domingo, 6 de noviembre de 2011

EL AMOR, CLAVE CRISTIANA DE LA ÉTICA

Giotto, El lavatorio de los pies (1303-1305)
Padua, Capilla de los Scrovegni
            El cristianismo no es, no debe ser, un moralismo; es decir: una exaltación desmedida de los valores morales, que conduciría a una vida centrada en el “cumplimiento” de unas reglas o un código moral. 
            Esto lo explicó Benedicto XVI en su visita al Seminario de Roma, el 12 de febrero de 2010, en una meditación sobre el capítulo 15 del evangelio de San Juan.
           
            La Iglesia es la viña que Dios ha plantado –ya en el Antiguo Testamento, al elegir al Pueblo de Israel– y esperaba de ella muchos frutos. Ahora la viña es la Iglesia y por eso hemos de “permanecer” en Cristo (Él es la vid y nosotros los sarmientos, cf. Jn cap. 15), especialmente por medio de la Eucaristía. En ella encontramos y nos unimos a esta “gran historia de amor, que es la verdadera felicidad”. 
            Como consecuencia de ese “permanecer” con Cristo –el nivel que el Papa llama “ontológico”, es decir, perteneciente al ser– vienen otras palabras –que expresan el nivel del obrar–: “Guardad mis mandamientos”.
            Por tanto, es la unión con Cristo la que procura el fruto anticipado de nuestro amor; no somos nosotros los importantes –nuestras obras y nuestras valoraciones–, sino que lo más importante es ese darse de Dios mismo, que precede a nuestro obrar:
         “No somos nosotros los que hemos de producir el gran fruto; el cristianismo no es un moralismo, no somos nosotros los que debemos hacer cuanto Dios espera del mundo, sino que ante todo debemos entrar en ese misterio ontológico: Dios se da a sí mismo. Su ser, su amar, precede a nuestro obrar, y, en el contexto de su Cuerpo, en el contexto de su estar con Él, indentificados con él, ennoblecidos con su sangre, también nosotros obrar con Él”.

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Ramiro Pellitero
http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com

sábado, 5 de noviembre de 2011

DERECHO Y VIDA HUMANA

   Poco a poco parece que los Tribunales –en uno y otro lado del Atlántico– van contemplando las relaciones entre el derecho y la vida humana con mayor rigor y equilibrio, sin los simplistas planteamientos que conducían a “desequilibrar” la balanza de los derechos a favor de la mujer y contra el no nacido

      La cuestión del aborto es hoy la “encrucijada sangrienta” de la política y del derecho. Una cuestión donde se entrelazan posiciones enfrentadas sobre la liberación judicial, la liberación sexual, la liberalización de la conciencia humana y la liberación de la mujer. 

      Después de una etapa de reivindicación de un supuesto derecho al aborto —vagamente entrevisto, dicen, “en la penumbra de la constituciones”— la izquierda americana comenzó a distanciarse de un cierto “racismo cromosómico” de algunos de sus colegas europeos. Esto se explica por el hecho de que Estados Unidos lanzó durante más de doscientos años una ofensiva sin precedentes a favor de los más débiles: liberó a los esclavos, potenció los derechos civiles y desarrolló un sistema único de atención a los discapacitados y de discriminación positiva a favor de los más necesitados. La brutal liberalización del aborto de 1973, realizada por el Tribunal Supremo de EE.UU. con la sentencia Roe vs. Wade era contradictoria, con un pasado jurídicamente volcado hacia la vida humana. Tal vez por eso, el Tribunal Supremo comenzó a partir de los 90 a distanciarse de Roe, tutelando el derecho de los estados a restringir el aborto legal.

      Cuatro sentencias más o menos recientes muestran un cierto acercamiento entre la jurisprudencia americana y la europea, es decir, una tendencia marcada hacia la tutela de la vida humana, tanto en USA como en Europa.  

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Rafael Navarro-Valls


Zenit / Almudí

viernes, 4 de noviembre de 2011

EL PLANETA ESTÁ VACIO

    La ONU y sus agencias prefieren combatir la pobreza impidiendo que nazcan pobres.

   La ONU, a través de su agencia del Fondo de Población (UNFPA), empleó su formidable maquinaria de transmitir mensajes al mundo para anunciar que en la medianoche del 30 de octubre nacería el habitante del planeta número siete mil millones. Y dio detalles: probablemente nacería en Asia o el norte de África. Llegó el día, y las televisiones de todo el orbe ofrecieron las imágenes de una niña filipina, a la que se puso el nombre de Danica Camacho, además de otros dos bebés nacidos en el mismo momento en otros puntos del globo, cuyos papás aspiraban a ciertos premios en forma de ayudas diversas, o incluso en metálico, destinados al afortunado poblador del mundo con un número tan redondo.

   Obviamente, tomarse en serio este asunto es un insulto a la inteligencia, pues no hay modo de contar los pobladores de la Tierra uno por uno, ni de señalar la hora y el minuto del nacimiento del habitante número siete mil millones. Se trata simplemente de una campaña propagandística y emocional de las que acostumbra a lanzar la ONU cuando quiere transmitir un mensaje alarmante a la gente con tantos buenos sentimientos como poco espíritu crítico. Los ingredientes de la campaña están bien calculados: el recién nacido es niña; su apellido es español, y su nacionalidad, filipina, país asiático de cerca de 96 millones de habitantes, con aplastante mayoría católica (algo más del 80 por ciento).

