miércoles, 11 de agosto de 2010

Un concurso televisivo sobre manipulación publicitaria

Buena información de Scriptor


          En un canal australiano de televisión —según leo a mi amigo Michael Cook ("Ad agencies compete for best compulsory euthanasia advert")—  se emite "The Gruen Transfer", un popular programa sobre el mundo de las agencias publicitarias.

          En la sección "The Pitch", dos agencias compiten en la creación de anuncios para "productos Almudi.org - Juan José García-Noblejasinvendibles", como el turismo en Bagdad, la invasión de Nueva Zelanda o cosas peores.

          Los concursantes o contendientes deben pues realizar spots publicitarios, en los que los asuntos propuestos son inaceptables, imposibles, impresentables, inadmisibles, inpensables. Y un panel de colegas juzga lo "bien" que se plantea lo implanteable o presenta lo impresentable.

          Viene a ser un concurso de técnicos relativistas, de manipuladores sofísticos, en el que gana quien mejor hace parecer lo peor.
          Si lograran que todo el tiempo todos los espectadores fueran conscientes de que esta capacidad de manipulación publicitaria e ideológica es el único punto de vista que sostiene el programa, no estaría mal hacer ver cómo los ciudadanos (vistos como consumidores de productos o votantes de planes ideológicos) somos sujetos habituales de manipulaciones ofensivas, de mal gusto y graves daños para la conciencia personal, pero hechas con gran refinamiento sentimental.

          El caso es que hace poco "The Pitch" ha presentado dos spots proponiendo la eutanasia obligatoria a los 80 años.
          Comenta Michael Cook cuán persuasivos son ambos spots, hasta el punto de que en algún instante el asunto podría parecer incluso algo muy decente...
Estos son los spots de "The Pitch" en cuestión: Ver video
          Juzguen los lectores por sí mismos. No estaría de más que en algunas Facultades de Comunicación pública alguien tomara nota y hablara en serio y con fundamento de estas brutales sofisterías, que de modo menos crudo y explícito vemos cada día en las pantallas, y no sólo como publicidad. Es un argumento para la existencia de (al menos) una materia que se llamara "Patologías de la comunicación".
De hecho, lo primero que puede verse en los comentarios de los lectores de Michael Cook, es que en Nueva Zelanda y Estados Unidos está bloqueado el acceso a esos "clips" del programa televisivo...

SCRIPTOR.ORG

martes, 10 de agosto de 2010

Los católicos en la construcción de Europa


ReligionConfidencial.com

          A raíz de la decisión de Benedicto XVI de crear un consejo pontificio dedicado principalmente a impulsar la llamada “nueva evangelización”, he revisado el texto de la exhortación apostólica de Juan Pablo II sobre la Iglesia en Europa. Su origen está en el Sínodo de obispos Almudi.org - Salvador Bernalcelebrado inmediatamente antes del Jubileo del año 2000, del 1 al 23 de octubre de 1999. Pero el texto no se promulgó hasta el 28 de junio de 2003.

          La Asamblea de obispos se proponía analizar la situación de la Iglesia en Europa y ofrecer indicaciones para promover un nuevo anuncio del Evangelio. Se trataba de una cuestión de entidad, pues ya se había celebrado otro Sínodo en 1991 centrado en Europa. La herencia cristiana tenía que dar frutos palpables. El viejo continente disponía de luces capaces de superar las graves incertidumbres que, desde los campos cultural, antropológico, ético y espiritual, proyectaban sombras sobre la fe.

          La coyuntura apenas ha cambiado, y el documento pontificio conserva mucha vigencia. Porque sigue prevaleciendo cierto cansancio, que impide la afirmación gallarda de las convicciones. En España se complica con el endémico déficit de formación intelectual de los laicos, que impide dar razón de su esperanza. Si antiguamente se refugiaron en el fideísmo, ahora apelan demasiadas veces a un ambiguo agnosticismo. Asombra el contraste entre el miedo a afirmar la fe y la desfachatez de tantas declaraciones de indiferencia o de falta de práctica religiosa.

          Pero, para el conjunto del continente, un gran motivo de esperanza es la recuperación de la libertad de la Iglesia en Europa del Este; a este se añade la conciencia cada vez más clara de que los católicos, como los primeros cristianos, deben concentrarse en su misión espiritual y apostólica, dando prioridad al compromiso evangelizador en sus relaciones con las realidades profesionales, sociales o políticas. Sin duda, a esa eficacia contribuye la mayor presencia de la mujer en las estructuras y en los diversos ámbitos de la comunidad cristiana.

