domingo, 22 de mayo de 2011

LAS TRES EPIDEMIAS MODERNAS

Las tres epidemias modernas
Buen artículo del Dr. Rojas sobre tres grandes epidemias modernas

«El mundo se ha psicologizado. Yo recuerdo cuando era estudiante de Medicina, la Psicología y también la Psiquiatría sonaban a raro. Y en aquellos tiempos ser psiquiatra era una cosa extraña, curiosa»

      Vivimos tiempos de extravío. Hoy conviven al mismo tiempo tres epidemias majestuosas: la depresión, el estrés y la ruptura conyugal. No sabría decir el orden de llegada. Habría mucha tela que cortar para situar su cronología. Pero lo que sí me parece evidente es que hoy están las tres en primer plano de la realidad social. El mundo se ha vuelto un formidable contraste. Veo a mucha gente desorientada en lo principal. Epidemia significa enfermedad que durante un cierto tiempo afecta a un gran número de personas. Se trata de un fenómeno colectivo, que tiende a expandirse y cuyas raíces pueden ser analizadas y puestas al descubierto con el fin de ver qué se puede hacer para corregirlo.

      Como decía McLuhan, vivimos en un mundo global. Los tres idiomas actuales son el inglés (que es el latín moderno), el español (ha escalado el segundo puesto en el mundo) y la informática (es el último lenguaje que se ha ido colando en los nuevos sistemas de comunicación). La psicología se ha vuelto el nuevo sistema común de referencia y de interpretación de la realidad. El mundo se ha psicologizado. Yo recuerdo cuando era estudiante de Medicina, la Psicología y también la Psiquiatría sonaban a raro. Y en aquellos tiempos ser psiquiatra era una cosa extraña, curiosa. Hoy los psiquiatras nos hemos convertido en los médicos de cabecera.

      Vamos a ir pasando revista a estas tres vertientes y adentrarnos en el análisis de los hechos que ahí se sumergen. El psiquiatra es perforador de superficies. Se cuela, bucea, se mete en los entresijos de esos hechos y busca las razones por las que esto se ha ido dando, intentando poner orden y concierto en una realidad social evidente, notarial, que está ahí y que es menester explicar.

      La depresión es la enfermedad de la melancolía. La palabra ha pasado al lenguaje coloquial y su uso y abuso está a la orden del día. Hay dos tipos, dos modalidades: las endógenas, que vienen de dentro y que son debidas a un desorden bioquímico cerebral complejo, que tienen un fondo hereditario y que son estacionales (especialmente en primavera); tienen buen pronóstico, se curan en torno al 90 por ciento de ellas y hoy contamos con medicamentos que frenan la recaída. Éstas siguen dándose de forma más o menos estable; hoy las conocemos mejor y se las diagnostica más fácilmente con los instrumentos modernos con los que contamos. Pensemos en las depresiones infantiles, que hacen tan solo unos años pasaban desapercibidas.

      Las otras son las exógenas, que pueden ser llamadas reactivas y que son debidas a acontecimientos negativos de la vida. Hay dos modalidades: los macrotraumas, que son impactos de gran fuerza que dejan al ser humano tendido al borde de lo peor y que podríamos decir lo siguiente: la mujer es especialmente sensible a las frustraciones sentimentales y familiares, mientras que el hombre lo es a las frustraciones económicas y profesionales. Hoy esto está cambiando y habría muchos matices que exponer aquí. Luego volveré sobre este tema. La otra, son los microtraumas, que son hechos negativos pequeños o de mediana intensidad, pero que forman un sumatorio, una constelación de factores nocivos que dan lugar a un estado de ánimo de tristeza, apatía, decaimiento, falta de ganas de vivir, desilusión y un largo etcétera en esa misma línea. Estas depresiones se han multiplicado hoy por el tipo de vida que vivimos, y muchas de ellas arrancan, brotan, emergen, saltan en la falda de la crisis económica tan grave que estamos viviendo y de la rotura de la familia, con todo lo que eso trae consigo. Las depresiones exógenas tienen un pronóstico incierto y su evolución depende de los hechos que los han desencadenado.
 
      La segunda epidemia es el estrés, que consiste en un ritmo trepidante de vida sin tiempo nada más que para trabajar. Hay también dos modalidades: el estrés real, que se debe a estar siempre desbordado y sobrepasado de cosas y actividades, y que se da con especial frecuencia en los ejecutivos, los hombres de negocios, los periodistas y en todos aquellos que no saben poner cota a su actividad profesional y que antes o después entran en el bucle de la profesionalitis sin freno. La otra es el estrés psicológico, que no es tan objetivo como el anterior y que se da en personas que se agobian, que se aceleran sin necesidad y que son auténticas fabricadoras de ansiedad. A veces, ambas se dan a la vez. Evitar el estrés es saber trabajar con orden e ilusión. Sabiendo planificar las cosas que uno tiene que llevar a cabo y aprendiendo a decir que no a demandas y peticiones y tirones excesivos de trabajo. Dice el Eclesiatés: "Ama tu oficio y envejece en él". El amor por el trabajo bien hecho es una forma de excelencia. Que uno sea capaz de dominar su actividad laboral y encauzarla y dirigirla de la mejor manera y que no sea al revés. No hay trabajo pequeño si se hace con amor y profesionalidad. Las buenas maneras nos abren las puertas que no pueden abrir el mejor libro de instrucciones.

      La tercera epidemia, la de las rupturas conyugales, sí podemos decir que es más reciente en el mundo occidental. Hoy asistimos al espectáculo de una pareja rota y otra y otra más. Aquí y allí. ¿Quién nos iba a decir hace tan solo un par de décadas que éste iba a ser uno de los peores males de nuestro tiempo? ¿Qué significa esto, qué está pasando, cuáles son las causas y motivos que han desencadenado este feroz tsunami de proporciones gigantescas? Son muchas las cosas que han ido sucediendo para que esto se dé. No es fácil dar una respuesta única porque son numerosos los ingredientes que se hospedan aquí y que han originado que tantas parejas salten por los aires y aparezcan los llamados niños pinpong, que van de aquí para allá cada semana, con todo lo que significa ese trasiego para la personalidad del que aún está en formación.

      Veo la palabra amor falsificada. Hay un uso, un abuso y una manipulación de la palabra amor. ¡A cualquier cosa se le llama amor! Hay que devolverle a este término su fuerza, su calidad y su exigencia. Amar a una persona es decirle: voy a intentar que tú nunca mueras para mí, que seas mi primer argumento; voy a poner de mi parte para darte lo mejor que yo tengo… voy a intentar sacar lo mejor de mi persona y de la tuya. El amor de la pareja es una tarea laboriosa que tiene un alto porcentaje de artesanía psicológica.
 
      Y en medio de este ideal de vida, realista y exigente a la vez, nos encontramos con una sociedad en la que han ido residiendo de forma gradual y progresiva una serie de contenidos, unas veces claros y otros desdibujados: el hedonismo, el consumismo, la permisividad y el relativismo, y todos ellos hilvanados por el materialismo y la falta de espiritualidad. Y el drama está servido en bandeja. Ya que con ese paisaje a la vista hay que saber ir contracorriente y no dejarse llevar por las modas del momento. La epidemia de parejas rotas es contagiosa. Es decir, se copian muchas de esas vidas, unas veces de famosos (sin prestigio) y otras, de personas cercanas con las que nos tropezamos a diario, con lo que se produce una espiral encadenada de rupturas, en donde todo se desdramatiza y se ve como normal.

