martes, 16 de marzo de 2010

FORMARNOS PARA DAR RAZÓN DE NOSOTROS MISMOS


Este artículo de Juan Ángel Brage ahonda en la necesidad de formación en todas las edades y aporta un puñado de reflexiones interesantes

Cuenta la leyenda que a un carbonero que cruzaba el Danubio, camino de la ciudad, con su carga de picón, se le acercó el demonio pidiéndole que le explicara algunos de los misterios de la Fe. El carbonero pretendió contentar con su exposición al caminante, pero no lo consiguió. Ante las preguntas cada vez más agresivas, el sencillo hombre de campo, con la fe firme, declinó esa tarea para los doctores de la Iglesia.

DAR RAZÓN DE NUESTRA ESPERANZA


En la actualidad, sin embargo, necesitamos conocer los fundamentos de nuestra Fe y saber exponerlos sencillamente, cuando la ocasión lo requiera, bien en nuestro provecho, bien en el de los demás. No podemos conformarnos con la fe del carbonero, que trasladaba la responsabilidad a los doctores de la Iglesia, hemos de poder defender nuestras convicciones no sólo con nuestra vida, sino también con nuestros argumentos, porque la fe es razonable.

Dar razón de nuestra esperanza era el lema del primer viaje a España de Juan Pablo II, en 1982. Nos invitaba a que supiéramos no sólo vivir cristianamente, sino que supiéramos explicárselo a los demás, a los que nos preguntan: ¿por qué vas a Misa? ¿por qué vives unas prácticas cristianas? ¿por qué educas cristianamente a tus hijos?, etc. Era una invitación a que nos convirtiéramos en comunicadores de esperanza, porque a cada generación de cristianos le corresponde redimir su propio tiempo.

Juan Ángel Brage
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lunes, 15 de marzo de 2010

Dos años sin Chiara Lubich, fundadora del Movimiento Focolar


Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, cuyo nombre oficial es Obra de María. Es considerada una de las figuras femeninas más importantes del cristianismo en las últimas décadas.

Nacida el 22 de enero de 1920, a inicios de los años cuarenta, el Movimiento surgió cuando era maestra de alumnos de primaria con algo más de veinte años en Trento (Italia). Se había matriculado en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Venecia, pues quería llegar a la verdad más profunda de las cosas y de la vida. Pero había estallado la Segunda Guerra Mundial.

En medio de las bombas, descubrió que el único ideal que no se derrumba es Dios. Fue creciendo en su interior su deseo de ser toda para Dios y el 7 de diciembre de 1943, en soledad y en una capilla de su ciudad, se consagra a El para toda la vida. Esta fecha marca oficialmente el inicio del Movimiento de los Focolares.


La Iglesia es siempre joven


Ramiro Pellitero nos habla de la juventud perenne de la Iglesia Católica


En ocasiones se habla de la Iglesia como “santa y pecadora”. En realidad no es así. La Iglesia por sí es santa, si bien —dice el Concilio Vaticano II— al mismo tiempo durante la historia eAlmudi.org - Ramiro Pelliterostá “siempre necesitada de purificación”. Esto se debe a que tiene en su seno pecadores. De hecho procura continuamente que se conviertan en justos, es decir en santos.

Entonces —podría alguien preguntarse—, ¿dónde se ve en la tierra que la Iglesia es santa? La respuesta es: se ve continuamente, si se mira sin prejuicios, precisamente en sus muchos justos, en los frutos que da —ya aquí abajo— la vida de los santos, en la fe de los mártires, en cómo van influyendo los cristianos en la transformación de la historia, etc.

Nada de esto debe hacer olvidar que han existido y existen también entre los cristianos los pecadores —todos de alguna manera lo somos, unos más que otros—; y la Iglesia misma se ha hecho más consciente de que para poder ser eficaz en su misión, antes que nada tiene que permanecer —en cada uno de sus miembros y en su conjunto— a la escucha de Dios, de modo que responda a lo que Dios quiere para ella y para el mundo.

En especial los últimos Papas han promovido la “purificación de la memoria” en la Iglesia. Es decir, el pedir perdón junto con el poner los medios para que los pecados y los escándalos no se repitan. A pesar de todo es previsible, como dijo ya el Maestro, que siempre habrá escándalos. Hay que intentar que no se produzcan, no ya los escándalos sino sus causas y raíces.

