lunes, 18 de octubre de 2010

El Dios que la ciencia no puede atrapar

       Buen artículo del Dr. Viladrich que reflexiona sobre la vieja tentación de fabricar un dios a la medida humana

       Cada poco, algún astrónomo nos asegura, escudriñando las grandes magnitudes, que no encuentra a Dios en el big bang del universo, ni en lugar alguno de su incalculable expansión, salvo alguna ley física, como la gravitatoria, la cual existe por azar o por necesidad. Y, en el ínterin, algún físico subatómico, tras rebuscar en las mínimas magnitudes, nos afirma que no existe Dios porque tampoco está allí donde ya no queda sino lo definitivamente minúsculo, ambiguo y caprichoso: ora longitud de onda, ora cierta consistencia, ora al azar, ora por necesidad.

       Me deja perplejo este discurso científico. Parece dar por supuesto –como un dogma infalible– que la manera de seccionar, de toda la realidad existente, aquella que se deja atrapar por la verificación empírica es la única forma de conocer y, además, todo lo que existe. Mucha pretensión es esa. Es como si, por aplicar a la Pietà o a Las Meninas todos los más avanzados instrumentos que poseen las modernas ciencias empíricas, consiguiéramos localizar y atrapar dentro de la escultura o del lienzo al íntimo Miguel Ángel y al completo Velázquez. El autor no está encerrado dentro de su obra como la última muñeca de una matrioska.

       La obra no es la cárcel del autor. Entre el autor y su obra siempre media una distancia irreductible –y una libertad del creador– por la sencilla razón de ser ambos de naturaleza sustancialmente diversa. Si uno quiere conocer a fondo a su madre o a su amada, por ejemplo, hará bien en considerar que los datos de un análisis hematológico, de un escáner o de un tac, aun siendo exactos, no le desvelan ni lo más profundo ni lo más importante de esos seres queridos. Porque el amar es otra forma de conocer y mucho más profunda, por cierto. Quien ama lo sabe sin leer a Max Scheler.

       Resulta un descubrimiento muy antiguo –sobre 2500 años– que el discurso intelectual, que concatena sus pasos mediante la verificación empírica, no es el único modo de conocer y que, sobre ciertas realidades –como la intimidad del hombre o el sentido de su existencia– ni siquiera es el más profundo. Está en nuestros primeros clásicos, por ejemplo en el Fedón de Platón. Allí se cuenta una entrañable anécdota, de Sócrates. Parece ser que siendo joven, decepcionado de tanto charlatán sofista, andaba buscando un maestro que con rigor pudiera enseñarle la verdadera causa de las cosas.
.....
       Si la localizasen y la atrapasen…, dirían que no es alma pues sería material. Esta contradicción no muestra la existencia del alma. Lo único que demuestra es que, en caso de existir un alma espiritual, la experimentación empírica sobre nuestra materia neurológica no es método que sirva para cazar el alma. Y algo parecido ocurre con la controversia sobre la existencia de Dios. ¿De veras podemos suponer que el método científico es, de suyo, capaz de atraparlo? Porque si no puede atraparlo, tampoco puede ni afirmarlo ni negarlo con aquella certeza “científica” propia de las cosas que son materiales y experimentables, localizables y mensurables.

       Ahora resulta que el universo es demasiado colosal para haber sido creado y, en consecuencia, resulta más a la medida de la mente humana suponerlo fruto del azar y la necesidad. Podría estar de acuerdo si me interesase un dios fabricado por el hombre a su medida.

Pedro-Juan Viladrich

LA GACETA
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domingo, 17 de octubre de 2010

Un Canto a la Vida

   Asenjo ha hablado claro. El Arzobispo de Sevilla ha salido al paso del congreso de la muerte -¿hay congreso más miserable?- que las multinacionales del negocio del aborto han montado en Sevilla con la ayuda de los órganos políticos de gobierno: junta, ayuntamiento, etc. que así manipulan y derrochan el dinero de los contribuyentes.

   “En diciembre de 2007, la Asamblea General de la ONU invitó a los Estados miembros a instituir una moratoria en la aplicación de la pena de muerte. Dios quiera que llegue también el día en que el aborto sea suprimido de nuestras leyes y todos reconozcamos con vergüenza el inmenso y trágico error cometido en los siglos XX y XXI por la humanidad”. Ruega el Arzobispo.

Invita a rezar al pueblo de Sevilla, y les recuerda estas palabras de Juan Pablo II. “es urgente una gran oración por la vida, que abarque al mundo entero. Que desde cada comunidad cristiana, desde cada grupo o asociación, desde cada familia y desde el corazón de cada creyente, con iniciativas extraordinarias y con la oración habitual, se eleve una súplica apasionada a Dios, Creador y amante de la vida”.

Llamemos las cosas por su nombre. El aborto no es sencillamente un “trágico error”. Es un asesinato.
Dios, en la infinita grandeza de su amor, crea; el hombre, en la finita pequeñez de su odio, mata.

Es el aborto.
Valle Inclán hace decir a uno de los personales de su Sonata de Invierno: “Un día llegará donde surja en la conciencia de los vivos, la ardua sentencia que condena a los no nacidos. ¡Qué pueblo de pecadores transcendentales el que acierte a poner el gorro de cascabeles en la amarilla calavera que llenaba de meditaciones sombría el alma de los viejos ermitaños! ¡Qué pueblo de cínicos elegantes el que rompiendo las leyes de todas las cosas, la ley suprema que une a las hormigas con los astros, renuncie a dar la vida, y en un alegre balneario se disponga a la muerte!”.
Los abortistas no sólo “renuncian a dar la vida”. Matan, asesinan, al ser en el que la vida ya palpita y se desarrolla. ¿Cuántos fetos humanos, cuantos cadáveres de seres humanos, han quedado enterrados en los cimientos de los parlamentos europeos, en los cimientos del parlamento español?

ERNESTO JULÍA
RELIGIÓN CONFIDENCIAL.COM
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sábado, 16 de octubre de 2010

Los 33 de Copiapó: Sí a la vida como don de Dios




       Los 33 mineros de Copiapó ya ven la luz del sol después de que el pasado 5 de agosto quedaran atrapados a 700 metros de profundidad. 69 días después de ser engullidos literalmente por la tierra regresan a la vida mostrando al mundo, que ha seguido su devenir a través de los medios, un auténtico testimonio de fe y de esperanza ejemplificado estéticamente en una camiseta en la que se lee “Gracias, Señor” y “Son suyas las profundidades de la tierra, son suyas las cumbres de los montes. A Él la gloria y el honor”.