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RAMÓN PÍ
INTERECONOMÍA

jueves, 3 de noviembre de 2011

Un clamor por la paz y la libertad

Asís
   "Es tarea de todos los que tienen alguna responsabilidad de la fe cristiana el purificar constantemente la religión de los cristianos partiendo de su centro interior, para que -no obstante la debilidad del hombre- sea realmente instrumento de la paz de Dios en el mundo".


   Ya el primer encuentro de oración en Asís, convocado y presidido por Juan Pablo II en 1986, causó un cierta perplejidad que se disipó con el tiempo. Las afirmaciones de que con reuniones semejantes se favorecía el sincretismo, porque son esos actos se favorecía  considerar que todas las religiones son iguales, que es indiferente el credo y que la elección cristiana es igual a las demás, han perdido todo valor.

   El Papa no deja de recordar la unidad de salvación traída por Cristo, que Cristo es el Único Salvador.
Benedicto XVI ha querido adelantarse a consideraciones fuera de lugar anunciando que esta reunión estaría bajo el lema de: "Peregrinos de la verdad, peregrinos de la paz", y que la jornada sería de "reflexión, diálogo y oración". Y afirmó que peregrinaría "el próximo mes de octubre, a la ciudad de San Francisco, invitando a   unirse a este camino a los hermanos cristianos, a los exponentes de las tradiciones religiosas del mundo y, a todos los hombres de buena voluntad, con el objetivo de recordar aquel gesto histórico querido por mi Predecesor y de renovar solemnemente el compromiso de los creyentes de todas las religiones a vivir la propia fe religiosa como un servicio por la causa de la paz".

   ¿Por qué quienes creen firmemente haber encontrado la Verdad en Cristo, y que han de anunciar esa Verdad que es Cristo, no se pueden unir en diálogo y reflexión, con los grandes buscadores de la Verdad, que son los creyentes de todas las religiones, los agnósticos que anhelan encontrar a Dios, los que sufren por el mal, por el pecado de los hombres?

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Esperanza en la noche oscura

    La memoria de la bondad de Dios en la historia general, más concretamente en la historia de Israel, y todavía más en la historia de la Iglesia, "se convierte también en fuerza de esperanza" para cada uno en su historia personal

      A veces lo más difícil no es perdonar a otro, sino perdonarse a sí mismo (esto es más fácil, y definitivo, si se cuenta con Dios). La película Camino a la libertad (Peter Weir, The way back, 2010) (ver trailer), ambientada en 1940, relata cómo unos fugados de un gulag en Siberia recorren 6000 kilómetros hasta la India. Un camino por un valle oscuro, guiados por la esperanza.   

      El líder del grupo, el polaco Janusz, anhela encontrarse con su esposa, para evitar que siga culpándose a sí misma, por haberle delatado bajo tortura. Los otros tienen también, cada uno, que perdonarse algo, con sus historias y sus esperanzas. La oración de todos, cuando alguno se va quedando en el camino, va jalonando esa aventura y drama que simboliza también nuestra existencia. 

      El director de la película manifestaba en el New York Times (7-I-2011): «Siempre me han fascinado las historias de supervivencia». Y explica: «Incluso en circunstancias que no son tan extremas, la pregunta sobre qué hace que alguien siga adelante, siempre es intrigante. ¿Para qué vivir? Quiero decir que todo ser humano puede desfallecer. Puedes echarte y morir. Hay algo dentro de nosotros que nos empuja, sea lo que sea»

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Ramiro Pellitero. Universidad de Navarra
Cope.es / Almudí

martes, 1 de noviembre de 2011

Reforma del sistema financiero

   En el documento"Por una reforma del sistema financiero y monetario internacional en la perspectiva de una autoridad pública con competencia universal", presentada por el cardenal Peter Turkson, presidente del Consejo Pontificio Justicia y Paz, el Vaticano aboga por tasar las transacciones financieras. También condiciona la recapitalización de los bancos con fondos públicos "a comportamientos virtuosos y con el objetivo de desarrollar la economía real".

   La Santa Sede asegura que el liberalismo económico "sin reglas y sin controles" es una de las causas de la actual crisis económica y ha denunciado la existencia de mercados financieros fundamentalmente especulativos, dañinos para la economía real, especialmente para los países débiles".

   En el texto, de 41 páginas, el Vaticano denuncia que la economía mundial está cada vez más dominada por el utilitarismo y el materialismo y caracterizada por una expansión excesiva del crédito y de burbujas especulativas que han generado crisis de solvencia y de confianza. A este respecto, subraya que la actual crisis financiera ha puesto en evidencia comportamientos egoístas y de codicia colectiva y advierte que está en juego el bien común de la humanidad.

VICENTE HUERTA

lunes, 31 de octubre de 2011

Del talante al talento

Harvard
   La educación es una tarea de la familia, de los medios de comunicación, del vecindario, de la comunidad y de algo fundamental: los profesores tienen que tener vocación y demostrarlo

      Hace unos días, el psicólogo Howard Gardner recibió el premio Príncipe de Asturias en la categoría de Ciencias Sociales. El jurado reconoció sus aportaciones al estudio de la inteligencia humana destacando su innovadora teoría de las inteligencias múltiples. A partir de sus investigaciones, quienes nos dedicamos a la educación contamos con ocho dimensiones o capacidades para medir los aprendizajes. Si antes decíamos que el coeficiente intelectual de una persona se obtenía dividiendo por la edad el resultado obtenido en una única prueba, ahora el cálculo no será tan fácil porque hay ocho tipos de inteligencia: la lingüística, la lógico-matemática, la musical, la corporal, la intrapersonal, la interpersonal y la naturalista. 

