jueves, 18 de febrero de 2010

Encuentro con Nicolás Jouvé sobre los aspectos ciéntificos de la nueva ley del aborto


La Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo (conocida como reforma de la ley del aborto) fue votada ayer en la Comisión de Igualdad del Senado y previsiblemente será votada el próximo 24 de febrero en el pleno de esta cámara antes de su regreso al Congreso de los Diputados

Con este motivo y en el marco de sus encuentros interdisciplinares con expertos, Profesionales por la Ética ha dialogado sobre este proyecto con Nicolás Jouve de la Barreda, catedrático de Genética de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Alcalá. Autor de más de 200 publicaciones científicas, ha participado en numerosos congresos y encuentros científicos de ámbito internacional. Además, preside la asociación CíViCa, ciencia, vida y cultura: www.investigadoresyprofesionales.org

A su juicio, ¿cuáles son las novedades más significativas de la Ley que reformará el aborto en España?

De acuerdo con la declaración de intenciones del Gobierno, la principal novedad de la reforma de la ley del aborto es su reconocimiento como un derecho de la mujer. Pero además, y no menos importante la incursión en el campo educativo de la llamada ideología de género, plasmada en el proyecto como una ley que pretende reducir el número de abortos en España, por la generalización de la anticoncepción y la información sexual desde la escuela. Otra novedad es la desatención a la recomendación del Tribunal Constitucional de dar protección jurídica al concebido no nacido. Esto es particularmente manifiesto por la generalización del diagnóstico genético prenatal para que alguien pueda decidir qué vida es digna o no de ser vivida.

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miércoles, 17 de febrero de 2010

Sobredosis de ideología en Educación


El ministro de Educación, Sr. Gabilondo, busca alcanzar un pacto educativo entre los dos partidos mayoritarios y con los agentes educativos, contando necesariamente con los padres de los alumnos. Porque sin ellos no hay nada que hacer

Una vez aprobada la Ley Orgánica de Educación el gobierno socialista ha impuesto su Educación para la ciudadanía como asignatura obligatoria, que tiene ya notables dificultades y varias sentencias en contra en tribunales autonómicos.

En efecto, esa materia nace con un pecado original por falta de consenso entre el Ministerio de educación, los padres y la comunidad educativa, pero además suscita serios reparos por constituirse el Estado en educador de la conciencia moral de los jóvenes invadiendo competencias y derechos de los padres. Y se añade un problema importante al conocer los contenidos de esa materia que lleva instaurar un código ético alternativo, por ejemplo, sobre la afectividad-sexualidad y la naturaleza del matrimonio, y crear una nueva conciencia social relativista sin referencia a valores morales objetivos.

A favor de la educación cívica


El legislador ha pretendido ampararse en la normativa europea que en 2002 recomendaba una educación para la ciudadanía democrática. Pero el Consejo de Europa quería evitar precisamente la desestructuración y el relativismo que genera hábitos poco democráticos, como es la tendencia a la abstención política, la apatía civil y la falta de confianza en las instituciones democráticas.

Quiere educar a los jóvenes en los valores de la participación de la solidaridad y de la tolerancia, evitando actitudes racistas, xenófobas, discriminatorias o nacionalistas que impiden la estabilidad y el crecimiento democrático. Pero en ningún momento esta normativa europea intenta educar la conciencia moral de los jóvenes ni tomar postura sobre los fundamentos prejurídicos de la legislación, y menos se inmiscuye en el complejo mundo de la sexualidad, de los afectos o de la naturaleza del matrimonio, porque consideran que le educación de la conciencia moral no compete al Estado sino a la familia y a la sociedad.

Jesús Ortiz
Doctor en Pedagogía
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martes, 16 de febrero de 2010

Conversos del siglo XX


Sin ningún ánimo de exhaustividad, vamos a hacer un repaso de algunos conversos que han tenido mayor impacto cultural. Nos limitaremos al área occidental. Sin olvidar nunca que la Iglesia está muy viva y crece en otras áreas geográficas, como Corea, el África subsahariana, la India, China o Taiwan. Donde también son frecuentes las conversiones, incluidas conversiones de intelectuales.

Nuestro objetivo es trazar una panorámica, que nos permita identificar un poco las dimensiones de este fenómeno. Vamos a agrupar a los conversos por áreas lingüísticas. Se trata de un criterio algo arbitrario, pero nos permitirá ordenarlos según una cierta homogeneidad cultural. Son individualidades que no siempre es posible conectar entre sí, como si formaran una red o una secuencia.

Lo más característico de una conversión es lo que tiene de relación personal con Dios, cosa que difícilmente se somete a clasificaciones. En todo caso, dividiremos la exposición en dos periodos: la «primera mitad» de siglo (que hacemos llegar hasta la preparación del Concilio Vaticano II; y la «segunda mitad», a partir de los años sesenta.