      Viktor Frankl recuerda que nada más ingresar en el campo de exterminio de Auschwitz le arrastró la idea del suicidio como liberación, pero que durante su primera noche en ese lúgubre lugar se prometió a sí mismo no lanzarse contra las alambradas. Al mismo tiempo fue consciente de que la salvación del hombre sólo es posible en el amor y a través del amor. Estoy seguro de que los 33 mineros de Copiapó habrán experimentado las mismas sensaciones: el schok de estar atrapados; la pérdida de todo y la visión de la propia muerte. Sin embargo, está demostrado que los hombres en condiciones trágicas, en este caso el confinamiento bajo tierra, conservan un reducto de libertad espiritual para elegir la actitud personal que deben adoptar frente al destino.

      Esta estancia de dos meses en el ‘infierno’ han servido a los mineros para descubrir que el sufrimiento – ver como se escapa la vida y viene la muerte – es una parte consustancial de la vida del ser humano sin la cual la existencia restaría incompleta. De bien seguro que el modo en que una persona acepta su inapelable destino y sus circunstancias otorga la coyuntura para dotar a la existencia de un sentido más profundo por la cual cada uno se eleva por encima de su devenir más adverso. Prisioneros de guerra, rehenes o personas sepultadas bajo la tierra desde el primer momento de su situación son conscientes de una funesta realidad: la imposibilidad de predecir cuando acabará aquella realidad, si es que termina. De inmediato, así lo estudia la psicología, la estructura mental de la persona confinada padece una tremenda modificación; a partir de la aceptación de la provisionalidad de la vida los objetivos existenciales aparecen marcados por la inseguridad. Estudios anteriores realizados con mineros atrapados indican que estos padecen una  deformación de la percepción del tiempo: eternidad frente a unidades breves de tiempo y fugacidad ante unidades mayores de tiempo.



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Nueva evangelización

   “La Iglesia tiene el deber de anunciar siempre y en todas partes el Evangelio de Jesucristo”. Así comienza el documento con el que se constituye el Consejo Pontificio para la promoción de la Nueva Evangelización (Ubicumque et semper).
 
   En la apertura del Concilio Vaticano II, el 1 de octubre de 1962, Juan XXIII señalaba que el “depósito de la fe” (lo que suele llamarse la doctrina cristiana) es, en su sustancia, siempre el mismo; y ese mismo depósito cambia en la “manera de formular su expresión” según los tiempos y lugares. Así ese depósito de la fe puede ser “custodiado y enseñado en forma cada vez más eficaz”. Es lo que ahora se indica diciendo que se trata de anunciar y proclamar la belleza del Evangelio “siempre y en todas partes”, con palabras que dan el título al documento. Dos afirmaciones, pues, son aquí importantes, en paralelo con la finalidad que se proponía el Concilio.
 
   En primer lugar, dice Benedicto XVI que “la misión evangelizadora, continuación de la obra querida por el Señor Jesús, es para la Iglesia necesaria e insustituible, expresión de su misma naturaleza”. En efecto, la palabra Iglesia quiere decir con-vocación, llamada de muchos a formar la familia de Dios. Para eso existe la Iglesia. Durante la historia, su esencia se identifica con su misión. Ella es, en palabras del Concilio Vaticano II, un “Pueblo mesiánico” (Lumen gentium, 9), porque en ella vive el “Mesías” (Cristo, el ungido por el Espíritu de Dios), esperado y prometido. Y por tanto, ella es también ungida y enviada a toda la tierra para comunicar y entregar la Buena Noticia que el Dios vivo y trino ha querido manifestar por Cristo y en Cristo: que Dios es amor; que sólo el amor crea y vivifica, une y salva; que su doctrina no es letra muerta, pura teoría o ley externa al corazón humano, sino que es vida: más aún, la vida plena y auténtica que cada persona y la humanidad en su conjunto anhelan desde el principio del mundo.
 
   En segundo lugar, “esta misión (de la Iglesia) ha asumido en la historia formas y modalidades siempre nuevas según los tiempos, las situaciones y los momentos históricos”. Nuestra época es testigo de “gigantescos progresos” e “innegables beneficios”, junto con el “alejamiento de la fe” e incluso una “preocupante pérdida del sentido de lo sagrado” que pone en duda los fundamentos trascendentes de la existencia humana.

Ramiro Pellitero, Instituto Superior de Ciencias Religiosas, Universidad de Navarra
RELIGIÓN CONFIDENCIAL
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viernes, 15 de octubre de 2010

Objeción de ciencia a conciencia


    Buen artículo del Dr. Bernal sobre el debate del Consejo de Europa del viernes pasado y la reacción socialista a su dictamen

        Me avergoncé de mis amigos socialistas al ver la reacción exasperada, casi totalitaria, que manifestaron en la asamblea parlamentaria del Consejo de Europa al perder el pasado 7 de octubre el debate sobre la objeción de conciencia de médicos y personal sanitario. 

        Se comprende el enfado nunca justificable, y menos en términos tan opresivos, porque pensaban que había sido suficiente la acción mediática a favor del informe de la diputada británica Christine McCafferty, que pretendía restringir el derecho a la objeción de conciencia, en particular ante el aborto y la eutanasia (esta última preocupa en el Reino Unido quizá más que la interrupción de la vida del nasciturus). Al contrario, la asamblea parlamentaria afirmó con claridad que «ningún hospital, institución o persona puede ser sometido a presiones, considerado responsable o sufrir discriminación alguna por su rechazo a realizar, acoger o asistir a un aborto o un acto de eutanasia».

        Más entiendo algunas reacciones de otro signo ante recientes papeles del entorno de "igualdad". Porque puede sacar de quicio la ligereza con que desde organismos públicos se destrozan conceptos elementales de las ciencias biológicas o jurídicas por el objetivo ideológico de transformar deseos en derechos.

        Me parece importante la decisión del Consejo de Europa sobre la objeción de conciencia. Pero, como tantas veces repitió en Italia la asociación Scienza & Vita, va por delante la "objeción de ciencia", que se niega a aceptar la ignorancia y más aún las falsificaciones de datos empíricos. No sé mucho de biología, pero lo suficiente para conocer el proceso vital. Algo más conozco del derecho, porque estudié la parte general con el mítico Federico de Castro en Madrid. Curiosamente, en el examen final me tocó una pregunta sobre la viabilidad del nasciturus, y salí francamente bien parado. Hay que tener mucha desfachatez para difuminar los requisitos que, para ser persona ante el derecho, exige el Código civil al nacido con figura humana (es decir, a un ser humano).