      Los buenos educadores no tenían que esperar a que viniera este señor de Harvard para recordarles el limitado conocimiento que nos proporcionan los test de inteligencia. El buen educador no es quien segrega, clasifica o margina a los alumnos según el resultado de los test de inteligencia, sino aquel que utiliza su capacidad de discernimiento y habilidades pedagógicas para descubrir, potenciar y facilitar el desarrollo de las capacidades, potencias intelectuales, cualidades personales o simplemente dotes de cada alumno. Una compleja actividad económicamente desprestigiada y socialmente poco valorada con la que emergen los talentos que dinamizan y vertebran las sociedades; no sólo el profesor consigue dar lo mejor de sí mismo sino que los alumnos desarrollan sus capacidades, descubren sus inteligencias y se preparan para dar lo mejor de sí mismos.

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Agustín Domingo Moratalla
Las Provincias / Almudí

domingo, 30 de octubre de 2011

New Age

El ser humano y no una genérica naturaleza es el que está en el centro de la Creación

   Hablar de la New Age (Nueva Era) es volver la vista atrás. Aunque este término se haya popularizado hace pocos años, hay que remitirse a los años setenta. Entonces se identificaba con la "contracultura" y, ahora, todo este movimiento ha sido asimilado por las tendencias dominantes. La Nueva Era se presenta como una falsa utopía para responder a la sed de felicidad del corazón humano, insatisfecho profundamente de la cultura y modo de vida actuales.

      No es una secta religiosa ni, propiamente, un movimiento. Se trata de una visión, de un deseo de cambio que agrupa a distintas teorías. A la New Age se han enganchado muchas ideas que no tienen una conexión explícita con el llamado "cambio de era" preconizado por los astrólogos. Es un sincretismo de elementos esotéricos y seculares que se presentan como alternativa al cristianismo.

      Como ya se ha comprobado, la matriz esencial del pensamiento New Age hay que buscarla en la tradición esotérico-teosófica que se puso de moda en círculos intelectuales europeos en los siglos XVIII y XIX. Estuvo especialmente presente en la masonería y el ocultismo. A esta visión se une, actualmente, una corriente de lo que alguien ha llamado "sacralización de la psicología", inspirada en Jung, que ha dado lugar a confundir psicología con espiritualidad.

      ¿Por qué se da todo esto ahora? Por la insatisfacción que produce vivir una vida tan materialista en la cultura occidental, por el rechazo de una visión racionalista, por el deseo de un cambio personal y social, por la existencia de un individualismo desenfrenado y porque el ser humano experimenta que su dimensión espiritual está arrinconada, está como aplastada.

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Carlota Sedeño Martínez
Camineo.info / Almudí

sábado, 29 de octubre de 2011

La religión al servicio de la paz

El Papa invita en Asís a los líderes religiosos y a los no creyentes a defender "la paz y la dignidad humana"
Aquí tenéis la ntervención del Santo Padre Benedicto XVI en la Jornada de reflexión, diálogo y oración por la paz y la justicia en el mundo "Peregrinos de la Verdad, peregrinos de la Paz", en la Basílica de Santa María de los Ángeles, de Asís, el 27 de octubre de 2011
* * *
Queridos hermanos y hermanas,
Distinguidos Jefes y representantes de las Iglesias y Comunidades eclesiales
y de las Religiones del mundo,
queridos amigos

      Han pasado veinticinco años desde que el beato Papa Juan Pablo II invitó por vez primera a los representantes de las religiones del mundo a Asís para una oración por la paz. ¿Qué ha ocurrido desde entonces? ¿A qué punto está hoy la causa de la paz? En aquel entonces, la gran amenaza para la paz en el mundo provenía de la división del planeta en dos bloques contrastantes entre sí. El símbolo llamativo de esta división era el muro de Berlín que, pasando por el medio de la ciudad, trazaba la frontera entre dos mundos. En 1989, tres años después de Asís, el muro cayó sin derramamiento de sangre. De repente, los enormes arsenales que había tras el muro dejaron de tener sentido alguno. Perdieron su capacidad de aterrorizar. El deseo de los pueblos de ser libres era más fuerte que los armamentos de la violencia. 
    La cuestión sobre las causas de este derrumbe es compleja y no puede encontrar una respuesta con fórmulas simples. Pero, junto a los factores económicos y políticos, la causa más profunda de dicho acontecimiento es de carácter espiritual: detrás del poder material ya no había ninguna convicción espiritual. Al final, la voluntad de ser libres fue más fuerte que el miedo ante la violencia, que ya no contaba con ningún respaldo espiritual. Apreciamos esta victoria de la libertad, que fue sobre todo también una victoria de la paz. Y es preciso añadir en este contexto que, aunque no se tratara sólo, y quizás ni siquiera en primer lugar, de la libertad de creer, también se trataba de ella. Por eso podemos relacionar también todo esto en cierto modo con la oración por la paz. 
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Benedicto XVI
Vatican.va / Almudí

viernes, 28 de octubre de 2011

¿Sirve la moral para la economía?