      Un ejemplo de esto que vengo diciendo es lo que he llamado el síndrome de amaro: el amaro es una planta labiada que nace en superficies secas, que huele muy mal pero que en forma de gel cura ciertas afecciones de la piel. Y extrapolo esto al campo de las revistas del corazón en la televisión. El síndrome de amaro es el deseo de conocer la vida de los famosos siempre que esté rota. No interesa la vida de los que tienen prestigio (que eso es otra cosa bien distinta), sino de los que tienen fama porque salen y aparecen en muchos medios de comunicación… pero es necesario que esté fragmentada, partida, quebrada, herida… si no, no interesa. ¿Por qué? Por la atracción que tiene el morbo. Y, además, muchos se distraen viendo eso; es un verdadero pasatiempo y, a la vez, se siente bien al comparar esa vida con la suya. Es como una terapia curiosa y malvada que pone de relieve que esta sociedad que nos ha tocado vivir tiene un fondo enfermizo. El escándalo de este principio de siglo XXI es la perfección de los medios y la confusión de los fines. El ser humano de nuestros días necesita maestros y testigos. Los primeros enseñan lecciones que no vienen en los libros. Los segundos son modelos de identidad reales que encarnan valores vividos en primera persona.

Enrique Rojas es Catedrático de Psiquiatría
ABC / Almudí

sábado, 21 de mayo de 2011

También el periodismo puede ayudar a pensar en lo grande

También el periodismo puede ayudar a pensar en lo grande
     Se deberían dedicar más energías y más calidad a la cobertura periodística de las cuestiones relacionadas con la fe y el sentido de la vida

     El famoso ateo militante Richard Dawking se ha negado a discutir en público sobre la existencia de Dios con un filósofo norteamericano, William Lane Craig. Las razones, según se explica en The Daily Telegraph, es que Dawking no considera a Craig suficientemente a la altura para medirse con él (a pesar de que Craig ya ha debatido con el resto de la "crema" del ateísmo mediático).

      No voy a entrar en juicios de valor sobre la noticia. Lo que me ha llamado la atención es que, en el momento de escribir estas líneas, esta información on line del diario londinense tiene más de dos mil (2.000) comentarios. Presupongo que —como suele ocurrir— una buena parte de ellos será pura basura (a los diarios les importa sobre todo el número de “clicks”). Pero, en todo caso, tal participación demuestra que estos temas interesan, no dejan indiferentes.

      Si eso es así, como parece, pienso que se deberían dedicar más energías y más calidad a la cobertura periodística de las cuestiones relacionadas con la fe y el sentido de la vida, es decir a esos aspectos más profundos que tienen también una dimensión periodística y que están en el sustrato de muchos de los temas de actualidad más debatidos. Como decía Fernán Caballero, hay que dar a la gente la oportunidad de pensar en lo grande y en lo bello, y no solo en lo cómodo o en lo útil (cuando no en lo simplemente cutre, habría que añadir hoy). ¿Exceso de idealismo?

Diego Contreras

LaIglesiaEnLaPrensa.com / Almudí

viernes, 20 de mayo de 2011

EL ACERCARSE DE LA JMJ

   No dudo de que todos los resortes puestos en marcha por el arzobispado de Madrid y por las  organizaciones involucradas de lleno en la preparación de la Jornada, están en pleno rendimiento y cuidando hasta lo últimos detalles para que todo resulte lo más eficaz posible cara a Dios, cara a Cristo, cara a todos los hombres.

    A la vez, es relativamente fácil darse cuenta de que cuando comienza a oírse ya el silencio sonoro de la marcha de los miles de jóvenes que llegarán de todas las partes del mundo, “alguien” parece ponerse nervioso.

    Que el Ministerio de la Sanidad, con su Instituto de la Juventud, encargue a un reconocido masón un informe sobre “la juventud que da la espalda a la Iglesia”, no deja de ser curioso. En el fondo, detrás de esos encargos se esconde el miedo a la Resurrección de Cristo. Siempre hay “soldados romanos” dispuestos a mentir. Un informe así será siempre a gusto del pagador. Hay muchas maneras –más útiles y mejores- de despilfarrar el dinero de los españoles.

    Nunca me he preocupado mucho, lo reconozco, de las encuestas sociológicas a propósito de la fe, de las creencias de las personas. El cristiano sabe muy bien que la Iglesia fundada por Cristo se puso en marcha con poco más de cien personas, y que la Fe de uno solo puede ser ocasión para la conversión del mundo entero.

    Por eso, no pasa por mi cabeza la tentación de comentar un informe semejante. Me quedo con unas realidades más sustanciales, y que preparan mejor el acercarse de la JMJ.

    La primera realidad es el reverdecer de vocaciones sacerdotales en los Estados Unidos; y entre personas jóvenes. Un reverdecer originado en el seno de familias católicas; y en un buen tanto por ciento, en el seno de familias con más de cuatro y cinco hijos.

    La segunda es el acoso judicial que ha recibido un obispo del sur de Vietnam. ¿El motivo de la “persecución judicial”? Que hay demasiados bautizos en la diócesis. En el último año y medio más 50.000 conversos que han sido bautizados en la Iglesia católica, y en una sola diócesis. ¿Es también un cierto miedo a la Resurrección de Cristo?

    La tercera son las noticias que Salvador Bernal ha comentado en su último artículo en esta sección, y del que recojo lo que me parece más significativo: “La Eucaristía es “esencial” para el 59% de jóvenes católicos; el 72% acude a Misa semanalmente; el 63% afirma practicar diariamente la oración; y el 24%, la lectura de la Biblia”.
Después viene la participación de estos jóvenes católicos en actividades solidarias, caritativas, etc., y el compromiso humano con el hermano necesitado se corresponde con el acercamiento con Cristo Resucitado en la Misa y en la Oración.

    El encargado del informe –“gran comendador del supremo consejo masónico de España”- tiene la curiosa idea de afirmar “concepciones con tendencias totalitarias en el catolicismo”. ¿Los mártires cristianos que siguen muriendo por su fe en muchos países son “totalitarios”?  El “totalitarismo de la ley”, con el que la laicidad “liberal” –que nada tiene que ver con el verdadero liberalismo- pretende imponer abortos, eutanasias, divorcios expres, manipulación de la educación sexual de los niños, etc. etc. ¿no es una copia del totalitarismo social de Stalin y de Hitler?

    El sonoro silencio del andar de miles de peregrinos que se acercan a Madrid origina un cierto nerviosismo a más de uno. La marcha de los peregrinos no la parará nadie: ellos, cada uno, han encontrado a Cristo Resucitado, y con Él caminan. 

Ernesto Juliá Díaz 
Religión Confidencial
                 


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jueves, 19 de mayo de 2011

Mucho más que meter una papeleta en la urna


La fiesta de la democracia; La cita de todos los demócratas; Una fecha para ejercer nuestros derechos. Os invito a leer esta buena entrada de Alfa y Omega
    Los tópicos y las frases hechas abundan en los días previos a cualquier convocatoria electoral, y los candidatos de todos los partidos se afanan por convencer a los ciudadanos de que participen en los comicios (votándoles a ellos, claro). Sin embargo, en las elecciones del próximo 22 de mayo usted puede hacer mucho más que calibrar el bien mayor o el mal menor, o introducir su voto en la urna

   En septiembre de 2010, el candidato socialista a la Comunidad de Madrid, don Tomás Gómez, criticaba que el Gobierno presidido por doña Esperanza Aguirre ha hecho gala «de posiciones muy extremas en lo educativo», al favorecer la creación de colegios «del Opus Dei, Comunión y Liberación, y Legionarios de Cristo», y avisaba de que «eso se va a modificar» si él llega a gobernar. Como consecuencia, en la localidad madrileña de Alcalá de Henares, los padres que llevan a sus hijos al colegio Alborada -concertado, de educación diferenciada y afín al Opus Dei- se han vistos sometidos a un goteo de críticas del PSOE local, con amenazas de una posible retirada del concierto. La dirección del centro, incluso, ha tenido que explicar a las familias que el colegio seguirá siendo concertado y que esos dimes y diretes son frecuentes en época electoral: por una parte, se intenta tachar a la enseñanza concertada y diferenciada de radical, se descalifica a las autoridades que no se oponen a este modelo y se extiende un rumor para disuadir a las familias de matricular a sus hijos, en próximos cursos. Se esté de acuerdo con Gómez o con Aguirre, el ejemplo muestra que las decisiones de un Gobierno autonómico tienen gran impacto en la vida diaria de los españoles; y, por tanto, ante las elecciones del 22 de mayo, es crucial que los ciudadanos exijan a los candidatos las medidas necesarias para una sociedad más justa.

