mal necesario para la supervivencia  de la humanidad”. La puerta del sol no es un mal necesario para la supervivencia del progresismo, también del eclesial, tampoco del eclesial. La política de la puerta del sol sirve para consentir la libre expresión de la espontaneidad naturalista. Existe la política sin el enemigo, por más que lo diga Schmitt, Strauss o Freund.   
    Pero el enemigo está dentro de nosotros, de lo humano, y sólo la gracia del encuentro con Cristo es capaz de invitar al enemigo de oropeles ideológicos a levantar el campamento del deseo insatisfecho, travestido de intereses inconfensables auspiciados por el dinero del ministerio de asuntos sociales, que ha financiado, desde hace ya unos cuántos años, la perversión utópica de la juventud española. Lo digan las encuestas o lo digan los encuestadores. La finalidad de la polis es la vida virtuosa. También en la puerta del sol. También para Tommaso Campanella.

  
                    José Francisco Serrano Oceja

lunes, 23 de mayo de 2011

El disputado voto de los indignados

  Buenas reflexiones del Dr. Viladrich sobre los indignados de Sol 

Indignados, defraudados, engañados y hastiados somos muchos millones. Y lo somos desde hace años. En mi caso –por fortuna no he sido el único- he venido denunciando por escrito, desde bastante antes de esta nefasta legislatura, los pasos del proceso de degradación, corrupción y colapso de nuestro Estado de Derecho y democracia. Era tan grave nuestra crisis económica y financiera, la de las instituciones que debían garantizar la separación de poderes y el control de la arbitrariedad, de la identidad nacional y organización territorial, de la errática y estúpida política exterior, del déficit público y el endeudamiento insoportable, del brutal desempleo general y juvenil, del fracaso del sistema educativo, del objetivo empobrecimiento de la mayoría y de la descomposición de los valores personales y sociales…, que resultaba incomprensible la falta de reacción ciudadana, salvo que, como se dijo tantas veces, la sociedad española estuviera ahogada en diversos cloroformos. 

   Nunca creí que el pueblo español se administrase opiáceos y botellones ante la desesperada mirada de sus dirigentes políticos y financieros, empeñados éstos en salvarle de semejante suicidio. Más bien, al contrario, a cierta clase dirigente de la alta política y los grandes negocios le ha venido de perlas la anestesia, las mentiras y la mordaza. Partitocracia y plutocracia. Y las causas profundas de esas dos enfermedades de una democracia real son dos perversiones. Una en la gobernanza política, que consiste en corromper la finalidad del poder, que es servir al bien común del pueblo, para pasar ese poder a servirse a sí mismo. La otra, en el gobierno financiero y empresarial, que sustituye la creación de riqueza y empleo, el amor productivo y competitivo al valor añadido al producto, y la providencia hacia la vida de la empresa, por la codicia de lucro ilimitado para unos pocos dirigentes-tiburones, aunque sea especulativo y a costa de la empresa, del producto y sus empleados. Ambas perversiones requieren, por naturaleza, de la mentira, la ocultación de la verdad y la desinformación sistemática. Así estamos como estamos, es decir, cayendo al precipicio. ¿Cómo no va a haber un estado volcánico de justificada indignación?

    La acampada de la Puerta del Sol –y otras significadas plazas- ha sabido aprovechar la infección y airear públicamente el pus. Y súbito, al margen de importantes matices que luego veremos, se han producidos dos puntos sin retorno. El primero, que ya no será posible regresar a la anestesia y a las mordazas anteriores. El segundo, que los males que la ciudadanía indignada padece son más profundos y extensos que las capacidades para curarlos de sus improvisados caudillos de última hora. La iniciativa de la agenda política, lo que mueve a los ciudadanos, ya no está en manos de las cúpulas de diseño electoral de los actuales partidos políticos, sino de movimientos, grupos activistas y redes sociales cuya identidad, programas, intenciones, liderazgo y control, además de heterogéneos, están en fase de gestación y consolidación. Pero la enfermedad del sistema político, económico y social español supera los recursos de un grupo de curanderos, que eso son los grupúsculos ideológicos de activistas. La enfermedad española va a necesitar equipos médicos muy cualificados y en múltiples áreas de la medicina. La indignación era imprescindible, pero es insuficiente. 

   Las acampadas, lo mismo. Pero a estas alturas, pedir más Estado, nacionalización de los bancos, seguir encorsetados con lo de izquierdas y derechas - indios y rostros pálidos, buenos y malos-, o no haber caído en cuenta que, en una sociedad avanzada, la enseñanza como la sanidad no se distingue tanto entre pública y privada, cuanto entre la buena y la mala –y otros tópicos rancios- es constatar que nos sobran curanderos y nos faltan médicos.

    De manera que se impone armarse de bisturí para diferenciar a los indignados, que somos millones, respecto de los pastores de última hora que pretenden pastorear el rebaño ciudadano. ¿Por dónde y con quién andaban durante todos estos años de degradación democrática? Sugiero identificar pronto a esos pastores que, tras adular a los indignados, no traen más que palo y perro para la sociedad. Soy demasiado veterano para no recordar las históricas veces que los grupos anarquistas y comunistas, en nombre de una democracia real, en realidad me están preparando un régimen estatal donde las libertades de la persona y de la sociedad son secuestradas. Paso de acampadas en cuyo útero algunos me gestan una reedición cubana, venezolana, u otro intento a la hispana de socialismo real. Quiero más verdad, honestidad, libertad, representatividad y eficiencia en la gestión pública. Lo que no quiero es, en nombre del derribo de la partitocracia y la plutocracia, el régimen de pensamiento y partido únicos. Una cosa es estar enfermo, y otra muerto.