ALMUDÍ
LEER MÁS

lunes, 9 de agosto de 2010

El lado romántico de la vida

Reflexiones de Chesterton que ayudan a pensar y vivir la vida con más hondura
          «Me produce una envidia casi incontrolable saber que Londres se ha inundado durante mi ausencia, mientras yo me limito a estar en el campo. Mi propio barrio de Battersea, por lo que he oído, se ha visto favorecido como particular lugar de encuentro de las aguas. (...) No Almudi.org - "El lado romántico de la vida"hay nada tan perfectamente poético como una isla, y un barrio, cuando se inunda, se convierte en un archipiélago.
    Hay quien opina que estas visiones románticas del agua o del fuego faltan ligeramente a la verdad. Pero, en realidad, la visión romántica de tales inconvenientes es tan práctica como la otra. El auténtico optimista, que ve en estas cosas una oportunidad para el disfrute, es al menos tan lógico —y mucho más sensato— que el consabido “contribuyente indignado”, que sólo ve en ellas una ocasión para quejarse.
    El verdadero dolor, como cuando a uno lo queman vivo en la plaza pública de Smithfield, o le duelen las muelas, es un hecho objetivo; soportable, aunque escasamente placentero. Pero al fin y al cabo, los dolores de muelas son algo excepcional, y que a uno lo quemen en Smithfield es cosa que sólo sucede cada mucho tiempo.
    La mayoría de los inconvenientes que hacen blasfemar a los hombres y llorar a las mujeres son, en realidad, inconvenientes de índole sentimental o ficticia, pertenecientes todos al ámbito de la imaginación. Por ejemplo, a menudo oímos a los adultos quejarse por tener que esperar el tren en una estación.
    ¿Han oído quejarse alguna vez a un niño de tener que esperar al tren en una estación? No, porque para él estar en una estación de ferrocarril es como estar en una caverna maravillosa, o en un palacio de poéticos placeres. Porque para él las luces rojas y verdes de las señales son como un nuevo sol y una nueva luna. Porque para él, cuando el brazo de madera de la señal cae de repente, es como si un gran rey hubiera arrojado su cetro al suelo como señal y hubiera dado comienzo a un ensordecedor torneo entre trenes. (...)
    El mismo principio puede aplicarse a cualquier otra típica preocupación doméstica. Por ejemplo, el caballero que trata de sacar una mosca de un vaso de leche o un trozo de corcho de su copa de vino cree a menudo estar irritado. Dejémosle pensar por un instante en la paciencia de un pescador sentado junto a un sombrío estanque y su alma se verá henchida al instante de gratitud y reposo.
    Y aún más, he conocido a gente de ideas muy modernas que, llevada por su irritación, se veía impelida a emplear términos teológicos, sólo porque un cajón se había atascado y no podían abrirlo. A un amigo mío le afectaba particularmente este problema. Cada día su cajón se atascaba y, en consecuencia, todos los días encontraba algo con lo que rimara.
    Pero le señalé que su sentido de lo malo era, en realidad, subjetivo y relativo: se basaba por completo en la presunción de que el cajón podía, debía y tendría que abrirse con facilidad. “Pero —le dije— si imaginaras que te las estás viendo con algún enemigo poderoso y tiránico, la lucha se convertiría en algo emocionante y no exasperante. Imagina que estás remolcando un bote salvavidas fuera del agua. Imagina que estás izando con una cuerda a un semejante que se hubiera caído en una grieta alpina. Imagina incluso que vuelves a ser un muchacho y estás en mitad de un reñido combate entre ingleses y franceses”.
    Poco después de decirle aquello me marché, pero no me cabe la menor duda de que mis palabras fueron fructíferas. Estoy seguro de que todos los días de su vida agarrará el tirador del cajón con los ojos brillantes y el rostro encendido por la batalla, mientras se jalea a sí mismo y le parece oír a su alrededor el clamor de los aplausos.
    Así que no creo que sea en absoluto fantasioso o increíble pensar que incluso las inundaciones de Londres puedan tomarse y disfrutarse poéticamente. No parece que hayan provocado más que inconvenientes; y los inconvenientes, como ya he dicho, no son más que el aspecto más accidental y menos imaginativo de una situación verdaderamente romántica.
    Una aventura no es más que un inconveniente convenientemente considerado. Un inconveniente es sólo una aventura considerada equivocadamente. El agua que rodeó las casas y tiendas de Londres debería, en todo caso, haber aumentado su encanto y embrujo previos. Pues como dijo el sacerdote católico y romano del cuento: “El vino con todo casa excepto con el agua” y, por un principio similar, el agua casa con todo excepto con el vino».
*
Selección del artículo Correr tras el propio sombrero, publicado originalmente en All Things considered (1908) y recientemente publicado en castellano en el volumen G. K. Chesterton, Correr tras el propio sombrero (y otros ensayos), El Acantilado, Barcelona 2005. Selección y prólogo de Alberto Manguel. Traducción de Miguel Temprano García.
 ALMUDÍ

Familia, amor, persona


    Magistral artículo de Antonio Orozco sobre el valor de la persona humana     

          «Siempre que volvíamos por la calle de San José estaba el niño tonto a la puerta de su casa, sentado en su sillita, mirando el pasar de los otros. Era uno de esos pobres niños a quienes no llega nunca el don de la palabra ni el regalo de la gracia; niño alegre él y triste de ver; todo para su madre, nada para los demás» [Juan Ramón Jiménez, Platero y yo, Almudi.org - Antonio Orozco-DelclósTaurus, Madrid 1967, 4a ed., p. 36].

          «”Todo para su madre, nada para los demás”. ¡Qué maravilloso monumento a la figura materna! ¡Cuánta poesía, y cuánto saber hondamente humano, encerrados en estas pocas líneas! ¡Toda una doctrina implícita sobre la institución familiar! Implícita, porque ni Juan Ramón Jiménez ni la madre de nuestra cita han elaborado sutiles distingos en torno al diferente modo de conceptuar a las personas en el seno del hogar y en los restantes ámbitos sociales. No hay teoría ni enrevesadas lucubraciones. Y, sin embargo, el mensaje llega, y llega con toda su fuerza»; así comenzaba el profesor Tomás Melendo su intervención en un Congreso Nacional de Orientación Familiar, bajo el título Familia, verdad, libertad [1].

          ¿Cómo se explica que para la madre el niño sea “todo” y para el resto del pueblo “nada”?. Una respuesta bastante aproximada podría ser: por el modo de ver, o quizá, más bien de mirar, y aún mejor, de conocer y entender o “inteligir”, como se dice en el viejo latín: “intelligere”, esto es “intus legere”, leer “dentro” del ser que es ese niño. El pueblo no ve, no mira, no lee “intus” (dentro). Se queda en la superficie, en un modo externo de moverse, de pronunciar palabras o de mover el pequeño cuerpo. El pueblo –la plebe– se queda en la cosa, la madre ve la persona.
La madre y el fino observador Juan Ramón perciben un todo en lo que los demás ven cosa para tomarse a chacota. Lo que hoy, enfáticamente, llamamos quizá “cultura actual” se suele mover en lo epidérmico de la realidad, en la espuma de la cerveza, en las burbujas del champán, en los fenómenos de los acontecimientos y de las personas. No calan en “el ser” de lo real. 

