
Importa mucho actuar siempre guiados por el amor a la verdad y con sinceridad de corazón, aunque las circunstancias hagan que los “registros” con que se expresan, sean a veces muy distintos
El día en que se aprobó la ley que reconocía el derecho a acortar la vida, publiqué un artículo para mostrar lo insostenible de tal derecho. Al día siguiente, en este mismo medio, apareció un buen artículo sobre idéntico tema, mucho más breve. Con distintos puntos de vista, coincidíamos en lo esencial: la ley era inicua, auténtico oxímoron, porque “inicuo” es lo que “no tiene equidad o es injusto”. ¿Y caben leyes injustas? Recibí bastantes correos; el de Ernesto, un amigo, me decía: “he leído tu último artículo en ECD. ¿Un poco largo no?”.
Tenía razón y se la di, añadiendo que acababa de leer otro sobre el mismo tema, y ambos me parecían válidos. La extensión y diversidad poco importa, si se coincide en lo esencial, y tal era el caso. El estilo ajeno, respecto del mío, me pareció directo y, con razón, hasta contundente.


