    A río revuelto, ganancia de pescadores. Aunque patético, hay que tomar nota, a la hora de votar, de la cultura de la malicia de algunos partidos políticos intentando subirse al tren de la indignación popular. Los malos –decía Fedro- con tal de no perecer, pierden a los demás. La cosa ha sido más ostensible con el Partido Socialista e Izquierda Unida. En el caso de Zapatero, como en el del escorpión, miente por naturaleza. El que negó la crisis y prometió pleno empleo, el que ha gestionado la mayor pérdida de empleo, endeudamiento, déficit y empobrecimiento de nuestra historia y en menos tiempo, se nos apunta a las campadas. El gran drama de este hombre y del sector de izquierda que le apoya es no asumir jamás sus responsabilidades y el transferir las culpas a otros. La cosa rayaría lo cómico, si no viniese acompañada de circunstancias muy sospechosas. Conociéndole a él y a su ministro del Interior, es razonable no creer que ha sido casual y espontáneo lo de la Puerta del Sol y resto de acampadas. Si temían perder, les va romper la baraja, es decir, ahogar a todos, dinamitar el sistema. Porque el sistema ha sido la diana de los manifiestos de las acampadas. Y si es el sistema el que está muerto, entonces el resultado de las elecciones de hoy domingo nace muerto. Dicho de otro modo, si ganase el Partido Popular, su victoria quedaría deslegitimada. Hay más. Si se permite desde el Gobierno, como se ha hecho, incumplir las resoluciones de la Junta Electoral, del Supremo y del Constitucional, que exigen el cese de las acampadas por perturbar la jornada de reflexión y el mismo día de la votación, entonces se ha sentado un precedente de consecuencias tan peligrosas como impredecibles. El precedente es que, tras este exitoso e impune ensayo, se puede obstaculizar o algo más el libre proceso electoral de las próximas elecciones generales. No nos engañemos: en nombre de la democracia no se puede perturbar la democracia.

    En fin, si diferenciamos a los que estamos indignados de quienes vienen a pastorearnos, entonces este domingo, en nombre de nuestra indignación y a luz de conciencia singular, es hora de pedir cuentas a los mayores responsables del desastre, que son los que han gobernado mintiendo, despilfarrando y corrompiendo el Estado de Derecho. Quien ha roto los platos, debe pagarlos. El resto son cortinas de humo.

Catedrático de Universidad y Vicepresidente de Intereconomía
LA GACETA

domingo, 22 de mayo de 2011

LAS TRES EPIDEMIAS MODERNAS

Las tres epidemias modernas
Buen artículo del Dr. Rojas sobre tres grandes epidemias modernas

«El mundo se ha psicologizado. Yo recuerdo cuando era estudiante de Medicina, la Psicología y también la Psiquiatría sonaban a raro. Y en aquellos tiempos ser psiquiatra era una cosa extraña, curiosa»

      Vivimos tiempos de extravío. Hoy conviven al mismo tiempo tres epidemias majestuosas: la depresión, el estrés y la ruptura conyugal. No sabría decir el orden de llegada. Habría mucha tela que cortar para situar su cronología. Pero lo que sí me parece evidente es que hoy están las tres en primer plano de la realidad social. El mundo se ha vuelto un formidable contraste. Veo a mucha gente desorientada en lo principal. Epidemia significa enfermedad que durante un cierto tiempo afecta a un gran número de personas. Se trata de un fenómeno colectivo, que tiende a expandirse y cuyas raíces pueden ser analizadas y puestas al descubierto con el fin de ver qué se puede hacer para corregirlo.

      Como decía McLuhan, vivimos en un mundo global. Los tres idiomas actuales son el inglés (que es el latín moderno), el español (ha escalado el segundo puesto en el mundo) y la informática (es el último lenguaje que se ha ido colando en los nuevos sistemas de comunicación). La psicología se ha vuelto el nuevo sistema común de referencia y de interpretación de la realidad. El mundo se ha psicologizado. Yo recuerdo cuando era estudiante de Medicina, la Psicología y también la Psiquiatría sonaban a raro. Y en aquellos tiempos ser psiquiatra era una cosa extraña, curiosa. Hoy los psiquiatras nos hemos convertido en los médicos de cabecera.

      Vamos a ir pasando revista a estas tres vertientes y adentrarnos en el análisis de los hechos que ahí se sumergen. El psiquiatra es perforador de superficies. Se cuela, bucea, se mete en los entresijos de esos hechos y busca las razones por las que esto se ha ido dando, intentando poner orden y concierto en una realidad social evidente, notarial, que está ahí y que es menester explicar.

      La depresión es la enfermedad de la melancolía. La palabra ha pasado al lenguaje coloquial y su uso y abuso está a la orden del día. Hay dos tipos, dos modalidades: las endógenas, que vienen de dentro y que son debidas a un desorden bioquímico cerebral complejo, que tienen un fondo hereditario y que son estacionales (especialmente en primavera); tienen buen pronóstico, se curan en torno al 90 por ciento de ellas y hoy contamos con medicamentos que frenan la recaída. Éstas siguen dándose de forma más o menos estable; hoy las conocemos mejor y se las diagnostica más fácilmente con los instrumentos modernos con los que contamos. Pensemos en las depresiones infantiles, que hacen tan solo unos años pasaban desapercibidas.

      Las otras son las exógenas, que pueden ser llamadas reactivas y que son debidas a acontecimientos negativos de la vida. Hay dos modalidades: los macrotraumas, que son impactos de gran fuerza que dejan al ser humano tendido al borde de lo peor y que podríamos decir lo siguiente: la mujer es especialmente sensible a las frustraciones sentimentales y familiares, mientras que el hombre lo es a las frustraciones económicas y profesionales. Hoy esto está cambiando y habría muchos matices que exponer aquí. Luego volveré sobre este tema. La otra, son los microtraumas, que son hechos negativos pequeños o de mediana intensidad, pero que forman un sumatorio, una constelación de factores nocivos que dan lugar a un estado de ánimo de tristeza, apatía, decaimiento, falta de ganas de vivir, desilusión y un largo etcétera en esa misma línea. Estas depresiones se han multiplicado hoy por el tipo de vida que vivimos, y muchas de ellas arrancan, brotan, emergen, saltan en la falda de la crisis económica tan grave que estamos viviendo y de la rotura de la familia, con todo lo que eso trae consigo. Las depresiones exógenas tienen un pronóstico incierto y su evolución depende de los hechos que los han desencadenado.
 