ALMUDÍ
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PUEDES LEER TAMBIÉN EL ARTÍCULO DE DR. OLLERO: Objeción de los médicos de AP: AQUÍ

jueves, 14 de octubre de 2010

"Ubicumque et semper"


Almudi.org - "Ubicumque et semper"
La Santa Sede ha publicado la Carta Apostólica de Benedicto XVI en forma de ‘Motu proprio’ titulada "Ubicumque et semper", con la que se instituye un nuevo dicasterio de la Curia Romana, el Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización
        El arzobispo Rino Fisichella, Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, ilustró esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede el contenido de la Carta Apostólica Motu proprio "Ubicumque et semper", escrita en latín e italiano, y fechada el 21 de septiembre de 2010, con la que Benedicto XVI instituye el nuevo dicasterio.
        «El tema de la nueva evangelización —dijo el prelado— ha sido objeto de una cuidadosa reflexión por el Magisterio de la Iglesia en las últimas décadas. El objetivo se presenta como un gran desafío para toda la Iglesia, que debe (...) encontrar las formas apropiadas para renovar su anuncio a tantos bautizados que ya no entienden el sentido de pertenencia a la comunidad cristiana y son víctimas del subjetivismo de nuestro tiempo cerrado en un individualismo carente de responsabilidad pública y social. El Motu proprio, más directamente, individua las Iglesias de antigua tradición que (...) necesitan un espíritu misionero renovado para  responder a las nuevas exigencias que requiere la situación histórica contemporánea».
        «Como atestigua "Ubicumque et  semper", la "nueva evangelización" no es una fórmula igual en todas las circunstancias», explicó el arzobispo. «Nos compromete a elaborar un  pensamiento fuerte capaz de sostener una acción pastoral  correspondiente. También se deben verificar atentamente las diversas tradiciones y objetivos que las Iglesias tienen en virtud de la riqueza de muchos siglos de historia. Una pluralidad de formas que no afecta a la unidad (...) y permite la eficacia necesaria en nuestra época».
        «La nueva evangelización no debe sonar como "una fórmula abstracta"», prosiguió el presidente del nuevo dicasterio, especificando que ese término estará lleno de «contenidos pastorales y teológicos y se asentará en la voluntad del Magisterio de las últimas décadas». Se tendrán en cuenta también «las numerosas iniciativas asumidas en el ámbito de la nueva evangelización por los obispos y sus iglesias particulares, las conferencias episcopales y los grupos de creyentes».
ALMUDÍ
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miércoles, 13 de octubre de 2010

Aborto y ciencia experimental


Las Provincias
        La ministra que, no siendo del ramo, ha fabricado la última ley del aborto, vuelve a las andadas con la diferenciación entre ser vivo y ser humano, afirmando que la vida humana es Almudi.org - Pablo Cabellosun concepto basado en ideas o creencias filosóficas, morales o sociales y, por tanto, sometido a opiniones o preferencias personales. 

        Para empezar, la filosofía, la sociología o la moral también son ciencias, aunque no siempre experimentales, pero sí racionales. No sé, naturalmente, hasta qué punto la ministra valora la razón como constructora de tantas cosas, entre ellas la ideología que la domina, con poco éxito en este caso, porque la razón falla, aunque también lo hace la ciencia empírica.

        Trataré de recordar algunos apuntes de la ciencia construida experimentalmente en torno a la vida naciente, por ejemplo, la expresada por millares de intelectuales, bastantes de ellos expertos en la materia, con ocasión de la llamada ley de salud reproductiva (esto sí que suena a tortura de la razón), en la que ha colocado una "morcillita" consistente en explicar el asunto en los colegios con cargo a una persona ajena a los mismos. ¿También eso es fruto de la ciencia empírica?, ¿o de una razón algo deteriorada?

        Ha vuelto a decir que el embrión, el feto o el nasciturus es un ser vivo pero no consta que sea un ser humano. ¿A qué especie cree usted que pertenece? ¿No es trigo el grano, el verde aún sin encañar, la espiga que brota y la que está para segar? ¿No es un proceso continuado? Pues en el ser humano igual, pero más. 

        Leo en un libro de embriología: un cigoto es el comienzo de un ser humano. Y más adelante: el desarrollo humano comienza con la fertilización fruto de la unión de un óvulo y un espermatozoide, que forman una única célula llamada cigoto. En otra obra titulada Fundamentos de Embriología Humana: el momento de la formación del cigoto es el punto cero del comienzo del desarrollo embrionario y, por tanto, de la vida humana.

        Embriología Humana y Teratología afirma que la fertilización es un momento importante por originar un organismo humano genéticamente distinto al de sus progenitores. Seguro que la señora ministra no se atreve a mostrar al Congreso de los Diputados fotografías de embriones, ecografías, fotos de fetos abortados que, sin necesidad de conocimientos biomédicos, son suficientes para destruir su "genial" separación entre lo vivo y lo humano. 

PABLO CABELLOS
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martes, 12 de octubre de 2010

Pensar por uno mismo


OpusPrima.wordpress.com
VIDEO: Sócrates
 
Pensar por uno mismo. Si analizamos los manuales de educación de los centros escolares españoles nos daremos cuenta, de inmediato, que la expresión con la que da inicio este texto no se halla presente en lo más mínimo. La célebre Educación para la Ciudadanía no Almudi.org - enseña a los niños a pensar por ellos mismos, sino que se muestran contenidos manchados ideológicamente y que los menores deben asimilar como si de dogmas se tratasen.

        Pensar por uno mismo. Esta expresión nos traslada a la figura de Sócrates, el filósofo que hizo de la pregunta el objeto central de todo pensamiento. La existencia debe ser cuestionada, pues sólo así el hombre puede situarse ante la verdad y confrontarse con ella.

        En el dintel del templo de Delfos se hallaba la exhortación Conócete a ti mismo, que es otro modo de decir piensa por ti mismo. Y es que el hombre, como bien señala Juan Pablo II en la Carta Encíclica Fides et Ratio, «cuanto más conoce la realidad y el mundo y más se conoce a sí mismo en su unicidad, le resulta más urgente el interrogante sobre el sentido de las cosas y sobre su propia existencia».  

