jueves, 28 de octubre de 2010

La metafísica darwiniana

   Uno de los éxitos del fundamentalismo científico es la existencia de una realidad que no hace mucho viví en mis propias carnes. Un habitual comentarista de mi blog me envió un correo electróAlmudi.org - Pensadornico donde me decía: "filosofar sobre ciencia es una pérdida de tiempo". La sentencia es breve, pero destructivo su contenido en cuanto que es una proposición que lamentablemente se esparce entre los españoles de más corta edad gracias a unos planes de educación que han logrado que nuestros barbilampiños se limiten a hacer las cosas sin peguntarse el por qué. Resultas de eliminar o discriminar aquellas asignaturas cuyo objeto es la reflexión —filosofía o historia de la ciencia— se logra lo evidente: generaciones de niños y jóvenes ignorantes que creen ciegamente que la ciencia es autónoma, pura objetividad y el culmen del saber.    
   El fundamentalismo científico sitúa la ciencia y la opinión de los científicos como verdad axiomática e incontrastable. Sus embajadores no son sólo charlatanes, sino que entre ellos se cuenta a científicos de renombre, que defienden sus creencias utilizando la ciencia de manera irracional y atacando airadamente a quienes discuten sus planteamientos. La ciencia no es el Conocimiento, sino que es otro modo más de conocer, en concreto mediante el método científico. Es importante remarcar la cuestión del método porque es precisamente esto lo que olvidan siempre los cientificistas. Si atendemos al método de manera rigurosa y pormenorizada distinguiremos con rapidez qué es ciencia y qué es pseudociencia
   El objeto de la ciencia es conocer la realidad natural y explicar determinados fenómenos mediante la experimentación del modo más confiable posible y siempre mediante pruebas. Es importante señalar, porque los fundamentalistas de la ciencia lo obvian, que lo que afirma la ciencia es siempre provisional y nunca infalible ni absoluto; lo contrario es mentir. El conocimiento científico requiere descripciones —leyes— de lo que acontece como explicaciones —teorías— del por qué ocurre. El límite del método de la ciencia radica en que sólo puede aplicarse para el estudio de fenómenos medibles, reproducibles o repetitivos. De este modo, si algún científico quiere alcanzar el conocimiento total tanto de un fenómeno como de la realidad en su conjunto no obtendrá ningún resultado solo con su método ya que se introducirá en el ámbito de otros sistemas de conocimiento, entre ellos el metafísico cuando se trata de la cuestión de Dios, recientemente tratada por Hawking.    

OpusPrima.wordpress.com (Almudí)
Joan Figuerola 
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