ANTONIO OROZCO
Doctor en Teología

ARVO.NET
LEER MÁS

domingo, 8 de agosto de 2010

En honor al Siervo de Dios Juan Pablo II


JuanPablo2do.blogspot.com (Entrevista de Ludmila Hribar)
          Esta es una “entrevista” [1] que debió haber sido una verdadera entrevista cara a cara, durante mi estancia en Roma el año pasado, pero no pudo ser. No obstante, el Prof. Juan José García-Noblejas gentilmente accedió a responder mis preguntas por mail que se publican Almudi.org - Juan Pablo IIhoy conmemorando el cuarto aniversario de aquella vigilia que envolvió el mundo en una unión casi sublime, sin precedentes, de silencio, respeto y oración.

          La “entrevista” no es breve (me disculpo por preguntar tanto) pero quienes conocen al Prof. Noblejas seguramente la leerán de un tirón y a quienes no lo conocen les invitaría no solo a leerla sino que además les recomendaría que no dejen de visitar su excelente y enriquecedor blog. Y paso a la entrevista:

Profesor Noblejas, desde su preciosa Elegía en abril 2005, cuando el papa Juan Pablo II moría han pasado cuatro años. En aquel escrito, cargado de emoción, Ud. dejo desbordar su corazón de manera admirable. ¿Cómo ve en retrospectiva aquel "invisible hilo rojo" que unió en ese momento medios, espectadores y lectores de todo el mundo?

          Ante todo, muchas gracias por hacerme hablar sobre Juan Pablo II, advirtiendo enseguida que las respuestas serán más pobres de lo que pueda imaginarse. Gracias de entrada, porque esta primera pregunta me ha obligado a releer aquella anotación apresurada en el blog, y revivir aquellos momentos, tan especiales por ser casi radicalmente únicos para todos y cada uno. 

          Es decir, momentos muy propensos para lograr que las personas nos enfrentáramos entonces —y sigamos haciéndolo ahora— precisamente con nuestro ser personas, seres únicos e irrepetibles, algo mucho más íntimo y sustancial que la posible dispersión de cada uno en los múltiples personajes profesionales o sociales que encarnamos cada día, según las circunstancias de nuestra vida.

          Mirando aquellos días de abril de 2005 desde cuatro años de distancia, pienso que hoy sigue presente ese mismo “hilo rojo”, por muy invisible que ahora parezca: entiendo que consistió y consiste aún en una especie de “caer en la cuenta”, de ser conscientes (los demás que veía entonces y yo mismo) de lo que entonces escribí, sin pensarlo demasiado: el caso es que fueron momentos de caer en cuenta de la «increíble estatura moral de este gigante de la espiritualidad y de la historia. Y del impacto vital, la especie de "pacto de fidelidad en la radicalidad de la dignidad de las personas" que ha establecido con el mundo».

ALMUDÍ
LEER MÁS

sábado, 7 de agosto de 2010

El hijo, un bien público a disposición privada

          La Comisión Europea está cada vez más preocupada por el envejecimiento demográfico y su repercusión en las pensiones. Esta misma semana ha publicado un Libro Verde cuyo mensaje es que “con las tendencias actuales la situación es insostenible”. Soluciones: conseguir que la edad efectiva de salida de la vida laboral (actualmente 61,4 años) se aproxime a la edad legal de jubilación, y alargar esta hasta los ...70 años. En España, la edad efectiva de abandono de la actividad laboral está en 62,6 años, y el gobierno ya ha anunciado su intención de prolongar la edad legal de jubilación hasta los 67. A este paso, los viajes del INSERSO ya no serán para llevar a los mayores a Benidorm, sino a su puesto de trabajo vitalicio.

           La creciente sensibilidad hacia este problema se nota también en los medios de comunicación. “Su hijo es un bien de interés público”, titula un reportaje de El País (7-07-2010). Con datos y opiniones de especialistas, da la señal de alarma sobre el desequilibrio entre la baja natalidad y la larga esperanza de vida, lo que pone en riesgo el Estado de bienestar: las pensiones, la atención a las personas dependientes, el gasto sanitario y educativo.

           Los políticos pueden prometer cualquier cosa en sus declaraciones, pero los datos demográficos son contundentes y nada flexibles. Para apuntalar el Estado de bienestar, necesitaríamos alcanzar una tasa de fecundidad en torno a 1,9 hijos por mujer, como tienen Francia y los países nórdicos. En cambio, tenemos 1,46. La inmigración contribuye a aumentar la natalidad (un 20% de los nacimientos son de madre extranjera), pero los demógrafos saben que no basta para aumentar la tasa de fecundidad. Las inmigrantes no son tan numerosas como para elevar ese índice, y además tienden a ir adoptando los patrones españoles de natalidad más reducida.

           Así que no queda más remedio que estimular la natalidad. Si en los viejos tiempos se trataba de tener hijos para engrandecer la patria, ahora se trata de tenerlos para la Seguridad Social. Pero tampoco es una imposición: en todas las encuestas las españolas dicen que desearían tener más hijos. En el citado reportaje, se pide que todos cambien para fomentar la natalidad: el Estado, con más prestaciones familiares y plazas de educación infantil; los empleadores, con medidas de conciliación entre trabajo y familia; y las propias familias, con una responsabilidad compartida entre marido y mujer para la crianza de los hijos. Lo dicho: “su hijo es un bien de interés público”, que todos hemos de proteger.

