lunes, 12 de julio de 2010

METÁFORA PARA UNA NACIÓN

          La selección española conquistó ayer el Campeonato del Mundo de fútbol al ganar en la final al equipo holandés. Se trata del mayor éxito en la historia del fútbol español, un título que, sumado a otros triunfos no menos relevantes, sitúa a España en la vanguardia de los grandes deportes mundiales, como baloncesto, tenis, ciclismo o motor. El resultado obtenido por el conjunto de Vicente del Bosque no ha sido fruto de la suerte en el cruce de eliminatorias, o de una circunstancia meramente coyuntural: arrancó con la Eurocopa de 2008, cuando Luis Aragonés armó un equipo sólido, con jugadores jóvenes e inigualables en sus demarcaciones, y ha culminado en el Mundial de Sudáfrica, doctorándose con Vicente del Bosque en la más importante competición deportiva, después de los Juegos Olímpicos. 

          Hace tiempo que se agotaron los adjetivos para calificar a un conjunto de deportistas que dan ejemplo por sus resultados, pero principalmente por sus virtudes como equipo. Se ha dicho que son solidarios entre ellos, amigos que confían unos en otros, profesionales que saben lo que tienen que hacer. Entonces su éxito se entiende mucho mejor. Este extraordinario factor humano ha sido dirigido con inteligencia y mano izquierda. La selección española lleva años acreditando que su buen juego responde a una buena planificación, a la elección de los mejores, a la subordinación del individualismo al bien general, al seguimiento de unos excelentes directores y al compromiso colectivo con unos objetivos que ayer, de forma espectacular, fueron coronados con el Mundial 2010.

          Durante estas semanas, las victorias de la selección española y la progresión de su juego desde la derrota ante Suiza han servido para establecer paralelismos entre la buena gestión del combinado nacional y el estado general de España. Es una reacción inevitable, porque, en un momento de crisis, la selección española regala unas horas de euforia y autoestima para los que no hay muchos motivos antes y después de cada partido. Sin embargo, y siendo legítimo preguntarse por qué España no funciona como la selección, por qué sus valores no son los del país en su conjunto, los de su clase política, incluso los de la sociedad, más valdría reconvertir tanto juicio comparativo con el Gobierno en un mensaje para los ciudadanos. Porque el mensaje de la solidaridad, del trabajo en equipo, de la sana ambición, de las ideas claras, incumbe principalmente a la sociedad española. La selección es una metáfora de lo que España puede llegar a ser, siempre que estemos dispuestos a aplicar los mismos criterios que han fundamentado los éxitos del combinado nacional. Sería bueno que el entusiasmo colectivo por la selección fuera un estímulo para la sociedad española ante las dificultades del momento e incluso un motivo para exigir que nuestro país se parezca y trabaje como ese grupo de jóvenes —incluidos los Gasol, Nadal, Pedrosa, Alonso, Contador...— que están obligando a todo el mundo, en sentido literal, a hablar de España con admiración.

          POR si fuera poco el efecto ejemplarizante, los éxitos de la selección han quitado el velo que tapaba el deseo de expresar algo tan elemental como el orgullo de ser españoles. Nada más erróneo que transformar este sentimiento en una suerte de nacionalismo español oponible a los nacionalismos periféricos. Pero tampoco sería razonable que este tiempo de exhibición de banderas y colores nacionales quedara clausurado a partir de mañana, como si realmente la roja y amarilla fuera la bandera de la selección y no de España. Se trataría de recuperar un patriotismo positivo y constructivo, que es imposible si los ciudadanos se avergüenzan de su bandera, como símbolo de la unión nacional y de su identidad española. Esta explosión cívica de españolidad debería ser bien entendida por la sociedad como un valor enriquecedor, en un momento en que España necesita bases firmes para una recuperación que no solo es económica. Y también debería ser interpretada correctamente por la clase política, a derecha e izquierda, como la exhibición de una España que si no da más la cara, es decir, si no se muestra más a menudo con esta alegría, esta autoestima y esta convicción, se debe a que no tiene los liderazgos que merece.

          Hemos tenido que esperar a un Mundial de fútbol para que se genere un estado de ánimo frente a la adversidad, un sentimiento de patriotismo integrador. Pues sí, ha tenido que ser la selección de fútbol la que enseñe a los españoles que, como Nación, no hay más límites que los que se imponga a sí misma.

ABC

domingo, 11 de julio de 2010

EL VUELO DEL ÁGUILA

          Valiosas reflexiones de Jose Luis Restán sobre el Papa         

          Siempre recordaré el comentario de un viejo amigo, todo menos conservador, que a mediados de los 90 me decía que "Ratzinger vuela como un águila, mientras sus críticos parecen ratones". Y eran los años duros en que el prefecto de la Doctrina de la Fe se batía el cobre con los rescoldos de una teología secularizada que gozaba del aplauso de la gran prensa. Podríamos decir con el Esclesiastés que no hay nada nuevo bajo el sol. Pero sí lo hay. O al menos, ahora lo vemos mejor.

Benedicto XVI
          La primera mitad del 2010 podría verse como un auténtico potro de tortura para Benedicto XVI, pero él lo ha vivido como una oportunidad de enseñar de nuevo qué es el cristianismo, una ocasión para volver a la fuente de la fe y para regenerar al pueblo cristiano. No ha habido tregua para el Papa: la histórica carta a los católicos de Irlanda, los viajes a Malta, Portugal y Chipre, los conmovedores encuentros con las víctimas de abusos sexuales, la impresionante guía del pueblo reunido en la Plaza de San Pedro el 16 de mayo, su planteamiento novedoso sobre el diálogo y la misión, la inolvidable clausura del Año Sacerdotal, los nombramientos en la Curia romana... Todo ello en medio de un chaparrón de fango lanzado desde las más poderosas tribunas del poder mundano, un chaparrón que en muchos casos le buscaba precisamente a él, a Benedicto, ese Papa extraña mezcla de inteligencia y mansedumbre, de pasión y serenidad, ese hombre que ama la tradición viva tanto como para no temer las preguntas inquietantes de los modernos. 

          Todavía esta semana el New York Times lanzaba su enésima andanada, su ideología desaforada y llena de engañosas construcciones y zafias mentiras contra el hombre que no se defiende en Roma, contra este Pedro del siglo XXI al que no hacen temblar las persecuciones, pero que llora por la traición de sus hijos. Y no sólo por el horrendo pecado de los abusos (frente al que ha lanzado una formidable operación de limpieza y transparencia) sino por el daño inmenso de una fe contaminada, deformada y vaciada. Todavía esta semana un mezquino imitador de la gran pompa neoyorkina, nuestro rancio El País, lanzaba un editorial-píldora condensado de mentiras descabelladas sin inmutarse. Es cierto que Pedro es ya poco más que basura para cierta prensa, pero al menos esperábamos cierta altura profesional de las grandes cabeceras del mundo laico. Ingenua esperanza. 