      La segunda epidemia es el estrés, que consiste en un ritmo trepidante de vida sin tiempo nada más que para trabajar. Hay también dos modalidades: el estrés real, que se debe a estar siempre desbordado y sobrepasado de cosas y actividades, y que se da con especial frecuencia en los ejecutivos, los hombres de negocios, los periodistas y en todos aquellos que no saben poner cota a su actividad profesional y que antes o después entran en el bucle de la profesionalitis sin freno. La otra es el estrés psicológico, que no es tan objetivo como el anterior y que se da en personas que se agobian, que se aceleran sin necesidad y que son auténticas fabricadoras de ansiedad. A veces, ambas se dan a la vez. Evitar el estrés es saber trabajar con orden e ilusión. Sabiendo planificar las cosas que uno tiene que llevar a cabo y aprendiendo a decir que no a demandas y peticiones y tirones excesivos de trabajo. Dice el Eclesiatés: "Ama tu oficio y envejece en él". El amor por el trabajo bien hecho es una forma de excelencia. Que uno sea capaz de dominar su actividad laboral y encauzarla y dirigirla de la mejor manera y que no sea al revés. No hay trabajo pequeño si se hace con amor y profesionalidad. Las buenas maneras nos abren las puertas que no pueden abrir el mejor libro de instrucciones.

      La tercera epidemia, la de las rupturas conyugales, sí podemos decir que es más reciente en el mundo occidental. Hoy asistimos al espectáculo de una pareja rota y otra y otra más. Aquí y allí. ¿Quién nos iba a decir hace tan solo un par de décadas que éste iba a ser uno de los peores males de nuestro tiempo? ¿Qué significa esto, qué está pasando, cuáles son las causas y motivos que han desencadenado este feroz tsunami de proporciones gigantescas? Son muchas las cosas que han ido sucediendo para que esto se dé. No es fácil dar una respuesta única porque son numerosos los ingredientes que se hospedan aquí y que han originado que tantas parejas salten por los aires y aparezcan los llamados niños pinpong, que van de aquí para allá cada semana, con todo lo que significa ese trasiego para la personalidad del que aún está en formación.

      Veo la palabra amor falsificada. Hay un uso, un abuso y una manipulación de la palabra amor. ¡A cualquier cosa se le llama amor! Hay que devolverle a este término su fuerza, su calidad y su exigencia. Amar a una persona es decirle: voy a intentar que tú nunca mueras para mí, que seas mi primer argumento; voy a poner de mi parte para darte lo mejor que yo tengo… voy a intentar sacar lo mejor de mi persona y de la tuya. El amor de la pareja es una tarea laboriosa que tiene un alto porcentaje de artesanía psicológica.
 
      Y en medio de este ideal de vida, realista y exigente a la vez, nos encontramos con una sociedad en la que han ido residiendo de forma gradual y progresiva una serie de contenidos, unas veces claros y otros desdibujados: el hedonismo, el consumismo, la permisividad y el relativismo, y todos ellos hilvanados por el materialismo y la falta de espiritualidad. Y el drama está servido en bandeja. Ya que con ese paisaje a la vista hay que saber ir contracorriente y no dejarse llevar por las modas del momento. La epidemia de parejas rotas es contagiosa. Es decir, se copian muchas de esas vidas, unas veces de famosos (sin prestigio) y otras, de personas cercanas con las que nos tropezamos a diario, con lo que se produce una espiral encadenada de rupturas, en donde todo se desdramatiza y se ve como normal.

      Un ejemplo de esto que vengo diciendo es lo que he llamado el síndrome de amaro: el amaro es una planta labiada que nace en superficies secas, que huele muy mal pero que en forma de gel cura ciertas afecciones de la piel. Y extrapolo esto al campo de las revistas del corazón en la televisión. El síndrome de amaro es el deseo de conocer la vida de los famosos siempre que esté rota. No interesa la vida de los que tienen prestigio (que eso es otra cosa bien distinta), sino de los que tienen fama porque salen y aparecen en muchos medios de comunicación… pero es necesario que esté fragmentada, partida, quebrada, herida… si no, no interesa. ¿Por qué? Por la atracción que tiene el morbo. Y, además, muchos se distraen viendo eso; es un verdadero pasatiempo y, a la vez, se siente bien al comparar esa vida con la suya. Es como una terapia curiosa y malvada que pone de relieve que esta sociedad que nos ha tocado vivir tiene un fondo enfermizo. El escándalo de este principio de siglo XXI es la perfección de los medios y la confusión de los fines. El ser humano de nuestros días necesita maestros y testigos. Los primeros enseñan lecciones que no vienen en los libros. Los segundos son modelos de identidad reales que encarnan valores vividos en primera persona.

Enrique Rojas es Catedrático de Psiquiatría
ABC / Almudí

sábado, 21 de mayo de 2011

También el periodismo puede ayudar a pensar en lo grande

También el periodismo puede ayudar a pensar en lo grande
     Se deberían dedicar más energías y más calidad a la cobertura periodística de las cuestiones relacionadas con la fe y el sentido de la vida

     El famoso ateo militante Richard Dawking se ha negado a discutir en público sobre la existencia de Dios con un filósofo norteamericano, William Lane Craig. Las razones, según se explica en The Daily Telegraph, es que Dawking no considera a Craig suficientemente a la altura para medirse con él (a pesar de que Craig ya ha debatido con el resto de la "crema" del ateísmo mediático).

