Escribe Salvador Bernal: A pesar de los famosos objetivos del milenio aprobados en Doha a comienzos de siglo, queda mucho por lograr en la lucha para superar endémicos umbrales de miseria.
Se acaba de celebrar por vez primera en la historia de la Iglesia una jornada mundial de los pobres. Ese evento ha servido para acentuar y actualizar la acción asistencial de los creyentes, tan antigua como las colectas de san Pablo para la iglesia de Jerusalén, o el motivo relatado en los Hechos de los Apóstoles para instituir los primeros diáconos. Lo recordó el papa al lanzar esta Jornada: “Cuántas páginas de la historia, en estos dos mil años, han sido escritas por cristianos que con toda sencillez y humildad, y con el generoso ingenio de la caridad, han servido a sus hermanos más pobres”.



