COPE
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sábado, 10 de julio de 2010

JÓVENES ABURRIDOS


          Si les pasáramos a Woody Allen y a Almodóvar datos sobre el fenómeno social del aburrimiento juvenil reaccionarían con provocación haciéndonos unas de sus compulsivas películas. Aproximadamente desde hace dos décadas ha aumentado de modo preocupante el número de jóvenes que padecen de aburrimiento, perturbación considerada como una de las Almudi.org - Aburridosmás espantosas por las que un joven puede atravesar justo en el momento de su vida en el que su corazón y su cabeza circulan a más velocidad que el acelerador de partículas suizo. 

          Es un hecho constatable por numerosas familias y otras instituciones que una parte no pequeña de nuestros jóvenes postmodernos se aburren y huyen como locos de ese estado que lo reconocen como una desesperación encubierta indeseable. Aburrirse es inaguantable y más en un joven que naturalmente demanda divertirse de modo intenso y constante. 

          Además, estudios psicológicos y sociológicos advierten con fiabilidad alta que un joven aburrido, con respecto a uno no aburrido, se expone con mayor riesgo a desembocar en conductas adictivas nocivas como el consumo de alcohol y estupefacientes, y/o en otras adicciones menos confesadas como el sexo, el juego, el shopping compulsivo, adicciones de internautas (chats, twenti, juegos en red, etc.) Desgraciadamente algunos jóvenes que intentan erróneamente escapar de su tedio a través de estos canales están generando serios problemas familiares y sociales. 

          Si en una sociedad el conjunto de sus jóvenes se aburre es porque les aburre la misma sociedad que los acoge y agita. Algo grave pasa en esa sociedad, y huele a fracaso institucional porque no se ha sabido presentar de modo atractivo e inteligente una oferta que dé respuesta a las apasionantes inquietudes que afloran en esta etapa crucial de la vida, y que requieren encauzamientos bien estudiados. 

          Si se multiplica el número de jóvenes aburridos o quemados vitalmente que es lo mismo, urge investigar y elaborar un análisis crítico que vaya a las causas de este problema social. Numerosos estudios diagnósticos y de sintomatología hablan de causa-efecto: los jóvenes cuando se aburren buscan más botellas y se emborrachan, se drogan más, consumen y navegan más,... huyen a espacios artificiales, psicodélicos y digitales donde combaten el aburrimiento a través de un hiperentretenimiento que les descontrola y les narcotiza la atención. 


Emilio García Sánchez.
Profesor de Pensamiento Social
Universidad CEU Cardenal Herrera
Departamento de Ciencias Políticas, Ética y Sociología
ARVO / ALMUDÍ / LEER MÁS

viernes, 9 de julio de 2010

SALVARLOS UNO A UNO

          Después de la aprobación de la ley del aborto son necesarias reflexiones lúcidas, como la de Monseñor Munilla: 
        
¿Cómo es posible que hagamos una valoración tan laudatoria de la adopción de niños extranjeros entre nosotros, mientras que aquí desestimamos como absurda la alternativa de la entrega en adopción del niño?

           Una vez más, la sinrazón se ha impuesto. El 5 de julio de 2010 pasará a la posteridad como un día negro en la historia de los derechos humanos. La nueva Ley de “Salud Sexual y Reproductiva” (¡ironías del lenguaje!) da un marco legal al aborto libre, que de hecho ya se practicaba abiertamente en España, bajo un generalizado fraude de ley, conocido y consentido por casi todos. Legalmente, el aborto ha pasado de estar despenalizado en tres supuestos, a ser reconocido como un derecho. No cabe duda de que los empresarios de las clínicas abortistas pueden dormir ya mucho más tranquilos.

           ¿Y ahora qué? ¿Vamos a quedarnos de brazos cruzados a la espera de los recursos judiciales? ¿Acaso la “causa de la vida” se reduce a la batalla legal? ¡Ciertamente no!... Como dice el refrán, “más vale encender una vela que maldecir las tinieblas”. En estos días he recordado una famosa frase de la Madre Teresa de Calcuta, pronunciada cuando el aborto se liberalizaba en Occidente, en medio de fuertes polémicas: “No los matéis, dádmelos a mí. ¡Yo sí los quiero!”. Tampoco puedo olvidar que en cierta ocasión un periodista le preguntaba a la Madre Teresa cuál había sido su estrategia para salvar a tantos niños y desahuciados de la vida. Su respuesta no dejaba lugar a equívocos: “¡Uno a uno!”

           Pues bien, ha llegado el momento del “uno a uno”… La mayoría de las asociaciones provida han orientado su acción en los últimos años en esta línea. En muchos lugares –también en San Sebastián- ya vienen trabajando con gran éxito grupos de “rescate”, bajo la coordinación de la fundación “RedMadre”. Decenas de miles de vidas humanas han sido salvadas “in extremis”, cuando tenían ya puesta la “cita” en el abortorio. Su método consiste en dar a la mujer embarazada soluciones alternativas al sacrificio de la vida de su hijo: acompañamiento personal, ayuda económica, pisos de acogida, asistencia médica y jurídica, etc. (Me permito dar el teléfono de contacto que coordina todos estos grupos en España: 902-188.988). ¡Es hora de arrimar el hombro!

ANÁLISIS DIGITAL
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jueves, 8 de julio de 2010

Ginecólogos

           Europa Press recogía este lunes, con ocasión de la nueva ley del aborto, unas denuncias de “Ginecólogos por el Derecho a Vivir”. Antes de seguir subrayar que lo que diga éste colectivo merece toda nuestra atención de modo especial ya que nadie dudará de que son “interlocutor válido” para hablar de éste tema: son médicos, con especialidad ginecológica y además, con finalidad –que tienen en principio todos los médicos, salvo los asesinos, que los hay- de salvar vidas, de hacer lo que sea para que se pueda ejercer el derecho implícito a vivir aunque no medie palabra alguna, como es el caso de los no nacidos.

           ¿Y qué han denunciado? Pues que no se está cumpliendo con la ley a la hora de informar a las mujeres de todas las alternativas y ayudas existentes para la maternidad del modo que dice la ley, esto es, entregar “en un sobre cerrado” “en cualquier centro sanitario público o bien en los centros acreditados para la interrupción voluntaria del embarazo”, información sanitaria y social con sus derechos y ayudas por si prefiere continuar con la gestación. Esto, dice “Ginecólogos por el Derecho a Vivir”, no se cumple.