      No voy a entrar en juicios de valor sobre la noticia. Lo que me ha llamado la atención es que, en el momento de escribir estas líneas, esta información on line del diario londinense tiene más de dos mil (2.000) comentarios. Presupongo que —como suele ocurrir— una buena parte de ellos será pura basura (a los diarios les importa sobre todo el número de “clicks”). Pero, en todo caso, tal participación demuestra que estos temas interesan, no dejan indiferentes.

      Si eso es así, como parece, pienso que se deberían dedicar más energías y más calidad a la cobertura periodística de las cuestiones relacionadas con la fe y el sentido de la vida, es decir a esos aspectos más profundos que tienen también una dimensión periodística y que están en el sustrato de muchos de los temas de actualidad más debatidos. Como decía Fernán Caballero, hay que dar a la gente la oportunidad de pensar en lo grande y en lo bello, y no solo en lo cómodo o en lo útil (cuando no en lo simplemente cutre, habría que añadir hoy). ¿Exceso de idealismo?

Diego Contreras

LaIglesiaEnLaPrensa.com / Almudí

viernes, 20 de mayo de 2011

EL ACERCARSE DE LA JMJ

   No dudo de que todos los resortes puestos en marcha por el arzobispado de Madrid y por las  organizaciones involucradas de lleno en la preparación de la Jornada, están en pleno rendimiento y cuidando hasta lo últimos detalles para que todo resulte lo más eficaz posible cara a Dios, cara a Cristo, cara a todos los hombres.

    A la vez, es relativamente fácil darse cuenta de que cuando comienza a oírse ya el silencio sonoro de la marcha de los miles de jóvenes que llegarán de todas las partes del mundo, “alguien” parece ponerse nervioso.

    Que el Ministerio de la Sanidad, con su Instituto de la Juventud, encargue a un reconocido masón un informe sobre “la juventud que da la espalda a la Iglesia”, no deja de ser curioso. En el fondo, detrás de esos encargos se esconde el miedo a la Resurrección de Cristo. Siempre hay “soldados romanos” dispuestos a mentir. Un informe así será siempre a gusto del pagador. Hay muchas maneras –más útiles y mejores- de despilfarrar el dinero de los españoles.

    Nunca me he preocupado mucho, lo reconozco, de las encuestas sociológicas a propósito de la fe, de las creencias de las personas. El cristiano sabe muy bien que la Iglesia fundada por Cristo se puso en marcha con poco más de cien personas, y que la Fe de uno solo puede ser ocasión para la conversión del mundo entero.

    Por eso, no pasa por mi cabeza la tentación de comentar un informe semejante. Me quedo con unas realidades más sustanciales, y que preparan mejor el acercarse de la JMJ.

    La primera realidad es el reverdecer de vocaciones sacerdotales en los Estados Unidos; y entre personas jóvenes. Un reverdecer originado en el seno de familias católicas; y en un buen tanto por ciento, en el seno de familias con más de cuatro y cinco hijos.

    La segunda es el acoso judicial que ha recibido un obispo del sur de Vietnam. ¿El motivo de la “persecución judicial”? Que hay demasiados bautizos en la diócesis. En el último año y medio más 50.000 conversos que han sido bautizados en la Iglesia católica, y en una sola diócesis. ¿Es también un cierto miedo a la Resurrección de Cristo?

    La tercera son las noticias que Salvador Bernal ha comentado en su último artículo en esta sección, y del que recojo lo que me parece más significativo: “La Eucaristía es “esencial” para el 59% de jóvenes católicos; el 72% acude a Misa semanalmente; el 63% afirma practicar diariamente la oración; y el 24%, la lectura de la Biblia”.
Después viene la participación de estos jóvenes católicos en actividades solidarias, caritativas, etc., y el compromiso humano con el hermano necesitado se corresponde con el acercamiento con Cristo Resucitado en la Misa y en la Oración.

    El encargado del informe –“gran comendador del supremo consejo masónico de España”- tiene la curiosa idea de afirmar “concepciones con tendencias totalitarias en el catolicismo”. ¿Los mártires cristianos que siguen muriendo por su fe en muchos países son “totalitarios”?  El “totalitarismo de la ley”, con el que la laicidad “liberal” –que nada tiene que ver con el verdadero liberalismo- pretende imponer abortos, eutanasias, divorcios expres, manipulación de la educación sexual de los niños, etc. etc. ¿no es una copia del totalitarismo social de Stalin y de Hitler?

    El sonoro silencio del andar de miles de peregrinos que se acercan a Madrid origina un cierto nerviosismo a más de uno. La marcha de los peregrinos no la parará nadie: ellos, cada uno, han encontrado a Cristo Resucitado, y con Él caminan. 

Ernesto Juliá Díaz 
Religión Confidencial
                 


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jueves, 19 de mayo de 2011

Mucho más que meter una papeleta en la urna


La fiesta de la democracia; La cita de todos los demócratas; Una fecha para ejercer nuestros derechos. Os invito a leer esta buena entrada de Alfa y Omega
    Los tópicos y las frases hechas abundan en los días previos a cualquier convocatoria electoral, y los candidatos de todos los partidos se afanan por convencer a los ciudadanos de que participen en los comicios (votándoles a ellos, claro). Sin embargo, en las elecciones del próximo 22 de mayo usted puede hacer mucho más que calibrar el bien mayor o el mal menor, o introducir su voto en la urna