   En una sociedad de cultura débil es fácil que la economía se tome como lo más importante, y que la lógica del mercado, que en su ámbito no es en sí misma perniciosa, se extienda indebidamente a otros campos y tiña las mentalidades de un espíritu economicista

      En estos tiempos, en los que todos somos conscientes de la necesidad de un esfuerzo conjunto para superar la situación económica que padecemos, quizá podrían ser de utilidad algunas reflexiones desde el campo de la doctrina social de la Iglesia. Es necesario advertir, sin embargo, que no toca a la teología proponer soluciones técnicas a los problemas económicos, sino en todo caso ofrecer principios, juicios u orientaciones que ayuden a pensar y dar con soluciones concretas que puedan llevarse a la práctica.

      Como se trata de salir de la crisis, convendría en primer lugar recapacitar sobre cómo hemos entrado en ella, porque de ahí podemos aprender mucho de cara al futuro. Por eso, en un primer momento nos fijamos en tres claves de tipo cultural —muy relacionadas con la dimensión moral del obrar humano— que han influido en las conductas que desataron la crisis. Y desde ahí, se hacen algunas sugerencias de carácter moral que pueden ayudar a encarar las dificultades.

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Gregorio Guitián. Facultad de Teología. Universidad de Navarra
Cataluña Cristiana / Almudí

jueves, 27 de octubre de 2011

Estado de Derecho

   Un estado progresivamente vaciado de su propia naturaleza, justo por legislar cuestiones antropológicas fundamentales sin otra referencia que la decisión mayoritaria

      Escribió un filósofo que toda la maquinaria administrativa, legislativa, judicial y ejecutiva son las instituciones políticas que, entendidas en sentido amplio, son el Estado. Y éste debe estar al servicio de la organización de la sociedad, de la división del trabajo, y de la promoción de las instituciones comunitarias. Hoy día —seguía apuntando— su tamaño es tan grande que puede hacer difícil ver la relación con la vida buena (en el más noble sentido de la expresión), que es el fin de la vida social (Yepes). 

      He recordado estas ideas —particularmente lo relativo a la vida buena— al escuchar una vez más a Benedicto XVI unos conceptos desgranados en el Reichstag alemán, que son convergentes con los vertidos ante el Parlamento británico y en otros muchos lugares. Anteriormente, en su obra Una mirada a Europa, el cardenal Ratzinger escribía que «la moral no es la cárcel del hombre, sino aquello que de divino hay en él». Esta proposición está en consonancia con lo que explicitaba hace unos días ante las Cámaras de su país, recordando cómo en Alemania se pisoteó el derecho hasta transformar el Estado en su instrumento destructor, en una cuadrilla de bandidos muy bien organizada, capaz de llevar el mundo al borde del abismo. 

      La historia ha demostrado que el hombre se puede manipular a sí mismo, puede privar de su humanidad a otros seres humanos. Entonces —se preguntaba—, ¿cómo reconocer lo justo?, ¿cómo distinguir entre el bien y el mal, el verdadero derecho del que sólo lo es aparentemente? Nunca fue fácil la respuesta a estos interrogantes, aunque es obvio que, en muchos momentos de la historia, se ha luchado hasta la muerte contra lo que se consideraba injusto. Podríamos preguntarnos por qué ha sucedido así tantas veces. 

     Cuando la reina Sofía se refirió a la ley natural, un periódico la tachó de utilizar conceptos obsoletos. Pienso que si ese concepto está acabado, han terminado la libertad y todos los derechos del hombre. Quedamos a merced del tirano, aunque éste hubiera sido elegido por sufragio universal, como sucedió con Hitler. Disfrutaríamos de aquéllos que benévolamente se nos otorgasen. Así está sucediendo con el Estado de Derecho, un estado progresivamente vaciado de su propia naturaleza, justo por legislar cuestiones antropológicas fundamentales sin otra referencia que la decisión mayoritaria.
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Pablo Cabellos Llorente
Las Provincias / Almudí
 

miércoles, 26 de octubre de 2011

«La falta de cordura de la educación en valores»

Marcelo López Cambronero
Prof. López Cambronero
   El tema de la educación en valores es, de manera casi unánime, uno de los capítulos fundamentales de la actual emergencia educativa. En lo que el acuerdo ya no resulta tan claro es en la identificación de las raíces de su actual fracaso y en cómo debe abordarse. En muchos casos acaba siendo reducida a un conjunto de programas y normativas que, como ocurre con las polémicas asignaturas de Educación para la Ciudadanía, a veces ni tan siquiera tienen en cuenta la insustituible responsabilidad de la familia en la transmisión de los valores que nos hacen personas plenas.

   Marcelo López Cambronero, que ha sido profesor invitado de Filosofía española en la Universidad Johannes Gutenberg (Mainz-Alemania) y que en la actualidad dirige el Instituto de Filosofía Edith Stein, se ha asomado al tema con una mirada diferente en un breve ensayo que, bajo el título “La falta de la educación en valores” acaba de publicar Páginas Digital. Tratando ir al fondo del problema, el Profesor López Cambronero sostiene que la clave no está tanto en la ideoneidad de los programas como en nuestra propia actitud ante la vida y la realidad.


 PROFESIONALES POR LA ÉTICA

martes, 25 de octubre de 2011

Asís 2011: ‘Peregrinos de la verdad, peregrinos de la paz’

Asís
  El día 27, en Asís, tendrá lugar la "Jornada de reflexión, diálogo y oración por la paz y la justicia en el mundo". El Papa ha pedido a los fieles católicos que se unan espiritualmente a la celebración de este importante acontecimiento.