           Denuncia éste organismo que quiere salvar vidas muchas cosas más, pero destaco el caso de uno de los establecimientos abortistas situados en Madrid, donde la entrega del sobre se realiza al tiempo que se les toma cita para tres días después, dando por sentado que la información contenida conduce a quien la recibe a pedir un aborto. Y añade la información que a la mujer se le indicó que “si estás muy interesada y te corre prisa te lo podemos hacer todo en el mismo día porque me parece que hasta octubre podemos aplicar la ley antigua. Sería vernos y en una hora y media se ha acabado todo”.

           Con esto queda aún más claro que estas clínicas-antros están buscando ante todo el enriquecimiento humano a base de humanos: porque seres humanos son esos seres con los que en “una hora y media se ha acabado todo”.
Evaristo de Vicente
Intereconomía

miércoles, 7 de julio de 2010

Estrasburgo no debe deconstruir derechos humanos básicos


          En España se sigue hablando de la sentencia que el Tribunal europeo de derechos humanos dictó contra Italia el 3 de noviembre de 2009 sobre la presencia de crucifijos en escuelas públicas. Parece formar parte del argumentario del fundamentalismo laicista, que dedica últimamenteAlmidi.org - Salvador Bernal mucho espacio a la libertad religiosa. Se olvida que fue una decisión en primera instancia. En la Cámara de apelación de ese Tribunal del Consejo de Europa terminó la vista del recurso el pasado 30 de junio. En el debate se han producido intervenciones de máximo interés para la comprensión del problema.

          Recuerdo a un sacerdote español que vivía en Estocolmo y decidió solicitar la nacionalidad sueca, después de años de residencia. La concesión llevaba consigo, ipso iure, la inscripción en la Iglesia luterana oficial. Tuvo que incoar luego un procedimiento administrativo para modificar los datos registrales. Hoy quizá no habría sucedido, porque Suecia dejó de ser Estado confesional al comienzo de 2000. 

           Pero lo siguen siendo otros países europeos, como Dinamarca, donde se mantiene ese tipo de registro civil que incluye la inscripción en la confesión oficial. Salvo error por mi parte, el caso ha llegado a Estrasburgo. Otros asuntos proceden de Grecia, también confesional, donde hasta el año 2000 era obligatoria la casilla de la religión en los carnets de identidad. 

          Estos ejemplos muestran la complejidad del problema. Ciertamente, hay tradiciones históricas que deben reformarse para ampliar las libertades ciudadanas. Pero otras son perfectamente compatibles y, desde luego, sería un contrasentido invocar la libertad religiosa para negarla, como afirmaba en Estrasburgo el representante italiano. Nicola Lettieri señaló que no era casual que la "contestación política" a las tesis de la sentencia recurrida viniera en gran parte de países que sufrieron duramente el ateísmo de Estado, y están sin cerrar las heridas causadas por la persecución oficial contra la libertad de cultos. Lettieri insistió en que "los principios invocados en el debate se introdujeron en la Convención europea de derechos humanos justamente para defender a los ciudadanos de esas naciones".

SALVADOR BERNAL
ReligionConfidencial.com / Almudí
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LA PEOR LEY POSIBLE

          La premisa inmoral de negarle humanidad al feto contamina toda la construcción del discurso proabortista y explica la falta de escrúpulos del Gobierno socialista

           LA ley que implanta en España el aborto libre entró anteayer en vigor, a la espera de que el Tribunal Constitucional decida si la suspende cautelarmente, como ha pedido el PP en su recurso y como aconseja el sentido común. Las cuestiones jurídicas están, por tanto, planteadas en la sede que corresponde -al margen de la decisión de varias comunidades gobernadas por el PP de obstaculizar la aplicación de una norma que consagra y legitima el asesinato-, porque el aborto libre es, ante todo, una vulneración del derecho constitucional a la vida. Pero sea cual sea la resolución que dicte el TC, esta ley representa un punto de inflexión para la sociedad, en un sentido regresivo y empobrecedor de sus valores. 

          Todos los análisis morales y éticos sobre esta ley, sean a favor o en contra, no deben confundir sobre cuál es el problema de fondo: la banalización de la muerte de un ser humano. Cuando la ministra de Igualdad dijo que no hay base científica para considerar humano a un feto de catorce semanas, asumió el coste de pasar a la historia de la necedad con tal de lanzar el mensaje clave de esta ley, que es la deshumanización del feto. A partir de esta premisa, la eliminación de una «cosa» no humana no debe tener mayor reproche legal ni moral. Sin embargo, la base científica y la simple experiencia cotidiana demuestran que lo que una mujer concibe sólo puede ser un ser humano. La premisa inmoral de negarle humanidad al feto contamina toda la construcción del discurso proabortista, pero explica la falta de escrúpulos con los que este Gobierno se vanagloria de introducir en la sociedad la muerte legal de decenas de miles de seres humanos. Incluso la ministra Aído ha dado un paso más al defender el aborto como un método de planificación familiar para «evitar embarazos no deseados», cuando lo cierto es que el aborto no evita embarazos, sino que los elimina, y que todos los expertos desaconsejan emplear el aborto como método contraconcepctivo.

           Esta nueva ley persevera también en la discriminación legal injusta de los enfermos, legitimando la muerte del feto de mala salud, supuesto con innegable sesgo depurador de la raza. Es, en definitiva, una ley de mala intención, que busca el debilitamiento de valores esenciales en toda sociedad, cuales son la vida y la maternidad, y que convierte al Estado en un promotor de abortos, en vez de dar prioridad a la conservación de la vida humana y a una solución positiva de los conflictos que provocan los embarazos no deseados, que es lo que cabe esperar de una sociedad que presume de moderna, asistencial y solidaria.

ABC

martes, 6 de julio de 2010

Carta del Prelado del Opus Dei (julio 2010)

          Hacer del trabajo una oración a Dios: este es el mensaje principal que la formación que ofrece el Opus Dei recuerda a tantos cristianos.


          Recuerda el Prelado en su carta la fecha reciente, el pasado 26 de Junio, en que Dios llamó a nuestro Padre [San Josemaría] a gozar para siempre de su presencia en el Cielo y cómo, al igual que en aniversarios anteriores, ha sido innumerable el número de personas que han acudido a las Misas en su honor y que en todas partes se ha levantado hasta el Señor una intensa acción de gracias por haber concedido al mundo y a la Iglesia un pastor como nuestro santo Fundador, que es Almudi.org - Mons. Javier Echevarría, Prelado del Opus Deimodelo de conducta cristiana y valioso intercesor en todas nuestras necesidades espirituales y materiales.
 