Especialmente escandaloso es el mal que se hace con ocasión de las tareas de la Iglesia, en concreto el daño causado por algunos sacerdotes en la labor educativa con los niños y jóvenes. Al mismo tiempo, no puede olvidarse que Jesús estuvo clavado en la Cruz y dio hasta la última gota de su sangre por la santidad de la Iglesia y la de la humanidad. Nos conoció a cada uno, dice San Pablo, y dio su vida por nosotros.


Ramiro Pellitero
COPE
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¿Todos enfermos y, además, del sexo?


Os presento estas interesantes reflexiones del Dr. Viladrich sobre la nueva ley del aborto

Sancionada por el Rey, tras su aprobación en las Cortes, ya tenemos publicada en el BOE, a la espera de entrar en vigor dentro de cuatro meses, la ley orgánica 2/2010 de 3 de marzo, mal llamada ley del aborto o ley Aído. En realidad, como expresa su denominación oficial, se trata de una ley cuyo objetivo principal es definir la salud sexual y reproductiva e introducir en el sistema sanitario y educativo una concepción de la sexualidad y la maternidad bajo la expresa perspectiva de la ideología de género, que genere una cultura que vea el aborto como algo “normal” y “lícito”.

Estamos ante definiciones legales, es decir, obligatorias y urgibles ante los Tribunales. Este propósito primordial ocupa el Título Preliminar y los dos capítulos del Título Primero. Luego, con la congruencia de quien ha allanado un campo educativo favorable, el Título Segundo se dedica a establecer las condiciones y garantías de la facultad de abortar. Léanse la ley, especialmente los padres y los responsables de los centros educativos, desde los colegios hasta las Facultades de Medicina y Enfermería. No le den la espalda al toro. Como toda tragedia – y esta injusta ley lo es- tiene su lado cómico.

Desde hace tiempo se viene haciendo astillas del art. 16 de nuestra Constitución, que parecía garantizarnos a los españoles la libertad religiosa e ideológica. Estas libertades fundamentales debieran significar que el Estado y los poderes públicos no pueden tener una religión o una ideología oficiales, ni imponerlas mediante las leyes y los tribunales, ni dotarlas en el presupuesto público, porque constituyen radicales espacios de autonomía del ciudadano. ¿Se imaginan que esta recientísima ley orgánica en su art. 5, e, en vez de una “educación sanitaria integral y con perspectiva de género sobre la salud sexual y reproductiva” –que es lo que ahora dice- , exigiese una educación sobre la salud sexual y reproductiva con “perspectiva católica romana, islámica chiita, rabínica integrista o helénica hedonista”?

Pedro Juan-Viladrich
Catedrático de Universidad y Vicepresidente del Grupo Intereconomia.

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… Y sin embargo, soy sacerdote


De un tiempo a esta parte, algún lector de la prensa podría sacar la impresión de que en los sacerdotes están concentrados los sujetos más viciosos de la humanidad: rara es la semana en la que no se airea algún escándalo protagonizado por un clérigo.

Vaya por delante que no pretendo justificar a los sacerdotes que cometen un acto gravemente reprobable. Condeno cualquier acto inmoral cometido por cualquier persona, sea sacerdote o no. Si además el acto es constitutivo de delito, apruebo que la justicia intervenga con toda la fuerza de la ley, sin mirar si el culpable es sacerdote o no.

Sin embargo, pienso que cualquier sacerdote debería estar orgulloso de la valía humana de sus hermanos en el sacerdocio y de su entrega a los demás y su amor a Dios y al prójimo.

VIDASACERDOTAL.ORG
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Maestros. La batalla decisiva

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A juzgar por los titulares de prensa, la enseñanza atraviesa horas bajas. Sin embargo, ni los episodios de violencia, ni las supuestas crisis de autoridad, ni las bajas laborales, ni los preocupantes resultados del informe PISA hacen justicia a los miles y miles de maestros que todos los días acuden al encuentro de sus alumnos con la convicción de que deben prepararles bien para que después sean capaces de construir un mundo mejor.

Os invito a leer este interesante artículo de nuestro tiempo con interesantes reflexiones acompañadas del testimonio de un buen grupo de maestros.