1) La veta francesa

La primera mitad de siglo significa en Francia un gran crecimiento de la presencia cristiana. Aunque esto no quiere decir que sea un crecimiento general, o que se hayan resuelto las dificultades culturales arrastradas desde la Revolución francesa y la instauración de un régimen republicano de fuerte sesgo laicista. El siglo XIX fue un siglo de renovación cristiana y de muchas fundaciones, después del tremendo trauma de la Revolución.

Entre muchos otros, llama la atención la actividad de un converso, el P. Lacordaire, refundador de los dominicos en Francia, después de que esta orden de tanto arraigo hubiera sido suprimida por la Revolución. Al inicio del siglo XX, tenemos una pléyade de grandes dominicos intelectuales. Y, en otro grado, lo mismo sucede en otras órdenes y congregaciones. Como muestra del vigor intelectual de la época, tan llena de personalidades, ha quedado un notable conjunto de obras enciclopédicas cristianas, además de una infinidad de revistas.

JUAN LUIS LORDA
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lunes, 15 de febrero de 2010

LIBERTAD DE EDUCACIÓN


Imagínese usted que quiere comprar un coche. Imagine también que el Gobierno le dice a usted qué coche se tiene que comprar, de qué marca, color, y potencia. ¿Cuál sería su reacción? ¿Indignación? ¿Protesta? ¿Rebelión? Pues depende

Si usted vive en Cuba, o en cualquiera de los pocos países comunistas que quedan (fueron muchos en su día), su reacción será de alegría. Es de los pocos afortunados que tiene coche. Además, usted nunca habrá experimentado la libertad de elección y, por tanto, no la echará en falta.

Pero si usted vive en un país libre, democrático y desarrollado, probablemente pondrá el grito en el cielo por no poder comprar el coche que quiere. ¡Hasta ahí podríamos llegar! Y seguro que usted tendrá razón. Ahora, le pregunto: ¿qué valora más usted, la calidad de su coche o la educación de sus hijos?

La respuesta es obvia: la educación de mis hijos. Entonces, ¿por qué no admitimos que el Gobierno decida cuál es nuestro coche y sí decida el tipo de educación de nuestros hijos? La realidad es que una amplia mayoría de ciudadanos no pueden decidir en España a qué colegio llevan a sus hijos. El Gobierno se lo impone.


Eduardo Martínez Abascal
Expansion.com
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ESENCIA DE MUJER


La lucha por la igualdad entre los sexos en derechos y deberes ha sido larga, dura y cruenta, jalonada incluso por la muerte de mujeres valientes, que en tiempos difíciles dieron su vida por la consecución de tal ideal. Basta recordar a Olympe Marie de Gouges, guillotinada en 1791, por pretender que la Declaración de Derechos del “hombre y del ciudadano” se aplicara también a las mujeres. Gracias a ellas, hoy existe una igualdad al menos formal, reconocida en nuestra Carta Magna, y podemos acceder prácticamente a cualquiera de los trabajos realizados por los hombres.

Sin embargo, como señaló Sigrid Undset, feminista de inicios del siglo XX, “el movimiento feminista se ha ocupado tan sólo de las ganancias y no de las pérdidas de la liberación”. Y es que, en este arduo proceso hacia la igualdad, las mujeres hemos sufrido un enorme daño colateral, al dejar en el camino algo que nos es consustancial: la esencia femenina, la feminidad.

Asumimos de forma espontánea, y sin queja alguna, que los roles masculinos eran los justos y oportunos, que debíamos imitarlos para lograr la igualdad, que éramos nosotras, y no ellos, las que teníamos que cambiar. Y así lo hicimos, ocultando nuestros sentimientos y afectividad por miedo a ser tachadas de débiles o blandas, intentando ser frías y competitivas y adoptando un aspecto varonil, nos traicionamos a nosotras mismas, sacrificamos nuestra alma femenina, a cambio de ser aceptadas en el universo masculino y nos transformamos en “hombretonas”, imitando los comportamientos y maneras de vestir de los varones.

Recordemos cómo la gran jurista Concepción Arenal, a mediados del XIX, accedió a las aulas de Derecho de la Universidad Complutense bajo ropajes de caballero, para colmar su deseo e interés por esta licenciatura. O cómo Clara Campoamor, en 1931, para lograr el derecho al sufragio femenino, renunció expresamente a su condición de mujer: “Señores Diputados: Yo, antes que mujer, soy ciudadano”.

María Calvo Charro
Presidenta de EASSE-España. Doctora en Derecho
ANÁLISIS DIGITAL
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LA ESENCIA DEL LIDERAZGO


Alexandre Dianine-Havard, director del Havard Virtuous Leadership Institute (www.hvli.org), enseña Liderazgo y Excelencia haciendo de las virtudes clásicas la base de la excelencia personal y de la actividad profesional. De ascendencia rusa, georgiana y francesa, es diplomado en Derecho por la Universidad París 5. La versión castellana de su libro aparecerá en el primer semestre de 2010. Actualmente reside en Moscú. Reproduzco la entrevista realizada por Arvo

Arvo/ Padres y profesores buscamos habitualmente líderes…

Alexandre Havard/ No, no. Un momento. Empezamos mal. No hay que buscar líderes. El líder no nace. No está reservado al nacimiento. Los líderes se hacen. En esa tarea los padres y profesores a que Ud. se refiere tienen un rol fundamental.