          Una ocasión, afirma, para considerar a fondo el mensaje que San Josemaría, por voluntad divina, difundió entre las mujeres y los hombres: que, con la ayuda de la gracia, podemos y debemos alcanzar la santidad -es decir, la perfección de la caridad, la unión plena con Dios- a través de la realización fiel y acabada del trabajo profesional y en medio de las demás circunstancias ordinarias de la vida, e invita a profundizar en lo que constituye el núcleo de esta enseñanza: la necesidad de esforzarse por convertir el trabajo -cualquier trabajo, manual o intelectual- en verdadera oración.

          Recuerda cómo Juan Pablo II, en la carta apostólica, invitando a la santidad, que escribió al comienzo del nuevo milenio, se expresaba de esta manera: «Este ideal de perfección no ha de ser malentendido, como si implicase una especie de vida extraordinaria, practicable sólo por algunos "genios" de la santidad. Los caminos de la santidad son múltiples y adecuados a la vocación de cada uno (...). Es el momento de proponer de nuevo a todos con convicción este "alto grado" de la vida cristiana ordinaria. La vida entera de la comunidad eclesial y de las familias cristianas debe ir en esta dirección»

          San Josemaría reiteró constantemente esta doctrina, afirmando que la contemplación no es cosa de privilegiados y afirma que la piedad auténtica impulsa a referir todo al Señor: el trabajo y el descanso, las alegrías y las penas, los éxitos y los fracasos, el sueño y la vigilia. Como escribía don Álvaro en 1984, «entre las ocupaciones temporales y la vida espiritual, entre el trabajo y la oración no puede haber sólo un "armisticio", más o menos conseguido; debe existir una unión plena, una fusión que no deja residuos. El trabajo alimenta la oración y la oración empapa de sí el trabajo».
 
          Comentando su próximo viaje a Ecuador, Perú y Brasil, para estar con mis hijas y con mis hijos, y alentar su labor apostólica, pide a todos que, como siempre, me acompañéis en este viaje con vuestra oración, con el ofrecimiento de vuestro trabajo (...).

          Para concluir su carta, Mons. Echevarría recuerda que este mes se cumple el 75º aniversario de cuando el queridísimo don Álvaro respondió al Señor: ¡aquí estoy! A su intercesión confío vuestra fidelidad y la mía, para que sea diariamente enteriza, y para que me sostengáis en mis intenciones.

ALMUDÍ

lunes, 5 de julio de 2010

CÓMO PARAR EL ABORTO

          De Prada explica acertadamente en este artículo que el aborto sólo podrá detenerse si se logra una verdadera «metanoia», un cambio o conversión social.

          ENTRA hoy en vigor la ley cínicamente llamada de «salud reproductiva y sexual», que conculca el derecho a la vida, sometiéndolo a la decisión discrecional de la madre, que podrá «desembarazarse» de la criatura que se gesta en sus entrañas como quien se extirpa una verruga. No creo probable que la nueva ley favorezca la comisión de más abortos quirúrgicos; entre otras razones, porque la nueva ley ya se preocupa de promover el aborto químico, que es menos truculento y engorroso, imponiendo a los farmacéuticos la obligación de expedir la llamada «píldora del día después» como si de una aspirina se tratase. Pues lo que la nueva ley pretende es, ante todo, «simplificar» la decisión moral que todo aborto conlleva, convirtiendo la comisión de un crimen en algo irrelevante y aséptico (en esto consiste la «banalidad del mal») y propiciando de este modo lo que C. S. Lewis llamaba «la abolición del hombre»; esto es, la creación de una sociedad sin capacidad de discernimiento moral, una sociedad «automática» que evita enjuiciar éticamente sus acciones, engolosinada por la consecución del interés propio.
          Cifrar en el Tribunal Constitucional la esperanza de que esta ley inicua sea desautorizada es tan ilusorio como reclamar peras al olmo; pues a nadie se le escapa que dicho Tribunal forma parte de la misma «organización» que ha encumbrado el aborto a la categoría de derecho: una «organización» que proclama que la ley es «expresión de la voluntad popular», sin sometimiento a ningún razonamiento previo sobre lo que es justo e injusto; y así, liberada de ese razonamiento previo, la «voluntad popular» se convierte, inevitablemente, en una pura satisfacción del interés propio, que cuando se hace «mayoritario» adopta la fórmula de leyes positivas que el Tribunal Constitucional, en una labor típicamente «ancilar» o lacayuna, se limita a «encajar» en el barrizal positivista. 
          Se suele esgrimir que el Tribunal Constitucional, allá por 1985, dictaminó que la protección del nasciturusimponía al Estado la obligación de «establecer un sistema legal para la defensa de la vida que suponga una protección efectiva de la misma». Pero se olvida que ese mismo Tribunal, en su sentencia 116/1999, de 17 de junio, afirmó que «los no nacidos no pueden considerarse en nuestro ordenamiento constitucional como titulares del derecho fundamental de la vida». O sea, donde dije «digo» digo «Diego». Que ésta, al fin, es la misión asignada al mencionado Tribunal: una misión, en verdad, depauperada y sórdida, como la del sicario a quien le toca «justificar» los crímenes de su amo; para lo cual no vacila en seguir al dedillo la doctrina establecida por Groucho Marx: «Estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros».
          El aborto sólo podrá detenerse si se logra una verdadera «metanoia», un cambio o conversión social; y ese cambio no lo «producirán» las leyes, ni mucho menos el teatrillo de marionetas de los togados. Con el aborto entronizado como derecho sólo acabará el testimonio contagioso de las personas que acojan amorosamente la vida, que prediquen con el ejemplo teniendo hijos y mostrando a sus contemporáneos el inmenso bien que esos hijos traen al mundo; provocando, en fin, entre sus contemporáneos envidia (sana envidia) de ese bien que a ellos les falta. Esto mismo fue lo que hizo un patricio llamado Filemón, hace veinte siglos, acogiendo como un hermano a su esclavo Onésimo, en una sociedad que había encumbrado la esclavitud a la categoría de derecho: sembrar la semilla de una conversión social.
JUAN MANUEL DE PRADA
 ABC

La embestida del pensamiento único

           Me produce una gran pesar el hecho de ser testigo, una y otra vez, de los comentarios humillantes y miradas de desaprobación que sufren, una y otra vez, mis amigas embarazadas de su cuarto o sexto hijo. Hace no demasiados años, el hecho de que una nueva vida comenzara a gestarse, era percibido como un motivo de esperanza, como un acontecimiento que engrandecía a la propia mujer, como un bien para la sociedad en su conjunto.

           Sin embargo, de un tiempo a esta parte, da la sensación de que nos hayamos sumergido en una mentalidad profundamente antinatalista, que nos encorseta hasta el extremo de tener que pedir permiso, no se sabe muy bien a quién, o tener que pedir perdón, no se sabe muy bien por qué, si alguien se desvía de modelo de familia preestablecido, no se sabe muy bien por quién.