    A pesar de que las leyes que elabora el Gobierno de la nación son las que vertebran el sistema político en España, competencias tan importantes como Educación o Sanidad están transferidas a las Comunidades Autónomas. Y en ámbitos como las políticas sociales, o las ayudas a la familia, a la maternidad, a la juventud y a la tercera edad, su margen de maniobra es muy amplio. Un Gobierno autonómico puede acelerar, paliar o neutralizar los efectos de una ley nacional y, por ejemplo, favorecer la conciliación laboral y familiar, aplicar criterios de exigencia en el sistema educativo, o introducir la eutanasia en la sanidad.

    Para ayudar a discernir, con rigor crítico, entre las diferentes opciones políticas que entran en liza el 22-M, numerosos obispos han dado orientaciones a los fieles, pero sin pedir el voto para ningún partido -en contra de lo que afirma cierta propaganda electoral-. Los siete obispos de la Provincia eclesiástica de Madrid, por ejemplo, han elaborado una Nota en la que recuerdan los puntos que debe tener en cuenta un político que busque el bien común por encima del interés partidista: la defensa del derecho a la vida, «desde su concepción hasta su muerte natural»; «el respeto a los lugares de culto y a los signos religiosos» y «la tutela de la expresión pública de las convicciones religiosas»; la «promoción esmerada de la familia» y del matrimonio; el respeto al «derecho de los padres a educar a sus hijos» según «sus convicciones religiosas, morales y pedagógicas»; y la promoción de «un orden económico justo», que cree puestos de trabajo y ayude a los más afectados por la crisis: «inmigrantes, enfermos, ancianos, dependientes...» 
Las cosas que sí interesan
   Pero, aunque ciertos líderes se afanen por pregonar su supuesta cercanía al ciudadano, los políticos no siempre se hacen eco de las cosas que le interesan a la gente. Así, a pesar de que la familia se ha revelado como el principal colchón para paliar los efectos de la crisis, las Comunidades apenas crean cultura de la familia, y la mayoría de los candidatos hablan más de paro y de mercados que de economía doméstica. Como denunciaba el informe del Instituto de Política Familiar Ayudas a las familias en la Comunidades Autónomas, sólo cinco Autonomías dan ayudas para pedir excedencia por el cuidado de los hijos (Castilla-León, Baleares, Navarra, País Vasco y La Rioja); y sólo seis (Madrid, Canarias, Baleares, Castilla-León, Valencia y Murcia) dan ayudas para guarderías. También brillan por su ausencia los apoyos a las familias numerosas, o las medidas de conciliación familiar y laboral (como racionalizar horarios o premiar a las empresas familiarmente responsables): según el Centro Internacional Trabajo y Familia, el 70% de las españolas no pueden hacer compatible su vida personal y laboral; y la Federación de Familias Numerosas denuncia que los grandes hogares se sienten penalizados por el número de hijos. ¿Sabe usted qué proponen los candidatos de su Comunidad para ayudar a las familias? Pues es hora de reclamarlo...

También la Educación debe ser una prioridad para las Comunidades. Del Gobierno autonómico depende la aplicación del modelo de conciertos y la creación de nuevos centros, la formación y remuneración del profesorado, el número de alumnos por aula, la transparencia en los resultados del informe PISA, las medidas para combatir el fracaso escolar, el tratamiento a los objetores a Educación para la ciudadanía, la propuesta de qué grupos impartirán (o no) talleres de Educación Sexual, o los requisitos para solicitar plaza en un colegio.
Las claves de la educación
   Don Luis Carbonel, Presidente de Concapa, plantea algunas preguntas que cada votante debe lanzar al candidato que aspire a gobernar: «¿Admite que los padres somos los primeros educadores, o dice que es el Estado quien debe educar? ¿Cómo defiende mi derecho a elegir un centro y una enseñanza conforme a mis convicciones? ¿Imparte una Educación Sexual contraria a mis convicciones, quiera yo o no quiera? ¿Va a transmitir criterios ideológicos en las aulas? ¿Es gratuito el Bachillerato (hoy, sólo lo es en Navarra y Valencia)? ¿Facilita la creación de centros concertados, a demanda de los padres, o pone trabas?...» Preguntas a las que se podrían sumar otras: ¿qué hace con los objetores a EpC? Porque el trato en Comunidades, incluso del mismo signo, como La Rioja y Castilla-León, ambas del PP, va del apoyo a los padres al acoso a los menores; ¿apoya la asignatura de Religión, o la boicotea?; ¿propone ayudar sólo a los alumnos que van peor, o también incentivar a los mejores?; ¿dice crear centros bilingües por añadir alguna hora más de inglés, como Andalucía, por obligar a los profesores a impartir su asignatura en ese idioma, como Madrid, o por contratar a docentes preparados para dar clase en inglés? Como resume Carbonel, «lo importante es si su idea de mejorar el sistema consiste en becas y ordenadores, o en cambiar la forma de enseñar».

    El lector puede añadir cuestiones sobre sanidad, desempleo, inmigración... Y, lo que es más importante, exigir que sus candidatos respondan y se comprometan. Así podrá votar al bien mayor, y no sólo al mal menor. Porque lo que está en juego el 22-M es más que meter su voto en la urna.
José Antonio Méndez
Algunas exigencias para plantear a su candidato
La participación ciudadana ante unas elecciones no se agota en el análisis crítico de los programas electorales de los candidatos, o en el hecho de introducir la papeleta en la urna. Sobre todo, porque hay cuestiones de vital importancia que no salen a relucir en los debates televisados, ni en las promesas de futuro. Éstas son algunas medidas que usted puede adoptar para conocer qué piensan sobre temas cruciales quienes aspiran a representarle, e, incluso, cómo puede arrancarles un compromiso:
* Primero, analice qué promesas hizo quien le gobierna, para ver qué ha cumplido y qué no; y qué alternativas ofrece la oposición. La honradez y la fidelidad a la palabra dada son el punto de partida.
* Como los partidos se muestran más cercanos a los ciudadanos en vísperas de unas elecciones, puede llamar por teléfono o escribir un e-mail a los grupos políticos que aspiran a gobernar su Comunidad, y preguntar qué piensan hacer los candidatos para defender la familia, cuándo creen que empieza la vida, qué modelo educativo quieren desarrollar... E insista hasta obtener una respuesta concreta.
* Hay palabras clave que obligan a definirse al político más escurridizo: aborto, Educación para la ciudadanía, eutanasia, matrimonio gay, Educación sexual, colegios concertados, Dios, ¿España es un Estado aconfesional, o un Estado laico?, ¿busca el bien común, o el interés general?
* Si coincide con un candidato en un acto público, y hay periodistas, aproveche para preguntarle sobre el tema que a usted le preocupa, e intente que se comprometa en su respuesta.
* Si pertenece a una asociación (vecinal, de padres de alumnos, cultural...), elabore y haga llegar sus propuestas a los candidatos, y reclame una respuesta. Si un candidato se compromete a algo, sea lo que su asociación reclama o todo lo contrario, pídalo por escrito y hágalo público, p.e. escribiendo a un periódico.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Crisis y valores de la juventud en Francia

    La opinión pública francesa está conmocionada por un reciente caso de violencia juvenil. En París, un adolescente de 17 años cayó en una trampa tendida por una chica un poco más joven desde Facebook. Con otros dos amigos, sufrió todo tipo de sevicias (1) y torturas hasta llegar al coma. No tenían otro móvil que humillar y hacer daño.