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SILENCIOS Y MIRADAS



Os presento esta valiosa reflexión sobre la importancia del silencio interior y las consecuencias del ritmo actual de vida, especialmente en los jóvenes

Me gusta ir un poco por detrás. Sólo un poco. Lo justo para que no se me vea y para ver. Raramente leo el último libro, ese del que habla todo el mundo, hasta que alguien en quien confío me lo recomienda. Y aun así, casi siempre, se lo pido prestado primero, y lo compro solo después de leerlo. Con las novedades tecnológicas actúo del mismo modo: dejo que otros las experimenten y me cambio cuando me parecen contrastadas. Por ejemplo, aunque reservé relativamente pronto una cuenta a mi nombre en Twitter, tardé mucho en comenzar a usarla. Este modo de proceder, demasiado conservador, me permite ahorrar tiempo y disgustos. Claro que, si todo el mundo hiciera lo mismo, el sistema no funcionaría.

Tiene otros inconvenientes: casi nunca descubro nada y me pierdo ese goce del trapero que, después de mucho revolver, encuentra algo muy valioso entre los desechos. Pero es que no soy un trapero. Me gusta lo que dice el viejo marino al chaval en Entspringen, la novela de Antoni Marí: “La cuestión es, chaval, no perderse nunca de vista y, al mismo tiempo, verlo todo de una sola ojeada”. Por eso ahora, me preocupa más que hace años enseñar a los alumnos de periodismo a mirar y a escuchar. No saben estarse quietos y se pierden lo que ocurre a su alrededor, aunque lo consuman todo.

FRANCISCO SÁNCHEZ
NUESTRO TIEMPO
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domingo, 14 de marzo de 2010

Humanísimo Delibes


Escribo este artículo con el alma en los zancajos, palpando las paredes de la escritura como un ciego al que acabasen de encerrar en una cárcel que no conoce. Las palabras se resisten a acudir a mi pluma; llegan vestidas de luto, en procesión exhausta y cabizbaja, como si renegaran de su sonoridad.

En cada una de esas palabras anida la orfandad, porque se me ha ido un maestro al que tributé mi veneración desde la infancia, al que he leído sin descanso desde entonces, como quien acude a un manantial de aguas cristalinas cada vez que lo acucia la sed. Hoy me ocurre lo mismo que a esas viejas casonas atestadas de muebles a las que la mudanza de sus amos convierte en hangares lóbregos. ¿Quién se atreverá a habitarlos después de que su dueño se haya marchado?

Cuando un amigo se nos muere, algo de nosotros mismos se muere con él. Con la muerte de Miguel Delibes se muere un poco la literatura, que ha sido la vocación que ha iluminado mis días, la vocación que su alto ejemplo alimentó, allá en mi juventud provinciana y retraída. No tuve la suerte de contarme entre sus amistades; pero la admiración que siempre le he profesado ha sido una forma de silenciosa y obcecada amistad.

Para testimoniarla, en los anaqueles de mi biblioteca se alinean, comprados con las propinas de los domingos, los modestos volúmenes de bolsillo de la editorial Destino, donde Delibes fue publicando, con impertérrita lealtad, casi toda su obra. En ellos he encontrado siempre una literatura empeñada en el hombre, una respiración fraterna que detiene su mirada en los humillados y en los ofendidos, en los débiles y en los solitarios, en ese magma de herida y trémula humanidad que se ha quedado sin voz, que se ha quedado sin norte, que se ha quedado sin resuello. Y sobre toda esa humanidad sufriente la escritura de Delibes descendía como un bálsamo reparador.

José Manuel de Prada
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El desencanto de la generación “Ni-Ni”



Las nuevas tecnologías han cambiado tan rápidamente nuestros usos y costumbres que los expertos en ciencias sociales no dan abasto a la hora de catalogar las generaciones. Ahora en España se habla de la generación “Ni-Ni”: un modelo de actitud adolescente y juvenil caracterizada por el simultáneo rechazo a estudiar y a trabajar.

Más de 562.000 jóvenes con edades comprendidas entre los 20 y los 29 años no estudian, ni trabajan, ni buscan empleo

Nos encontramos ante la primera generación que puede quedar por debajo del nivel social de los padres

ACEPRENSA
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sábado, 13 de marzo de 2010

¿Es psicológicamente peligroso el celibato sacerdotal?


Reproduzco esta entrevista a Aquilino Polaino Lorente, profesor de psicopatología

El pasado viernes culminó, en la Pontificia Universidad de la Santa Croce de Roma, el congreso “El celibato sacerdotal: teología y vida”, organizado por la facultad de teología de esta institución y patrocinado por la Congregación para el Clero, a propósito del Año Sacerdotal.

