martes, 28 de octubre de 2014

El gozo de la fecundidad

   
En el fondo de las edades resuena sin cesar el llamamiento de Dios: «¡Creced y multiplicaos!», y la criatura va llenando la tierra. Como dice un buen amigo teólogo: “Dios, al llamar da la forma de responder”. 

   Tal es el sentido de la bendición que, después de haber invadido la tierra, las plantas y los animales, da al hombre y a la mujer el encargo de «crear» seres a su propia imagen. Gozo de la fecundidad que se expresa por Eva, la madre de los vivientes, en el momento de su primer parto: «He obtenido un hijo de Yahveh» Gen 4,1. 

   El libro del Génesis es la historia de las generaciones del hombre: genealogías, anécdotas, nacimientos deseados, difíciles, imposibles, proyectos de matrimonio, una verdadera carrera en la procreación. Es como una sinfonía desarrollando el acorde fundamental fijado por el Señor al alborear de los tiempos… 

   El Señor va marcando esta historia con bendiciones que, además de la tierra prometida, anuncian una «posteridad tan numerosa como las estrellas del cielo y como las arenas a orillas del mar» Gen 22,17. Cuando comencé a leer la Biblia me llamó mucho la atención que “crecer” pudiera ser un mandato. Creo que ahora lo entiendo mejor, cuando no lo considero en términos puramente cuantitativos.

 Vicente Huerta 
serpersona.info

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