   En septiembre de 2010, el candidato socialista a la Comunidad de Madrid, don Tomás Gómez, criticaba que el Gobierno presidido por doña Esperanza Aguirre ha hecho gala «de posiciones muy extremas en lo educativo», al favorecer la creación de colegios «del Opus Dei, Comunión y Liberación, y Legionarios de Cristo», y avisaba de que «eso se va a modificar» si él llega a gobernar. Como consecuencia, en la localidad madrileña de Alcalá de Henares, los padres que llevan a sus hijos al colegio Alborada -concertado, de educación diferenciada y afín al Opus Dei- se han vistos sometidos a un goteo de críticas del PSOE local, con amenazas de una posible retirada del concierto. La dirección del centro, incluso, ha tenido que explicar a las familias que el colegio seguirá siendo concertado y que esos dimes y diretes son frecuentes en época electoral: por una parte, se intenta tachar a la enseñanza concertada y diferenciada de radical, se descalifica a las autoridades que no se oponen a este modelo y se extiende un rumor para disuadir a las familias de matricular a sus hijos, en próximos cursos. Se esté de acuerdo con Gómez o con Aguirre, el ejemplo muestra que las decisiones de un Gobierno autonómico tienen gran impacto en la vida diaria de los españoles; y, por tanto, ante las elecciones del 22 de mayo, es crucial que los ciudadanos exijan a los candidatos las medidas necesarias para una sociedad más justa.

    A pesar de que las leyes que elabora el Gobierno de la nación son las que vertebran el sistema político en España, competencias tan importantes como Educación o Sanidad están transferidas a las Comunidades Autónomas. Y en ámbitos como las políticas sociales, o las ayudas a la familia, a la maternidad, a la juventud y a la tercera edad, su margen de maniobra es muy amplio. Un Gobierno autonómico puede acelerar, paliar o neutralizar los efectos de una ley nacional y, por ejemplo, favorecer la conciliación laboral y familiar, aplicar criterios de exigencia en el sistema educativo, o introducir la eutanasia en la sanidad.

    Para ayudar a discernir, con rigor crítico, entre las diferentes opciones políticas que entran en liza el 22-M, numerosos obispos han dado orientaciones a los fieles, pero sin pedir el voto para ningún partido -en contra de lo que afirma cierta propaganda electoral-. Los siete obispos de la Provincia eclesiástica de Madrid, por ejemplo, han elaborado una Nota en la que recuerdan los puntos que debe tener en cuenta un político que busque el bien común por encima del interés partidista: la defensa del derecho a la vida, «desde su concepción hasta su muerte natural»; «el respeto a los lugares de culto y a los signos religiosos» y «la tutela de la expresión pública de las convicciones religiosas»; la «promoción esmerada de la familia» y del matrimonio; el respeto al «derecho de los padres a educar a sus hijos» según «sus convicciones religiosas, morales y pedagógicas»; y la promoción de «un orden económico justo», que cree puestos de trabajo y ayude a los más afectados por la crisis: «inmigrantes, enfermos, ancianos, dependientes...» 
Las cosas que sí interesan
   Pero, aunque ciertos líderes se afanen por pregonar su supuesta cercanía al ciudadano, los políticos no siempre se hacen eco de las cosas que le interesan a la gente. Así, a pesar de que la familia se ha revelado como el principal colchón para paliar los efectos de la crisis, las Comunidades apenas crean cultura de la familia, y la mayoría de los candidatos hablan más de paro y de mercados que de economía doméstica. Como denunciaba el informe del Instituto de Política Familiar Ayudas a las familias en la Comunidades Autónomas, sólo cinco Autonomías dan ayudas para pedir excedencia por el cuidado de los hijos (Castilla-León, Baleares, Navarra, País Vasco y La Rioja); y sólo seis (Madrid, Canarias, Baleares, Castilla-León, Valencia y Murcia) dan ayudas para guarderías. También brillan por su ausencia los apoyos a las familias numerosas, o las medidas de conciliación familiar y laboral (como racionalizar horarios o premiar a las empresas familiarmente responsables): según el Centro Internacional Trabajo y Familia, el 70% de las españolas no pueden hacer compatible su vida personal y laboral; y la Federación de Familias Numerosas denuncia que los grandes hogares se sienten penalizados por el número de hijos. ¿Sabe usted qué proponen los candidatos de su Comunidad para ayudar a las familias? Pues es hora de reclamarlo...

También la Educación debe ser una prioridad para las Comunidades. Del Gobierno autonómico depende la aplicación del modelo de conciertos y la creación de nuevos centros, la formación y remuneración del profesorado, el número de alumnos por aula, la transparencia en los resultados del informe PISA, las medidas para combatir el fracaso escolar, el tratamiento a los objetores a Educación para la ciudadanía, la propuesta de qué grupos impartirán (o no) talleres de Educación Sexual, o los requisitos para solicitar plaza en un colegio.
Las claves de la educación
   Don Luis Carbonel, Presidente de Concapa, plantea algunas preguntas que cada votante debe lanzar al candidato que aspire a gobernar: «¿Admite que los padres somos los primeros educadores, o dice que es el Estado quien debe educar? ¿Cómo defiende mi derecho a elegir un centro y una enseñanza conforme a mis convicciones? ¿Imparte una Educación Sexual contraria a mis convicciones, quiera yo o no quiera? ¿Va a transmitir criterios ideológicos en las aulas? ¿Es gratuito el Bachillerato (hoy, sólo lo es en Navarra y Valencia)? ¿Facilita la creación de centros concertados, a demanda de los padres, o pone trabas?...» Preguntas a las que se podrían sumar otras: ¿qué hace con los objetores a EpC? Porque el trato en Comunidades, incluso del mismo signo, como La Rioja y Castilla-León, ambas del PP, va del apoyo a los padres al acoso a los menores; ¿apoya la asignatura de Religión, o la boicotea?; ¿propone ayudar sólo a los alumnos que van peor, o también incentivar a los mejores?; ¿dice crear centros bilingües por añadir alguna hora más de inglés, como Andalucía, por obligar a los profesores a impartir su asignatura en ese idioma, como Madrid, o por contratar a docentes preparados para dar clase en inglés? Como resume Carbonel, «lo importante es si su idea de mejorar el sistema consiste en becas y ordenadores, o en cambiar la forma de enseñar».