Una de las ponencias más aplaudidas por sus asistentes, compuestos mayormente por diáconos y sacerdotes, fue la denominada “La realización de la persona en el celibato sacerdotal” del profesor español Aquilino Polaino Lorente.

Polaino es médico de la Universidad de Granada. Posteriormente estudió psicología clínica en la Complutense se Madrid. Es doctor en Medicina de la Universidad de Sevilla. También es licenciado en filosofía de la Universidad de Navarra. Ha ampliado sus estudios en diversas instituciones de educación superior europeas y americanas. Desde 1978 hasta 2004 fue catedrático de Psicopatología en la Universidad Complutense de Madrid y actualmente es docente de la misma materia en la Universidad de San Pablo en la capital española.

Ha escrito numerosos artículos y libros, especialmente sobre los problemas psicológicos infantiles y juveniles así como los familiares. Es miembro de academias de medicina de varias ciudades españolas, colaborador de multitud de organismos y por su trabajo y su bagaje intelectual ha recibido varias distinciones.

ZENIT
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viernes, 12 de marzo de 2010

RETOS ÉTICOS DE UNA SOCIEDAD GLOBALIZADA


Interesante artículo de temesdavui.org sobre los retos éticos presentes en la sociedad actual

El documento de la Comisión Teológica Internacional, publicado el pasado mes de junio (2009), bajo el título “En busca de una ética universal: nueva mirada sobre la Ley Natural”, presenta una exposición actual de un tema tan clásico como el de la llamada “ley natural”. Este documento ofrece sin duda luces nuevas a una tradición filosófica y teológica de más de veinticinco siglos (1).

El concepto de ley natural está presente ya en la filosofía griega, principalmente en la escuela estoica, y en las grandes tradiciones sapienciales y religiosas (hinduismo, budismo, taoísmo, tradiciones africanas e Islam), como señala el documento.

El interés creciente que suscita o, quizá más bien, la actualidad de esta cuestión viene motivada, entre otras razones, porque constituye una especie de “vacuna” frente al relativismo preponderante en nuestra cultura que encuentra en el llamado “positivismo jurídico” su expresión más acentuada.

Esta es la cuestión que se plantea la profesora Janne Haaland Matláry en uno de los epígrafes de su libro “El tiempo de las mujeres. Notas para un nuevo feminismo” (Madrid, 2000), donde afirma que “el principal problema de la democracia occidental moderna es la reducción de las cuestiones éticas a cuestiones de índole pragmática o política. Esto resulta evidente en la falta de respeto por la vida humana en sus aspectos no funcionales: los no nacidos, los discapacitados, los ancianos y los enfermos; y en el hacer depender la eliminación de un ser humano de decisiones pragmáticas tomadas por mayoría” (Ed. Rialp, Madrid 2000, pp. 157-159).

Miquel Masats i Roca
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LA ZARZA ARDIENTE

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Ramiro Pellitero, a propósito de la zarza ardiente, nos habla del encuentro con Dios en la Cuaresma


La herencia judía –configurada por el Dios vivo–, el alma rusa –transida de cristianismo y de vitalidad–, la historia europea del siglo XX y la cultura occidental –con sus avances y paradojas–, la nostalgia de la niñez y de las tradiciones populares, el sentido profundo de los Almudi.org - Ramiro Pelliterosímbolos, el dominio de la fantasía surrealista, una llamativa capacidad para observar el mundo como una vidriera de intensos y vivos colores. Todo eso se junta en la obra de Marc Chagall (1887-1985), pintor francés, de origen bielorruso, cuyo verdadero nombre era Moishe Shagal.

En el museo nacional de Niza que lleva su nombre, Chagall tiene una colección denominada “mensaje bíblico”. Uno de sus cuadros, de fondo azulado oscuro, representa el encuentro de Moisés con la zarza ardiente, en el monte Horeb. Allí le habla “El que es” para convocarle a su misión de pastor y liberador de su pueblo. Moisés, ataviado con una túnica blanca, está de rodillas, descalzo, adorando el fuego que sale de la zarza. De su cabeza brotan los haces de la luz que –según el libro del Éxodo– llenaba su rostro, por haber hablado con Dios.