        La pregunta lleva a pensar e inaugura el diálogo el hombre necesita aprender tanto de los sujeto de su tiempo como de los anteriores por los cuales se conserva el conocimiento. Por el contrario, Educación para la Ciudadanía se inscribe en el dictado, en la asimilación de contenidos sin una consecuente reflexión. 

        Hoy, desde instancias políticas que interfieren sobre el papel del docente, se pretende que los estudiantes sean autónomos, que aprendan a partir de la propia manipulación del conocimiento, es decir, se pasa del conocimiento teórico al conocimiento práctico, con lo que se confunde el aprender con el jugar. De ahí que aspectos propios del aprendizaje como el esfuerzo, la tradición sapiencial y la autoridad dentro de la educación se conciban como elementos autoritarios que atentan contra la libertad del niño.  

        Es necesario que los niños aprendan a pensar por sí mismos para poder asimilar contenidos determinados a través de su propio juicio, es decir, distinguir lo que es una información u opinión y lo que es una certeza. Sólo de este modo el niño puede encaminarse hacia la verdad y adecuarse ante ella, porque de lo contrario cae presa de la mentira y del interés ideológico, que es una falsificación de la realidad.  

ALMUDÍ

lunes, 11 de octubre de 2010

OBJETORES CRIMINALES

  Es importante la resolución del Consejo de Europa sobre la objeción de conciencia, pero sería ilusorio pensar que esta cuestión está resuelta. Juan Manuel de Prada nos lo recuerda con una conclusión pesimista. Pienso que, si nos empeñamos, la batalla la ganaremos a largo plazo.

  En unos pocos años, los objetores de conciencia se convertirán en seres asociales, en peligrosos criminales.


   La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa aprobaba el otro día una resolución por la que solicita a los Estados miembros que respeten el derecho a la objeción de conciencia de los médicos que se nieguen a perpetrar abortos. Tal resolución se adoptó después de una votación apretadísima; y como resultado de la tramitación de sucesivas enmiendas a un texto originario que proponía exactamente lo contrario: es decir, exhortar a los Estados miembros a impedir el ejercicio de tal derecho, convirtiendo a los objetores en criminales. Ingenuamente, podríamos creer que se trata de una victoria de la objeción de conciencia; cuando, en realidad, se trata de una paso más en la paulatina conculcación de este derecho, que se ha convertido en una suerte de «concesión graciosa» que los Estados permiten, cuando y como les apetece o conviene. Pues desde el momento en que aceptamos que los derechos humanos, «indivisibles, inviolables e inherentes» a la persona, pueden ser remodelados, redefinidos, desnaturalizados o simplemente negados mediante votaciones o mayorías parlamentarias, hemos aceptado su conculcación.


   Quienes promueven esta desnaturalización actúan de forma muy astuta, en su propósito de crear artificialmente una «opinión pública» favorable a sus manejos. Para lograr sus propósitos, desarrollan un activismo incansable en los organismos internacionales, donde se redactan textos en los que se redefinen constantemente los derechos humanos. Tales textos carecen de valor jurídico, pero tienen una gran importancia política, pues —por estar bendecidos desde instancias de tanto «predicamento»— crean un espejismo de «consenso internacional» y aparecen revestidos de una legitimidad de la que en realidad carecen. El Consejo de Europa es uno de los centros favoritos de los promotores del Nuevo Orden Mundial, desde el que se evacuan documentos sin valor jurídico que luego son asumidos por el activismo proabortista e introducidos en el lenguaje político, hasta que acaban siendo adoptados por los Estados, que a la vez que fingen obedecer una instrucción internacional pueden presumir de respetar los procedimientos democráticos (votaciones, mayorías parlamentarias, etcétera). Así se impone una nueva y más sibilina forma de totalitarismo que, a diferencia de los totalitarismos antañones, ya no actúa desde una esfera política exterior, sino modelando a su gusto y conveniencia la esfera interior o conciencia del individuo, mediante la manipulación de la «opinión pública» (que es como eufemísticamente se llama al rebaño sometido y adoctrinado).


   En esta votación los promotores del Nuevo Orden Mundial no consiguieron aprobar un texto que satisficiera sus propósitos, por un levísimo error de cálculo. No importa: volverán a intentarlo en unos pocos años, y lograrán aprobar la ansiada resolución que exhorte a los Estados miembros a impedir el ejercicio de la objeción de conciencia. Cuando los Estados miembros la incorporen decididamente y sin ambages a sus legislaciones (en España ya la están incorporando sibilinamente, convirtiendo a los objetores en apestados), la «opinión pública» habrá dejado de resistirse. En unos pocos años, los objetores de conciencia se convertirán en seres asociales, en peligrosos criminales que pretenden impedir el libre ejercicio del sacrosanto "derecho al aborto". Así actúa el Nuevo Orden Mundial: con la irreprochable lógica del Mal. 
JUAN MANUEL DE PRADA
RELIGION EN LIBERTAD

Por la libertad de las conciencias


Buenas reflexiones de Scriptor acerca de la resolución del Consejo de Europa sobre la objeción de conciencia

Hace unos días escribí sobre las dudosas expectativas acerca del respeto a la libertad de conciAlmudi.org - Juan José Garcóa-Noblejasencia en los profesionales y las instituciones de sanidad (Sofística en el Consejo de Europa: "salud reproductiva" como "derecho al aborto" en el Informe MacCafferty), en espera de un documento del consejo de Europa sobre el particular.

    Hoy ha aparecido el documento esperado, y resulta contradecir de modo explícito lo planteado en el "Informe MacCafferty". No hay contento y alegría que más serena y pacíficamente se reciba en algo de este tipo que el ver defendida la dignidad de las personas y también, por eso derrocada una propuesta sofística y totalitaria como la que planteaba ese Informe.

    la votación celebrada hoy en la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa no sólo ha rechazado los presupuestos del Informe McCafferty y la propuesta de resolución que limitaba el derecho a la objeción sino que ha aprobado una Resolución alternativa (nº 1763) titulada Derecho a la objeción de conciencia en la atención médica.

