domingo, 12 de octubre de 2014

Cristianos en Hong Kong: avisados del peligro

   
Hong Kong
   Católicos y protestantes residentes en Hong Kong han estado en primera línea de las protestas de estos días. Entre los manifestantes que bloqueaban las principales arterias de Hong Kong, una universitaria de 21 años, Wendy Lo, confesaba a un periodista occidental cómo hallaba inspiración en los textos bíblicos para participar en las protestas contra la injerencia de Pekín en el autogobierno local. 

   La joven aludió al pasaje en que la reina judía Ester se presentó osadamente ante el rey persa, sin pedir permiso, para interceder a favor de su pueblo. “La historia me hizo reflexionar acerca de hablar por mí misma. Si los residentes de Hong Kong no hablamos por nosotros mismos, ¿quién lo hará?”. Sucede que en la protesta pacífica se advierten, además de los signos cristianos materiales, la inspiración y los gestos del evangelio. 


   Se conoce que algunos de los principales líderes profesan la fe –una de las figuras más conocidas, el joven Joshua Wong, que fue arrestado al inicio de las protestas y liberado poco después, ha estudiado en el United Christian College, uno de los más prestigiosos centros educativos del territorio–, y que el activismo de las iglesias y en ofrecerles cobijo cuando ha sido necesario. 

   El anciano cardenal Joseph Zen, anterior obispo de la diócesis hongkonesa, es percibido como la autoridad moral que anima a los descontentos. El purpurado estima “un derecho y un deber” de todo cristiano salir a las calles: “En Hong Kong hemos disfrutado de libertad y de muchas cosas positivas, y tenemos el deber de defenderlas”. Mons. Zen habla con conocimiento de causa, toda vez que su familia al completo escapó de Shanghai cuando los comunistas tomaron el control del país en 1949. 

   Por ello, opina que con la presencia de los manifestantes en las calles hay mucho en juego. “Es todo un modo de vida. Aquí tenemos una cultura de la verdad, del respeto por la dignidad de la persona”, afirma, y lo contrasta con la falsedad reinante en China, “donde priman los intereses inmediatos, donde no hay valores espirituales. Todo va contra nuestras creencias cristianas y contra los valores humanos”. 

  La Iglesia Católica se estableció en Hong Kong como una prefectura misionera en 1841. Pasó a ser vicariato apostólico en 1874, y diócesis en 1946. En el territorio existen 51 parroquias, y se cuentan unos 374.000 fieles, a quienes sirven 303 sacerdotes, 69 religiosos y 491 religiosas. En su proyección hacia la labor social, unas 264 escuelas católicas atienden a unos 200.000 estudiantes, y una red de seis hospitales, 13 clínicas, 14 residencias de ancianos y otras instalaciones constituyen un aporte al bienestar de la comunidad. Los servicios de Cáritas-Hong Kong están a disposición de todos los que lo necesiten, y de hecho, el 95 por ciento de los beneficiarios son no católicos. Por otra parte, como puede suponerse de un sitio que fue colonizado por los británicos, los protestantes constituyen mayoría en el segmento cristiano, con 480.000 fieles.

Aceprensa

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