Sobre la zarza, un ángel en el centro de un círculo coloreado de amarillo, rosa y rojo, corona la escena, como intermediario entre la llamada de Moisés, a la derecha, y la ejecución de su misión, del otro lado: Moisés de nuevo, con la faz de un amarillo resplandeciente, con un manto largo que representa –¡allí están todos ellos diminutamente constituyendo ese manto!– la multitud del Pueblo de Israel atravesando el Mar Rojo a la salida de Egipto, siguiendo a Moisés que camina hacia las tablas de la Ley.

Ramiro Pellitero
ReligionConfidencial.com
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El mejor negocio de los padres


Joe Quirant está casado y es padre de un hijo de 6 años y dos hijas de 3 y 4 años respectivamente. Es Licenciado en Filología Inglesa y desde hace once años trabaja como profesor de ESO y Bachillerato. Es uno de los impulsores de un postgrado online sobre matrimonio y educación familiar.

Hace cinco años me matriculé en la primera edición de este Postgrado online en Matrimonio y Educación Familiar (MEF). Trabajar, estudiar, y compatibilizarlo con las obligaciones familiares, supuso un esfuerzo considerable que sólo compensaba el atractivo de los temas. Casi sin darme cuenta, fui profundizando en el ámbito de la familia, hasta el punto de convertirlo en el eje del Proyecto de Investigación para obtener el doctorado.

Un postgrado en Matrimonio y Educación Familiar on line, suena a novedoso pero también parece sugerente, ¿cómo surgió esta idea y por qué te has metido en esta aventura?


Debido a la creciente demanda del MEF, se planteó la posibilidad de lanzar una edición en inglés (eMEF), paralela a la castellana, con la idea de llegar a un entorno cultural muy diverso. Esto supuso un enorme trabajo tanto para contactar con investigadores en lengua inglesa como para traducir algunos temas de la versión española, redactar las pruebas de evaluación, los objetivos, etc. Fue en este momento cuando se me brindó la ocasión de trabajar en este equipo, y posteriormente me incorporé como tutor de un grupo de alumnos.

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jueves, 11 de marzo de 2010

EL ENGAÑO DEL "BEBÉ MEDICAMENTO"


Los "embriones medicamento" no sirven para curar: tienen tal exceso de potencia vital que sus células son salvajemente descontroladas y en vez de curar producen tumores.
Ante las consultas recibidas reproduzco este artículo de Natalia López Moratalla, Catedrática de Bioquímica y Biología Molecular


Hay una Medicina moderna y actual que es verdadero arte médico; busca siempre que el enfermo venza la enfermedad y para ello le ayuda a potenciar los propios recursos, que no son pocos; cuando hace falta le extrae algo que está haciendo un daño incorregible. A veces tiene que aportarle un órgano, sangre, o incluso unas células de un donante al que no hace daño. Si el donante es un cadáver se asegura que está muerto y no rehuye el lógico control del órgano competente (el Centro Nacional de Transplantes), al tiempo que fomenta la donación libre, voluntaria y generosa. A la Medicina no le cabe el concepto de un "bebé medicamento".

Con los "bebé probeta" nació un sucedáneo de la Medicina: las Técnicas de Reproducción Humana Asistida. El arte médico renunció a curar la esterilidad, a diagnosticarla y poner remedio y por ello pasó a ser un arte técnico que sólo es capaz de sustituir a un hombre y una mujer en la transmisión de la vida. El éxito no consiste en curar sino en conseguir fecundar los gametos y ponerle a la madre al "bebé probeta" en el útero.

En sus inicios se planteó como una solución extrema y temporal, mientras no se sabía curar la esterilidad, que rápidamente se convirtió en un buen negocio. Surgen clínicas (fundamentalmente privadas) que ofrecen a matrimonios y parejas hacerles hijos y a precios razonables. Se empezó la campaña publicitaria apoyada en el dolor de los matrimonios sin hijos, y continuó sin un pudor que respete ese dolor, porque no se respeta ni potencia ni busca una investigación que les cure.

La competencia por el cliente mete de lleno la transmisión de la vida humana en la lógica de la producción: elección de condiciones (si es más fácil y cómodo, se hacen unos 10 ó 12 y se guardan congelados los que sobren por si acaso se necesitan más tarde), elección del número de hijos y del momento y de las condiciones de salud; y un control de calidad biológica que elimine a cualquier bebé que porte cualquier tipo de tara.

