martes, 21 de diciembre de 2010

La política de la fraternidad


   Publico el artículo que ha escrito Giovanni Maria Vian, director de ‘L'Osservatore Romano’, para comentar el mensaje de Benedicto XVI para la próxima Jornada Mundial de la Paz sobre "La libertad religiosa, camino para la paz". 

   El antiguo dicho latino que exhorta a preparar las armas en función de la paz —si vis pacem Almudi.org - "La política de la fraternidad"para bellum— de alguna manera resuena en el mensaje de Benedicto XVI para la Jornada mundial que tendrá lugar el próximo 1 de enero. Pero son armas distintas de las "destinadas a matar y a exterminar a la humanidad", como subrayaba Pablo VI: en efecto, se necesitan «sobre todo armas morales, que den fuerza y prestigio al derecho internacional». Y entre estas hoy urge la libertad religiosa, sobre la cual el Papa reflexiona a partir de los horrendos actos de violencia e intolerancia que se suceden sobre todo en Irak, aunque no sólo allí.

      En el mensaje papal al análisis mira a la situación internacional en su conjunto y afirma amargamente que en algunas regiones del mundo «no es posible profesar y expresar libremente la propia religión». En otras, en cambio, la intolerancia y la violencia se afirman mediante «formas más silenciosas y sofisticadas de prejuicio y de oposición hacia los creyentes y los símbolos religiosos».

      Sin abandonarse a énfasis retóricos y sin demasiados ejemplos, que lamentablemente no sería difícil enumerar, Benedicto XVI comienza con una afirmación incontestable: «Los cristianos son actualmente el grupo religioso que sufre el mayor número de persecuciones a causa de su fe». Precisamente como en Irak, donde en Bagdad el "vil ataque" contra la catedral siro-católica asesinó a dos sacerdotes y exterminó alrededor de cincuenta fieles, pero también en otros países asiáticos y africanos, en perjuicio de las minorías religiosas. Mientras que en Europa numerosas fuerzas trabajan para renegar de la historia y los símbolos religiosos de la mayoría de los ciudadanos. Pisoteando pluralismo y laicidad, con el resultado de fomentar odio y prejuicio.

      Negar la libertad religiosa y oscurecer la dimensión pública de la religión genera una sociedad injusta y va en contra de la paz. La afirmación se acompaña a una crítica radical del relativismo moral, que «es en realidad el origen de la división y negación de la dignidad de los seres humanos». Y rechazando fundamentalismo y laicismo —que el mensaje define «formas especulares y extremas de rechazo» del pluralismo y de la laicidad— el Papa repite que las religiones tienen un papel importante en el ámbito político y cultural porque pueden constituir «un factor importante de unidad y de paz».

      La fuerza de las afirmaciones de Benedicto XVI se basa en la convicción de que el mundo "tiene necesidad de Dios" y en la razón, que todos pueden compartir (no es casualidad que se cite a Cicerón en un texto atravesado por la conciencia de la especificidad hebraica y cristiana). Y al recibir a cinco nuevos embajadores ante la Santa Sede, el Papa ha dicho con claridad que la Iglesia no actúa como una lobby y que su política es sólo una: la de la fraternidad.

ZENIT / ALMUDÍ
Enlace relacionado:
“La libertad religiosa, camino para la Paz”, mensaje de Benedicto XVI para la celebración de la XLIV Jornada Mundial de la Paz 2011

