Cada día, cuando cruzáis las puertas de Xabec, hay una idea que resuena en las aulas y los talleres: nuestro objetivo no es solo que seáis los mejores técnicos en vuestras especialidades; queremos que seáis personas excelentes en lo profesional y en lo humano. La destreza con las máquinas, el software o las herramientas no sirve de nada si el operario o el gestor carece de valores.
Pero cuidado. En una escuela de alto nivel como la nuestra, es fácil caer en la trampa del orgullo. Para ser verdaderamente excelentes, paradójicamente, el primer paso es reconocer nuestra debilidad personal. Hoy queremos hablar de tres pilares para lograrlo: el conocimiento propio, el orden y el dominio de uno mismo.
1. Humildad, soberbia y conocimiento propio: Nadie es infalible
Desde la antigüedad, los sabios griegos ya lo dejaron grabado en el templo de Delfos: "Conócete a ti mismo". Ese es el principio de toda sabiduría. Conocernos significa ser humildes, poner los pies en la tierra, admitir nuestras debilidades y luchar contra ellas.
El gran enemigo de vuestro éxito en el aula y, el día de mañana, en vuestro puesto de trabajo, es la soberbia. La soberbia es ese defecto universal que nos nubla la vista y nos hace creer que lo sabemos todo. Si no la dominamos, nos lleva a la locura de pensar: "Todos mis compañeros o mi equipo están equivocados en el taller, el único que tiene razón soy yo". Os aseguro que en el mundo profesional, cuando disientes de todo el mundo, rara vez tendrás la razón.
La lección de Alejandro Magno y DiógenesPensad en Alejandro Magno. Había conquistado el Imperio Persa, el hombre más poderoso del planeta. Al sentarse en el trono del rey Darío, como era un hombre de baja estatura, las piernas le colgaban. Un paje colocó de prisa una mesa de oro de Darío para que apoyara los pies. Alejandro, al ver llorar a un sirviente persa porque usaban una mesa sagrada como taburete, sintió vergüenza y ordenó retirarla. Supo frenar su soberbia a tiempo.Más tarde, Alejandro fue a ver al filósofo Diógenes, que vivía en la indigencia absoluta dentro de un barril. El rey, con prepotencia, le dijo: "Pídeme lo que quieras". Diógenes solo le contestó: "Apártate, que me tapas el sol". Alejandro entendió la lección: su corona y sus conquistas no le hacían superior a la naturaleza humana ni le daban control sobre la verdad. Si el mayor conquistador de la historia tuvo que aprender a bajarse del pedestal, ¿quiénes somos nosotros para creernos infalibles ante un compañero de clase o un profesor?
2. El examen diario y las tutorías: La auditoría de nuestra vida
En cualquier empresa de calidad o taller profesional, se hacen controles de calidad y auditorías. Nadie entrega un proyecto sin revisar los fallos. En vuestra vida personal debe pasar lo mismo.
Una práctica de personas excelentes es el examen diario al final de cada jornada. No se trata de machacarse, sino de hacer un balance real, como un inventario de almacén: ¿Qué he conseguido hoy? ¿Dónde he metido la pata? ¿Cómo he tratado a mis compañeros? Si el rumbo se está desviando, se rectifica esa misma noche.
Para esto, no estáis solos. En Xabec contamos con una herramienta clave: las tutorías periódicas. El tutor es como ese mentor experimentado en el taller que ve los fallos que tú, por la fatiga del día a día, no eres capaz de ver. Dejarse aconsejar en la tutoría es el acto de humildad más inteligente que podéis hacer para acelerar vuestro crecimiento.
💡 Anécdota sugerida para este punto (La importancia del "Check" y el rediseño):En 1998, la NASA lanzó la sonda Mars Climate hacia Marte. Costó 125 millones de dólares. Tras meses de viaje, al llegar al planeta, la sonda se desintegró. ¿El motivo? El equipo de control en la Tierra utilizó el sistema métrico anglosajón (pulgadas, pies), mientras que el equipo que construyó la sonda usó el sistema métrico decimal (metros, centímetros). Nadie hizo el "examen diario" de control conjunto ni contrastó los datos con un tercero. Un pequeño error de comunicación no revisado a tiempo arruinó el trabajo de años. En vuestra vida, la tutoría y el examen diario evitan que vuestros proyectos personales se desintegren por no revisar los pequeños desajustes.
3. El horario personal y las adicciones: Ser dueños de nosotros mismos
Para ser dueños de nuestro futuro, primero debemos ser dueños de nuestro presente, y eso se demuestra en cómo gestionamos el tiempo y los hábitos. Al hacer el examen de la noche, hay un punto crítico que revisar: nuestras adicciones, tanto las que camuflamos como positivas, como las destructivas.
- Las adicciones cotidianas ("positivas"): El descanso, el deporte, la música, las series o las redes sociales son necesarios para desconectar. Pero hay que revisarlos a diario. El teléfono móvil se ha convertido en la adicción universal de la humanidad. Si el uso del móvil, las pantallas o los videojuegos os impide ser solidarios, si os encierra en vuestra habitación y os hace descuidar la vida familiar o vuestras obligaciones de estudio en Xabec, ya no es descanso: es una cadena que os domina.
- Las adicciones nocivas y destructivas: Aquí hay que ser drásticos. El consumo de alcohol sin control, las drogas o la pornografía no son "diversiones inocentes". Afectan directamente a vuestra salud, destrozan el equilibrio psicológico, os quitan la concentración que necesitáis en el aula y destruyen vuestra fuerza de voluntad. Si estas conductas no se combaten de raíz al principio, mediante el autocontrol y pidiendo ayuda, se convierten en patologías que requerirán tratamiento médico para vencerlas.
Conclusión: El verdadero profesional excelente
Chicos, la excelencia no es un título que se cuelga en la pared; es un hábito. El verdadero profesional excelente de Xabec es aquel que sabe reparar el motor más complejo, pero que también tiene la humildad de pedir perdón si se equivoca, la madurez de examinarse cada noche, y la fuerza de voluntad para soltar el móvil y mirar a la cara a su familia.
Seamos dueños de nuestras vidas. Aprovechad las tutorías, haced autocrítica y buscad cada día vuestra mejor versión

No hay comentarios:
Publicar un comentario