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miércoles, 10 de marzo de 2010

EMPAPARSE DE AMOR


Artículo de Sunsi Estil-les Farré sobre la familia

Con el verbo amar sucede como aquél que pretende hacer un hoyo. Nunca alcanzará el objetivo si no cava; y cuanto más cava, más profundo es el hoyo.

Pretenden hacernos creer que el hombre está solo y, como dice Mafalda, “algún zanahoria nos ha perdido los planos”. Cierto que el hombre está inquieto. Y busca. Pero no está solo. El argumento de su existencia tiene guionista: Dios. Los que colocan y retiran el decorado, la ambientación, la música... es la familia. Y en la familia se descarga, se filtra y se recompone todo aquello que nos daña.


REDEFINIR LA FAMILIA

En este artículo no descubro ningún secreto. Todo está dicho y escrito. No obstante, hay un hecho diferencial entre lo que podríamos decir y escribir antes y después de la estancia del Santo Padre en Valencia. El Papa ha redefinido la familia. Redefinir no es modificar los fundamentos; no es reinventar. Es ir arrancando las capas hasta llegar al corazón, a lo que le da sentido. Y de nuevo el telón de fondo es el AMOR.

“Cuando un niño nace, a través de la relación con sus padres empieza a formar parte de una tradición familiar, que tiene raíces aún más antiguas. Con el don de la vida recibe todo un patrimonio de experiencia. A este respecto, los padres tienen el derecho y el deber inalienable de transmitirlo a los hijos: educarlos en el descubrimiento de su identidad, iniciarlos en su vida social, en el ejercicio de su libertad moral y de su capacidad de amar a través de la experiencia de ser amados y, sobre todo, en el encuentro con Dios”.

El Papa insiste: “La familia es el ámbito privilegiado donde cada persona aprende a DAR Y RECIBIR AMOR”

LECCIÓN DE GRAMÁTICA


Hace un tiempo me prestaron Los siete hábitos de la gente altamente efectiva de Stephen Covey. Transcribo una cita “interesante”. Probablemente los sufridos profesores de lengua sonreirán recordando una pregunta clásica: “Profe: ¿y esto para qué sirve?”. Y respirarán aliviados al comprobar que sus esfuerzos sí sirven; en este caso para algo que se confunde con frecuencia: distinguir la acción del sentimiento; el verbo “amar” del sustantivo “amor”.

- A mi esposa y a mí ya no nos unen los antiguos sentimientos.

Supongo que ya no la amo y que ella no me ama a mí. ¿Qué puedo hacer?

-¿Ya no sienten nada el uno por el otro?- pregunté.

-Así es. Y tenemos tres hijos que realmente nos preocupan. ¿Usted qué sugiere?.

-Ámela.

-No me entiende. El amor ha desaparecido.

-Entonces ámela. Si el sentimiento ha desaparecido, ésa es una buena razón para amarla.

-Pero, ¿cómo amar cuando uno no ama?.

-Amar, querido amigo, es un verbo. El amor –el sentimiento- es el fruto de amar, el verbo. De modo que ámela. Sírvala. Sacrifíquese por ella. Escúchela. Comparta sus sentimientos. Apréciela. Apóyela. ¿Está dispuesto a hacerlo?.

Sunsi Estil-les Farré
ARVO
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martes, 9 de marzo de 2010

El don de Dios en una sociedad posreligiosa


Acertado análisis de Antonio Rubio sobre la sociedad actual, que trata de expulsar a Dios y se sumerge en el relativismo

“Si conocieras el don de Dios…” (Jn 4, 10). Cuando pensamos en este evangelio del encuentro entre Jesús y la samaritana, nos acude a la mente esta frase de Jesús, que parece dirigida a tantos que no conocen a Dios y no se han parado siquiera a pensar que lo necesitan.

La samaritana sabía de la llegada de un Mesías, pero lo entiende como algo difuso y lejano, que no afecta a su vida ni a sus intereses. Cuando encuentre a Cristo, será consciente de que Dios ha bajado a buscar al ser humano y que la suerte de nadie le es indiferente.

Mucha gente que vive a nuestro lado, en cambio, no espera nada de nadie, y menos todavía de Dios. La dignidad y los derechos del ser humano, que tanto se predican en el discurso político-social y pretende plasmarse en las leyes, se entienden como el triunfo del individuo soberano que no tiene que agradecer nada a nadie. ¿Cómo reconocer, dada esa mentalidad, que hay un Dios que tiene algo que ofrecernos? El don de Dios no es otro que el de sí mismo.