    Crecen en la sociedad fenómenos violentos más o menos semejantes, a pesar de la abundancia de las leyes. No se quiere aceptar que no siempre los problemas sociales se resuelven con normas jurídicas. En el fondo, para encontrar soluciones es preciso plantearse la raíz de la situación moral de nuestro tiempo.

    Lo recuerda en una entrevista a La Croix Daniel Marcelli, profesor de psiquiatría infantil y juvenil en la Facultad de Medicina de Poitiers, autor de Il est permis d’obéir, l’obéissance n’est pas la soumission (Albin Michel, 2010). A su juicio, actos de violencia como el sucedido en París reflejan la confusión entre la realidad y la imaginación  típico de la adolescencia  con un desbordamiento de las pasiones, que pone entre paréntesis la conciencia. Por eso, luego, no pueden explicar lo que ha pasado.

    “Este drama –afirma el Dr. Marcelli   refleja en el fondo la pérdida de los códigos morales y la dificultad de entrar en empatía, en identificación con los demás. Se produce una pérdida de los límites entre lo que se puede hacer y lo que no, entre lo que debe quedar en el ámbito del pensamiento o de la fantasía, y lo que puede ser externalizados, hecho”. Después de recordar la omnipresencia de escenas violentas en televisión o Internet, “la sociedad provoca la ilusión de creer que se puede hacer cualquier cosa”. A eso,  se añaden, en la adolescencia, las intoxicaciones grupales, con la incapacidad de decir que "no" a los compañeros.

    En ese contexto, he recordado la radiografía de la juventud católica francesa que elaboró el diario La Croix. Se publicó en Semana Santa, y quizá por eso ha tenido menos eco (http://www.la-croix.com/Religion/S-informer/Actualite/Les-jeunes-catholiques-spirituels-et-solidaires-_EG_-2011-04-22-586221). Más de tres mil personas de entre 15 y 30 años respondieron a un amplio cuestionario. Se trataba de conocer cómo son esos católicos de las jornadas mundiales de la juventud, la iniciativa lanzada hace años por Juan Pablo II y secundada desde el primer momento por Benedicto XVI. La cita en Madrid, el próximo mes de agosto, está cada vez más cerca.

    Para muchos ha sido una auténtica sorpresa comprobar la viveza y naturalidad con que esos jóvenes viven su fe. Se comprende el título del editorial de Isabelle de Gaulmyn que presentaba el estudio: “Coherencia”. No se les puede reprochar ningún tipo de conformismo, porque hoy no es fácil ser creyente.

    La encuesta subraya el compromiso con la espiritualidad y los sacramentos. Su prioridad está ahí, y no en un conjunto de criterios morales. Un católico es ante todo alguien "que reza, que piensa en Dios" y "que ha sido bautizado". De hecho, la misa vuelve a estar en el corazón de la práctica religiosa de los jóvenes. La Eucaristía es "esencial" para el 59%. Lógicamente, el 81% estima que, para acercarse a Dios, la Misa se impone.  El 72% acude a misa semanalmente. El 63% afirma practicar diariamente la oración; y el 24%, la lectura de la Biblia.

    La coherencia es también disciplinar y moral. En contra de tópicos, la encuesta descubre que muy pocos piensan que Roma deba autorizar la ordenación de mujeres o cambiar el orden jerárquico. De modo semejante, la liberalización de la moral sexual les parece una cuestión menor. Ávida de peregrinaciones y retiros, esta generación no está replegada sobre sí misma: más de la mitad de los jóvenes presta algún servicio dentro de la Iglesia. Y ese estilo se une al fuerte compromiso con la sociedad, que considera esencial el 34%. El 55% participa en alguna actividad solidaria, proporción muy por encima de la media nacional: asociaciones (66%), ayuda económica (44%), servicios concretos (27%), sindicatos o partidos (8%).

    Como concluye, Isabelle de Gaulmyn, “ese deseo de coherencia inspira respeto. Desmiente el mito de que los jóvenes, una vez pasado el entusiasmo de las grandes asambleas y de las JMJ dejan de asistir a las celebraciones ordinarias. Al contrario, para esta generación de Internet y de amistades virtuales, resulta esencial comunicarse juntos físicamente en un mismo lugar. Crecidos en el mundo de la imagen y la emoción, sienten necesidad de la belleza. La liturgia es, sin duda, una puerta de entrada para ellos en el misterio de la fe”.
(1) crueldad desmesurada

Salvador Bernal
Religión Confidencial

martes, 17 de mayo de 2011

NOSTALGIA DE DIOS

Nostalgia de Dios
   Buen artículo del Dr. Julía: la pérdida de Dios produce la pérdida de sentido vital. Hay que reaccionar.

Tres frases que no han salido ni de la boca ni de la pluma de ningún teólogo…

      «La desorientación y el desamparo en que vive la posmodernidad tienen mucho que ver con la falta de un gran relato envolvente y totalizante».
      «El mundo en la actualidad asiste a una quiebra de los valores morales, políticos, económicos e ideológicos. Lo único absoluto es el relativismo que ha ido llevando a un marcado subjetivismo irresponsable, sujeto de conductas amorales y de una gran inestabilidad en todos los campos».
      «Los seres humanos, creyentes o no, no podemos vivir en un tiempo y un espacio vacíos y sin significado».

     Tres frases que no han salido ni de la boca ni de la pluma de ningún teólogo, de ningún arzobispo. Forman parte del artículo que con el título: Semana Santa y posmodernidad, publicó el antropólogo Manuel Mandianes en El Mundo, el pasado 22 de abril.

      Desde finales del siglo XIX hasta los últimos años del siglo XX, varios grandes "relatos envolventes y totalizantes" han pretendido dar sentido a la historia del hombre sobre la tierra: el relato "socio-político" de Marx; el relato "socio-sexual" de Freud; el relato "individuo-superhombre" de Nietzsche; el relato "socio-cultural" de Levy-Strauss; etc., etc.

      Ya George Steiner en su Nostalgia de Absoluto, expresó con mucha claridad el problema de la pérdida de sentido palpitante en la vida y en la historia del hombre de la cultura europea actual. Y señaló la falacia que se esconde en la pretensión del hombre de construirse a sí mismo en su realidad más profunda.

      Esos "relatos envolventes y totalizantes”, no son más que intentos de quitar a Dios Creador y Padre, que ama la libertad de las criaturas, del horizonte vital del hombre; y llenar el “espacio divino” del hombre con diosecillos manejables al capricho de cada uno, fruto de imaginaciones obstinadas en construir al margen de la realidad que tienen ante los ojos, y alimentarse exclusivamente de sus propios subproductos.

      Todos esos “relatos sustitutivos” han ido desapareciendo —como era lógico—, dejando un rastro de muerte y desierto en la sociedad; y en el alma del hombre de occidente un vacío de sentido, un horizonte sin perspectiva alguna, que han originado en su alma una aguda "nostalgia del Absoluto", una "nostalgia de Dios". Nostalgia lógica si consideramos que el culmen de esos "relatos" son afirmaciones semejantes a "el-hombre-un-ser-para-la-muerte"; "el-hombre-un-ser-para-la-nada", "el-hombre-un-simple-conjunto-de-sensaciones".

      Manuel Mandianes subraya la desorientación y el vacío del hombre actual de una forma concisa y sin ambages.

      «Muchos posmodernos consideran todo lo relacionado con Cristo, especialmente lo que se refiere a su divinidad y su pasión, un mito. Para llenar sus vidas vacías por la destrucción de realidades fundacionales han erigido ídolos que ellos mismos no se explican porque los han escogido para ocupar el lugar que ocupan. "El mito hace que se produzca externamente lo que es internamente", dice Kierkegaard. Nuestra época produce mitos por el afán de exterminar todos los mitos».

