Un libro de ruta que va dirigido a madres, pero su contenido sería muy beneficioso para cualquiera que quiera recobrar una relación armónica con el universo vital que nos rodea en el que parece que tenemos que ser capaces de hacer todo y de hacerlo todo bien
La vuelta al cole siempre supone enfrentarse cara a cara con lo más profundo de la condición humana: por una parte, el esfuerzo siempre genera en nosotros algo de rechazo; por otro lado, aunque la anarquía del verano tiene su regusto dulce, necesitamos rutina, cotidianidad, lo ordinario, para avanzar en nuestro proyecto de vida. Esta paradoja puede cortocircuitar el ánimo y producir la etiquetada “depresión postvacacional”. Pero también, y quizás con más motivo, puede suponer un desafío a nuestra capacidad de innovar, de vivir creativamente los retos de la existencia.






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