Expulsar a Dios, vivir como si no existiera, no es ser más libre. Es llenarse de dudas e incertidumbres que se pretenden acallar con una orgullosa autoafirmación. Sin Dios, no nos llenamos de seguridad si no que nos pasamos la vida dando la vuelta a opiniones discutibles. Tendremos que resignarnos a que las controversias sean resueltas por la fuerza o por los dictados de una mayoría coyuntural y muchas veces cambiante.

La expulsión de Dios es siempre el triunfo del relativismo. Sin Dios, nadie nos puede decir quiénes somos y qué estamos buscando. Posiblemente pensaremos que no hay nada que buscar y nos dejaremos llevar por la indiferencia o por la inacción.

Antonio R. Rubio Plo. Doctor en Derecho y Analista de Política Internacional
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lunes, 8 de marzo de 2010

Examen de conciencia sacerdotal



El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, ha elaborado una propuesta de examen de conciencia en el que repasa las 15 tentaciones más frecuentes del ministerio sacerdotal, que son decantación de la meditación sobre el palio que Benedicto XVI realizara al inicio de su pontificado, y en la que exponía que «el palio indica primeramente que Cristo nos lleva a todos nosotros. Pero al mismo tiempo nos invita a llevarnos unos a otros».

Desde esa perspectiva doble de “oveja” y “pastor”, el prelado propone reflexionar en dos bloques:

Tentaciones del sacerdote “oveja”


Monseñor Munilla señala las siguientes tentaciones: «Falsa seguridad»; sentirse «autodidactas»; «En casa de herrero, cuchillo de palo»; «rutina» y «falta de esperanza en nuestra propia santidad».

En este capítulo, el prelado subraya que «nuestra condición sacerdotal no nos preserva de la tentación del materialismo, del placer» y que los sacerdotes «tenemos una cierta tendencia a "autodirigirnos" y a "autoevaluarnos" como si fuésemos maestros de nosotros mismos».

Del mismo modo, monseñor Munilla pone de relieve que los presbíteros pueden «dar por supuesta, equivocadamente, la madurez de nuestra vida espiritual», que en ocasiones termina por «acostumbrarnos a lo sagrado, de no conmovernos ante la presencia real de Dios en la Eucaristía», y que «asumen el rol de "altavoces de Dios", dejando paradójicamente en segundo plano la llamada a la santidad que Dios nos dirige».

ReligionEnLibertad.com
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domingo, 7 de marzo de 2010

La vida gana terreno a la muerte


Artículo de Salvador Bernal sobre la pena de muerte

El pasado día 24 encendí el televisor cuando José Luis R. Zapatero decía unas palabras bellísimas sobre el derecho a la vida. Proteger al ser humano es exigencia fundamental de su dignidad, que alcanza hasta el último instante de su existencia. Nadie tiene derecho a disponer de la vida de nadie.

Se entendía bien, pues el presidente del gobierno hablaba en la sede de la ONU en Ginebra, capital diplomática de los derechos humanos, donde se inauguraba el IV Congreso Internacional contra la Pena de Muerte, promovido por la asociación francesa Ensemble contre la peine de mort (ECPM).

Una vez más, las palabras del jefe de gobierno parecían conseguir la cuadratura del círculo, pues ese día el Senado español acababa de aprobar una nueva ley del aborto, en la que el nasciturus deja de ser alguien, para ser algo, mero nasciturum o moriturum. El ordenamiento rompe una tradición jurídica que, a lo que se me alcanza, arranca al menos del Código de Hammurabi, promulgado el año 1760 a.C.

De todos modos, bienvenidas sean las palabras de Zapatero contra la pena de muerte, válidas también —habrá que recordarlas en su momento contra quienes intentan introducir el derecho a morir en nombre de una muerte digna. En el caso de la pena capital, alegra ver que el secretario general del PSOE va de la mano de la comunidad de san Egidio, gran instrumento cristiano de paz en el mundo, y no de los islamistas que cada vez abusan más de las ejecuciones en Irán e Irak, en Pakistán o Indonesia.

Ojalá la alianza de las civilizaciones contribuya a erradicar la pena de muerte en el mundo. Pues el abolicionismo occidental —como se recordará, es un requisito para ingresar en el Consejo de Europa, más amplio que la UE, se da de bruces con el “retencionismo” que se aplica sobre todo en Asia: China y especialmente países musulmanes.