A/ Cuesta pensar que el liderazgo no esté reservado a una élite. Los líderes no abundan.

A.H./ Es cierto, pero si no abundan es porque no se intenta… hay que sembrar. Lo hacemos quienes dictamos seminarios sobre liderazgo… me animaría a decir que tienen más posibilidades de éxito los profesores y los propios padres.

A/ Veo liderazgos en un jefe de estado al frente de un país o al empresario estrella lanzando productos que cambiarán nuestras vidas. ¿No se es necesario tener carisma, habilidades, competencias…?

A.H./ Es cierto que hay gente que tiene talentos y cualidades, pero ello no constituye la esencia del liderazgo. La esencia del liderazgo es el carácter.

A/ ¿No el temperamento?

A.H./ No, no es el temperamento. Tampoco es algo reservado a unos pocos. Uds. esperan de sus hijos y alumnos que tengan carácter… y el contenido del carácter lo dan las virtudes. Categóricamente puedo decirle que, cada uno de sus hijos o alumnos, si se esfuerzan por crecer en las virtudes igual que respiran, alcanzarán ese liderazgo al que aspiran.

ARVO
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domingo, 14 de febrero de 2010

ADICTOS A LA MARCHA NOCTURNA


Pasar la noche entera, o casi, “de marcha” se ha convertido en la opción preferida de ocio para muchos jóvenes y adolescentes, como cualquiera puede observar y un reciente estudio corrobora en España. Tales planes suelen incluir excesos en la bebida, y a veces droga, sexo esporádico, peleas o accidentes. Esto invita a plantearse cómo proponer a los jóvenes otras formas más seguras de divertirse

“Más del 80% de los jóvenes madrileños de entre 15 y 24 años centran su forma de ocio en la marcha nocturna y afirman que les compensa salir toda la noche, a pesar de los riesgos (embriaguez, peleas, relaciones sexuales sin protección, etc.) que puede implicar”. Ésta es una de las principales conclusiones del estudio Ocio y riesgos de los jóvenes madrileños realizado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), Obra Social Caja Madrid y el Instituto de Adicciones del Ayuntamiento de Madrid, y publicado el 27 de enero pasado.

Estos datos son, en general, extrapolables al resto del país.

Los motivos que tienen los adolescentes y jóvenes para preferir llenar su tiempo de ocio saliendo de marcha nocturna frente a otras alternativas son bien conocidos.

El atractivo de la noche

En primer lugar, dice el estudio, “la noche se les presenta como espacio para la experimentación”.

Les atrae porque diluye los límites y relaja las responsabilidades. En las salidas nocturnas no hay control de los padres, no hay que dar cuenta de lo que se hace, todo está permitido. Los defectos se difuminan, se aparcan los deberes y se puede ser lo que no se es durante el día.

A los adolescentes les cautiva la marcha nocturna porque creen encontrar ahí la libertad recién descubierta y la quieren estrenar a toda costa. La noche les permite bailar, beber, desinhibirse, probar nuevas experiencias, ser otros durante unas horas, relacionarse sin poner en juego nada más que la epidermis… Los tímidos se vuelven osados; los rechazados se sienten queridos; los solitarios, acompañados; los menos agraciados se ven guapos; los inseguros cobran seguridad; los antipáticos parecen simpáticos; los inocentes pierden la inocencia.

ACEPRENSA
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sábado, 13 de febrero de 2010

Lecciones de superación en África


Kimlea es una esperanza para la mujer de Kenia. Ochenta años después del comienzo del trabajo apostólico de san Josemaría Escrivá con las mujeres, el 14 febrero de 1930, múltiples iniciativas en los cinco continentes difunden la llamada a la santidad, para todos y en todas las circunstancias. Kimlea, en Kenia, es una de ellas

En la fotografía de la derecha Margaret y su familia en su casa de Banana Hill
(Frankie es la tercera por la izquierda, con Mary Njeri,profesora de Kimlea, a su derecha)

«Nganga tiene 3 años y está desnutrido. Pedimos a una donante italiana que se encargara de su alimentación, incluyendo dos vasos de leche diarios. Ya está recuperado y juega en la escuela. Abraham y Orando fueron abandonados cuando tenían 1 año, y su padre no podía alimentarlos. Después de tres años de una dieta adecuada, van a la escuela y su padre nos agradece haberles dado la esperanza de vivir».