    El lector puede añadir cuestiones sobre sanidad, desempleo, inmigración... Y, lo que es más importante, exigir que sus candidatos respondan y se comprometan. Así podrá votar al bien mayor, y no sólo al mal menor. Porque lo que está en juego el 22-M es más que meter su voto en la urna.
José Antonio Méndez
Algunas exigencias para plantear a su candidato
La participación ciudadana ante unas elecciones no se agota en el análisis crítico de los programas electorales de los candidatos, o en el hecho de introducir la papeleta en la urna. Sobre todo, porque hay cuestiones de vital importancia que no salen a relucir en los debates televisados, ni en las promesas de futuro. Éstas son algunas medidas que usted puede adoptar para conocer qué piensan sobre temas cruciales quienes aspiran a representarle, e, incluso, cómo puede arrancarles un compromiso:
* Primero, analice qué promesas hizo quien le gobierna, para ver qué ha cumplido y qué no; y qué alternativas ofrece la oposición. La honradez y la fidelidad a la palabra dada son el punto de partida.
* Como los partidos se muestran más cercanos a los ciudadanos en vísperas de unas elecciones, puede llamar por teléfono o escribir un e-mail a los grupos políticos que aspiran a gobernar su Comunidad, y preguntar qué piensan hacer los candidatos para defender la familia, cuándo creen que empieza la vida, qué modelo educativo quieren desarrollar... E insista hasta obtener una respuesta concreta.
* Hay palabras clave que obligan a definirse al político más escurridizo: aborto, Educación para la ciudadanía, eutanasia, matrimonio gay, Educación sexual, colegios concertados, Dios, ¿España es un Estado aconfesional, o un Estado laico?, ¿busca el bien común, o el interés general?
* Si coincide con un candidato en un acto público, y hay periodistas, aproveche para preguntarle sobre el tema que a usted le preocupa, e intente que se comprometa en su respuesta.
* Si pertenece a una asociación (vecinal, de padres de alumnos, cultural...), elabore y haga llegar sus propuestas a los candidatos, y reclame una respuesta. Si un candidato se compromete a algo, sea lo que su asociación reclama o todo lo contrario, pídalo por escrito y hágalo público, p.e. escribiendo a un periódico.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Crisis y valores de la juventud en Francia

    La opinión pública francesa está conmocionada por un reciente caso de violencia juvenil. En París, un adolescente de 17 años cayó en una trampa tendida por una chica un poco más joven desde Facebook. Con otros dos amigos, sufrió todo tipo de sevicias (1) y torturas hasta llegar al coma. No tenían otro móvil que humillar y hacer daño.

    Crecen en la sociedad fenómenos violentos más o menos semejantes, a pesar de la abundancia de las leyes. No se quiere aceptar que no siempre los problemas sociales se resuelven con normas jurídicas. En el fondo, para encontrar soluciones es preciso plantearse la raíz de la situación moral de nuestro tiempo.

    Lo recuerda en una entrevista a La Croix Daniel Marcelli, profesor de psiquiatría infantil y juvenil en la Facultad de Medicina de Poitiers, autor de Il est permis d’obéir, l’obéissance n’est pas la soumission (Albin Michel, 2010). A su juicio, actos de violencia como el sucedido en París reflejan la confusión entre la realidad y la imaginación  típico de la adolescencia  con un desbordamiento de las pasiones, que pone entre paréntesis la conciencia. Por eso, luego, no pueden explicar lo que ha pasado.

    “Este drama –afirma el Dr. Marcelli   refleja en el fondo la pérdida de los códigos morales y la dificultad de entrar en empatía, en identificación con los demás. Se produce una pérdida de los límites entre lo que se puede hacer y lo que no, entre lo que debe quedar en el ámbito del pensamiento o de la fantasía, y lo que puede ser externalizados, hecho”. Después de recordar la omnipresencia de escenas violentas en televisión o Internet, “la sociedad provoca la ilusión de creer que se puede hacer cualquier cosa”. A eso,  se añaden, en la adolescencia, las intoxicaciones grupales, con la incapacidad de decir que "no" a los compañeros.

    En ese contexto, he recordado la radiografía de la juventud católica francesa que elaboró el diario La Croix. Se publicó en Semana Santa, y quizá por eso ha tenido menos eco (http://www.la-croix.com/Religion/S-informer/Actualite/Les-jeunes-catholiques-spirituels-et-solidaires-_EG_-2011-04-22-586221). Más de tres mil personas de entre 15 y 30 años respondieron a un amplio cuestionario. Se trataba de conocer cómo son esos católicos de las jornadas mundiales de la juventud, la iniciativa lanzada hace años por Juan Pablo II y secundada desde el primer momento por Benedicto XVI. La cita en Madrid, el próximo mes de agosto, está cada vez más cerca.

    Para muchos ha sido una auténtica sorpresa comprobar la viveza y naturalidad con que esos jóvenes viven su fe. Se comprende el título del editorial de Isabelle de Gaulmyn que presentaba el estudio: “Coherencia”. No se les puede reprochar ningún tipo de conformismo, porque hoy no es fácil ser creyente.

    La encuesta subraya el compromiso con la espiritualidad y los sacramentos. Su prioridad está ahí, y no en un conjunto de criterios morales. Un católico es ante todo alguien "que reza, que piensa en Dios" y "que ha sido bautizado". De hecho, la misa vuelve a estar en el corazón de la práctica religiosa de los jóvenes. La Eucaristía es "esencial" para el 59%. Lógicamente, el 81% estima que, para acercarse a Dios, la Misa se impone.  El 72% acude a misa semanalmente. El 63% afirma practicar diariamente la oración; y el 24%, la lectura de la Biblia.