      Ya lo había recordado el mejor Joyce, en el Ulises, al señalar que en Europa, toda cuestión de Fe es en torno a la divinidad de Cristo; que se ha manifestado a lo largo de los siglos en toda su realidad, y ha quedado plasmada en templos, en hospitales, en hogares de familia, en universidades. Y en la liturgia de la Semana Santa, en la Cruz, en la Resurrección. Aquí se terminan y anulan todos los mitos. Cristo muerto y resucitado; ha enterrado todos los mitos. Y la realidad que ha creado el mundo —el Amor de Dios— vuelve a manifestarse en toda su grandeza.

      Vuelve a hablar Mandianes: «Ya lo dejó escrito San Pablo en sus cartas: la cruz es una auténtica locura y algo incomprensible para el no creyente. Por el contrario, para el creyente es la mayor muestra de amor: “Nadie ama más a su amigo que aquél que da la vida por él”».

      La beatificación de Juan Pablo II sigue haciendo germinar en muchos hombres y mujeres "clamores y nostalgias de Dios", a la vez que ayuda a enterrar muchos "mitos".

Ernesto Juliá Díaz

lunes, 16 de mayo de 2011

"Alexia", la de verdad, no es una respuesta a "Camino"

"Alexia", la de verdad, no es una respuesta a "Camino"
«Si Alexia vivió el dolor con entereza fue porque antes, en casa y en el colegio, había adquirido unas virtudes humanas y sobrenaturales impresionantes. Eso, y el trato tan intenso y cotidiano que tenía con Dios, es lo que queremos mostrar»
Hace unos días, a la salida del preestreno de "Alexia"

      El 13 de mayo 2011, se estrenó "Alexia", un largometraje documental sobre la vida de Alexia González-Barros, una niña de catorce años, que murió en 1985, a causa de un tremendo cáncer en la columna vertebral.

      En 2008 Javier Fesser hizo, incompresiblemente y en condiciones de gran secreto, una película, "Camino", oficialmente promovida y premiada desde los poderes gubernativos y los mediáticos asociados, presentando una imagen falsa que —abusando gravemente de las libertades artísticas de la ficción— tergiversaba la realidad histórica de Alexia y de su entorno familiar y social.

      El director de cine Pedro Delgado, al ver aquel film, decidió hacer una película documental que presentara a una niña mucho más auténtica y real: la verdadera Alexia que se enfrentó a su enfermedad desde la fe y la esperanza cristianas, algo que Fesser no había querido mostrar.
      El crítico de cine Jerónimo José Martín ha participado en "Alexia" como guionista:

    «Ha sido apasionante utilizar el material audiovisual que teníamos en ‘super8’ (sin sonido) y los escritos de Alexia, para elaborar el documental. Queríamos hacer una película que llegase a la gente, sin que fuese ñoña —por ser una niña—, ni dura —por la enfermedad—, ni demasiado profunda —porque está en proceso de beatificación—; que no tuviese un tono hagiográfico, sino coloquial, divertido..., como era Alexia».

    «Sus profesoras y antiguas compañeras del colegio, cuando vieron la película, nos dijeron que habíamos acertado, que así era ella (...) Yo había trabajado con Fesser y viví de cerca la deformación y la falsedad que hacen de ella en ‘Camino’, pero este documental no es una respuesta a esa película».

    De hecho, la enfermedad no aparece hasta la mitad del film, «porque si Alexia vivió el dolor con entereza fue porque antes, en casa y en el colegio, había adquirido unas virtudes humanas y sobrenaturales impresionantes. Eso, y el trato tan intenso y cotidiano que tenía con Dios, es lo que queremos mostrar».

SCRIPTOR / Almudí
Enlaces relacionados:
Alexia, pero de verdad, de Juan Orellana.
Alexia, en CinemaNet.info
Trailer de Alexia, en Vimeo.com

domingo, 15 de mayo de 2011

La cortesía es tender puentes

   Los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 y la Exposición Mundial de Shanghái 2010 dieron a China la oportunidad de mejorar su imagen exterior. Pero las autoridades no querían limitarse a levantar edificios sin alma; había que cultivar también a cada ciudadano... O, por lo menos, a los de Pekín y Shanghái.

    “Sin duda, estos edificios espectaculares impresionarán a todo el mundo”, proclamaba triunfante el China Daily en 2007. “Muy pocos se atreverán a cuestionar la habilidad de nuestro país para presentar un soberbio hardware, pero a algunos les preocupa nuestro pobre software; esos malos modales que lucen muchos ciudadanos chinos”.
Además de informar sobre la puesta en marcha de varios programas sobre reglas de etiqueta, el artículo mostraba el interés del pueblo chino por estas iniciativas y el dinero invertido por las autoridades.

    El intento del gobierno chino de enseñar buenos modales los ciudadanos sirve de poco mientras las autoridades exhiban sus “malos modales” con los disidentes

    La guinda final era una exhortación a mantenerse en esta línea: “Los buenos modales no sólo son para los eventos; son fundamentales para alcanzar el objetivo del país de construir una sociedad armoniosa, mantener el nivel de desarrollo y ganarnos el respeto de todo el mundo. Cultivar los buenos modales de nuestros ciudadanos es mucho más importante que ganar 100 medallas de oro”.

Algo más que “poder blando”

    Así concebidos, los buenos modales serían una especie de “poder blando” con los que China pretende mejorar su imagen exterior. Pero la cortesía de los ciudadanos de Pekín y Shangái servirá de poco mientras las autoridades chinas sigan exhibiendo sus “malos modales” con los disidentes en el país.

    El interés por la cortesía es una de esas cosas que siempre vuelven, aunque sea por motivos de saber manejarse en el ambiente laboral y social

    En su informe anual, publicado en marzo de 2011, la organización Chinese Human Rights Defenders denuncia 3.544 detenciones arbitrarias, 118 casos de tortura y 36 “desapariciones forzosas” de activistas pro derechos humanos durante 2010. El último caso más llamativo ha sido la detención del artista Ai Weiwei por hacer comentarios críticos sobre el régimen.

    Precisamente en enero de 2011, dos meses después de que Pekín prohibiera a la familia de Liu Xiaobo viajar a Oslo para recoger el Premio Nobel de la Paz, el ministerio de educación chino publicó una guía para enseñar buenos modales a niños y adolescentes.

    Según la agencia china de noticias Xinhua, el programa pretende “mejorar el carácter de los chinos y el ‘poder cultural blando’ del país”. Entre los objetivos que se exige a cada grupo de alumnos en función de su edad, destacan el respeto a los mayores y a las costumbres de las minorías étnicas (para los de enseñanza primaria); emplear un lenguaje correcto en los emails y SMS (secundaria); o aprender a vestir de etiqueta y a hablar bien en público (bachillerato).

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ANÁLISIS DIGITAL / ACEPRENSA

sábado, 14 de mayo de 2011

EMPRESARIOS CON EMPUJE

Empresarios con empuje

   La XVII Jornada de Estudio para Empresarios de la Comunidad Valenciana busca que los empresarios ahonden en sus raíces, aprendiendo de errores y trabajando con esfuerzo y optimismo para hacer más humana y digna la economía

      Las realidades, por muy obvias que nos parezcan, hay qu e cultivarlas y consolidarlas. Todavía es más importante en la situación económica actual, que requiere ahondar en las raíces de una economía más humana, a la vista de los dolorosos resultados que ha provocado la crisis económica.

      Si el lector de estas líneas ha visto la película-documental Inside job, convendrá conmigo en que la avaricia de unos pocos poderosos del ámbito financiero desencadenó una locura creciente, que se ha calificado como “burbuja financiera”, pero que puede volver a repetirse. Las víctimas han sido millones de desempleados en todo el mundo. Las “burbujas” se multiplicaron: la inmobiliaria y la de un loco consumismo, principalmente.