25 años después del primer encuentro interreligioso convocado por Juan Pablo II en Asís, Benedicto XVI ha vuelto a invitar a representantes de las principales religiones del mundo a reunirse en esa ciudad italiana 

      El pasado 1 de enero, después de la oración del Ángelus, Benedicto XVI anunció su deseo de solemnizar el XXV aniversario del histórico encuentro que tuvo lugar en Asís, el 27 de octubre de 1986, por voluntad del venerable Siervo de Dios Juan Pablo II

      Con motivo de dicha conmemoración, el Santo Padre tiene la intención de convocar, el próximo 27 de octubre, una Jornada de reflexión, diálogo y oración por la paz y la justicia en el mundo, acudiendo como peregrino a la ciudad de san Francisco e invitando nuevamente a unirse a este camino a los hermanos cristianos de las distintas confesiones, a los exponentes de las tradiciones religiosas del mundo e, idealmente, a todos los hombres de buena voluntad.

      La Jornada tendrá como tema: Peregrinos de la verdad, peregrinos de la paz. Cada ser humano es en el fondo un peregrino en busca de la verdad y del bien. También el hombre religioso permanece siempre en camino hacia Dios: de aquí nace la posibilidad, más aún, la necesidad de hablar y dialogar con todos, creyentes o no, sin renunciar a la propia identidad o recurrir a formas de sincretismo; en la medida en que la peregrinación de la verdad se vive auténticamente, se abre al diálogo con el otro, no excluye a ninguno y compromete a todos a ser constructores de fraternidad y de paz. Éstos son los elementos que el Santo Padre pretende poner en el centro de la reflexión.

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ALMUDÍ

lunes, 24 de octubre de 2011

Fe y nueva evangelización

El ‘Año de la Fe’ se inscribe en esta finalidad: «Dar un renovado impulso a la misión de toda la Iglesia y sacar a los hombres fuera del desierto en el que frecuentemente se encuentran, hacia el lugar de la vida, la amistad con Cristo que nos da la vida en plenitud».

      El anuncio de un Año de la Fe, coincidiendo con el 50 aniversario del Concilio Vaticano II, es una noticia de primer orden, que acaba de completarse con la publicación de la Carta apostólica Porta fidei.
El Año de la fe

      El Año de la Fe «será un momento de gracia y de compromiso para una cada vez más plena conversión a Dios, para reforzar nuestra fe en Él y para anunciarlo con alegría al hombre de nuestro tiempo» (Homilía tras un encuentro sobre la Nueva Evangelización, 16-X-2011). 

      Transcurridos cincuenta años desde la apertura del Concilio, entiende el Papa que será oportuno «recordar la belleza y la centralidad de la fe, la exigencia de reforzarla y profundizarla a nivel personal y comunitario, y hacerlo en perspectiva no tanto celebrativa, sino más bien misionera; en la perspectiva, precisamente, de la misión ‘ad gentes’ y de la nueva evangelización» (Angelus, 16-X-2011). Al fin y al cabo, añade, la tarea propiamente misionera (“ad gentes”) y la nueva evangelización son aspectos de la única misión de la Iglesia. 

      (Todo ello es bien coherente, porque la fe cristiana antes de ser celebrada requiere ser anunciada. Al mismo tiempo, anunciar la fe y confirmarla, en los que ya han recibido ese anuncio, para que la vivan en plenitud, pertenece esencialmente al ministerio del sucesor de Pedro. Además el Papa está promoviendo diversos encuentros para preparar el próximo Sínodo, en octubre de 2012, sobre la nueva evangelización). 

      En el mensaje para la Jornada Mundial Misionera (23-X-2011), dice Benedicto XVI que extender el Evangelio —llevar a otros la alegría de descubrir a Cristo, el Hijo de Dios que se entregó en la Cruz por cada persona— es, en efecto, el mejor servicio que se puede hacer a quienes buscan «las razones profundas para vivir en plenitud su propia existencia». Es de subrayar esa expresión: “plenitud de la existencia” o vida plena, como sentido de la vida que todos buscan; una clave interpretativa de las enseñanzas del Papa.
 
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Ramiro Pellitero. Universidad de Navarra
AnalisisDigital.com / Almudí

domingo, 23 de octubre de 2011

La ciencia biomédica y la Ley del Aborto

   En la investigación biomédica se dan progresos y se alcanzan certezas que han de tenerse en cuenta para legislar

      La Biología ha avanzado mucho en los ya 25 años transcurridos desde que se despenalizara el aborto en los tres supuestos de violación, peligro para la salud de la madre y taras graves del feto. Avances sobre la comunicación materno-filial en el embarazo, la salud y terapias del feto y neonato.

      Es necesario, por ello, revisar con rigor y definir qué ocurre realmente en esas situaciones, que legalmente son supuestos de despenalización. Qué dice la ciencia médica y qué información deben recibir necesariamente los progenitores.

      Un primer campo de avances es la Embriología, la Ginecología, y la Biología de la comunicación madre-hijo. A lo largo de los 5 primeros días de existencia, el hijo recorre las trompas de Falopio, hasta alcanzar el útero de la mujer convertida en su madre. En ese viaje ambos establecen un diálogo molecular con el que dos vidas en perfecta simbiosis inician la convivencia, peculiar y única, de los meses de gestación.