Lo cuenta Frankie Gikandi, que dirige desde 1990 Kimlea, centro de formación rural para la mujer, a 30 kilómetros de Nairobi, donde han recibido formación más de dos mil mujeres. «Queremos compartir sus necesidades, darles herramientas», dice. La escuela es una obra corporativa del Opus Dei, sostenida por Kianda Foundation, institución que promueve varias iniciativas educativas en Kenia. La Prelatura comenzó su trabajo apostólico en este país en 1958.

Frankie pasó muchas horas recogiendo café, además de estudiar y ayudar a su madre. «Mi padre tenía claro que las niñas debían estudiar, frente a la salida habitual de ser casadas cuanto antes -cuenta-. Y aunque mi familia era presbiteriana, estudié en un centro católico, y me bauticé a los 14 años. Después estudié Secretariado, Comercio y Contabilidad».

En 1973, conoció a san Josemaría en Roma: «Le pedí oraciones por mi familia y no olvidaré jamás su fe y su cariño, enormes, tan grandes que, desde el 26 de junio de 1975, he pedido siempre su ayuda. Me dijo que no me preocupara, que entre los dos conseguiríamos su acercamiento a la fe, como así ha sido».

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viernes, 12 de febrero de 2010

El filósofo Alejandro Llano: “Ha habido un gran descuido en la formación intelectual de los católicos”


En una entrevista publicada en Mundo Cristiano, el filósofo Alejandro Llano afirma que “somos el asombro del mundo, pero no sólo por nuestros éxitos deportivos, sino por haber pasado de ser la nación más conservadora a la más descabalgada moralmente”.

Para el filósofo, formarse, leer, estar al tanto de lo que se debate en el mundo, “es una tarea prioritaria”. “Los católicos –señala- y las personas con ideas positivas sobre la vida, están de manera muy precaria en la vida pública”.

Sobre este tema, dijo también que los católicos “no tienen portavoces que lleven sus ideas al ámbito político” y dijo que es “un poco raro” que no haya partidos importantes que tengan un claro planteamiento provida, profamilia o procultura. “Los partidos de la derecha –añade- son muy conservadores y muy pragmáticos y, en consecuencia, tienen poca gallardía a la hora de funcionar”.

Preguntado por si los católicos en España se han dejado ganar el terreno en la universidad frente a personas con una visión de la vida progresista, Alejandro Llano responde que “parece como si el interés por los libros, por la creatividad, por el arte, por la ciencia, sea más propio de los llamados progresistas” y que “los que creen en el espíritu no valoran el espíritu en muchas ocasiones”.

En este sentido, subraya que “ha habido un gran descuido de la formación intelectual de los católicos, cuando los católicos debemos llevarnos la mano a la conciencia”, señala. “En España hay muy buenos intelectuales que son cristianos pero rara vez tienen eco en los medios de comunicación”.

El sentido del silencio de Dios


Se han dado, en estos días, diversas respuestas a la pregunta sobre dónde estaba

Dios cuando Haití se desplomó. Todas ellas expresan puntos de vista valiosos, que

pueden inspirar sentimientos de conformidad y mover a la aceptación de la cruz.


Pero se quedan un tanto cortas, por la profunda razón de que los acontecimientos de la vida

espiritual son complejos, y su sentido profundo sólo lo captamos cuando vemos

conjuntamente las diversas facetas que presentan. En este sentido, cabe decir que la

verdad es polifónica (R. Guardini) e, incluso, sinfónica (H. Urs von Baltasar).


Cuando la tragedia y el dolor nos oprimen, solemos preguntar cómo permite Dios

tales males, si es un Padre providente y bueno. Celebraríamos, entonces, que tuvieran

lugar –por parte de Dios– golpes de efecto que dejaran patente la conexión entre su

carácter amoroso y la marcha del mundo. Ello nos permitiría palpar lo religioso y

convertirlo en una experiencia irrefutable. Pedimos signos, y éstos permanecen

ausentes. Todo parece llevarnos a la convicción de que debemos arreglar la vida por

nuestra cuenta, pues Dios guarda silencio ante nuestras súplicas. ¿Cómo explicar este

silencio de Dios?



Alfonso López Quintás (Alfa y Omega)


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jueves, 11 de febrero de 2010

50 AÑOS DE LA PÍLDORA


Hace 50 años se autorizó en Estados Unidos la venta al público del primer anticonceptivo oral a base de hormonas. Desde entonces, millones de mujeres han usado la píldora, y se han podido conocer cada vez mejor sus efectos secundarios. Los estudios disponibles prueban que tiene riesgos más o menos importantes según el tipo de usuarias, y que estos riesgos no han desaparecido con las píldoras de última generación

Inicialmente, los anticonceptivos combinados (AC) que contienen hormonas femeninas (estrógenos y progestágenos) suscitaron miedos porque aumentaban el riesgo cardiovascular (infarto de miocardio, trombosis cerebral). Esto llevó a reducir progresivamente las dosis de estrógeno. Se pensaba que el estrógeno era el único responsable. Así, surgieron sucesivamente AC de primera, segunda y tercera generación. Además se introdujeron nuevas moléculas de progestágenos.