ACEPRENSA
ANÁLISIS DIGITAL
LEER MÁS

jueves, 5 de agosto de 2010

Complejos, juego limpio y educación sexual

Emili Avilés
          La formación moral de los niños, especialmente en una materia tan importante como la ecuación sexual, corresponde a los padres. Esto, que parece tan claro y queda reafirmado y hecho ley de leyes en nuestra Constitución, algunos politiquillos y politiquillas se lo quieren pasar por el forro de sus incompetentes competencias.

           Me perdonarán ustedes el lenguaje pero es que desde hace muchos años una visión partidista y materialista de lo que es el hombre, su sentido vital, su sexualidad, su afectividad, se extiende como si los ciudadanos fuésemos unos cenutrios.

           No escribo a humo de pajas. Vean, vean ustedes, y visiten con atención, botón de muestra de barbaridades extendidas por todo el ámbito educativo de nuestro país, la web que ha montado para “educar” a los jóvenes, la Generalitat de Cataluña.

           O lean, lean ustedes algunos apartados de la nueva ley del aborto que se mete en unos huertos de educación sexual más propios de dictaduras marxistas o fascistas. No se limita a reconocer el aborto como derecho, sino que también pretende adoctrinar a los estudiantes sobre un peculiar concepto oficial de salud sexual y reproductiva. Los once primeros artículos de la ley establecen el marco, en el que se incluyen medidas en el ámbito educativo (art. 9-10).

           En España cunde un cinismo disfrazado de tolerancia, con el que muchos imitan la siniestra retórica de las dictaduras de pasados siglos. ¡Tengamos claras las prioridades, por favor! Cuando el partido-ideología-prejuicio-ignorancia de moda se antepone a la dignidad de la persona, a la verdad de la naturaleza humana, nada bueno sale de allí.

          ¿Por qué no se habla más, y a fondo, del gravísimo problema generacional que tenemos sobre nosotros, por el cual las pensiones corren un riesgo grandísimo de no poder ser atendidas a medio plazo? No nos basta decirlo, hay que buscar soluciones a la previsión de que en el año 2050 habrá sólo 1,7 españoles en edad de trabajar que puedan atender la jubilación de cada uno con edad superior a 65 años, frente a los casi cuatro que actualmente cotizan para atender a un jubilado.

           ¿Por qué no se dedican más medios para ver cómo conseguir resultados empresariales, de servicio a los ciudadanos, de ejercicio democrático, de libertad, de forma ética e íntegra?

           ¿Por qué no se habla de tantos y tantos catalanes universales, como Josep Pla, tan español y práctico que al hablar de catalanismo ponía en guardia, ya a finales de los setenta, sobre la realidad de que “España es el mercado de Cataluña”?

           ¿Qué está pasando para que, a pesar de la creciente globalización de los mercados, todavía muchos se calen la boina, no la del citado Pla, sin querer competir en buena lid, sólo buscando prebendas y subvenciones que nos alejan de una sana competitividad?

           ¿Cómo es posible ver tantas dificultades para gestionar la atención a la diversidad, o para que la gente se muestre flexible y coherente?

           ¿Cómo es que muchos critiquen a Alberto Contador, que pasó a ser maillot amarillo tras un desperfecto mecánico en la bicicleta de su rival Andy Schleck? No es lo mismo el “fair play” que aceptar una vara de medir diferente, o que la manipulación informativa, o que tener complejo de inferioridad.

           Juego limpio, sí, pero ¿que nos tomen el pelo, corrompan por ley a nuestros hijos, despilfarren nuestros impuestos y encima aplaudamos con las orejas? ¡No, por favor!

          ¡Ah!, les recomiendo vivamente la web donde padres y profesores sí van a encontrar ideas constructivas sobre educación sexual y afectiva, teniendo en cuenta la dignidad de la persona, lejos de ser tratados, pequeños y grandes, como meros objetos de placer.

Emili Avilés
Profesor Especialista en Pedagogía Terapéutica y Educación Familiar 

ANÁLISIS DIGITAL

miércoles, 4 de agosto de 2010

Conectando profesionales del periodismo y de las relaciones públicas

          Lo cuenta el NY Times (New Site Aims to Connect Reporters and Publicists). Y lo pone en práctica NewsBasis, basándose en las ofertas tecnológicas que proporciona la red.
Al margen de ingenuidades, es de esperar que el interés por el bien común de los ciudadanos predomine en estas "relaciones peligrosas" entre profesionales que ciertamente son colegas en el campo de la comunicación pública. 

           Es decir, que ese presumible interés común de profesionales del periodismo y de las relaciones públicas, sea capaz de poner a su servicio los lógicos intereses económicos de las corporaciones y los igualmente lógicos intereses ideológicos de los lobbies, en vez de que las cosas sucedan precisamente al revés.

Quizás también os interese:

Los abuelos y la educación de los nietos


“Evoco el recuerdo de la fe sincera que tú tienes, fe que arraigó primero en tu
abuela Loida y en tu madre Eunice, y sé que también ha arraigado en ti”.
(II Tim 1, 5)

          Estamos en una cultura —ya no sé si llamarla contracultura— muy cruel con los ancianos, por mucho que el neolenguaje creado por los gobernantes huya de la palabra “vejez” para Almudi.org - José Rafael Sáez Marchcambiarla por “tercera edad” y del término “viejo” para sustituirlo por “persona mayor”

          Todos sabemos que en una sociedad como la nuestra, en la cual el valor de las personas está en función de su eficacia productiva, aquellos individuos cuyo vigor ya entra en la fase de declive interesan muy poco. Se les considera una carga social inútil y más bien molesta. 

          Por mucho que se esconda tras otros argumentos, la eutanasia, próximo paso en el avance de la cultura de la muerte, está relacionada de forma muy estrecha con esta desgraciada concepción de la vejez.