      El reloj de la vida de cada uno se pone en marcha con la fecundación: se constituye el organismo en fase de una sola célula, capar de generar el organismo entero. En el primer día de vida, el zigoto —que así se denomina— se divide en dos células desiguales según el eje dorso-ventral. Este eje, primer indicio de la forma corporal, viene trazado por el punto en el que el espermatozoide alcanza al óvulo.
 
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Natalia López Moratalla es catedrática de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad de Navarra
La Gaceta / Almudí

sábado, 22 de octubre de 2011

Los Artículos de San José

   La noticia es de interés, aunque no muchos medios de comunicación le han dedicado el espacio que merece. Presentados estos Artículos en Madrid, en el Hotel Palace hace apenas unos días, ha pasado bastante en silencio.

   ¿Miedo a lo que afirman? ¿Deseo de no oír cosas que no se quiere reconocer como verdaderas? ¿Enmudecer la conciencia para que no se reavive ante una realidad presentada claramente y sin velos de ningún tipo? "Científicamente, es un hecho que la vida de un nuevo ser humano comienza en la concepción".

   Así afirma el primero de los artículos. "Cada vida humana es un "continuo", que comienza en la concepción y avanza paso a paso hasta la muerte". "Desde la concepción, cada niño no nacido, es por naturaleza un ser humano", no duda en afirmar contundentemente, y es científicamente inapelable, el Artículo 3.

   Un buen número de políticos, entre ellos lores y parlamentarios ingleses, diputados franceses, italianos, americanos;  embajadores,  profesores de medicina, de jurisprudencia de universidades como la Oxford, los Andes, en Chile, Notre Dame, en Usa, La Sapienza, de Roma, y otros científicos de todo el mundo, han firmado una declaración de nueve artículos, el pasado mes de marzo en San José de Costa Rica.

   Los Artículos de  San José, como  se les conoce por la ciudad que los vio nacer, han sido presentados ya ante la ONU, y en varios Parlamentos, entre ellos el de Westminster.

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Ernesto Juliá Díaz
EL CONFIDENCIAL DIGITAL

viernes, 21 de octubre de 2011

Entretejer biografías: la tarea del orientador

Tras acudir a un mediador familiar, muchos esposos han encontrado el camino para superar las dificultades y salvar su matrimonio

         Ana y Pedro, Pepa y Diego, Asun y Javier, Carmen y Alfredo decidieron un día acudir a la consulta de un experto en orientación familiar para contar sus problemas conyugales y desde ese momento comenzaron a ayudarse a sí mismos en la superación de sus dificultades. En efecto, el 80% de los matrimonios que acuden a los COF de la Iglesia logran salir adelante.  

      Los profesionales de la orientación procuramos contribuir a sanar y reforzar el vínculo conyugal, tratamos de tejer la trama y la urdimbre del matrimonio, intentamos entrelazar de nuevo aquellas dos biografías con el hilo conductor que da sentido a la vida de la pareja: el amor esponsal. 
Marta Pedraz. Médico Experto en Psicoterapia Breve.
Orientadora familiar y de pareja, mediadora familiar y de pareja
y orientadora del COF Boadilla de la Fundación COF Getafe

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PALABRA / Almudí

jueves, 20 de octubre de 2011

El lado oscuro de los adultos emergentes

   Debido a una serie de transformaciones socioculturales, el paso de la juventud a la madurez se ha vuelto más complejo que antes. Procurar hacerse cargo de la amalgama de conflictos que viven los jóvenes es ya un primer paso para ayudarles a buscar un sentido vital.

   Ante los dilemas éticos planteados por los investigadores, abundan las respuestas basadas en un subjetivismo sentimental que evita chocar con las opiniones de los demás

   Cuando se habla de los “jóvenes de hoy”, algunos adultos tienden a quejarse de un retroceso respecto a los de la generación anterior (bien en lo académico o bien en terrenos más amplios como la cultura, el civismo o la moral). Los más optimistas suelen salvarles con el argumento “nada nuevo bajo el sol”.

   Pero para Christian Smith, profesor de Sociología y director del departamento de investigación social de la Universidad de Notre Dame, este último argumento a veces esconde comodidad antes que optimismo.

   Sería como decir: ya se sabe que, a su edad, todos hemos tenido dificultades. Pero cuando se incorporen al mundo laboral, formen una familia y afronten una hipoteca, entonces maduraran. En cualquier caso, no podemos hacer nada por ellos.

   A juicio de Smith, el argumento “nada nuevo bajo el sol” olvida un dato básico: que los jóvenes de ahora son distintos a los de antes, pues las condiciones sociales, culturales, demográficas y económicas en que han crecido son diferentes.

   Los jóvenes se han acostumbrado a pensar la ética en función de sus sentimientos, en lugar de elaborar sus posiciones a partir de principios objetivos

Seis tendencias que los hacen distintos
   Smith es el investigador principal de Lost in Transition (1), un estudio recién publicado que combina técnicas cuantitativas y cualitativas para analizar cómo se comportan y cómo argumentan en el terreno moral los llamados “adultos emergentes”: o sea, jóvenes de 18 a 23 años. Una fuente de información muy valiosa en este estudio son las entrevistas en profundidad que hicieron Smith y su equipo en 2008 a una muestra de estos jóvenes, procedentes de distintos lugares de Estados Unidos.

