«No existe el amor por entregas, el amor en porciones. El amor es total: y cuando se ama, se ama hasta el extremo»: así dijo el Papa Francisco hablando justamente de los mártires, en su mensaje dirigido a cuantos en Tarragona se disponían a participar en la beatificación ¡nada menos que de 522! «¿Quiénes son los mártires?», preguntaba el Santo Padre.
La respuesta no podía ser más luminosa: «Son cristianos ganados por Cristo, discípulos que han aprendido bien el sentido de aquel amar hasta el extremo que llevó a Jesús a la Cruz». Martirio y amor, en efecto, van unidos, del mismo modo que «amor y verdad -subraya la encíclica Lumen fidei- no se pueden separar». Y es que el martirio cristiano muestra a los cuatro vientos el resplandor infinito de la verdad.








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