          Que nadie se engañe con las medidas del gobierno respecto a la prolongación de la edad de jubilación. El argumento oficial es que ha aumentado la esperanza de vida saludable, lo cual es cierto, y que hoy en día una persona de 65 años todavía suele estar en plenas facultades para el trabajo. 

          Muy bonito, pero no creo que a nadie se le escape que tal medida, además de taponar la imprescindible entrada de los jóvenes en el mundo laboral, necesaria para abrirse paso en la vida adulta e independiente, no es más que una forma “in extremis” de reducir el gasto social de un Estado arruinado, gobernado por personajes ineptos para generar riqueza, paliar los efectos de la crisis económica y sostener el sistema de pensiones de jubilación.

          Un sucinto repaso a los datos demográficos oficiales del INE, nos indica que nuestra pirámide poblacional está insosteniblemente invertida y envejecida. Es una realidad que la proporción de ancianos aumenta, lo cual no es ningún problema, ni mucho menos. 

José Rafael Sáez March, Licenciado en Ciencias de la Educación, Máster en Investigación Universitaria, Psicopedagogo de Menores y Profesor Universitario.
 ALMUDÍ
LEER MÁS

martes, 3 de agosto de 2010

Católicos acomplejados


          Ruego disculpas por titular negativamente. Sólo es un intento de recabar la atención del lector. Es negativo, pero existe hoy día un catolicismo vergonzante, poco valiente, trufado de relativismo, deslumbrado por la ciencia experimental que en ocasiones sólo es base de una teoría no demostrada; dudoso de si trata de vivir algo bueno pero aburridísimo; y arrinconado Almudi.org - Pablo Cabellos Llorentepor un laicismo rampante y viejo, aunque expuesto como dogma imprescindible para la convivencia democrática. 

          Algunos han logrado que en bastantes ambientes no se mencione a Dios ni para despedirse, ni se hable de las preguntas fundamentales en torno al hombre —de dónde vengo, adónde voy, el más allá, la muerte, el sentido de la vida—; muchos se han convencido con el pensamiento de que el cristiano no debe imponer sus ideas —cosa bien cierta—, pero aceptan como obligatorias las anticristianas, que acabamos viendo como lo moderno. Desean ser razonables, pero esconden a Dios o lo pretenden con cabida en sus mentes y actuando como ellos decidan. Nos citan a Galileo y nos callan.

          Es imposible abarcar lo que nos acompleja; lo escrito anteriormente son unas pinceladas de lo que podríamos llamar el secuestro de Dios incluso en las mentes y vidas cristianas. Somos prisioneros de unos tópicos bien manejados y con algún fundamento en comportamientos inadecuados para un seguidor de Cristo, pero que en modo alguno invalidan su doctrina ni modo de ser. 

          Podríamos preguntarnos qué es ser católico y cómo se debe mostrar; ir a buscar nuestra quintaesencia y no quitarle ni un pelo por más que seamos débiles. Frágiles, sí, pero sabiendo lo que somos y lo que hemos de vivir, aunque hayamos de rectificar en muchas ocasiones.
Como es sabido, las fuentes de lo revelado por Dios al hombre —ahí se contiene lo que somos— son la Sagrada Escritura y la Tradición custodiadas por el Magisterio de la Iglesia. Lo que Dios ha manifestado de Sí mismo, del hombre y de su destino está en esos dos manantiales, con el natural cuidado de la Providencia para evitar interpretaciones de parte o simplemente erradas. 

PABLO CABELLOS
ALMUDÍ
LEER MÁS

lunes, 2 de agosto de 2010

Dios y la Play Station


          Al no estar protegido por ningún copyright (¿quién se acuerda, hoy por hoy, del segundo mandamiento?) el nombre de Dios no es que se tome en vano, es que se toma, a veces, por el pito del sereno. Ahí tienen, por ejemplo, lo de «la máquina de Dios», un tubo de ensayo gigantesco en el que los científicos pretenden reeditar el Génesis. 

Almudi.org - Tomás Cuesta          O lo de la «la partícula de Dios» —tan jaleada en los corrillos de internet en las últimas fechas— que sería algo así como el abracadabra del Big Bang, el preparados–listos–ya del universo. Total, que mucha investigación, mucho empirismo, mucha modernidad y mucho cuento, para acabar, a la postre, donde siempre. En el fumadero en el que se despacha el genuino opio del pueblo.

         Porque, si fuese cierto eso de que el Altísimo se ha convertido en un liliputiense, ¿a qué diablos viene el enfermizo empeño por revestirse con sus galas y usurpar sus señas? Si la física hace servir la metafísica a guisa de cachava o andaderas, ¿habrá que suponer que el ser humano necesita creer hasta cuando descree? Lo que resulta obvio, le pese a quien le pese, es que, sin el concurso de la divinidad, no hay quien venda una escoba a cuenta de los fabulosos éxitos de la teología experimental y del creacionismo de probeta. 

          Que un sofisticadísimo artilugio denominado LHC termine siendo el «Deus ex machina» que nos permita enjalbegar el corazón de las tinieblas, es, sin lugar a dudas, una buena noticia, un verdadero «tour de force» de la sapiencia. Lo malo es obcecarse en mezclar churras con merinas y confundir las nalgas con las témporas. 

          El sueño de la razón engendra monstruos que no cesan de alumbrar estupideces. La última —«last but not least», naturalmente— es que, a partir de ahora, tendremos que sustituir el Libro por un libreto a tono con los nuevos tiempos. «En el principio era el Bosón de Higgs», vayan tomando nota y advertidos quedan. Cosa distinta es que el oscurantismo, la reacción y el beaterio se nieguen a apearse de las viejas palabras y del dogmatismo añejo: «En el principio era el Verbo».
Dios no juega a los dados —aseguraba el señor Einstein—, mas, a lo que parece, son legión los que tratan de hacerle morder el polvo jugando a la Play Station. El hombre que puso el infinito en solfa y que (dicho a lo bruto, o, al menos, a voleo) supo meter al cosmos en vereda, se refería al Creador con bastante frecuencia. 