   Para comprender las dificultades que afrontan los jóvenes del siglo XXI, Smith y su equipo identifican seis cambios socioculturales que –junto a otros que no pueden abarcar– han dejado huella en esta generación.

Juan Meseguer
ACEPRENSA
El artículo completo lo tenéis en la web de Aceprensa. Podéis acudir también a mi página en Facebook

miércoles, 19 de octubre de 2011

Una evangelización siempre nueva

Una evangelización siempre nueva
      Los grandes objetivos siguen vigentes, como muestra la creación de un dicasterio pontificio dedicado expresamente a impulsar esa nueva tarea apostólica de la nueva evangelización

      Escribo estas líneas en la tarde del domingo 16, cuando se cumplen 33 años de la elección de Juan Pablo II.

      Mucho se ha escrito sobre este pontífice excepcional desde tantos puntos de vista. Pero hoy lo recuerdo como promotor infatigable de la nueva evangelización de los países de raigambre cristiana que sufrieron la secularización en el siglo XX. Arrancó unos días después su pontificado con aquella memorable homilía, de la que tantas veces se citó su gran grito de esperanza: «¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!»

      Hace poco, el día de su beatificación, Benedicto XVI sintetizaba que «aquello que el Papa recién elegido pedía a todos, él mismo lo llevó a cabo en primera persona: abrió a Cristo la sociedad, la cultura, los sistemas políticos y económicos, invirtiendo con la fuerza de un gigante, fuerza que le venía de Dios, una tendencia que podía parecer irreversible».

      Esa misma tenacidad pedía el Papa en la JMJ. No se puede olvidar que la inmensa mayoría de los jóvenes que acudieron a Madrid no habían nacido en 1978. Muchas cosas han cambiado desde entonces, especialmente en el marco de tecnologías y comunicación. Pero los grandes objetivos siguen vigentes, como muestra la creación de un dicasterio pontificio dedicado expresamente a impulsar esa nueva tarea apostólica. Justo este último fin de semana se celebraba en Roma el primer simposio organizado por ese consejo.

      Por mi parte, al resumir las líneas de fuerza de la JMJ, puse en primer lugar esta idea: nueva evangelización, sin miedo. Ya en el vuelo hacia Madrid, Benedicto XVI lo comentaba a los periodistas. Después de haber presidido dos Jornadas, concluía que Juan Pablo II había recibido una gran inspiración. Las JMJ son «una cascada de luz; dan visibilidad a la fe, a la presencia de Dios en el mundo, y confirman el coraje de ser creyentes». Frente a posibles aislamientos, aquí se palpa la universalidad, la existencia de una «red universal de amistad, que une al mundo con Dios, y que es una realidad importante para el futuro de la humanidad, para la vida de la humanidad de hoy».

      A la vez, la experiencia ha confirmado que la JMJ es un acontecimiento de libertad. Frente a posibles excesos históricos, la realidad es que la verdad es accesible sólo en la libertad. «Se pueden imponer por la fuerza comportamientos, normas, actividades, ¡pero no la verdad! La verdad se abre sólo a la libertad, al consentimiento libre, y por lo tanto, la libertad y la verdad están íntimamente unidas: una es condición de la otra». De ahí la crítica del Papa a la imposición de valores desde una razón positivista. Y su convicción de que «la verdad como tal, es dialógica, porque trata de comprender y entender mejor, y lo hace en el diálogo con los demás. Por tanto, buscar la verdad y la dignidad humana es la mayor defensa de la libertad».

      Desde el primer día de la JMJ, en la plaza de Cibeles, planteó la cuestión radical: «Sí, hay muchos que, creyéndose dioses, piensan no tener necesidad de más raíces ni cimientos que ellos mismos. Desearían decidir por sí solos lo que es verdad o no, lo que es bueno o malo, lo justo o lo injusto; decidir quién es digno de vivir o puede ser sacrificado en aras de otras preferencias; dar en cada instante un paso al azar, sin rumbo fijo, dejándose llevar por el impulso de cada momento. Estas tentaciones siempre están al acecho. Es importante no sucumbir a ellas, porque, en realidad, conducen a algo tan evanescente como una existencia sin horizontes, una libertad sin Dios».

      Pero la fe no se confunde con ideologías. En el texto preparado para la vigilia en Cuatro Vientos, decía: «Sí, queridos amigos, Dios nos ama. Ésta es la gran verdad de nuestra vida y que da sentido a todo lo demás. No somos fruto de la casualidad o la irracionalidad, sino que en el origen de nuestra existencia hay un proyecto de amor de Dios. (...) Queridos jóvenes, no os conforméis con menos que la Verdad y el Amor, no os conforméis con menos que Cristo.

      «Precisamente ahora, en que la cultura relativista dominante renuncia y desprecia la búsqueda de la verdad, que es la aspiración más alta del espíritu humano, debemos proponer con coraje y humildad el valor universal de Cristo, como salvador de todos los hombres y fuente de esperanza para nuestra vida».

      En definitiva, «no tengáis miedo al mundo, ni al futuro, ni a vuestra debilidad. El Señor os ha otorgado vivir en este momento de la historia, para que gracias a vuestra fe siga resonando su Nombre en toda la tierra».