    Es una gran noticia poder leer en el primer párrafo de esa Resolución:
    1. Ninguna persona, hospital o institución será coaccionada, considerada civilmente responsable o discriminada debido a su rechazo a realizar, autorizar, participar o asistir en la práctica de un aborto, la realización de un aborto involuntario o de emergencia, eutanasia o cualquier otro acto que cause la muerte de un feto humano o un embrión, por cualquier razón.

    Es también un gran logro de las personas e instituciones que, con palabras, razones y acciones interesadas en defender la dignidad de las personas, han llevado adelante un continuo esfuerzo, poco conocido, para asentar el respeto a esa dignidad en las complejas entrañas de la actual Europa.

    Vaya para ellos y ellas el ánimo agradecido de estas líneas. También para lo mucho que queda por hacer. 

Juan José García Noblejas

domingo, 10 de octubre de 2010

¿SOMOS LIBRES?


   En una época actual en la que desde altas instancias públicas se prentenden recortar libertades fundamentales es oportuno repasar este estudio lúcido del Dr. Burke



¿Es libre el hombre?

   Nunca como hoy se ha hablado tanto de la libertad del hombre. Si es de los temas actuales que más preocupan, ¿será porque hay más libertad en el mundo moderno? O acaso puede ser porque hay menos?[1]
Por una parte, se puede sostener, no sin razón, que nuestra libertad personal, en el campo individual, social, político y económico, se ve cada vez más reducida (sin ir más lejos, nos encontramos limitados por una serie de condicionantes que nos impone el Estado: controles económicos, impuestos, aparato burocrático, etc.).

   Sin embargo, mucha gente mantendría que la libertad personal —la libertad en la conducta personal— va en aumento, por lo menos en las sociedades occidentales. Uno es más “libre” para hacer lo que le da la gana en algunas esferas del campo moral; por ejemplo, en todo lo que se refiere al sexo. Parece que la gente, en general, acepta menos restricciones en el campo sexual que antes. Aunque parece también que esta mayor “libertad” en la conducta no está dando, como resultado, una mayor felicidad en la vida, y uno se queda con la sensación de que es poco satisfactoria una libertad cuyo incremento no lleva a una mayor felicidad. 

   Otros niegan rotundamente la misma idea de libertad. El hombre no es libre. De hecho —afirman—, es un ser condicionado, y en sus acciones sigue unas normas dictadas por características hereditarias y por sus propias circunstancias. El hombre se engaña —dicen— cuando habla de su libertad. 

   Evidentemente, lo primero que tenemos que hacer es intentar aclarar esta cuestión[2]. Cuando hablamos de libertad, ¿hablamos de algo real, por difícil que sea definirlo, o hablamos de algo imaginario? 


Cormac Burke
Capítulo del libro Conciencia y Libertad, Madrid 1976
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sábado, 9 de octubre de 2010

“La acción a favor de la familia va de abajo hacia arriba: de la sociedad a los políticos”

    Arantza Quiroga, de 37 años, lleva casi veinte en política con el Partido Popular. Concejal a los 21 años y diputada de Euskadi a los 25, desde hace año y medio es presidenta del Parlamento vasco. Casada y madre de cuatro hijos, cree que la conciliación de vida familiar y trabajo debería estar entre las prioridades de la política social.

Arantza Quiroga estuvo presente en el XVIII Congreso Internacional de la Familia (Valencia, 1-2 de octubre), organizado por la International Federation for Family Development. En su intervención insistió en la necesidad de adoptar horarios y condiciones de trabajo flexibles para las personas con deberes familiares. Pero esto, dijo, requiere un cambio de mentalidad. Después, en entrevista para Aceprensa, se refirió también a otros temas en que están implicadas política y familia.

quirogaWEB      
Arantza Quiroga
Nadie se declara en contra de la familia. Pero de hecho el debate está polarizado en torno a los temas más polémicos, como el aborto o el matrimonio homosexual. ¿No se podría sustraer la política familiar a la confrontación ideológica?

— Eso es muy difícil con un gobierno como el que tenemos ahora mismo. Este gobierno es consciente de que hay determinados temas que dividen a la sociedad, y antes los que el Partido Popular se tiene que posicionar de una manera muy concreta. En esta legislatura menos, por la actual situación económica, pero desde la legislatura anterior el gobierno ha sacado toda una serie de temas –matrimonio homosexual, la ley del aborto...–, en los que sabía que iba a haber confrontación, y no ha estado buscando ni muchísimo menos poner la familia por delante ni promoverla, porque de la confrontación política ha sacado un rédito político.

¿Por qué? Porque tenemos una sociedad en la que ha calado mucho el relativismo, y te venden todo eso como un derecho, y ¿cómo no vas a votar a favor de un derecho? Pero así se están llevando por delante una estructura tan fundamental como la familia.

Rafael Serrano
ACEPRENSA
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viernes, 8 de octubre de 2010

Virtudes cívicas y cristianas de los británicos


ReligionConfidencial.com
    Después de haber releído los textos de la visita de Benedicto XVI al Reino Unido, siento no conocer tantos lugares que proclaman la tradición cultural y cristiana de esa antigua nación. Almudi.org - Salvador BernalEl Papa ha recordado también con enorme cariño a santos británicos que jalonan la historia de las Islas, hasta la beatificación de Newman.

    Me parece superfluo evocar los debates y contrastes de opiniones que se produjeron antes, también en grandes medios de comunicación, como The Times o la BBC. No eran menos significativos los artículos de Tony Blair en L’Osservatore Romano o de David Cameron en Le Monde. Como dijo el pontífice en el avión que le conducía a Edimburgo, «Gran Bretaña ha tenido su propia historia de anticatolicismo, pero es también un país con una gran historia de tolerancia». «Yo voy de buen humor y con alegría». Al fin y al cabo, no había elegido en vano, como lema de la visita, unas palabras muy queridas para Newman: "El corazón habla al corazón"cor ad cor loquitur: El gran corazón de Benedicto XVI, desde su aparente timidez, se ganó los corazones de casi todos, incluso de la prensa más o menos "feroz".

    Histórico fue el acto celebrado en Westminster Hall el 17 de septiembre de 2010, con asistencia de las personalidades más relevantes de la actual Gran Bretaña. Sobrecogía el silencio cuando el Papa expresaba en voz alta su recuerdo para «los innumerables hombres y mujeres que durante siglos han participado en los memorables acontecimientos vividos entre estos muros y que han determinado las vidas de muchas generaciones de británicos y de otras muchas personas»

    Se imponía evocar la figura de Santo Tomás Moro. Pero Benedicto XVI dejó la historia, para replantear, desde el ejemplo de Moro en tiempos difíciles, la «perenne cuestión de la relación entre lo que se debe al César y lo que se debe a Dios». Dentro de la brevedad, el Papa hizo una espléndida exposición del puesto de las creencias religiosas en el proceso político, tema de máxima actualidad.