      La economía, el mercado, requiere confianza recíproca, y hoy se ha perdido, como ha afirmado el Papa Benedicto XVI en su encíclica Caritas in veritate. Si la ética no forma parte de las decisiones empresariales, emprender resulta complicado, y lo que necesitamos con urgencia son emprendedores, empresarios.

      Es dramática la cifra de paro en España. No nos sirve de excusa que estamos inmersos en una crisis económica y laboral de ámbito mundial, porque ha golpeado de diferente modo a los países, y la globalidad no elimina las diferencias específicas de los países en detectar y resolver los problemas. La globalidad no equivale a igualitarismo, sino a un continuo intercambio de influencias entre sectores y países.

      Resulta obvio que el problema principal en España es crear empleo, y empleo de calidad. Resulta obvio que, sobre todo, el empleo lo crean las empresas, y que nuestro sector público ha de racionalizarse y adelgazarse, y probablemente avanzar vinculado a la productividad y a los criterios empresariales, sin inercias ni anonimatos. No es aventurado trabajar en la línea de que los modelos de gestión empresarial se apliquen a ayuntamientos y empresas o instituciones de titularidad pública en general, con la primera receta que toda ama de casa aplica: no gastar si no se tiene, no estirar el brazo más que la manga.

      En estas circunstancias es muy oportuna la XVII Jornada de Estudio para Empresarios de la Comunidad Valenciana, que anualmente organiza el Colegio Mayor Universitario La Alameda en El Puig, este año bajo el título “La empresa como creadora de empleo en un mundo global”, que se celebrará el próximo jueves, 19 de mayo.

      Los empresarios se reúnen anualmente en La Lloma para analizar, con un enfoque multidisciplinar, las cuestiones más candentes y que requieren reflexión y soluciones. El Comité Organizador, presidido por Rafael Ferrando, ha acertado trayendo este año a ponentes del ámbito universitario, financiero y empresarial. Hay expectación por saber cómo enfoca la reforma laboral el catedrático Juan Antonio Sagardoy, cómo analiza las nuevas necesidades laborales María Benjumea —presidenta de Infoempleo.com— y como aborda José Luis Olivas los nuevos retos de Bankia, por destacar algunos ponentes.

      Las decisiones, lógicamente, corresponden a cada empresario en su sector. Esta Jornada busca que los empresarios ahonden en sus raíces, aprendiendo de errores y trabajando con esfuerzo y optimismo para hacer más humana y digna la economía. Buscan escuchar y reflexionar, paso previo necesario para una acción más acertada.

Javier ArnalJavierArnal.wordpress.com / Almudí

miércoles, 11 de mayo de 2011

¿QUÉ QUEDARÁ DE LA HISTORIA?

¿Qué quedará de la historia?

    Los cristianos no podemos menos de contemplar la figura de Juan Pablo II con una inmensa admiración, como un gran don de Dios en el comienzo del tercer milenio de la era cristiana
    Ningún funeral de la época moderna (ni de la antigua) ha contado con una representación oficial tan amplia y significativa como el de Juan Pablo II; donde se podían ver desde tres presidentes norteamericanos, los dos Bush y Clinton, hasta una nutrida representación del mundo árabe. ¿Fue sólo un momento de emoción en el océano de aburrimiento de una época gris que no sabía la crisis económica que se le venía encima? ¿Quedará algo para la historia, aparte de unas escenas impresionantes, para el que las quiera recordar?
      Acostumbrados como estamos a la vieja manipulación ideológica de la historia en todos los regímenes totalitarios, y a la reescritura a la que es sometida por las ideologías en el poder, y por los nacionalismos recientes, ya sabemos que el pasado depende de quién lo cuenta. Y, en un mundo cada vez más global en la superficie, y más roto en lo que queda del fondo, cada uno se cocina la historia que le conviene.
      Desde este punto de vista la figura de Juan Pablo II, molesta para gran parte del pensamiento dominante, está bastante expuesta. Especialmente en esta piel de toro. En los archivos está, para quien lo quiera estudiar, ese sector de la televisión y de la prensa nacional que hizo todo lo que pudo, como línea editorial, para distorsionar y desviar la atención del público. Que sólo quería fijarse en lo que costaban los viajes, en los que protestaban, en los grupúsculos alternativos, en lugar de en las multitudes, en la alegría de las celebraciones y en los mensajes. Y que fue totalmente superada en viajes como el de Cuba. Pero no han cambiado. Y quizá son responsables de que, en España, la figura de Juan Pablo II no haya tenido la misma influencia que, por ejemplo, en Estados Unidos o en Italia. Spain is different. España es diferente: antes, por despreocupada y folclórica; hoy, por ácida y resentida.
      En la homilía del inicio del cónclave, el que iba a ser su sucesor y no lo sabía, cardenal Ratzinger, declaró: «Él deja una Iglesia más valiente, más libre, más joven. Una Iglesia que, según su enseñanza y su ejemplo, mira con serenidad al pasado y no tiene miedo del futuro».
      Es difícil expresar mejor lo que la Iglesia católica debe a Juan Pablo II. Se puede decir que resolvió y encauzó la crisis postconciliar: él, que era un protagonista del Concilio, que participó activamente en las sesiones, que contribuyó a escribir alguno de los principales documentos, que quedó marcado por esa impronta y que la llevó a su pontificado. Mucho más que otros que pretendían ser, también entre nosotros, los depositarios del espíritu del Concilio, a veces, sin haberlo leído. No les hacía falta, porque eran fieles a sus propios puntos de vista y a sus manías convertidas en profecía.
      La figura de Juan Pablo II es, a la vez, una figura titánica y amable. Titánica por la cantidad, calidad y amplitud de sus iniciativas. Amable, porque todo lo hizo sin perder su buen tono de hombre sencillo, cercano, piadoso y auténtico. Nunca se ocultó y estuvo a la vista de todo el mundo. De los que le veían a todas horas y todos los días. Desayunaba, comía y cenaba siempre con gente distinta y variada. No necesitaba ni ocultarse ni apartarse. Sólo para rezar y rezaba mucho. Y todos han dejado este testimonio unánime.
      ¿Qué le debe la Iglesia? Esa renovación de ánimo y ese dar cauce al Concilio, que es el acontecimiento más importante de la Iglesia en la época moderna. ¿Qué le debe el mundo? Ese testimonio de humanidad y de santidad. Y de paso, esa caída inesperada del muro de Berlín, que no era sólo un muro físico, sino, también, el mayor muro mental que se ha alzado en la historia de la humanidad. Una división completa en la concepción de la vida y del futuro de la sociedad. Un trágico sucedáneo del cielo en esta pobre tierra. Muchos que sostenían el muro sin estar dentro, no se lo han perdonado. Pero es que quizá necesitaban antes perdonarse a sí mismos.
      Los cristianos no podemos menos de contemplar la figura de Juan Pablo II con una inmensa admiración, como un gran don de Dios en el comienzo del tercer milenio de la era cristiana. Hay mucho que aprender de su figura, por eso son tan interesantes sus testimonios personales y las buenas biografías que se están publicando. Y también hay mucho que aprender de sus escritos personales, especialmente en el dominio de lo que es la conciencia en la vida de las personas. Y de la doctrina cristiana sobre la sexualidad, el matrimonio y el celibato.
      En la memoria cristiana, la figura de Juan Pablo II quedará como una gran luz, unida a esa maravillosa y conmovedora constelación de santos que es la verdadera riqueza de la Iglesia. En las demás historias, dependerá de cada uno. De si quiere o no meterlo en la suya, tal como él fue.
       Pascal se atrevió a decir que la historia de la Iglesia es la historia de la verdad. Y no era un ingenuo.
Juan Luis Lorda. Profesor de Teología. Universidad de Navarra

DiarioDeNavarra.es / Almudí

Benedicto XVI advierte ante los peligros de la sociedad “líquida”

Benedicto XVI advierte ante los peligros de la sociedad “líquida”

«Se trata de escoger entre una ciudad 'líquida', patria de una cultura que parece ser cada vez más la cultura de lo relativo y de lo efímero, y una ciudad que renueva constantemente su belleza, recurriendo a los manantiales benéficos del arte, del saber, de las relaciones entre los hombres y los pueblos»
     Al concluir su visita a Venecia en la tarde de este domingo, Benedicto XVI advirtió ante los peligros que presenta la actual sociedad "líquida", sin estabilidad en las relaciones humanas y relativista, y propuso como alternativa el modelo de sociedad "de la vida y de la belleza".