¿Qué cambia con los de última generación?


Durante un tiempo se admitió que los AC más recientes ya no incrementaban el riesgo cardiovascular. Por desgracia, a mediados de los años noventa se supo que eran precisamente los AC de tercera generación (Minulet, Gynovin, Microdiol, Meliane, Melodene, Gestinyl) los asociados a mayor riesgo de trombosis, pero no de tipo arterial sino venosa. Esto es importante, porque en mujeres menores de 40 años la trombosis venosa (en las venas de las extremidades o en la vena pulmonar, que puede ser mortal) es unas 5 veces más frecuente que la arterial (que puede producir infarto de miocardio o accidente cerebrovascular).

Miguel Delgado-Rodríguez y Miguel A. Martínez-González
ACEPRENSA
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miércoles, 10 de febrero de 2010

RELIGIÓN VERDADERA, RELIGIÓN MÍTICA


En la observación de la realidad religiosa de Occidente, y más concretamente de España, surge con frecuencia la pregunta: ¿es cristiana nuestra sociedad o ha dejado de serlo?

En uno de los libros publicados en los últimos años del ahora Benedicto XVI se lee: “Varron (el más docto de los romanos) distingue entre tres clases de ‘teologías’, entendiendo por Almudi.org - Religio vera, religio mythicateología la ‘ratio quae de diis explicatus”, la comprensión y explicación de lo divino. Son la theologia mythica, la theologia civilis y la theologia naturalis”.

Citando al filósofo romano explica que “los teólogos de la theologia mythica son los poetas, porque compusieron cantos acerca de los dioses”. Son aquellos que escriben historias que tocan los sentimientos, que cuentan ficciones que nos pueden tranquilizar o levantar el ánimo en los malos momentos.

“Los teólogos de la theologia física (natural) son los filósofos, es decir las personas doctas, los pensadores, los cuales, yendo más allá de la costumbre, indagan acerca de la realidad, de la verdad”. En este sentido no se cansará Ratzinger de advertir que la religión cristiana es la primera y única que se puede llamar teológica pues se apoya en un sistema filosófico, en gran medida el griego, y a través de esos conocimientos pretende demostrar donde está la Verdad.

“Los teólogos de la theologia civil son los ‘pueblos’, los cuales, en su elección, no se adhirieron a los filósofos (no se adhieren a la verdad), sino a los poetas”. El pueblo inculto o aquellas personas cansadas de buscar lo verdadero se refugian en el sentimiento. Esto es lo que veía Varron, y Ratzinger advierte que S. Agustín, al citar a este sabio romano, relacionaba sin ninguna duda al cristianismo con la theologia fisica, la religión de los filósofos.

Ángel Cabrero Ugarte
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martes, 9 de febrero de 2010

EVANGELIO Y LAICIDAD


La sentencia del Tribunal de Estrasburgo sobre los crucifijos en las aulas, el veto suizo para construir nuevos minaretes, la posible prohibición en Francia del burka o las intervenciones de la jerarquía católica con motivo de algunas leyes (aborto, equiparación de las uniones homosexuales con el matrimonio, legalización de la eutanasia y del suicidio asistido en algunos países, regulación de la asignatura de religión en el currículo escolar, etcétera) ponen de relieve una vez más la potencial conflictividad política de las creencias religiosas. Previsiblemente, la reforma de la Ley de Libertad Religiosa prometida por el gobierno español también pondrá de actualidad un debate recurrente en la política

LA LAICIDAD, UN BIEN POLÍTICO

En el seno de las democracias actuales, este debate gira en muchas ocasiones en torno a la idea de laicidad. La prohibición en Francia hace cinco años de que las estudiantes llevaran velo en la escuela se hizo en defensa de la laicidad. Muchos posicionamientos –generalmente de carácter prohibitivo- relacionados con aspectos sociales de las creencias religiosas se hacen en nombre de la laicidad. Esto lleva a que, para muchos creyentes, el término laicidad posea connotaciones negativas, al percibirla como una amenaza a su libertad religiosa.

Por otra parte, el maximalismo de algunos de los que invocan la laicidad para reducir las legítimas expresiones de religiosidad o incluso las costumbres sociales con origen religioso, como puede ser poner un belén en la calle por Navidad, no ayuda nada a debatir la cuestión con serenidad. Para abordar estas cuestiones con éxito resulta oportuno, por tanto, aclarar qué se entiende por laicidad y, en función de ello, dar respuesta a las cuestiones concretas que en cada caso se planteen.

Una ayuda muy útil en este sentido es la distinción realizada por Martin Rhonheimer en “Cristianismo y laicidad” entre una concepción meramente política de la laicidad y un concepto integral –integrista- de laicidad.

La versión meramente política de la laicidad establece que el ámbito político ha de ser constitutivamente laico. Esto se materializa en la laicidad del Estado, que comporta, resumidamente, una triple exigencia: su aconfesionalidad, es decir, que el Estado no hace suyo ningún credo religioso; su soberanía, lo que conlleva la completa independencia de los poderes del Estado respecto a cualquier poder religioso; y, finalmente, la irrelevancia de las creencias para el disfrute íntegro de la ciudadanía.