    La coherencia es también disciplinar y moral. En contra de tópicos, la encuesta descubre que muy pocos piensan que Roma deba autorizar la ordenación de mujeres o cambiar el orden jerárquico. De modo semejante, la liberalización de la moral sexual les parece una cuestión menor. Ávida de peregrinaciones y retiros, esta generación no está replegada sobre sí misma: más de la mitad de los jóvenes presta algún servicio dentro de la Iglesia. Y ese estilo se une al fuerte compromiso con la sociedad, que considera esencial el 34%. El 55% participa en alguna actividad solidaria, proporción muy por encima de la media nacional: asociaciones (66%), ayuda económica (44%), servicios concretos (27%), sindicatos o partidos (8%).

    Como concluye, Isabelle de Gaulmyn, “ese deseo de coherencia inspira respeto. Desmiente el mito de que los jóvenes, una vez pasado el entusiasmo de las grandes asambleas y de las JMJ dejan de asistir a las celebraciones ordinarias. Al contrario, para esta generación de Internet y de amistades virtuales, resulta esencial comunicarse juntos físicamente en un mismo lugar. Crecidos en el mundo de la imagen y la emoción, sienten necesidad de la belleza. La liturgia es, sin duda, una puerta de entrada para ellos en el misterio de la fe”.
(1) crueldad desmesurada

Salvador Bernal
Religión Confidencial

martes, 17 de mayo de 2011

NOSTALGIA DE DIOS

Nostalgia de Dios
   Buen artículo del Dr. Julía: la pérdida de Dios produce la pérdida de sentido vital. Hay que reaccionar.

Tres frases que no han salido ni de la boca ni de la pluma de ningún teólogo…

      «La desorientación y el desamparo en que vive la posmodernidad tienen mucho que ver con la falta de un gran relato envolvente y totalizante».
      «El mundo en la actualidad asiste a una quiebra de los valores morales, políticos, económicos e ideológicos. Lo único absoluto es el relativismo que ha ido llevando a un marcado subjetivismo irresponsable, sujeto de conductas amorales y de una gran inestabilidad en todos los campos».
      «Los seres humanos, creyentes o no, no podemos vivir en un tiempo y un espacio vacíos y sin significado».

     Tres frases que no han salido ni de la boca ni de la pluma de ningún teólogo, de ningún arzobispo. Forman parte del artículo que con el título: Semana Santa y posmodernidad, publicó el antropólogo Manuel Mandianes en El Mundo, el pasado 22 de abril.

      Desde finales del siglo XIX hasta los últimos años del siglo XX, varios grandes "relatos envolventes y totalizantes" han pretendido dar sentido a la historia del hombre sobre la tierra: el relato "socio-político" de Marx; el relato "socio-sexual" de Freud; el relato "individuo-superhombre" de Nietzsche; el relato "socio-cultural" de Levy-Strauss; etc., etc.

      Ya George Steiner en su Nostalgia de Absoluto, expresó con mucha claridad el problema de la pérdida de sentido palpitante en la vida y en la historia del hombre de la cultura europea actual. Y señaló la falacia que se esconde en la pretensión del hombre de construirse a sí mismo en su realidad más profunda.

      Esos "relatos envolventes y totalizantes”, no son más que intentos de quitar a Dios Creador y Padre, que ama la libertad de las criaturas, del horizonte vital del hombre; y llenar el “espacio divino” del hombre con diosecillos manejables al capricho de cada uno, fruto de imaginaciones obstinadas en construir al margen de la realidad que tienen ante los ojos, y alimentarse exclusivamente de sus propios subproductos.

      Todos esos “relatos sustitutivos” han ido desapareciendo —como era lógico—, dejando un rastro de muerte y desierto en la sociedad; y en el alma del hombre de occidente un vacío de sentido, un horizonte sin perspectiva alguna, que han originado en su alma una aguda "nostalgia del Absoluto", una "nostalgia de Dios". Nostalgia lógica si consideramos que el culmen de esos "relatos" son afirmaciones semejantes a "el-hombre-un-ser-para-la-muerte"; "el-hombre-un-ser-para-la-nada", "el-hombre-un-simple-conjunto-de-sensaciones".

      Manuel Mandianes subraya la desorientación y el vacío del hombre actual de una forma concisa y sin ambages.

      «Muchos posmodernos consideran todo lo relacionado con Cristo, especialmente lo que se refiere a su divinidad y su pasión, un mito. Para llenar sus vidas vacías por la destrucción de realidades fundacionales han erigido ídolos que ellos mismos no se explican porque los han escogido para ocupar el lugar que ocupan. "El mito hace que se produzca externamente lo que es internamente", dice Kierkegaard. Nuestra época produce mitos por el afán de exterminar todos los mitos».

      Ya lo había recordado el mejor Joyce, en el Ulises, al señalar que en Europa, toda cuestión de Fe es en torno a la divinidad de Cristo; que se ha manifestado a lo largo de los siglos en toda su realidad, y ha quedado plasmada en templos, en hospitales, en hogares de familia, en universidades. Y en la liturgia de la Semana Santa, en la Cruz, en la Resurrección. Aquí se terminan y anulan todos los mitos. Cristo muerto y resucitado; ha enterrado todos los mitos. Y la realidad que ha creado el mundo —el Amor de Dios— vuelve a manifestarse en toda su grandeza.

      Vuelve a hablar Mandianes: «Ya lo dejó escrito San Pablo en sus cartas: la cruz es una auténtica locura y algo incomprensible para el no creyente. Por el contrario, para el creyente es la mayor muestra de amor: “Nadie ama más a su amigo que aquél que da la vida por él”».