      El encuentro con el mundo de la cultura y de la economía, última gran cita de su viaje de dos días a Aquilea y a la "Ciudad del agua", le dio la oportunidad para presentar su radiografía de la cultura "liquida", concepto acuñado por el filósofo polaco Zygmunt Bauman (Poznań, 1925), que entre 1971 y 1990 fue profesor de Sociología en la Universidad de Leeds. 

      La sociedad europea, dijo el Papa, está sumergida en «una cultura 'líquida'», término con el que se refiere a «su 'fluidez', a su poca estabilidad o quizá a su ausencia de estabilidad, a la mutabilidad, a la inconsistencia que a veces parece caracterizarla».

      Bauman atribuye el nacimiento de la sociedad "líquida" al modelo consumista y considera que su impacto más profundo lo deja en las relaciones sociales, y más en particular en las relaciones entre el hombre y la mujer, que se han hecho cada vez más flexibles, impalpables, como lo manifiesta el concepto actual de amor reducido a mero sentimiento pasajero.

      A este modelo de sociedad "líquida", el obispo de Roma contrapuso en la estupenda Basílica de Santa María de la Salud el modelo de sociedad «de la vida y de la belleza»

      «Ciertamente es una opción, pero en la historia es necesario escoger —aseguró el pontífice—: el hombre es libre para interpretar, para dar un sentido a la realidad, y precisamente en esta libertad reside su gran dignidad»

      «En el ámbito de una ciudad, sea la que sea, también las elecciones de carácter administrativo, cultural y económico dependen, en el fondo, de esta orientación fundamental, que podemos llamar 'política', en la acepción más noble y elevada del término»

      «Se trata de escoger entre una ciudad 'líquida', patria de una cultura que parece ser cada vez más la cultura de lo relativo y de lo efímero, y una ciudad que renueva constantemente su belleza, recurriendo a los manantiales benéficos del arte, del saber, de las relaciones entre los hombres y los pueblos», aseguró.

      El encuentro con el mundo de la cultura y de la economía fue la última gran cita de estos dos días en los que el Papa visitó también la ciudad de Aquilea, sede del antiguo patriarcado que constituía la diócesis eclesiástica y metropolitana más grande de todo el medioevo europeo, que llegó a extenderse por la actual Eslovenia, Croacia, Austria y Alemania. 

El Papa en góndola
El Papa había llegado a la Basílica de Santa María de la Salud en góndola, atravesando el Gran Canal de Venecia, desde el muelle de la Plaza de San Marcos. Se trataba de la Dogaressa, la misma góndola de grandes dimensiones que ya fue utilizada en 1985 con motivo de la visita de Juan Pablo II.

      Cuatro veteranos gondoleros llevaron a Benedicto XVI en un trayecto de algo más de quince minutos hasta el Dorsoduro, la parte de la Ciudad de los Canales en la que se erige la Basílica de Santa María de la Salud, construida en honor a la Virgen tras la epidemia de peste de 1630.

Jesús ColinaZENIT.org / Almudí

martes, 10 de mayo de 2011

La libertad de los cristianos, amenazada en países islámicos

   Buenas reflexiones del Dr. Bernal sobre la delicada situación de los cristianos en esos países

   Es probable que, tras el ajusticiamiento de Bin Laden por tropas de Estados Unidos, se recrudezca la difícil situación de los cristianos en diversos países de Oriente. No obstante, Shahid Mobeen, profesor de pensamiento y religión islámica en la Facultad de Filosofía de la Universidad Laterana, afirma que “la muerte del líder de Al Qaeda no ha cambiado la condición de los cristianos pakistaníes. Su situación actual no es ni mejor ni peor que antes, porque su problema no ha dependido nunca directamente de la galaxia yihadista. El verdadero y grave problema de los cristianos en Pakistán es el código penal del país" (la llamada ley anti-blasfemia).

   Pero lo cierto es que el pasado viernes las escuelas cristianas cerraban sus puertas en Pakistán, porque el debate público está exacerbado y la tensión es muy alta. El riesgo de represalias era especialmente agudo en Abbottabad, la ciudad donde se escondía Bin Laden: las comunidades cristianas locales estaban en máxima alerta y los 150 católicos de la parroquia dedicada a San Pedro Canisio continuaban escondidos en sus casas. Cuando escribo estas líneas, no tengo nuevas noticias.

   Sí llegan de Egipto, donde hace apenas unas semanas se producía una especie de concordia universal, en el contexto de la lucha por la libertad contra el presidente Mubarak. Pero ahora los coptos están muy preocupados por la actitud de los salafistas, cada vez más activos en la escena pública: su participación fue ya muy intensa en las protestas contra el nombramiento en abril de un copto como gobernador de Qena, en el Alto Egipto.

   El último viernes de abril se manifestaron ante la Catedral de San Marcos en El Cairo, sede del patriarcado. Exigían la “liberación” de la mujer de un sacerdote, que se habría convertido al Islam, pero estaría retenida por la iglesia copta. La realidad es que, aunque pasó por una crisis matrimonial, vive con su marido y su hijo, y manifiesta su orgullo de ser cristiana. Pero, ante la fuerte presión salafista, la policía ha tenido que establecer severas medidas de seguridad para proteger el templo.

   Todas las previsiones se superaron el sábado con el ataque de los fundamentalistas musulmanes a una iglesia al oeste de El Cairo. Los salafistas arrojaron cócteles molotov, y no se pudo evitar el incendio del templo. Pueden haber perdido la vida doce personas y hay más de doscientos heridos. El ejército ha prometido actuar con firmeza contra los responsables de la violencia, dispuesto a "no permitir que ninguna corriente imponga su hegemonía en Egipto".

   La mayor parte de los egipcios ve con esperanza el futuro de la revolución en marcha. Los cristianos, desde luego, confían en que no se produzca una islamización del país, como la que sufre hoy Pakistán, según recordaba recientemente en París monseñor Joseph Coutts, obispo de Faisalabad y nuevo presidente de la Conferencia Episcopal de Pakistán. En una entrevista concedida a La Croix, refleja la situación de los cristianos, 2% de la población. En contra de lo previsto constitucionalmente cuando nació el nuevo Estado en 1947, la creciente islamización fragiliza aún más la difícil presencia social de los cristianos, pertenecientes en su mayoría a las capas más desfavorecidas.
  
   El prelado describe algo que se olvida con frecuencia en Europa: los islamistas consideran globalmente a los países occidentales como naciones cristianas. Todo lo que viene del Oeste se percibe como una agresión contra el mundo árabe y contra el Islam. De ahí la reacción airada contra los cristianos, con una violencia creciente en los últimos veinte años. En 2001, cuando las fuerzas estadounidenses y de la OTAN bombardearon Afganistán, dos extremistas entraron en una iglesia con metralletas y mataron a catorce personas. “Fue la primera vez que experimentamos este tipo de violencia dentro de los muros de una iglesia”, afirma el obispo de Faisalabad, y añade que “los extremistas constituyen también un reto para el gobierno y para los musulmanes moderados”.
  