Francisco Santamaría
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lunes, 8 de febrero de 2010

SOY CREYENTE PERO NO PRACTICANTE


¿Quién no tiene un amigo o un pariente que, estando bautizado y creyendo en Dios, declara no ser practicante? ¿Quién no ha intentado explicarle la razón de nuestra esperanza y felicidad, pero sin conseguirlo?

Reproduzco una entrevista al Profesor Jesús Ortiz que acaba de publicar, en la Editorial EUNSA, una obra de gran actualidad en nuestro tiempo titulada, precisamente, “Creo pero no practico”.

¿Cómo explicaría el fenómeno de los creyentes no practicantes?

Todos conocemos personas que creen pero no practican, pues no participan en la vida de la Iglesia. Quizá buscan sinceramente a Dios, pero de un modo tan subjetivo que no garantiza encontrarle ni tratarle de veras. Unas veces fallan las creencias o están diluidas en un humanitarismo genérico, y otras veces falla la conducta, guiada más por las tendencias emotivas que por la fe en el Dios real.

Fallan las creencias, pues muchos tienen sólo una formación elemental de las verdades de la fe y de las prácticas católicas, que juzgan desde los recuerdos de infancia. Han evolucionado preparándose para una profesión, haciendo una carrera, pero su conocimiento de la identidad cristiana y de las prácticas católicas ha quedado estancado, atrofiado.

Por eso les invitaría a buscar a Dios y comprender mejor el valor de la religión, la racionalidad de la fe, y la identidad de los discípulos de Jesús de Nazaret. Por otra parte, no me atrevería a decir que los católicos practicantes son creyentes perfectos. Solamente los santos han alcanzado la meta de la perfección y felicidad en Dios, como premio a sus luchas por ser coherentes y su servicio a los demás.

Basta con recordar a Madre Teresa de Calcuta, Josemaría Escrivá, el Padre Damián, Sor Ángela de la Cruz, Maximiliano Kolbe, etc., por mencionar sólo a santos recientes. Pero, salvo los canonizados, todos los demás podemos considerarnos también creyentes no practicantes "del todo", siempre en proceso de formación. Por eso no pretendemos dar lecciones ni ser ejemplo de perfección, pero sí dar testimonio de que luchamos por practicar la fe cristiana, en privado y en público.

ARVO
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sábado, 6 de febrero de 2010

LEY DE IGUALDAD: UN RABINO JUDÍO DA LA RAZÓN AL PAPA


Las declaraciones de Benedicto XVI sobre la ley de igualdad británica han provocado cierto revuelo en algunos ámbitos. No obstante, distintos líderes religiosos han mostrado su apoyo al Papa. El último en adherirse ha sido Jonathan Sacks, rabino jefe de la United Hebrew Congregations of the Commonwealth

El pasado 1 de febrero, Benedicto XVI pronunció un discurso ante los obispos de Inglaterra y Gales en el que defendió “la libertad de las comunidades religiosas para actuar en conformidad con sus creencias”. Las palabras del Papa venían a cuento de una enmienda a la ley de igualdad que se estaba debatiendo esos días en el Parlamento británico (cfr. artículo relacionado).

Pese a la diplomática reacción del gobierno, no han faltado grupos radicales que se han opuesto a la visita del Papa. La Sociedad Secular Nacional ha iniciado una campaña de recogida de firmas contra Benedicto XVI. Entre otras cosas, le reprochan que quiera seguir manteniendo para la Iglesia el “privilegio” de negarse a emplear en puestos administrativos a los homosexuales y transexuales.

La ideología de los derechos

Así las cosas, Jonathan Sacks, rabino jefe de la United Hebrew Congrations of the Commonwealth, ha salido en defensa del Papa en una columna publicada en The Times (3-02-2010). Al igual que han hecho estos días otros líderes religiosos del Reino Unido, Sacks suscribe sin titubeos la advertencia de Benedicto XVI de que la igualdad no puede ir contra la libertad religiosa.

Para Sacks, existe el riesgo de que “los derechos se conviertan, antes que en una defensa de la dignidad humana –siendo ése es su ámbito propio–, en una ideología política que se lleva por delante todo lo que encuentra a su paso. Esto está pasando cada vez más en Gran Bretaña. Y por eso, estemos o no de acuerdo con el Papa, debemos tomarnos en serio sus reproches contra la ley de igualdad”.

Sacks está convencido de que, en una sociedad democrática, las creencias religiosas no tienen por qué gozar de un estatus privilegiado. “Las religiones han de tener influencia, no poder. Nadie debería aspirar a imponer sus convicciones religiosas a golpe de ley. En una sociedad libre, la voz religiosa debería persuadir, no obligar”.