TOMÁS CUESTA
LEER MÁS

domingo, 1 de agosto de 2010

La casa de los horrores


          Encuentran en el jardín de una casa en el departamento de Lille hasta ocho cadáveres de recién nacidos y la noticia causa gran conmoción. Durante unos días, nos escandalizaremos Almudi.org - Juan Manuel de Pradacon las andanzas de esa tal Dominique Cottrez, auxiliar de clínica, que nada más parir a sus hijos los asfixiaba metódicamente, los envolvía en plásticos y los enterraba a la sombra de un árbol; y, antes de que el suceso ingrese en los polvorientos anaqueles del olvido, podremos consolarnos pensando que nosotros no somos tan bestiales como la tal Dominique, igual que el sabio pobre y mísero de Calderón se consolaba, mientras recogía las hierbas con las que se sustentaba, comprobando que otro sabio iba recogiendo las hierbas que él desdeñaba.
          Así hasta que, dentro de unos meses, descubran otra casa, otro jardín, otro sótano donde se almacenen más cadáveres de recién nacidos; y, cuando nos revelen los pormenores del siguiente infanticidio truculento, podremos seguir respirando aliviados durante otra temporada más.
          Que en esto consiste la función catártica del horror: en que la truculencia de los crímenes ajenos nos exonere de la enojosa tentación de calificar los nuestros, mucho más «neutrales» y asépticos. Ojos que no ven, corazón que no siente, reza el refrán; pero para que el corazón no sienta ante los invisibles crímenes propios, conviene curtirlo previamente con la exhibición de crímenes ajenos tan aparatosos que, por contraste, releguen los propios a la categoría de menudencias irrelevantes.
          En una de sus paradojas más brillantes y estremecedoras, Chesterton saludaba a los infanticidas como «pioneros progresistas» capaces de llevar hasta sus últimas consecuencias los postulados que otros progresistas más remilgados defienden con expresiones sibilinas, por evitarse la mala propaganda que persigue a los pioneros.
          Para hacer su defensa paradójica del infanticida (para poner a la sociedad de nuestra época ante el espejo de sus crímenes), Chesterton se mostraba dispuesto —en términos especulativos— a despojarse de los «remilgos morales» que defienden la vida. «Si lo que la cristiandad ha considerado moral no tiene sentido —afirma—, entonces deberíamos sentirnos libres de ignorar toda diferencia entre los hombres y los animales, y consecuentemente tratar a los hombres como animales».
          Nadie aplicaría un aborto a una gata o a una coneja: se deja, simplemente, que alumbre a su prole; y, si la prole es demasiado numerosa, o si incluye ejemplares enfermos, se los ahoga en una palangana y santas pascuas. ¿Por qué no hacer con los bebés lo mismo que con los gatos?, se pregunta Chesterton. Permitamos que lleguen al mundo, para después ahogar a los que no nos gustan.
          «Tal comportamiento —prosigue Chesterton— sería propia y razonablemente eugenésico, porque podríamos seleccionar a los mejores, o al menos a los más saludables, y sacrificar a aquellos a quienes se llama inadaptados».
          El infanticida es, en efecto, más «racional» que el abortero; y también, en cierto modo, más bizarro: es verdad que un niño recién nacido no puede defenderse, como le ocurre al niño gestante, pero para estrangularlo hay que cogerlo entre nuestras manos, hay que mirar su rostro, hay que sentir la temperatura de su piel.
          Frente a esta pionera progresista de Lille, nos ocurre como a Chesterton: nuestros progresistas aborteros se nos antojan débiles, indecisos y cobardes.
Juan Manuel de Prada
ABC

sábado, 31 de julio de 2010

Espiritualidad sin religión

          Hoy se ha puesto de moda declararse “espiritual pero no religioso”, cláusula que sirve para atribuirse lo que da buena imagen a la fe –sentimientos filantrópicos, tolerancia universal–, sin los inconvenientes de la “religión organizada” –dogmas, preceptos, exclusividad–. Pero unas creencias blandas no nos sostendrán cuando necesitemos agarrarnos a algo firme, como advierte el autor de este artículo.

          La afirmación de que uno es “espiritual pero no religioso” constituye una colosal e interesada jerigonza que oímos de labios de casi todos los que hablan de religión en público, excepción hecha de aquellos a quienes el mundo define como fundamentalistas (yo, probablemente usted, Joseph Bottum, David Goldman, Benedicto XVI, los judíos hasídicos, los musulmanes devotos o las familias creyentes que tienen más de cuatro hijos).

          Es una de esas frases sencillas de recordar que funciona como una cédula de “excarcelación” para cualquiera que tenga la sensación de que ha de explicar su falta de práctica religiosa; y como reivindicación de excelencia para los preocupados por ser superiores a los que practican una religión establecida. Es el equivalente religioso de “yo ya hice una donación en la oficina” o “me llaman por la otra línea” o “yo no como carne”.

David Mills

Os invito a leer este estupendo artículo de ACEPRENSA: LEER AQUÍ
El artículo original, Spirituality Without Spirits, lo encontraréis: AQUÍ

viernes, 30 de julio de 2010

Un tetraplégico habla de la eutanasia


Erik Leipoldt quedó tetraplégico en 1978 como consecuencia de un accidente de natación. Ha publicado recientemente un libro acerca de las actitudes ante la eutanasia de los holandeses y los australianos con tetraplegia. Se pregunta si hay realmente necesidad de legalizar la eutanasia.