ALMUDÍ
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Centro Jurídico Tomás Moro: Sra. Aido, abortar es acabar con la vida de un ser humano

   Aquí ya se habló hace tiempo de Bibiana Aido, ignorante promotora del aborto de "fetos no-humanos", es coregida por G. Salvador y C. Nombela.

   Ahora, ante una pregunta directa del diputado navarro Carlos Salvador en el parlamento español, queda por escrito que Aído responde que el aborto no elimina vidas humanas:

"El Gobierno no puede compartir la afirmación de que la interrupción del embarazo sea la eliminación de la vida de un ser humano porque sobre el concepto de ser humano no existe una opinión unánime, una evidencia científica..."

   Uno, en su inocencia inicial sobre lo que lee, se pregunta por cuáles son las afirmaciones compartidas por el Gobierno que pueda tener en mente la Sra. Aído que precisamente son compartidas por ser "opinión unánime y evidencia científica". Pero no es fácil encontrar alguna, al margen de aquel principio de que "el todo es mayor que la parte" y cosas así... En fin..
.
   Es inútil pretender dialogar con la ignorancia y las pretensiones totalitarias de la ahora ministra metida a científica (y esperemos que pronto políticamente reducida a ciudadana de a pie) Bibiana Aido, que se entretiene en jugar con la unanimidad de opinión (¡?) sobre el "concepto" de ser humano para decir que el aborto no elimina la vida humana.

   Basta recordar lo dicho aquí mismo, ayer, sobre el Nobel de Medicina (Giuliano Ferrara: El gran Nobel repoblador de un mundo despoblado por el aborto) y hacer una declaración que se atenga mínimamente a esos mismos principios científicos a los que la señora Aído busca arrimar su cansina y mortífera cantinela pro-abortista. 

   Es de agradecer que el Centro Jurídico Tomás Moro, precisamente, hace la siguiente declaración, que es recomendable leer en su integridad: LEER AQUÍ

La libertad de pensamiento de Georges Lemaître

    El “big bang” como origen del universo es una de esas teorías que ya forman parte de la cultura de la época. Pero es mucho menos conocido que fue formulada por Georges Lemaître (1894-1966), físico y sacerdote católico belga, que participó en las investigaciones que interesaban a los grandes físicos de su tiempo. Aunque el modelo cosmológico actual haya cambiado mucho desde entonces, su ejemplo de honradez intelectual sigue vigente.

       
                Todo comenzaba en un punto, donde las leyes físicas perdían su sentido, en el que el universo entraba en expansión
       
Un universo en expansión
     El siglo XX ha sido testigo de múltiples descubrimientos que han cambiado la concepción que teníamos del mundo. Ejemplo de ello es la teoría del big bang, propuesta inicialmente por el físico-matemático ruso Alexander Friedmann y el astrofísico y sacerdote católico belga Georges Lemaître. 

     El primero, al resolver las ecuaciones de la relatividad de Einstein, obtuvo soluciones matemáticas que daban al universo un carácter dinámico. El segundo llegó al mismo resultado, pero dotó a la matemática de propiedad física: el corrimiento hacia el rojo descubierto por Hubble con el telescopio del Observatorio de Mount Wilson en 1925 fue interpretado por Lemaître como una manifestación de la expansión del Universo.

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jueves, 7 de octubre de 2010

Bertomeu Llorens

El 2 de octubre ha sido inaugurada en la sala de exposiciones del Palau de Vivanco de Catarroja (Valencia) la tradicional exposición "Nou díes d'octubre" que todos los años organiAlmudi.org - Catarrojaza la Asociación Cultural Falla l'Albufera de Catarroja.
        Este año está dedicada a Bertomeu Llorens, filosofo y poeta nacido en la localidad, fallecido en 1946 cuando era una joven promesa de la literatura española, un año después de haber pedido la Admisión en el Opus Dei.
        En su ciudad se le recuerda con aprecio, y es frecuente encontrar flores en su tumba que dejan personas que acuden a pedirle favores. Un colegio público de enseñanza de la localidad lleva su nombre.
        La inauguración estuvo presidida por la Alcaldesa de Catarroja, Soledad Ramón, y contó con la presencia de la Regidora de Cultura y Festes, Mari Angels López y otros concejales y autoridades de la Corporación municipal, así como de las falleras mayores de Catarroja y de la Falla l'Albufera, los Presidentes de las fallas y numerosos vecinos de la localidad, entre ellos los parientes de Bertomeu.
        Ampar Orellano, representante de la Asociación Cultural Falla de l?Albufera, expresó la emoción de todos los presentes ante el gran valor humano y afectivo que se ofrecía con los manuscritos originales de Bertomeu, y subrayó el hecho de que es la primera vez que se expone en público su obra manuscrita desde su muerte en 1946. 
        Agradeció en nombre de los presentes a la Prelatura del Opus Dei y a su Oficina de Comunicación en Valencia por el cuidado con que se había guardado ese material y las facilidades dadas para organizar la muestra.
        Tanto la Regidora de Cultura como la Alcaldesa tuvieron palabras emocionadas y de agradecimiento por el trabajo de la Asociación Cultural. La Alcaldesa recordó una tradición que aún se vive en Catarroja: los estudiantes, en época de exámenes, acuden a la tumba de Bertomeu para pedirle que interceda por el buen resultado de los exámenes; ella misma lo había hecho por consejo de su padre cuando era estudiante. 
 Jesús Acerete
ALMUDÍ
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SERVIDORES DE LA CONCIENCIA

         Os presento a continuación, las reflexiones del Dr. Cabellos sobre el tema de la lealtad a la propia conciencia, tocado por el Papa en su reciente viaje a Inglaterra.

        No es infrecuente apelar a la conciencia como justificante de nuestros actos. En su histórico viaje a Gran Bretaña, el Papa ha tratado diversos temas, aunque se puede afirmar que unos pocos han sido el eje vertebrador de sus homilías y discursos: santidad y fidelidad de sacerdotes y  laicos a su misión,  y ecumenismo. Pero, y más por tratarse de un país de mayoría no católica, sobresale el tema de  la necesidad de lealtad a la propia conciencia, lo que exige el mutuo requerimiento de fe y razón para que la "dictadura del relativismo" no oscurezca la verdad inmutable sobre la naturaleza del hombre, sobre su destino y bien último, y la verdad rija toda conciencia.