lunes, 20 de diciembre de 2010

La democracia americana


   El sistema político americano: tan distinto del europeo, siempre lleno de ideologías cerradas, de partidos ideologizados, de manipulación constante de los media
   Los últimos acontecimientos de USA muestran una democracia viva y consciente que ha funcionado muy bien durante 200 años. Hanna Arendt, la ilustre discípula de Heidegger dedicadaAlmudi.org - Democracia a la filosofía política, quedó admirada de la democracia americana cuando tuvo que huir allí ante el terror nazi. Su libro sobre las tres revoluciones —rusa, francesa y americana— lo muestra con gran detalle. La ignorancia que manifiestan los comentaristas europeos, o españoles más en concreto, sobre el fenómeno sorprende un poco, cuando los defectos cotidianos de nuestra democracia son tan visibles.
   Veamos algunos puntos. Por un lado, el articulado sistema de contrapesos de poder. El Congreso y el Senado se contrapesan entre sí; el Gobierno recibe el contrapeso a su poder del Congreso y del Senado; los tres tienen el contrapeso de los jueces; todos ellos tienen gran respeto a la Constitución breve, pero aceptada. Por otro lado, los congresistas, los senadores y el presidente son elegidos personalmente, y si dicen alguna mentira son rechazados, pues si es mentiroso no puede ser buen gobernante o legislador. Si tiene graves problemas privados también se le rechaza por el mismo motivo, que no es hipocresía.
   Los caucus son un sistema muy libre de opinar sobre los candidatos. No existen listas cerradas de los partidos que temen perder su poder y obligan a los elegidos a votar lo que se les manda. Cada elegido es libre y responsable. La sociedad es muy libre, tanto en el sentido de hacer lo que quieras, como en el de que “el que la hace la paga”, como el estafador Madoff que pasará todo lo que le queda de vida en la cárcel. Si a éstos se le añade que existen multitud de asociaciones y movimientos de la sociedad civil que controlan a los políticos y aportan iniciativas e ideas, vemos un cuerpo vivo. Interpretar el Tee Party como un partido político le suena cómico a un americano.
   Eso es la democracia americana, tan distinta de la europea, siempre llena de ideologías cerradas, de partidos ideologizados, de manipulación constante de los media. Buena cosa sería para los europeos aprender de la sabiduría y vitalidad de la democracia americana, que realmente cree en la libertad y la ejercita desde el primero hasta el último, y cuando aparecen tiranos o tiranuelos los rechaza como el cuerpo vivo rechaza los virus malignos.

Forum Libertas / Almudí

domingo, 19 de diciembre de 2010

EL FRUTO DEL ÁRBOL DE LA VIDA

Os invito a leer este precioso artículo sobre el árbol de Navidad más antiguo -contado por el Papa- y el vídeo que permite contemplarlo
LA VERDAD DEL NIÑO
Antonio Orozco
Arvo.net, 17.12.2010
En su libro La bendición de la Navidad[1], Benedicto XVI cuenta la historia del árbol de navidad más antiguo que se haya conservado en todo el mundo. Este árbol viene a ser algo así como la imagen del altar mayor de la iglesia del Christkindl (del Niño Jesús), situada en las afueras de la ciudad de Steyr, en el norte de Austria. «La historia del árbol se remonta hasta el año 1694. En ese entonces, Steyr había recibido un nuevo campanero y director de coro que sufría de epilepsia, la «enfermedad de las caídas», como lo consigna con candidez la crónica. El hombre había aprendido en Melk, de donde era oriundo, la veneración del Niño Jesús. Así pues, colocó en la cavidad de un abeto de mediana altura una imagen de la Sagrada Familia y cultivó frente a esa imagen sus prácticas de piedad, que le proporcionaban fortaleza y consuelo. Después, se enteró de la existencia de una imagen del Niño Jesús que había traído la curación a una monja paralítica. Finalmente, recibió una reproducción exacta de esa imagen: un Niño Jesús de cera que sostiene en una mano la cruz y en la otra la corona de espinas. El hombre llevó esa imagen al árbol, rezó frente a ella su devoción y sintió que de ella emanaba una fuerza sanadora. Poco a poco, los hombres de la zona fueron enterándose y comenzaron a peregrinar al Niño Jesús del árbol. Imponiéndose a los titubeos de las autoridades eclesiásticas de Passau lograron que se construyera en torno al árbol una pequeña iglesia. Así, en 1708 se colocó la piedra fundamental de la iglesia del Christkindl, que fue erigida por los arquitectos más célebres de esa época en Austria siguiendo el modelo de Santa Maria Rotonda de Roma. La iglesia se ha convertido de alguna manera en una preciosa envoltura del árbol, del cual surgen el altar y el sagrario: el árbol sigue conteniendo el pequeño Niño Jesús de cera, que, con corona y rodeado de rayos dorados, entraña promesa y esperanza para los hombres.
El árbol de la vida reencontrado
Ese árbol sugiere al Papa el árbol de la vida que aparece en el relato bíblico del paraíso. Se sobreentiende la historia de la caída de los orígenes. La absurda declaración de independencia de los primeros padres respecto al Creador. Rompieron libremente su vínculo con Dios y así el árbol de la vida, la inmortalidad, recibida en aquel estadio como don «preternatural», quedó fuera de su alcance. Ahora, dice el Papa, «ese árbol es María con el fruto bendito de su vientre, Jesús. Pero Jesús está allí como niño, inerme, en ademán de invitación, como 'Emanuel', un Dios al alcance de la mano, un Dios para tratar de 'tú'. Él nos invita a su casa, a nosotros, que en un sentido muy profundo sufrimos todos de la 'enfermedad de las caídas'. Una y otra vez somos incapaces de andar y de estar interiormente erguidos. Una y otra vez caemos, no tenemos el dominio de nosotros mismos, estamos alienados y carecemos de libertad. »
La iglesia rotonda subraya esa misma afirmación. El octógono circular es la forma clásica de la iglesia bautismal, que retoma a su vez antiquísimas tradiciones religiosas: la cueva y la construcción redonda que sugieren el seno materno, el misterio del nacimiento. Así, la construcción remite de nuevo a María, a la Iglesia, a nuestro bautismo y nuevo nacimiento. Interpreta para nosotros lo que significa que Dios se haya hecho niño. Interpreta lo que significa la frase de Jesús a Nicodemo: «Si no naces del agua y del Espíritu no puedes entrar en el reino de Dios». Y en este contexto tiene también su lugar la otra frase de Jesús: «Si no os hacéis como niños no entraréis en el reino de los cielos».
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sábado, 18 de diciembre de 2010