      Al despedirse en Barajas, prevenía a todos ante las dificultades que se presentan en algunos países: «más fuerte que todas ellas es el anhelo de Dios». Con esa certeza, aseguraba a los pastores: «no temáis presentar a los jóvenes el mensaje de Jesucristo en toda su integridad e invitarlos a los sacramentos, por los cuales nos hace partícipes de su propia vida». La metodología no puede ser más clara y convincente, para llevar adelante una tarea que se transmitirá desde generación en generación, en la estela de los primeros cristianos.

Salvador Bernal

Religión Confidencial / Almudí

martes, 18 de octubre de 2011

¿Aniquilación o mejoramiento de la imperfección?

¿Aniquilación o mejoramiento de la imperfección?
   Esta aniquilación de la vida se puede extender, como una mancha de aceite, con la aceptación de la eutanasia cuando con el tiempo nos encontramos ante personas que ya han alcanzado la ‘imperfección vital’ por diversas causas…

      Ante la perfección —bondad, verdad, belleza, salud, trabajo bien hecho,...— uno se puede preguntar qué hacer con todo aquello que creemos imperfecto, defectuoso, feo, engañoso, enfermo. ¿Lo hemos de hacer desaparecer o lo debemos sanar o perfeccionar en la medida que podemos?

      Un amigo mío me hacía ver como ya desde antes del nacimiento —en la actual sociedad de bienestar— los imperfectos y aún no nacidos se les aniquila, se les quita la vida para que no molesten nuestra pacífica convivencia. Y me hacía leer un artículo donde se mostraba como la detectación, en los fetos, de enfermedades congénitas (enanismo, síndrome de Down, deficiencia mental, espina bífida, etc.), llevaba a plantearse, en seguida, la interrupción del embarazo, el aborto de ese ser humano vivo, pero imperfecto según los criterios que no tienen en cuenta la sacralidad de la vida humana. 

      Se ha de afirmar, sin embargo, que una minusvalía previsible no es motivo para destruir una vida...; además, ¿quién nos puede asegurar que alguien nunca sufrirá un futuro imperfecto (esquizofrenia, paranoia, algún otro tipo de locura, rotura de la médula ósea, etc.), con limitaciones corporales, espirituales o intelectuales? ¿Quién nos puede garantizar la perfección física o psíquica a lo largo de toda una vida?

      Un niño o niña imperfecto desde el nacimiento puede disfrutar, en cambio, de una perfección más alta que muchos de los nacidos aparentemente sanos. Un enfermo con síndrome de Down desarrolla un amor y un afecto mucho más alto que los llamados perfectos. ¿Sabemos bien cuál es su felicidad interior? ¿Cuál es su gozo de vivir y cuál es su perfecto futuro? Mostraba mi amigo que la decisión de aniquilar la imperfección en estos casos bloquea la búsqueda de terapias curativas intrauterinas, ya que las enfermedades genéticas también podrían ser curadas a tiempo con más investigación científica. 

      Por otra parte, esta aniquilación de la vida se puede extender, como una mancha de aceite, con la aceptación de la eutanasia cuando con el tiempo nos encontramos ante personas que ya han alcanzado la imperfección vital por diversas causas: vejez, enfermedades incurables, discapacidades, demencias seniles, moribundos, etc. También una visión estrecha de lo que es la vida humana, de las imperfecciones que puede comportar —la imperfección moral de un asesino, un corrupto pedófilo, etc.—, nos podría llevar a la defensa de la pena de muerte y a rechazar todo tipo de terapias de reinserción social, laboral y de curación moral.

      No sabemos, tal vez, que la imperfección incluye nuestra "contingencia desde que nacemos": no somos seres necesarios y desde este punto de vista ya no valdría la pena vivir. También existe la contingencia temporal de los que son bellos, inteligentes o triunfadores, por un tiempo determinado... ya que pueden llegar a ser feos o unos estúpidos y unos fracasados. ¿Hay que eliminarlos, porque nos estorba su incompetencia debida a la contingencia creada, en el tiempo, por diversos factores? ¿No les ofreceremos un camino, otro tiempo de reparación y de cambio para volver a la perfección perdida? Descubrir la imperfección y la fragilidad humana es también una buena senda para poner todos los medios para embellecernos, renovarnos y mejorarnos.

      En una sociedad egoísta, materialista y hedonista la fealdad, la enfermedad, el fracaso son molestos. En cambio desde una óptica personalista cristiana debemos afirmar que todo ser humano tiene, desde el mismo comienzo de la vida, una dignidad inviolable. Desde el principio, el ser humano que ha de nacer será persona, siempre con toda la dignidad que le ha dado el creador. Es una persona independiente, el ámbito de sus derechos no puede ser invadido por nadie externo a él: ni el Estado, ni un médico, ni siquiera la madre. Por lo tanto, debe ser protegido, y en caso de que se pueda, debe ser curado; si no se puede hay que tener con él todo cariño y espíritu de servicio porque es "uno de los nuestros". Es un ser querido por sí mismo y destinado a lograr la gran Perfección final después de haber conocido todo tipo de imperfecciones. Si la dignidad humana tuviera su origen únicamente en las realizaciones que los hombres llevamos a cabo con éxito, entonces los débiles, los enfermos y los indefensos estarían privados de la esencial dignidad humana.

      Teresa de Calcuta, premio Nobel, afirmaba que «muy pobre es el país donde se tolera privar de vida a un niño no nacido... creado para vivir y amar. Su vida no está para ser destruida, sino para que la viva... a pesar de todo».

Josep Vall i Mundó
TemesD´Avui.org / Almudí