        Escuchar estas afirmaciones en la Misa celebrada en Glasgow no parecería sorprendente, pero es admirable oírlo en Westminster Hall ante los miembros de las dos Cámaras, gobierno, anteriores primeros ministros y cuerpo diplomático. Hablaba  donde se condenó a muerte a Tomás Moro por fidelidad a su conciencia antes que a los dictados del rey. Puso en su sitio a Dios y al César. Y de ahí partió su discurso para reflexionar sobre el lugar apropiado de las creencias religiosas en el proceso político.   
        El cardenal Newman, que iba a beatificar, fue  otro adalid de la lealtad a  la conciencia que busca y vive la verdad sin miedo, lo que le condujo al catolicismo. Con esa rectitud se dirigió el Papa al Parlamento británico. Partiendo de la vigencia de Moro, alabó las grandes aportaciones sajonas a valores como la libertad de expresión, de afiliación política, al respeto por el papel de la ley, a su profunda atención a los deberes y derechos individuales y a la igualdad de todos ante la ley. Delicadamente omitió que, durante siglos,  los católicos carecieron de carta de ciudadanía en el Reino Unido.

         Observó que la Doctrina Social de la Iglesia tiene mucho en común con esos valores a causa de su preocupación primordial por la dignidad de la persona y por su énfasis al tratar los deberes de la autoridad en orden al bien común.  Fiel a su conciencia, volvió sobre las cuestiones en juego en la causa de Moro, que tienen hoy notable validez: ¿Qué exigencias pueden imponer los gobiernos a los ciudadanos de manera razonable? ¿Qué alcance pueden tener esas obligaciones? ¿En nombre de qué autoridad pueden resolverse los dilemas morales? Porque si los principios éticos sólo se cimentan en el consenso, todo el proceso democrático es frágil e inseguro. Ahí, afirmaba Benedicto XVI, reside el verdadero desafío para la democracia. Pienso que se juega su propia subsistencia.

PABLO CABELLOS, Dr.  en Teología
LAS PROVINCIAS
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miércoles, 6 de octubre de 2010

Giuliano Ferrara: El gran Nobel repoblador de un mundo despoblado por el aborto

Ferrara Giuliano Ferrara es el director de Il Foglio, diario en el que hoy publica el siguiente editorial firmado, aquí traducido con cierta rapidez. El título es el que figura aquí en cabecera. El antetítulo en Il Foglio dice: "Ipocrita celebrazione dei concepiti in provetta".
Para quien no sepa de Ferrara: en otra ocasión en que traduje algo suyo, decía que Giuliano Ferrara es gordo, barbudo, inconformista, muy poco políticamente correcto, piensa lo que dice y dice lo que piensa. Ateo, dice que cree en la fe de Benedicto XVI. Sus ideas y opiniones son habitualmente escuchadas con respeto. Algo que –no pocas veces- parece confundirse con el temor a que Ferrara esté en lo cierto.
Esto es lo que publica hoy:
    Nada parece más alegre, estimulante y tranquilizador que la capacidad de dar hijos al mundo, tal vez ayudados por la medicina. Cuatro millones de bebés concebidos en tubos de ensayo (FIV, fecundación in vitro) se han celebrado como un milagro científico y humanístico en los periódicos italianos, dedicando la apertura de primera página al Nobel Robert Edwards, 85 años, fisiólogo emérito de Cambridge, el científico que en 1969 desarrolló la técnica de dar a luz y que más tarde en 1978, con Louise Brown dio lugar a la estirpe de los que nacen de una buena fertilización in vitro.
   Los periódicos británicos, por el contrario, tratan la noticia con pudor (páginas interiores, simple reseña en el Guardian y el Daily Telegraph), y traen a colación una frase del nuevo Premio Nobel: "La cosa más importante en la vida es tener un hijo. No hay nada más especial que un niño". 
   Este magnífico adagio antiabortista, esta peroración natalista, sin embargo toma un sentido muy especial al ser dicha por Edwards, fisiólogo competente, con éxito, tenacidad y valor, que ha hecho caer el paradigma de la medicina moderna en términos de reproducción, y ha originado una revolución en la vida cultural y antropológico que escapa claramente -no sé si a su comprensión- pero sí a la de algunos de sus admiradores y apologetas de la técnica de fecundación in vitro.
   Edwards también dijo -y aquí estamos en un mundo de percepciones huxlerianas- esto: "Nunca olvidaré el día en que miré en el microscopio y vi una cosa curiosa en los cultivos... lo que vi fue un blastocito humano que me miraba fijamente. Pensé: lo hemos conseguido!"
    Cuatro millones de niños han sido "producidos" in vitro y cuidados, alimentados, entrenados y nacidos de un cuerpo de mujer, algo de lo que no cabe dejar de alegrarse, por parte de quienes tuvieron la bendición de un niño y para quien ha tenido así el derecho de nacer. 
   Pero lo que resulta increíble es que sólo personas creyentes o de iglesia se han preguntado qué ha pasado con los millones de "cosas curiosas" (literalmente "something funny") que miran a los ojos de sus fautores con ojos microscópicos en los laboratorios de fertilización humana de todo el mundo. 
Hablo por supuesto de los excluidos, los de las “cosas curiosas” congeladas utilizadas para la investigación como conejillos de indias o ratas, hablo de los procesos de fertilización negociados en el mercado de los ovocitos, hablo de los bancos de datos, de las opciones de maternidad - paternidad a la carta, hablo del aborto selectivo en el diagnóstico prenatal, y hablo en general de la gran masacre de los inocentes que es lo que caracteriza los treinta años que nos separan del nacimiento de Louise Brown.
    Por cada una de los cuatro millones de “cosas curiosas” que hay que celebrar, porque siguieron su camino hacia el nacimiento, gracias a una técnica que procede de la voluntad y el deseo humanos, se debería -en sentido estricto- contar unos mil millones de “cosas curiosas” llevadas a la ejecución capital en nombre de la "libertad reproductiva", con el consenso cultural, moralmente sordo, de la comunidad política mundial, sobre todo de los organismos humanitarios que custodian los derechos humanos universales consagrados en la Declaración de 1948. 
   Sólo espero que los ginecólogos faustianos de tipo Flamigni, y otros hombres de ciencia, muy seguros de sí mismos, tomen buena nota de la frase de Edwards: “…something funny in the cultures… what I saw was a human blastocyst gazing up on me…”
   Los hijos orgullosos de estos tiempos comprenderán la importancia no sólo lingüística de esa definición de embrión fecundado, es decir, lo que la ley 40 llama “el concebido”: un blastocito humano que mira fijamente a su autor. Para Chesterton, el catolicismo libera a los hombres de la esclavitud de ser hijos de su tiempo. Científicos y moralistas de la libertad: la cosa curiosa os está mirando.