          En Australia y en otros países occidentales, el sufrimiento es una experiencia privada y subjetiva que conduce a la invocación de derechos individuales para dar término a la vida Almudi.org - Erik Leipoldtpropia en caso de que llegue a resultar insoportable. La vida de una persona que sufre no tiene importancia para los demás.

          Cuando lo miramos más de cerca, sin embargo, vemos que el dominio privado es una ilusión. El sufrimiento no es una experiencia individual, aislada. Nadie es una entidad autónoma. El sufrimiento y su paliación es en gran medida un proceso dinámico que implica a otros.

          Aquí en Australia, al igual que en otros lugares, algunos presionan a favor de la legislación para proporcionar la eutanasia a personas en buenas condiciones mentales en respuesta a un “dolor, sufrimiento o debilidad” que es considerada “considerable” en la situación de una enfermedad terminal. Por lo vaga y amplia que resulta, esta descripción invita a cualquiera a decir “sí, por supuesto, debemos ayudarle”.

          Pero, ¿qué es sufrir? y, ¿cuál es la diferencia entre matar al que sufre y atender a las necesidades del que sufre?

          El sufrimiento no es una cuestión aislada, sino que surge y se experimenta dentro de la relación con otras personas. Hay sucesos que provocan dolor y que quedan enmarcados en nuestro ámbito de valores y costumbres. La experiencia del dolor es distinta para las personas que están bien cuidadas que para las que se sienten abandonadas. La angustia mental puede surgir a partir de conflictos sin resolver entre relaciones próximas, incluso relaciones alejadas ya en el tiempo. Los sentimientos de dependencia insoportable o de pérdida de la dignidad pueden ser provocados tanto por las actitudes de los demás, como por nosotros mismos.

ALMUDÍ
LEER MÁS

jueves, 29 de julio de 2010

Ser cristiano: vocación al compromiso

          Ser cristiano es una vocación (una llamada) al amor y la verdad. Si toda persona tiene esta llamada, el cristiano debe comprometerse con Dios para servir a las necesidades materiales y espirituales de todas las personas del mundo, comenzando por los que tiene más cercanos (su familia, sus amigos).

           La encíclica Caritas in veritate, donde el término “vocación” (llamada) aparece en 25 ocasiones, afirma:

           “Todos los hombres perciben el impulso interior de amar de manera auténtica; amor y verdad nunca los abandonan completamente, porque son la vocación que Dios ha puesto en el corazón y en la mente de cada ser humano”. Esa vocación universal al amor y a la verdad es manifestada por Jesucristo, que la libera de las limitaciones humanas y la hace plenamente posible.

           En la medida de su respuesta a esa llamada –explica la encíclica–, “los hombres, destinatarios del amor de Dios, se convierten en sujetos de caridad, llamados a hacerse ellos mismos instrumentos de la gracia para difundir la caridad de Dios y para tejer redes de caridad”.

           Puesto que toda llamada espera una respuesta, ¿cuáles serían las condiciones para responder a esta “vocación al desarrollo humano”? La encíclica Caritas in veritate señala tres condiciones principales: la libertad, la verdad y la caridad.

a) La libertad va siempre unida a la responsabilidad, palabra que viene de responder. Y deben responder a esa llamada –de Dios, del propio ser humano y de las personas necesitadas– cada cristiano y también las estructuras e instituciones sociales y eclesiales.

b) Responder al desarrollo humano con la verdad significa “promover a todos los hombres y a todo el hombre”. Con otras palabras: preocuparse por todos, con espíritu de solidaridad y corazón universal, y atender a todas las necesidades reales de los demás, las del cuerpo y las del espíritu. A este propósito el Evangelio es fundamental, porque enseña a conocer y respetar el valor incondicional de la persona humana. Cristo revela el hombre al propio hombre –señala el Concilio Vaticano II– y, así, le muestra que su valor es grande para Dios. Le muestra “el gran sí de Dios” a todos sus anhelos. 

RAMIRO PELLITERO
ANÁLISIS DIGITAL
LEER MÁS

miércoles, 28 de julio de 2010

Europa, tierra de misión


Buen artículo de Salvador Bernal animando a la vibración apostólica de los cristianos en Europa

ReligionConfidencial.com

          Comencé a escribir estas líneas el viernes 23, fiesta de santa Brígida de Suecia, una mujer de caracteAlmudi.org - Salvador Bernalrísticas singulares y de enorme actualidad por la conexión que realizó desde la periferia, el norte de Europa, con Roma, en pleno y agitado siglo XIV, con los Papas aún en Avignon. Se comprende que Juan Pablo II la nombrara copatrona de Europa, con santa Catalina de Siena y santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein).

          Bien necesita el viejo continente recuperar la savia cristiana de sus raíces después de siglos de creciente deterioro. Me parece recordar cito de memoria que Alain Touraine dictó la conferencia de apertura del Congreso Mundial de Sociología que se celebró en Madrid hace veinte años. Hablaba de tradición y modernidad, pero venía a decir que la reiterada contraposición entre Ilustración y tradición celaba en el fondo la animadversión del racionalismo hacia la religión.

          Se prometía que la liberación del dogmatismo religioso daría paso a una nueva época de prosperidad, progreso y paz, siempre con base en la ciencia y en la libertad. Pero el siglo XX se encargó de alumbrar los dos absolutismos quizá más letales de la historia: el comunismo y el nazismo. Se comprende el posterior desencanto que llevó hacia el pensamiento débil de la cultura postmoderna, que debía arrumbar al fin los absolutos. 

ALMUDÍ
LEER MÁS

martes, 27 de julio de 2010

Alejandro Navas: el poder no se fía de internet

           Buen artículo de Alejandro Navas recogido por Scriptor: internet es el último refugio de los que luchan por la libertad.