           Al mismo tiempo, parece como si, en los últimos años, nos hubiese invadido una mentalidad terriblemente materialista, en función de la cual, para que un niño crezca feliz, es imprescindible que un aluvión de no sé cuántos cachivaches invada por doquier nuestras modernas viviendas de uno o dos dormitorios.

           Es como si ambas formas de pensar confluyeran, finalmente, en una mentalidad asombrosamente hedonista, que presenta la vida de las personas como una travesía entreverada de letreros luminosos que, a modo de indicadores huérfanos de ideales, van marcando las pautas de una vida ilusoria, que nada tiene que ver con la realidad de nuestra existencia, letreros que nos deslumbran con sus mensajes falaces: "prohibido complicarse la vida", "prohibido sufrir", "prohibido renunciar". "Lo más triste es que esta mentalidad parece haber calado profundamente a nuestro alrededor.

Susana Álvarez Sánchez
Licenciada en Derecho 

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domingo, 4 de julio de 2010

Homilía del Prelado del Opus Dei el 26 de junio 2010


          Se cumplen hoy treinta y cinco años del dies natalis de San Josemaría Escrivá. Al celebrar la fiesta litúrgica, llenos de alegría y agradecimiento a Dios, resulta de particular utilidad para todos nosotros el pasaje del Génesis de la primera lectura. Después de haber terminado la Almudi.org - Mons. Javier Echevarría, Prelado del Opus Deiobra de la creación, dice la Sagrada Escritura, Dios tomó al hombre, hecho a su imagen y semejanza, y lo puso en el jardín de Edén, para que lo cultivara y lo cuidara (Gen 2, 15), ut operaretur!
          Me vienen a la memoria las palabras del Siervo de Dios Juan Pablo II, cuando el 6 de octubre de 2002, en la homilía de la Misa de la canonización del Fundador del Opus Dei, recordando sus enseñanzas, afirmaba que «los creyentes, actuando en las diversas realidades de este mundo, contribuyen a realizar este proyecto divino universal. El trabajo y cualquier otra actividad, llevada a cabo con la ayuda de la gracia, se convierten en medios de santificación cotidiana» (Juan Pablo II, Homilía en la Canonización de San Josemaría, 6-X-2002).
          Demos gracias al Señor porque este mensaje es ya un hecho, no sólo en la teología sino, sobre todo, en la vida de muchas personas. Desgraciadamente, sin embargo, en tantas otras, todavía está presente sólo a nivel teórico, sin consecuencias prácticas en la vida cotidiana. Precisamente por esto quiero referirme hoy a algunos aspectos fundamentales de las enseñanzas de San Josemaría que pueden ayudarnos a llevar a cabo su mensaje. Pidamos ayuda a Dios, con las palabras de la oración colecta: Oh Dios, que has suscitado en la Iglesia a san Josemaría, sacerdote, para proclamar la vocación universal a la santidad y al apostolado, concédenos, por su intercesión y su ejemplo, que en el ejercicio del trabajo ordinario nos configuremos a tu Hijo Jesucristo y sirvamos con ardiente amor a la obra de la Redención (Misa de San Josemaría, Colecta).
es.JosemariaEscriva.info
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sábado, 3 de julio de 2010

«FAMILIA, SÉ LO QUE ERES»

           Tomás Melendo bucea en la esencia humana y nos sumerge en las profundidades de la vida familiar para mirar, con ojos nuevos, una verdad por desgracia manoseada y desvalorada: el amor es el núcleo de donde emana el tejido familiar y social. La solución a las crudas realidades sociales que vivimos depende de cómo cada quien, desde la vida familiar, desarrolle su personalidad con este ingrediente.
Por Tomás Melendo Granados
Arvo Net


           Jugando un poco con las palabras y los conceptos, diría que el objetivo de estas líneas es orientar a los orientadores —sean profesionales o simples ejecutores de este papel en la familia—, para que ellos, a su vez, orienten a quienes les piden ayuda o, simplemente, para mejorar el tono y la calidad de la vida en su hogar.
 
           Es preciso definir el núcleo de la existencia familiar, pues es el punto en el que habremos de incidir para elevar el nivel y la eficacia de las actividades de cualquier familia que aspire a ser lo que por esencia le corresponde.
 
          En principio, determinar la sustancia y el objetivo de la institución familiar no parece complejo. Juan Pablo II los ha señalado con insistencia y claridad: «En una perspectiva que además llega a las raíces mismas de la realidad, hay que decir que la esencia y el cometido de la familia son definidos en última instancia por el amor. Por esto la familia recibe la misión de custodiar, revelar y comunicar el amor».
 
           El amor, por tanto, define y fundamenta la institución familiar; y el amor en su acepción más noble: de amistad o benevolencia. Pero, ¿entre quiénes?
 
EL NÚCLEO PRIMORDIAL
 
Primero los padres
 
           Es frecuente que los padres no sientan la necesidad de formarse mejor hasta que alguno de los hijos plantea dificultades que los superan. Acuden entonces al centro educativo para hablar con el preceptor o se inscriben en un curso de orientación familiar. El «problema», por decirlo con dramatismo, es el hijo.
 
          Aquí, los cónyuges deben comprender que toda su actividad paterna resultará inútil hasta que, en el seno de la familia, no dirijan su mirada e influjo renovador hacia ellos mismos: son los padres quienes deben cambiar en primer término para provocar un perfeccionamiento en sus hijos.
 
         Cualquier progreso en la vida familiar es fruto de una modificación en la vida de los cónyuges, que se implican más, y más decididamente, en el seno del propio hogar. Sin ese radical compromiso, todo resulta inútil.
 
         La familia es insustituible para la maduración y existencia de la persona en cada uno de sus niveles de desarrollo: desde la indigencia absoluta del recién concebido, pasando por la inseguridad y las dudas del niño o el adolescente, hasta la aparente firmeza autónoma del adulto, la plenitud del hombre y la mujer, y la fecunda pero frágil riqueza del anciano. 
ARVO
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viernes, 2 de julio de 2010

Benedicto XVI: Santo Tomás, defensor de la razón humana, 16. 6.10

No hay 
imagenHoy quisiera continuar la presentación de santo Tomás de Aquino, un teólogo de tal valor que el estudio de su pensamiento fue explícitamente recomendado por el Concilio Vaticano II en dos documentos, el decreto Optatam totius, sobre la formación al sacerdocio, y la declaración Gravissimum educationis, que trata sobre la educación cristiana. Por lo demás, ya en 1880 el Papa León XIII, gran estimador suyo y promotor de estudios tomistas, quiso declarar a santo Tomás Patrón de las escuelas y de las universidades católicas.
          El motivo principal de este aprecio reside no solo en el contenido de su enseñanza, sino también en el método adoptado por él, sobre todo la nueva síntesis y distinción entre filosofía y teología. Los Padres de la Iglesia se encontraban enfrentados con diversas filosofías de tipo platónico, en las que se presentaba una visión completa del mundo y de la vida, incluyendo la cuestión de Dios y de la religión. En la confrontación con estas ideologías, ellos mismos habían elaborado una visión completa de la realidad, partiendo de la fe y usando elementos del platonismo, para responder a las cuestiones esenciales de los hombres. Esta visión, basada en la revelación bíblica y elaborada con un platonismo corregido a la luz de la fe, ellos la llamaban “nuestra filosofía”. La palabra "filosofía" no era por tanto expresión de un sistema puramente racional y, como tal, distinto de la fe, sino que indicaba una visión completa de la realidad, construida a la luz de la fe, pero hecha y pensada por la razón; una visión que, ciertamente, iba más allá de las capacidades propias de la razón, pero que, como tal, era también satisfactoria para ella. 