Curiosamente, esta visión de las relaciones entre religión y libertad –así como el entero edificio de los derechos humanos– descansa sobre una proposición religiosa: que todos, con independencia de nuestro color, credo o cultura, somos imagen de Dios. Esta es, según Sacks, la visión que arraigó en la mente de los primeros pensadores que formularon la doctrina de los derechos humanos en el siglo XVII.

“Por esta razón, utilizar la ideología de los derechos humanos para atacar a la religión supone minar el fundamento mismo de los derechos. Cuando prohibimos a un empleado cristiano llevar la cruz en un aeropuerto; cuando despedimos a un enfermero por recomendar a un paciente que rece; cuando forzamos a las agencias de adopción católicas a que entreguen a un niño en adopción a las parejas del mismo sexo; o cuando decimos que los criterios de admisión de un colegio judío son racistas (no en las intenciones, pero sí en los resultados), estamos entrando en un terreno muy peligroso”.

“En vez de tachar de injustificada la intervención del Papa, deberíamos abrir un debate honesto sobre la línea que separa nuestra libertad como individuos y nuestra libertad como miembros de una comunidad religiosa. Nadie debería verse obligado a elegir una, a costa de la otra”.

(THE TIMES)
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viernes, 5 de febrero de 2010

EL BOTELLÓN


Un asunto desagradable

Oigo a Paco y a Sara —pongamos que se llaman así—, que están en el pasillo, junto a la puerta abierta de mi despacho. Paco, de pie, y Sara sentada en el suelo, fuman calmosamente un pitillo entre clase y clase.

—¿Qué vas a hacer el puente? —pregunta ella—.

—No sé... El viernes creo que haremos botellón.

—¿Y el sábado?

—Dormir.

Se hace un silencio largo.

—¿Y el domingo?

—No sé...

Lo siento; me temo que hoy no seré capaz de escribir un artículo "simpático y optimista como usted sabe". El botellón es asunto triste.

Ignoro si la terminología y la sintaxis son idénticas en toda España: en Madrid, "hacer botellón" significa ir por la noche a un jardín o parterre de la ciudad para intoxicarse con otros adolescentes en torno a un número suficiente de botellas.

El "botellón" y algunas de sus variantes más conocidas

Guillermo, un chaval flaco, listo y simpático, que parece peinado con una aspiradora, me dice que hay botellones de varios tipos:

—Tenemos el botellón—light, o pachanguita, a base de cocacola y birra, con mucha niña mona, grititos y tal. Luego está el botellón—acampada, en las afueras, en plan heavy. Una pasada. Yo a eso no voy. Y después el más corriente, que dura hasta las tres o las cuatro de la mañana, y todos acaban mamaos.

La terminología de Guillermo es aún más expresiva e irreproducible.

—Luego —continúa— está el botellón—precalentamiento antes de la discoteca...

Enrique Monasterio
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jueves, 4 de febrero de 2010

LA PERSECUCIÓN DE LOS JUSTOS


¿Qué ocurre cuando la ley se disocia del sentido de la justicia? Ocurre que los justos se convierten en delincuentes; y que son perseguidos como tales.

Así la célebre sentencia summum ius, summa iniuria alcanza una nueva significación que el genio latino ni siquiera pudo vislumbrar; pues ya no se trata de que el rigor ciego de la ley, olvidándose de las especiales circunstancias en que debe ser aplicada, acarree una injusticia, sino de que la propia ley consagre y ampare la injusticia.

Este deslizamiento fatal de la ley es la perversión máxima del Derecho; y, en puridad, su destrucción definitiva, pues la ley desligada de la justicia se convierte en una formidable máquina de iniquidad cuyos engranajes no tardan en triturar a quienes se empeñan en guiarse por un sentido natural de la justicia.

Así le ha ocurrido al juez Ferrín Calamita, que entendió que el sentido justo de la institución jurídica de la adopción no es otro que restablecer, en interés del menor, los vínculos de filiación allá donde tales vínculos han sido funestamente destruidos. Pero la ley ha decidido colocar el interés del menor en posición subalterna frente al interés de los adoptantes, que así pueden esgrimir un injusto «derecho a la adopción».

Al intentar atender al interés del menor, el juez Ferrín se ha dado de bruces con la ley, que consagra y ampara la injusticia; y cínicamente ha sido condenado por prevaricar, esto es, por «cometer a sabiendas una grave injusticia». Aquí vienen como de molde aquellas palabras de Isaías: «¡Ay de los que a lo malo llaman bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!». Que en esto consiste amparar con la ley la injusticia.


Juan Manuel de Prada

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miércoles, 3 de febrero de 2010

ADICCIONES Y AMOR


Recuerdo a Jorge, una persona a la que cuatro años de forja en su salida de la droga habían convertido en alguien admirable. Uno de esos afortunados que han logrado evitar el desastre que parecía inevitable.