   En la conversación se evoca lógicamente el asesinato del ministro para las minorías religiosas, el católico Shabhaz Bhatti, cometido a comienzos de marzo. El Gobierno federal acaba de remodelar ese departamento, y ha puesto al frente a un musulmán, Mian Riaz Hussain Pirzada, miembro de la “Pakistan Muslim League-Q”, formación que se acaba de unir al gobierno. Aunque la decisión obedezca sólo a razones de conveniencia política, dentro del reparto de cuotas de poder en el gobierno federal, debilitará la protección de las minorías, en un momento de excesiva inestabilidad en Pakistán. Y, desde luego, no contribuirá a la reforma de la injusta ley anti-blasfemia, a pesar de las fuertes presiones internacionales.

SALVADOR BERNAL
RELIGIÓN CONFIDENCIAL

lunes, 9 de mayo de 2011

CALIDAD DE VIDA HASTA EL FINAL

Ante la presentación este mes de la futura Ley de Muerte Digna, ABC visita el hospital Laguna de Madrid, único centro que presta cuidados paliativos a pacientes con cualquier tipo de enfermedades avanzadas

   Tres fotografías de sus nietos lucen en la habitación de don José. Son su orgullo e ilusión. Llegó hace casi un mes al hospital de cuidados paliativos Laguna de Madrid. «Venía hecho polvo», dice. «No podía ni hablar», detalla su mujer María Blanca, que no se separa de él ni de noche ni de día. «Me duelen los huesos, la próstata y los riñones. Uno casi no me funciona y estoy lleno de drenajes». «Son tatuajes», le bromea su esposa. Desde entonces, ha mejorado. El dolor se ha moderado, se mitiga poco a poco con la medicación. Ya se levanta de la cama al sillón. «Y come mejor, antes ni siquiera comía. Mi hija le trae tortillas de patatas. Tenemos una nevera que parece de juguete. Pero yo meto ahí mis cosas y me apaño», cuenta la dulce María, que no deja pasar detalle en el cuidado del hombre con el que lleva casada casi 50 años.

   Don José es consciente de que sufre una enfermedad que no tiene cura. «Llevo siete años con ella. Aquí he mejorado cien por cien. Hay tranquilidad y silencio. No como en el hospital, que había mucha gente. No me queda más remedio que seguir adelante».

   Como don José, cerca de 250.000 personas se ven en esta situación cada año en nuestro país. Y mirar de frente a la muerte no es nada llevadero. «La mitad de esos enfermos, que no sufren síntomas difíciles, son atendidos por médicos de familia y especialistas. Pero la otra mitad necesita una atención especializada», explica el presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, Javier Rocafort. Sin embargo, las 420 unidades de cuidados paliativos que existen no dan abasto. «Y aunque están bien dispuestas geográficamente, hay problemas de acceso. Pacientes que se encuentran en pueblos a más de 60 kilómetros, los niños tienen más dificultades para acceder, y a estas unidades falta dotarlas de más profesionales», dice Rocafort. Al final, «cerca de 60.000 enfermos—afirma—, con graves síntomas y dolencias, no tienen la atención integral que precisan».

«Un derecho»

   No es de extrañar que muchos profesionales sanitarios estén preocupados por la polémica Ley de Cuidados Paliativos y Muerte Digna, cuyo texto aprobará este mes el Gobierno. La ministra de Sanidad, Leire Pajín, avanzó recientemente que esta norma tratará de mejorar la calidad y acceso a los cuidados paliativos, «un derecho de la ciudadanía y no un privilegio».

   Don José es uno de los afortunados, una de las 500 personas que cada año son atendidos en el hospital Laguna. Es el único centro sociosanitario de cuidados paliativos en nuestro país. Hay otro en Benalmádena, pero solo se ocupa de enfermos de cáncer en su fase más avanzada. Un equipo multidisciplinar de médicos, enfermeras, psicólogos, terapeutas, trabajadores sociales, fisioterapeutas y hasta un capellán intenta aliviar el dolor de estos pacientes. No sólo se cuidan los síntomas físicos con tratamientos no agresivos —lo último es la sedación—, también se atienden los peores miedos, los anhelos y angustias, siempre acompañados en ese camino hacia el final.Sencillamente, se trata de morir en paz.

   Son muy pocos los que pueden mirar a la muerte de frente y seguir esbozando una sonrisa. Rosario está en ello. Plena de caricias y besos —«los besos no se cobran, son gratis», dice—, conserva su buen humor, entristecido cuando alaba a la doctora que la cuida: «Es muy cariñosa, todos lo son». Entonces, quiebra la voz. «Lo que tengo no se va a curar». Y su sobrina la abraza.

   Martín es otro de los pacientes, que se pasea en silla de ruedas de un lado a otro esquivando al fotógrafo. Mientras, su mujer, Uli, hace ganchillo frente al ventanal. Rosario le invita: «Ven. Hazte una foto conmigo». Aquí se respira la cotidianeidad de un hogar con su familia. Un día a día en el que la muerte parece que no está presente.

«Su época más feliz»

   No todos quieren hablar. Y los médicos tampoco desean que se perturbe la tranquilidad de estos pasillos, salas y habitaciones. A veces es el psicólogo quien aconseja: «Quizá otro día».
Amelia hace dos años que se fue por un cáncer de mama. Su recuerdo está presente en la memoria de su hermana Teresa como si hubieran estado juntas ayer. Pero no es un recuerdo amargo. «Ella sabía que era su final —dice entre lágrimas y con una suave sonrisa— y, sin embargo, fue la época más feliz de su vida». Los oncólogos le pronosticaron tres meses de vida. Pero la fuerte Amelia superó las expectativas y vivió seis meses más. «Por los cuidados que recibió en este hospital», insiste. «Desde la mujer de la limpieza hasta el capellán, todos fueron muy cariñosos. Y no fue necesario la sedación, porque aquí saben cómo atajar el dolor. Por eso, pudo disfrutar de la vida en sus últimos días». Teresa no repara en halagos: «Tuvo calidad hasta el final. Sabía que se moría pero no estaba desamparada, ni metida entre cuatro paredes, donde le ponen una inyección y le dan de comer. En su habitación no faltaba una cestita de frutas y caramelos para agasajar a las visitas».

   No se olvidan los detalles, las pequeñas cosas que dan sentido a la vida. Un paciente, un ingeniero peruano, logró su sueño de exponer sus pinturas en un espacio habilitado en el centro y un cuadro con un motivo inca sirve de aliciente ahora a todos colgado en un pasillo. Otra paciente con cáncer anhelaba morir rubia. Así que un día la peluquera le tiñó el pelo, castigado por la quimioterapia, de su color preferido. Otro enfermo logró el deseo de ver en el campo a su Atlético de Madrid. «Es muy duro atender a una persona que puede morir en cinco minutos y regalarle una sonrisa. Eso no lo regula una ley. Benditas las personas», afirma Teresa.

   En este hospital no son ajenos a los cambios con la nueva ley cosas. «Solo me importa el paciente, que fallezca bien, y la familia. La ley es otro foro», declara Lourdes Corredera, trabajadora social que cada día se pelea por lograr recursos y agilizar trámites.

   El factor tiempo es clave. «Tener acceso a la Ley de Dependencia de forma más inmediata ayudaría mucho a las familias», cree Lourdes, que se queja de la continua lucha contra el «muro de hormigón» de las administraciones: «Las familias tienen que dejar de trabajar, las ayudas llegan tarde, no dan facilidades para adaptar las viviendas, camas articuladas, sillas de ruedas... Muchos tienen que endeudarse».

   A contrarreloj trabaja Antonio Noguera, subdirector médico. «Los pacientes llegan demasiado tarde. Se alivian los síntomas clínicos pero en el cuidado integral vamos a contrarreloj», explica. Él augura lo que muchos temen: «Si la ley sirve para mejorar los ciudados paliativos será maravilloso, si es una ley para un encuentro de ideologías diferentes será un desastre». «Cuando no se puede curar -añade-, lo que queda es cuidar lo mejor posible del paciente».

ABC