          Para santo Tomás el encuentro con la filosofía pre-cristiana de Aristóteles (muerto hacia el 322 a.C.) abría una perspectiva nueva. La filosofía aristotélica era, obviamente, una filosofía elaborada sin conocimiento del Antiguo y del Nuevo Testamento, una explicación del mundo sin revelación, por la sola razón. Y esta racionalidad consiguiente era convincente. Así la vieja forma de "nuestra filosofía" de los Padres ya no funcionaba. La relación entre filosofía y teología, entre fe y razón, había que volver a pensarla. Existía una "filosofía" completa y convincente en sí misma, una racionalidad que precedía a la fe, y luego la "teología", un pensar con la fe y en la fe. La cuestión urgente era esta: el mundo de la racionalidad, la filosofía pensada sin Cristo, y el mundo de la fe, ¿son compatibles? ¿O se excluyen? No faltaban elementos que afirmaban la incompatibilidad entre los dos mundos, pero santo Tomás estaba firmemente convencido de su compatibilidad – es más, que la filosofía elaborada sin conocimiento de Cristo casi esperaba la luz de Jesús para ser completa. Esta fue la gran “sorpresa” de santo Tomás, que determinó su camino de pensador. 

          Mostrar esta independencia entre filosofía y teología y, al mismo tiempo, su recíproca racionalidad, fue la misión histórica del gran maestro. Y así se entiende que, en el siglo XIX siglo, cuando se declaraba fuertemente la incompatibilidad entre razón moderna y fe, el papa León XIII indicara a santo Tomás como guía en el diálogo entre una y otra. En su trabajo teológico, santo Tomás supone y concreta esta racionalidad. La fe consolida, integra e ilumina el patrimonio de verdad que la razón humana adquiere. La confianza que santo Tomás otorga a estos dos instrumentos del conocimiento – la fe y la razón – puede ser reconducida a la convicción de que ambas proceden de una única fuente de verdad, el Logos divino, que opera tanto en el ámbito de la creación como en el de la redención. 

CCTMADRID
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jueves, 1 de julio de 2010

COMUNICABILIDAD DE LA VERDAD

           Antonio Orozco reproduce esta interesante conversación con el profesor Cardona (+1993)
 
Conversación con Carlos Cardona
 
          La Verdad no es mero asunto de circuitos y engranajes mentales. Es asunto del hombre entero y singular. La Verdad silenciosa -la que no se "usa"- se impone serena, fuerte, afectuosa.
 
          Carlos Cardona, filósofo atípico, concebía la filosofía, en la estela de la mejor tradición occidental, como sabiduría, a la vez teorética y práctica alojada y ejercida en un contexto de exquisita amistad. Como ha dicho Tomás Melendo, su singularidad no nacía de un epidérmico deseo de diferenciarse ni, menos todavía, de una presunta conciencia de personal superioridad. Muy al contrario, se encontraba determinada por lo que con humilde pero férrea convicción consideraba la mejor y casi única posibilidad de servir con eficacia, justo como filósofo, a una humanidad desorientada… a causa precisamente de sus carencias metafísicas. Surgía, por expresarlo con pocas palabras, de su muy enraizada hombría de bien, que no le permitía ceder, en aras de un presumible pero efímero éxito, a las solicitaciones o a los reclamos del ambiente, poniendo para ello en sordina exigencias menos vistosas pero que en conciencia sentía como ineludibles
 
          Carlos Cardona (1930-1993), autor, entre otros libros, de Metafísica de la opción intelectual, Metafísica del bien común, Metafísica del bien y del mal, Ética del quehacer educativo y Olvido y memoria del ser, fue uno de mis primeros profesores de filosofía y tuve ocasión de mantener con el profesor y amigo múltiples conversaciones. Hace muchos años pergeñamos la modesta publicación de una «entrevista» sobre algunos puntos ya tratados en su Ética del quehacer educativo. Se da la circunstancia que hoy un buen amigo me ha pedido el texto y aprovecho la ocasión para publicarlo en Arvo.net. Hay que entenderla como simples «flashes» de su pensamiento, que sin duda pueden activar la reflexión.
 
CONVERSACION CON CARLOS CARDONA
 
         AO.- Quienes hemos tomado el estudio y la comunicación de la verdad como lo que constituye el sentido último de nuestra existencia en el mundo, tenemos la impresión a veces de que actualmente se ama poco la verdad, que interesa poco, o a pocos. Quizá haya tenido usted esa misma impresión.
 
         CC.- Yo más bien diría que a todo el mundo interesa la verdad, que le digan la verdad. San Agustín, en sus Confesiones, dice que trató a muchos hombres que querían engañar, pero a ninguno que quisiera ser engañado. Aman la verdad explica porque no quieren ser engañados, y, por cierto, no la amarían si no tuvieran ninguna noción de ella en la memoria. Y los que aman más algo distinto a la verdad, quisieran que aquello que aman fuera la verdad; y como no quisieran ser engañados, no quieren ser convencidos de su engaño. De modo que por amor a lo que toman por verdad, en rigor odian la verdad. Aman la verdad cuando les parece amable, la odian cuando les reprende. Añade San Agustín que, en estos casos, el corazón humano está ciego, enfermo, torpe y vergonzoso, y quiere permanecer escondido, pero no quiere que a él nada se le esconda. Pero sucede lo contrario, y es que él no queda oculto a la verdad y la verdad permanece oculta para él.
 
por Antonio Orozco
Arvo.net, 29.06.2010
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Caída de la natalidad, colapso económico… y ético

          Los últimos datos sobre la natalidad en España muestran una caída en la fertilidad, que da una inflexión a la línea ascendente de la última década. No era para entusiasmar, porque en ningún momento se alcanzó 1,5 hijos por mujer y seguía quedando lejísimos del mínimo de 2,1 hijos por Almudi.org - Daniel Arasamujer requerido para el relevo generacional, pero va a peor. 