Jorge es ahora hombre profundo, reflexivo. Siempre, explicando su dolorosa experiencia, cuenta cómo llega un momento, muy pronto, en que el toxicómano busca la droga al tiempo que la odia por la adicción que ha creado en él.

Jorge ha meditado mucho sobre el amor, sobre el deseo, sobre las adicciones. Dice que del fenómeno de la drogadicción se pueden extraer muchas ideas útiles para la vida afectiva de las personas. Me ha parecido interesante. Voy a intentar explicarlo.

Del amor nacen muchas cosas: deseos, pensamientos, actos. Pero todo esto que del amor nace, no es el amor mismo. Lo que amamos, efectivamente lo deseamos, es verdad. Pero también deseamos muchas cosas que no amamos, cosas que en sí mismas nos resultan indiferentes. Es muy peligroso identificar deseo y amor. Desear un buen vino no es amarlo. Desear la droga no es amarla. Desear sexualmente a una persona no es amarla.

Jorge piensa también en el origen primario de su problema: una familia rota. Se pregunta sobre el porqué del crecimiento alarmante de las rupturas conyugales, de las grandes crisis de tantas familias, que a su vez suelen producir luego tanto daño en las personas que las sufren. Porque son maravillosos los avances de la sociedad actual, es cierto. Pero qué contrasentido es éste, que tras haber alcanzado tan notable nivel de vida, el hombre haya quedado tan desprovisto de recursos a la hora de hilvanar una vida serena, ordenada, sin rupturas sangrientas en la convivencia diaria. ¿Por qué tantas situaciones de fracaso y tantas cicatrices? ¿Qué es lo que ocurre en el mundo occidental, que fracasan dos de cada tres matrimonios?

Alfonso Aguiló
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martes, 2 de febrero de 2010

LIBERTAD INTERIOR


Sus padres, un hermano y su mujer habían muerto en las cámaras de gas. Él mismo había sido torturado y sometido a innumerables humillaciones. Durante meses, nunca pudo estar seguro de si al momento siguiente lo llevarían también a la cámara de gas, o se quedaría de nuevo entre los que se salvaban, o sea, entre aquellos que luego tenían que llevar los cuerpos los hornos crematorios, y retirar después sus cenizas.

Victor Frankl había nacido en Viena pero era de origen judío, y eso precisamente le había conducido hasta aquellos campos de concentración nazis de la Segunda Guerra Mundial. Allí experimentó en su propia carne la dura realidad de una tragedia que asombró y asombra aún al mundo entero. Fue testigo y víctima de un gigantesco desprecio por el hombre, de todo un cúmulo de vejaciones y hechos repugnantes que, por su dimensión y su crueldad, constituyeron una triste y dura novedad en la historia.

Frankl era un psiquiatra joven, formado en la tradición de la escuela freudiana, y fiel a sus principios, era determinista de convicción. Pensaba que aquello que nos sucede de niños marca nuestro carácter y nuestra personalidad, de tal manera que nuestro modo de entender las cosas y de reaccionar ante ellas queda ya esencialmente fijado para el futuro, sin que podamos hacer mucho por cambiarlo.

Sin embargo, aquel día, estando desnudo y solo en una pequeña habitación, Frankl empezó a tomar conciencia de lo que denominó la libertad última, un reducto de su libertad que jamás podrían quitarle. Sus vigilantes podían controlar todo en torno a él. Podían hacer lo que quisieran con su cuerpo. Podían incluso quitarle la vida. Pero su identidad básica quedaría siempre a salvo, sólo a merced de él mismo.

Alfonso Aguiló

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lunes, 1 de febrero de 2010

CREAR UNA CULTURA DE LA VIDA...


En una ocasión, una conocida escritora, que ha hecho ella misma la experiencia de abortar, me confesó: Veo a mi niño en los sueños. Después de este acto hay sólo dos posibilidades: o te embruteces y sigues matando, o te conviertes y luchas por la vida.

La conciencia es –según los antiguos– la voz de Dios en nosotros. Se trata de una expresión sencilla y acertada. Dios existe, y nos habla en lo más íntimo del corazón. Si escuchamos su voz, somos conducidos a un camino de luz que, ciertamente, no carece de riesgos y obstáculos, pero aprendemos a llenar las situaciones difíciles de sentido. Dios no nos invita a una vida cómoda, pero está con nosotros en todo momento.

Sin embargo, cabe también la posibilidad de no escucharle, de acallar su voz y preferir el ruido de la calle. Entonces comenzamos a vivir “solos”, sin su presencia confortante. En consecuencia, no fundamentamos nuestra vida en la verdad, sino en una mentira, que se puede hacer cada vez más grande. Y como ya no encontramos paz en nuestro interior, algunos huyen hacia un activismo superficial, otros se quedan paralizados, se endurecen, se vuelven cínicos o caen en una suerte de desesperación.

Así se explica, en parte, la falta de decisión a comprometerse para toda la vida, a asumir responsabilidades a largo plazo y, naturalmente, a tener descendencia.

Jutta Burgraff

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