La asamblea general de la ONU —si no recuerdo mal, a propuesta de Italia aprobó una resolución por la moratoria universal de la pena de muerte el 18 de diciembre de 2007. Actualmente, de los 197 Estados representados en Nueva York, 58 siguen aplicando la pena capital: son los “retencionistas”, frente a los mayoritarios “abolicionistas”, que han crecido de modo impresionante en las últimas décadas.

ALMUDI.ORG

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sábado, 6 de marzo de 2010

SI DIOS NO EXISTE, NO HAY VERDAD


Os presento una entrevista al filósofo Robert Spaemann publicada por Alfa y Omega


«Sólo la unicidad de Dios asegura al hombre la verdad, más allá de todo dogmatismo relativista», dice el filósofo Robert Spaemann. Mientras hoy día el predominio del cientificismo (¡no de la ciencia!) relega al olvido la pregunta sobre el Creador, el filósofo alemán refresca una sana apologética para afirmar que es racional creer en Dios. Docente emérito en la Universidad de Munich, Spaemann afronta, en esta entrevista publicada con el diario Avvenire, la cuestión de la relación entre fe y razón.

En el volumen La habladuría inmortal (Cantagalli), usted denuncia la actual atmósfera ateística. ¿En qué sentido?


Ludwing Wittgenstein escribió: «Una rueda, cuya rotación no pone en movimiento a ninguna otra, no pertenece a la máquina». Del mismo modo, para la mayoría de la gente, la fe en Dios se convierte en algo exento de consecuencias. La ciencia natural no permite la pregunta sobre Dios. Esto no significa que los científicos no sean creyentes en cuanto personas. No creyente es la visión del mundo que llamamos cientificismo, que reduce la realidad al estatuto de un objeto posible para la ciencia. Por ejemplo, la belleza de un cuadro, o la verdad de una afirmación matemática, son reducidas a estados cerebrales. La interioridad de la realidad no es nunca objeto de la ciencia.

¿Entonces, dónde está el error?

Es errónea la opinión según la cual se conocería la interioridad de un ser si se conoce el material correlativo de esta interioridad. Wittgenstein escribe que ésta es la gran ilusión moderna: creer que las ciencias nos explicarán el mundo. De hecho, las mismas leyes naturales necesitan ser explicadas; provocan siempre un estupor, como le ocurrió a Einstein. El éxito inaudito de las ciencias modernas y de la técnica ha llevado a la Humanidad a un estado como de embriaguez. Los progresos de las ciencias no permiten prestar la atención suficiente al Dador de todos los dones. Esta atención se entiende como si fuera un lujo que no podemos permitirnos.

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viernes, 5 de marzo de 2010

ENSANCHAR LA JUSTICIA


Articulo de Pablo Cabellos en El Levante sobre el mensaje del Papa para la Cuaresma

Como expresa el título, deseo escribir sobre una justicia más amplia de lo que suele entenderse al emplear esta palabra. Con la definición de Ulpiano, en el lenguaje común, justicia es dar a cada uno lo suyo —dare cuique suum.

Sin embargo, como ha escrito Benedicto XVI en su mensaje para la presente Cuaresma, esta clásica enunciación no aclara en que consista eso «suyo», que es necesario asegurar a cada uno. Ciertamente, se podría afirmar que son nuestros todos los contenidos en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, sencillamente porque somos humanos. También es verdad que cada persona debe recibir lo que legalmente le corresponda.

Pero, ¿se puede garantizar todo por ley? Evidentemente, no. Ni siquiera los Derechos Humanos están asegurados a todos, incluso en las sociedades democráticas, donde algunos muy elementales —la vida, por ejemplo— no son de posesión universal, bien porque una ley lo impide —en el caso citado, el aborto legal—, bien porque una determinada situación lo hace imposible. En este escenario se encuentra, con desgraciada actualidad, el derecho al trabajo.

Sin embargo, el Papa va más lejos al afirmar que lo más necesario para el hombre no se le puede garantizar por ley; gozar de una existencia plena requiere algo más íntimo: el hombre vive del amor que sólo Dios, que lo ha creado a su imagen y semejanza, puede comunicarle. El derecho del hombre a Dios es más necesario que el derecho al pan, con ser éste imprescindible y una obligación el proporcionarlo a todos.

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