          Además, una parte muy importante del incremento de la natalidad se debía a las mujeres inmigrantes y a las de la generación del baby boom. Muchas de aquéllas están regresando a sus países o reducen la fertilidad ante la crisis, a la vez que pasa la edad de tener hijos para las segundas, que en realidad tampoco tuvieron muchos.

          Muchísimo se ha hablado de la negativa influencia que la baja natalidad tendrá para la economía española y para el sistema de pensiones, que puede entrar en colapso en pocos años con el envejecimiento de la población y la disminución de los cotizantes. Es muy real. Pero desearía analizar otro aspecto más inmaterial de la caída de la natalidad, el del colapso ético. En sentido humano en primer lugar y, elevándolo más, cristiano.

          No existen baremos exactos para medir la vida cristiana de una sociedad. En la historia se ven períodos en que la presencia cristiana parece impregnarlo todo, mientras en otros da la impresión que casi ha desaparecido. Quizás no sean del todo reales ni unos ni otros. A veces la levadura cristiana actúa casi sin que nadie se dé cuenta y fermenta toda la sociedad, y en otras en que parece tan evidente su presencia quizás sea más en superficie que en profundidad.

          Con todas las cautelas, sin embargo, tampoco hay que desestimar algunos indicadores que aproximan al conocimiento del grado de vida cristiana de una sociedad. Uno de ellos es la asistencia a la misa dominical. Si en una sociedad tal participación es muy baja puede deducirse que la mayoría de las familias no llevan una praxis cristiana. Y a la inversa. Otro indicador puede ser el número de vocaciones al sacerdocio, a la vida religiosa, al celibato en medio del mundo.

FORUM LIBERTAS
ALMUDÍ
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miércoles, 30 de junio de 2010

“Es un hecho científico; la vida empieza en la fecundación”

La Gaceta (Entrevista de Santiago Mata)

          Benedicto XVI nombró la pasada semana a la española Mónica López Barahona miembro del consejo directivo de la Pontificia Academia para la Vida, el organismo del Vaticano especializado en bioética. López Barahona es doctora en Bioquímica y dirige la Cátedra Jérôme Lejeune del Centro de Estudios Biosanitarios, en Madrid. Además es miembro de CiViCa (Asociación de Investigadores Profesionales por la Vida) y pertenece al Comité de Expertos de Derecho a Vivir.

¿CuáAlmudi.org - Mónica López Barahonales son los medios para mantener viva la defensa de la vida?
          Es necesario que la sociedad sepa que la vida humana comienza en el momento de la fecundación. Este hecho es un dato objetivo, científico, no una cuestión ideológica, política o religiosa. Todos hemos sido primero un cigoto, un embrión de una célula. De este dato se deduce que cualquier acción, en cualquier fase del desarrollo embrionario que detenga este desarrollo, supone acabar con una vida humana.

¿Han sido útiles las manifestaciones contra el aborto?
          Un país que convierte en derecho un modo de acabar con vidas inocentes es un país enfermo. Una parte importante de la sociedad española es consciente de ello y lo manifiesta públicamente.

También ha hablado usted a menudo de la adopción.
          Sí, deben agilizarse los procesos de adopción. Las peticiones de adopción internacional de un año en España podrían cubrirse con los abortos que se practican en nuestro país en 15 días. ¿Cómo es posible que España sea uno de los países con mayor demanda de adopciones y uno de los países con mayor índice de abortos?

ALMUDÍ 
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martes, 29 de junio de 2010

ESPERANZAS EQUIVOCADAS

          Kino —el protagonista de “La perla”, de John Steinbeck— es un humilde pescador que vive con su mujer y su hijo pequeño en una mísera cabaña de un pueblo de pescadores. Una canoaAlmudi.org - Alfonso Aguiló heredada de su padre constituye su única fuente de supervivencia. Pasan por múltiples penalidades ocasionadas por su pobreza y por las injusticias de una sociedad llena de desigualdades. 

           El niño sufre una grave picadura de un escorpión y la familia no tiene dinero suficiente para administrarle el tratamiento que necesita. Desesperados, los tres montan en la canoa soñando con encontrar una perla que les permita pagar al médico y las medicinas. Kino se sumerge varias veces en su busca, y su sorpresa es mayúscula cuando encuentra una gran ostra en cuyo interior se halla la perla más grande que ha visto jamás. Su grito de emoción atrae rápidamente hacia su canoa a los demás pescadores de perlas. La noticia del hallazgo corre como la pólvora y llega hasta el pueblo. De la noche a la mañana, Kino se convierte en el centro de interés de todo el mundo.

           Pero pronto se comprueba que lo que parecía la gran noticia y la gran solución a sus desdichas no resulta ser tal. La primera noche intentan robarle la perla. Luego, los tasadores del lugar se ponen de acuerdo para ofrecer por ella un precio irrisorio. Kino decide entonces ir a venderla a la capital, pero esa misma noche es atacado por otro ladrón, del que se defiende a cuchilladas y lo mata. Su mujer piensa entonces que lo mejor es echar de nuevo la perla al mar y acabar con lo que está trastornando sus vidas, pero él la descubre y se lo impide por la fuerza. Asustado por todo lo que le está sucediendo, decide huir con su familia en la canoa, pero la encuentran destrozada e inservible. Al volver, encuentran su cabaña en llamas. Huyen entonces de la ciudad a pie, y descubre al poco tiempo que son perseguidos por unos rastreadores, con los que se enzarzan en una terrible pelea.

           El sueño de la educación de su hijo y de la salvación de su familia y de su gente parecía reflejarse en la superficie de la preciosa joya que Kino había encontrado. En aquel “golfo de luz incierta, donde había más ilusiones que realidades”, la perla parecía iluminar el camino hacia un mundo mejor y más justo. Sin embargo, aquella promesa de riqueza saca a la luz, de modo sorprendente, toda una oleada de maldad que había permanecido escondida en el corazón de aquella comunidad, de manera semejante a como la perla había estado escondida en el fondo del mar. La codicia, la envidia y el odio aparecen de un modo brutal, reflejando hasta qué punto las personas, pobres o ricas, pueden llegar a ofuscarse por el deseo de poseer bienes materiales.

ALFONSO AGUILÓ
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lunes, 28 de junio de 2010

George Weigel: "El Papa no es un monarca absoluto"

          A la revista Time (7-06-2010) le disgusta profundamente la forma en que Benedicto XVI está afrontando el escándalo de los abusos sexuales: en un reportaje exige menos teología y más golpes de pecho. A esta crítica responde George Weigel, con su habitual tono mordaz, en un artículo publicado en National Review (4-06-2010). 