      La beatificación de Juan Pablo II sigue haciendo germinar en muchos hombres y mujeres "clamores y nostalgias de Dios", a la vez que ayuda a enterrar muchos "mitos".

Ernesto Juliá Díaz

lunes, 16 de mayo de 2011

"Alexia", la de verdad, no es una respuesta a "Camino"

"Alexia", la de verdad, no es una respuesta a "Camino"
«Si Alexia vivió el dolor con entereza fue porque antes, en casa y en el colegio, había adquirido unas virtudes humanas y sobrenaturales impresionantes. Eso, y el trato tan intenso y cotidiano que tenía con Dios, es lo que queremos mostrar»
Hace unos días, a la salida del preestreno de "Alexia"

      El 13 de mayo 2011, se estrenó "Alexia", un largometraje documental sobre la vida de Alexia González-Barros, una niña de catorce años, que murió en 1985, a causa de un tremendo cáncer en la columna vertebral.

      En 2008 Javier Fesser hizo, incompresiblemente y en condiciones de gran secreto, una película, "Camino", oficialmente promovida y premiada desde los poderes gubernativos y los mediáticos asociados, presentando una imagen falsa que —abusando gravemente de las libertades artísticas de la ficción— tergiversaba la realidad histórica de Alexia y de su entorno familiar y social.

      El director de cine Pedro Delgado, al ver aquel film, decidió hacer una película documental que presentara a una niña mucho más auténtica y real: la verdadera Alexia que se enfrentó a su enfermedad desde la fe y la esperanza cristianas, algo que Fesser no había querido mostrar.
      El crítico de cine Jerónimo José Martín ha participado en "Alexia" como guionista:

    «Ha sido apasionante utilizar el material audiovisual que teníamos en ‘super8’ (sin sonido) y los escritos de Alexia, para elaborar el documental. Queríamos hacer una película que llegase a la gente, sin que fuese ñoña —por ser una niña—, ni dura —por la enfermedad—, ni demasiado profunda —porque está en proceso de beatificación—; que no tuviese un tono hagiográfico, sino coloquial, divertido..., como era Alexia».

    «Sus profesoras y antiguas compañeras del colegio, cuando vieron la película, nos dijeron que habíamos acertado, que así era ella (...) Yo había trabajado con Fesser y viví de cerca la deformación y la falsedad que hacen de ella en ‘Camino’, pero este documental no es una respuesta a esa película».

    De hecho, la enfermedad no aparece hasta la mitad del film, «porque si Alexia vivió el dolor con entereza fue porque antes, en casa y en el colegio, había adquirido unas virtudes humanas y sobrenaturales impresionantes. Eso, y el trato tan intenso y cotidiano que tenía con Dios, es lo que queremos mostrar».

SCRIPTOR / Almudí
Enlaces relacionados:
Alexia, pero de verdad, de Juan Orellana.
Alexia, en CinemaNet.info
Trailer de Alexia, en Vimeo.com

domingo, 15 de mayo de 2011

La cortesía es tender puentes

   Los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 y la Exposición Mundial de Shanghái 2010 dieron a China la oportunidad de mejorar su imagen exterior. Pero las autoridades no querían limitarse a levantar edificios sin alma; había que cultivar también a cada ciudadano... O, por lo menos, a los de Pekín y Shanghái.

    “Sin duda, estos edificios espectaculares impresionarán a todo el mundo”, proclamaba triunfante el China Daily en 2007. “Muy pocos se atreverán a cuestionar la habilidad de nuestro país para presentar un soberbio hardware, pero a algunos les preocupa nuestro pobre software; esos malos modales que lucen muchos ciudadanos chinos”.
Además de informar sobre la puesta en marcha de varios programas sobre reglas de etiqueta, el artículo mostraba el interés del pueblo chino por estas iniciativas y el dinero invertido por las autoridades.

    El intento del gobierno chino de enseñar buenos modales los ciudadanos sirve de poco mientras las autoridades exhiban sus “malos modales” con los disidentes

    La guinda final era una exhortación a mantenerse en esta línea: “Los buenos modales no sólo son para los eventos; son fundamentales para alcanzar el objetivo del país de construir una sociedad armoniosa, mantener el nivel de desarrollo y ganarnos el respeto de todo el mundo. Cultivar los buenos modales de nuestros ciudadanos es mucho más importante que ganar 100 medallas de oro”.

Algo más que “poder blando”

    Así concebidos, los buenos modales serían una especie de “poder blando” con los que China pretende mejorar su imagen exterior. Pero la cortesía de los ciudadanos de Pekín y Shangái servirá de poco mientras las autoridades chinas sigan exhibiendo sus “malos modales” con los disidentes en el país.

    El interés por la cortesía es una de esas cosas que siempre vuelven, aunque sea por motivos de saber manejarse en el ambiente laboral y social

    En su informe anual, publicado en marzo de 2011, la organización Chinese Human Rights Defenders denuncia 3.544 detenciones arbitrarias, 118 casos de tortura y 36 “desapariciones forzosas” de activistas pro derechos humanos durante 2010. El último caso más llamativo ha sido la detención del artista Ai Weiwei por hacer comentarios críticos sobre el régimen.

    Precisamente en enero de 2011, dos meses después de que Pekín prohibiera a la familia de Liu Xiaobo viajar a Oslo para recoger el Premio Nobel de la Paz, el ministerio de educación chino publicó una guía para enseñar buenos modales a niños y adolescentes.

    Según la agencia china de noticias Xinhua, el programa pretende “mejorar el carácter de los chinos y el ‘poder cultural blando’ del país”. Entre los objetivos que se exige a cada grupo de alumnos en función de su edad, destacan el respeto a los mayores y a las costumbres de las minorías étnicas (para los de enseñanza primaria); emplear un lenguaje correcto en los emails y SMS (secundaria); o aprender a vestir de etiqueta y a hablar bien en público (bachillerato).

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