Obama_internet

          Nos cuenta Alejandro Navas acerca de lo que algunos políticos piensan de internet. Comenzando por Obama, el caso más espectacular de uso de la red para ganar unas elecciones, y siguiendo con algunas reflexiones más o menos casuales acerca de los sucesos de otros gobernantes con internet y algunos bloggers. 

          Llama la atención lo dicho por Obama acerca de la información convertida en entretenimiento, quizá porque no sabe demasiado acerca del "infotainment" previo a internet. Aunque quizá resulta menos discordante si recordamos una vez más aquello que una Hillary Clinton enfadada, en su pulso electoral con Obama, le espetó sobre lo distinto que es hacer campaña y gobernar: "You campaign in poetry, but you govern in prose." Aquello que publiqué aquí, y luego mencioné en otra ocasión, está ahora a la vista de casi todos.

          A no pocos políticos, como a Obama, la red les resulta interesantísima mientras están en campaña electoral, pero cuando están en el gobierno les entra una especie de fijación obsesiva, como si la red albergara sólo a quienes no están de acuerdo con ellos. Y eso lleva a no pocos políticos a entender la red como algo que es preciso "controlar". Como sea: por la buenas (glosando sus "encantos" si la cosa va bien) o por las malas (legislando para lograr su "control" si hay demasiadas críticas). El poder político y económico no se fía de internet.


          Cuando lo cierto es que, por el momento, como dice Alejandro, y también con sus limitaciones y abusos, la red es y está desde luego "siendo el último refugio para los luchadores a favor de la libertad."

SCRIPTOR
LEER MÁS

Fernando Pascual: “Por qué insistimos a favor de cada hijo”

teen          La prensa de ayer da cuenta de que “La Sanidad pública gastará más de 50 millones anuales en practicar abortos” (ver diario ABC). En plena crisis económica, esa cifra, que evidentemente saldrá de nuestros bolsillos de contribuyentes, no hace más que agravar la situación de ruina de la sanidad pública. El negocio redondo seguirá siendo para las clínicas privadas abortistas, únicas beneficiarias reales de la nueva Ley del Aborto.

          Y es que el aborto se ha convertido en España, desde cualquier punto de vista, en la expresión más patente -y más trágica- del intento en nuestra época de abolición de la racionalidad. Frente a ello, hay una opción primordial que nos recuerda Fernando Pascual en su reflexión “Por qué insistimos a favor de cada hijo”: “vale la pena tender la mano, una y mil veces, para ayudar, para razonar, para explicar, para defender la vida de cada hijo”.

          Este es el texto completo del artículo de Fernando Pascual, tomado de Analisis & Actualidad.

PROFESIONALES POR LA ÉTICA

lunes, 26 de julio de 2010

Amores a prueba, amores probados


NuriaChinchilla.com
          El pasado 26 de abril, invité de nuevo al Dr. Joan Costa para que impartiese una sesión magistral a las Alumnæ, antiguas alumnas del IESE. Muchas personas me han pedido que les Almudi.org - Nuria Chinchillafacilitase la grabación que hicimos y por eso hoy la comparto con vosotros.
¿Qué pasa ante tantos fracasos matrimoniales? ¿Cuáles son sus causas? Una de las causas más importantes es que no sabemos querer. El amor esponsal, para fructificar, no admite probaturas. En la lógica del amor no hay término medio, o se entrega uno mismo o usa del otro, o se ama de verdad o es totalmente mentira.

          En esta sesión “Amores a prueba, amores probados” se explican las condiciones para vivir un amor a prueba de fracasos. Creo que es muy recomendable ver este vídeo antes de vacaciones.

Videos relacionados:


ALMUDÍ

LOS JÓVENES Y EL SACERDOCIO CATÓLICO


          En reiteradas ocasiones le hemos pedido al Padre Teo, un sacerdote amigo (y más que amigo) que pusiera por escrito algunas de las cosas que surgen de nuestras conversaciones. Esta mañana nos ha hecho llegar este artículo referido a la “pastoral vocacional”, uno de sus temas favoritos.
* * *
          ¿Se preguntan los jóvenes católicos acerca de su vocación? Y si lo hacen, ¿por qué son tan pocos los que responden? Seguramente no es porque Dios no quiera proveer de ministros a su Iglesia.
Almudi.org - Vocación          Sabemos que la principal causa de la pobre respuesta al llamado de Dios es la falta de oración. Por un lado, la oración en cada comunidad. Jesús nos dijo que rogásemos al Dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. Seguramente no estamos rogando bastante. Por otro lado, no enseñamos suficientemente a orar a los niños, que luego serán jóvenes y adultos sin el hábito de la oración. Y sin diálogo personal con Dios todo se complica.

          Además de la falta de oración, y entre otras causas varias de la escasez de sacerdotes, encuentro un factor que afecta directamente a la pregunta inicial por la vocación. Muchos de nuestros jóvenes piensan que para estar llamados al sacerdocio se ha de tener una aptitud natural para vivir célibes, y el descubrir en sí mismos la natural inclinación al matrimonio basta para determinar el estado de vida.
Dicho desde otra perspectiva, el celibato ha pasado a ocupar el centro de la pregunta vocacional, o se ha convertido en el motivo por el que frecuentemente los jóvenes descartan a priori la posibilidad de ser llamados al ministerio sacerdotal.

          En las últimas décadas se ha operado en la mente de los jóvenes una suerte de devaluación del sacerdocio, presentándolo con una fuerte carga negativa: los sacerdotes no pueden casarse. A esto se suman los conocidos reduccionismos que hacen ver al sacerdote como un simple agente social. 

ALMUDÍ
LEER MÁS