Benedicto XVI
El reportaje de Time se titula “Por qué ser Papa significa no tener que decir nunca ‘lo siento’”. Retoma la polémica sobre la época en que Joseph Ratzinger era arzobispo de Múnich (cfr. Aceprensa, 16-03-2010), trae a colación algunos testimonios y termina sentando al Papa en el banquillo. 

No obstante, dice Weigel, al reportaje de Time todavía se le puede sacar algún provecho. “En tan sólo diez páginas, logra sintetizar la visión distorsionada que los medios siguen teniendo sobre la Iglesia católica”. 

¿Un monarca absoluto?
 
Para quienes tiene una visión política de la Iglesia, el primado del Papa es una especie de privilegio monárquico que le permite interpretar de forma arbitraria la Voluntad de Dios. Así lo entiende el reportaje de Time

Pero Weigel, en cambio, ve las cosas de otra manera. Cada pontífice está al servicio de la tradición apostólica que ha recibido. De ahí que Benedicto XVI hable de los abusos sexuales en los términos que tanto desagradan a Time: “El demonio, el pecado, la penitencia y el perdón es el lenguaje propio de la Iglesia y no de lo políticamente correcto”. 

Por otra parte, Weigel recuerda que la potestad universal del Papa no va en menoscabo del colegio episcopal. “Los obispos no son simples consejeros delegados de una empresa llamada Iglesia católica. Más bien, son las cabezas de sus iglesias locales y gobiernan sobre ellas con autoridad y responsabilidad”.
Weigel aclara este punto para que nadie piense que el Papa debe responder por los desmanes cometidos en la diócesis más perdida del mundo. “En las últimas décadas, la irresponsabilidad de algunos obispos locales ha hecho mucho más daño a la Iglesia que la supuesta autocracia del Papa”. 

Además, la capacidad de gobernar que tiene el Papa se encuentra limitada en la práctica por sus colaboradores. Weigel pone como ejemplo el caso de la nunciatura apostólica de Washington, que informó con tres meses de retraso a Juan Pablo II sobre algunos aspectos de la crisis de los abusos en Estados Unidos. 

COPE
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sábado, 26 de junio de 2010

Encuentro con Mariano Bailly-Baillière: recuperar el protagonismo de la sociedad civil frente al Estado

Mariano Bailly-Bailliere 2          Mariano Bailly-Baillière Torres-Pardo es licenciado en Filosofía, MBA y miembro activo del movimiento de padres que reivindican sus derechos y deberes en el ámbito educativo. Acaba de escribir un ensayo titulado Grupos de acción y pensamiento frente a un Estado totalitario en la que desgrana la propuesta del filósofo Alejandro Llano para la recuperación del protagonismo de la sociedad civil.

          Con este motivo, Profesionales por la Ética ha celebrado un encuentro con Bailly-Baillière Torres-Pardo.

PREGUNTA.- ¿Por qué se ha fijado en Alejandro Llano para analizar el papel de la sociedad civil?
RESPUESTA.- Porque, además de sus sólidas propuestas de carácter ético-político en el campo teórico (el humanismo cívico), lleva dos año desgranando en una serie de artículos para el gran público su diagnóstico de la situación y, lo que resulta más meritorio, las pautas que podrían evitar un inminente colapso de las instituciones democráticas en España y el asfixiante recorte de libertades individuales que padecemos.
No es hora de andarse con paños calientes y Llano evita los circunloquios que pudieran enmascarar la verdadera situación, llegando a afirmar, por ejemplo, que en las cuestiones cruciales España no funciona hoy en día como un verdadero Estado de Derecho.

PREGUNTA.- ¿A qué cree que se debe este deslizamiento del Estado hacia el totalitarismo? ¿Cómo reacciona la sociedad frente a estas agresiones?
RESPUESTA. – El positivismo jurídico proclamado por el Gobierno ha ido calando en la sociedad acríticamente, quizá debido a su escasa experiencia democrática, que le lleva a considerar legítimas e indiscutibles las leyes emanadas de un parlamento elegido democráticamente. Se equipara así mayoría a legitimidad y, en último término, a verdad y bien.
Una sintomática reacción de la sociedad ante el totalitarismo positivista está protagonizado por el estallido («big-bang» lo denomina Rafael Navarro-Valls) de las objeciones de conciencia. Claro que, en un nuevo giro de tuerca totalitario el Gobierno ha manifestado reiteradamente que no existe más derecho a la objeción de conciencia que el recogido en el propio ordenamiento jurídico. Una verdadera petición de principio que muchos han acatado acríticamente.


PROFESIONALES POR LA ÉTICA
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viernes, 25 de junio de 2010

Son famosos, tienen fe y no les importa decirlo

            Bono (U2), Ennio Morricone, Charlie Cox, Neal McDonough, Jessica Rey, Jesús Navas, Marin Cilic, Mike Rounds: nadan contra corriente para promover valores cristianos


        Si ya de por sí es raro encontrarse con algún famoso que tenga fe, esté a favor de la vida o nade contra todas esas posturas ideológicas imperantes (homosexualismo, divorcio, eutanasia, etc.), resulta todavía más inusual que además lo diga.

           Pero, los hay y aunque nadan contra corriente no se arredran. Promueven los valores auténticos y lo hacen con ilusión.

        Ennio Morricone es mundialmente conocido por bandas sonoras de películas como La Misión (1986), si bien ha compuesto más de 450 partituras para cine. Es este hombre, de una trayectoria importantísima, quien afirma que en sus composiciones, “como creyente, esta fe está siempre presente allí, pero corresponde a los otros darse cuenta de ello”. Y refiriéndose al Santo Padre, con quien comparte el gusto por la música, Morricone dice: “Me parece que es un Papa de mente sabia, un hombre de gran cultura y de gran fuerza”.

          Otro compositor cuya fe repercute en su música, aunque de otro estilo, es Bono, líder de  la afamada banda irlandesa U2. En declaraciones a la revista Rolling Stone, recogidas por ForumLibertas.com (cf. 23.09.2009), Bono afirma que la canción Magnificent está inspirada en el Magnificat, cántico mariano, (del Evangelio de Lucas, capítulo 1, versículos 46 al 55). Otras canciones interpretadas por U2, de este corte, han sido Gloria o Rejoice, del LP October, de 1981.

            Charlie Cox es el actor que da vida a san Josemaría Escrivá de Balaguer en la película There be dragons. Ha sido su interpretación del santo fundador del Opus Dei lo que le ha llevado a crecer internamente. Bautizado católico, la caracterización de un personaje de semejante altura espiritual está dejando en Cox serias repercusiones, positivas y de acercamiento a la Iglesia, “a la que nunca he dejado de acudir”, según refiere el actor.

Jorge Enrique Mújica, LC
Forum Libertas
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