SCRIPTOR

Nobel a Robert Edwards


A Robert Edwards le han dado el premio Nobel de Medicina ("ciencia y arte de precaver y curar las enfermedades del cuerpo humano"), pero en realidad debería ser en Veterinaria Almudi.org - Juan José García-Noblejas("ciencia y arte de precaver y curar las enfermedades de los animales"). 

        La Fecundación In Vitro (FIV), su "invento", que dio con el nacimiento de la niña Louise Brown, el 25 de julio de 1978, no fue más que la aplicación al ser humano de un tradicional procedimiento veterinario muy utilizado en la reproducción industrial estándar de conejos y vacas. También aplicado con éxito en animales como el hamster dorado, la rata, el ratón, el perro y el cobayo, si bien con notables dificultades iniciales en el ganado vacuno (más que con los humanos, dicen los expertos).

        Con independencia de que el éxito de este procedimiento veterinario en las personas, 32 años después de su nacimiento, no ha logrado ir más allá del 30% de los casos, el verdadero problema está en que con este procedimiento técnico que ahora se premia, resulta que lo que nacen son "productos de la fecundación", pero no "hijos".

        Dice hoy un breve y claro editorial ("E la chiamano medicina", €) en el diario Il Foglio:
    El Big Bang antropológico inaugurado con Edwards (...) es la idea de la "creación" de la vida en laboratorio, un material biológico más entre otros; es la separación de la procreación del sexo, una vez que el sexo ha sido separado de la procreación con la contracepción; es el cambio en el modo de representar y entender la generación, las relaciones de parentesco, el "venir al mundo".
    De la probetas de Edwards han salido las anticipaciones del Nuevo Mundo estilo Huxley que hoy vive tan ricamente de la compraventa de ovocitos, de úteros en alquiler, de fabricación de embriones humanos destinados a la investigación científica (quizá hibridados con embriones animales), de invención de parejas de "padres" del mismo sexo, de embriones sobrantes conservados en nitrógeno líquido y luego destruidos o seleccionados en probeta para obtener un hijo con el equipamiento genético "óptimo". Y lo llaman medicina.
        También ha hablado al respecto el monseñor Ignacio Carrasco de Paula, que es presidente de la Pontificia Academia para la Vida, expresando —a título personal— su "perplejidad" por el galardón. Aunque la práctica totalidad de los periódicos hayan dicho que es el Vaticano quien habla y dice con Ignacio Carrasco. Esto publica El Mundo:
    «¿Perplejidad? Mucha. Sin Edwards no existiría el mercado de los ovocitos. Sin Edwards no habría congeladores llenos de embriones a la espera de ser transferidos a un útero, o más probablemente para ser utilizados para la investigación, o bien para morir abandonados y olvidados por todos».
        Y lo llaman Medicina, y lo premian con el Nobel. Pobre Medicina, pobre Nobel. Si realmente hubieran querido ser científicos coherentes, premiando a Robert Edwards deberían haber inaugurado el premio Nobel de Veterinaria aplicada, o quizá inventado el premio Huxley de "Nuevos Mundos" (distópicos, por supuesto)...
* * *
Enlaces relacionados:
El asunto más polémico, de Gonzalo Herranz, Profesor honorario de Bioética de la Universidad de Navarra, en La Razón

SCRIPTOR / ALMUDÍ 

La lección del "caso Hawking", veinte años después

ChurchForum.org

        Bajo el título "Lo divino y lo humano en el universo de Stephen Hawking", Ediciones Cristiandad acaba de publicar un ensayo sobre las consecuencias filosóficas de la cosmología de este Almudi.org - Francisco José Soler Gilautor, a cuya realización he dedicado no poco estudio. 

        Para comprender el sentido de tal esfuerzo, y el interés que puede tener la lectura de "Lo divino y lo humano...", quizá sea útil evocar por un momento los orígenes del "fenómeno Hawking". La ocasión, desde luego, no es mala, ya que, por estas mismas fechas, hace justo veinte años, apareció la primera edición castellana del libro de divulgación científica más vendido de todos los tiempos: "Historia del tiempo" [por cierto, una mala traducción del título de la versión inglesa, "A brief history of time", en la que desaparece su fina ironía]. 

        Con esta obra, Stephen Hawking pasó, de la noche a la mañana, de ser un físico conocido dentro del reducido grupo de especialistas en gravitación y cosmología, a convertirse, a los ojos del gran público, en el heredero de Newton y Einstein. Sobre todo de Einstein: el prototipo de hombre sabio, al que se le consulta sobre cualquier tema, y cuya opinión se escucha siempre con el mayor de los respetos. 

        ¿Qué era lo que prometía, pues, la lectura de "Historia del tiempo"? La contraportada del libro resaltaba la autoridad académica de Hawking, así como su esfuerzo por escrutar, pese a la grave limitación de su enfermedad, «el sentido del universo: por qué es como es y por qué existe». El ensayo que entonces presentaba al público divulgaría los resultados de tales indagaciones, y explicaría «las leyes que desvelan la compleja danza geométrica creadora del mundo y de la vida»

        Y en el texto de la solapa delantera del libro se proponían algunas preguntas para guiar la lectura: «¿Hubo un principio en el tiempo? ¿Habrá un final? ¿Es infinito el universo? ¿O tiene límites? [...] ¿Cuál es la naturaleza del tiempo? [...] ¿Puede ser el universo un continuum sin principio ni fronteras? Si así fuera, el universo estaría completamente autocontenido y no se vería afectado por nada que estuviese fuera de él. No sería ni creado ni destruido, simplemente sería. ¿Qué lugar queda entonces para un Creador?» 

Francisco José Soler Gil
 ALMUDÍ
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