La nación y el desarrollo de los pueblos

   El Cristianismo permite a cada una de las culturas reconsiderarse a sí misma y salir de sus propios límites y reduccionismos en cuanto que propone un mensaje de vocación integral de la persona humana

    El compromiso del católico en política se realiza en su tierra y en su nación, y con todo no Almudi.org - "La nación y el desarrollo de los pueblos"puede ser indiferente al más amplio horizonte universal de la comunidad humana. De hecho, sabe que todos los hombres pertenecen a una única familia. Se lo dice su religión y también su razón. El Cristianismo fue fundamental para el nacimiento de la idea de una única hermandad entre todos los hombres; antes no existía una verdadera y propia idea de universalidad de la comunidad humana. Una comunidad universal puede ser tal sólo como unión de los espíritus.

      Antes del cristianismo había existido sólo la propuesta del Estoicismo de hablar de cosmopolitismo, pero se trataba de una perspectiva aún cósmica. Existía un mundo universal pero no una comunidad universal. El mundo es un orden de cosas mientras que una sociedad es un orden de personas, de carácter espiritual. La idea de una sociedad humana universal tiene orígenes religiosos, comienza con la fe cristiana. Pero también la razón confirma esta idea, en cuanto que ve entre los hombres una igual dignidad y un único destino, a causa de su interdependencia, que se extiende hacia los extremos confines de la tierra. Por tanto, el católico en política verá su propio compromiso en un contexto más amplio, referido también al desarrollo de todos los pueblos, no solo a causa de la globalización en curso, sino por un motivo más profundo, el de la “globalidad”, la unidad del género humano.

      Nace así la preocupación por el desarrollo, un concepto central en la doctrina social de la Iglesia después que la Populorum progressio (1987) de Pablo VI lo planteara como problema global. Pero el concepto de desarrollo debe ser precisado. Éste tiene una dimensión intensiva y una extensiva. Por la dimensión intensiva, éste se refiere no solo a un aspecto de la vida humana, sino a todos, dispuestos en orden jerárquico según su importancia. Por la dimensión extensiva, se refiere a todos los hombres, sin exclusión de ningún tipo. Veamos mejor ambos aspectos. 

Giampaolo Crepaldi

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Monseñor Giampaolo Crepaldi es arzobispo de Trieste y Presidente del Observatorio Internacional Cardenal Van Thuân sobre la doctrina social de la Iglesia.
ZENIT /ALMUDÍ

viernes, 17 de diciembre de 2010

Al “poner” el belén

   “Queridos jóvenes amigos: cuando pongáis el Niño Jesús en la gruta o en la cabaña, ofreced una oración por el Papa y por sus intenciones. ¡Gracias!”

   Esta es la petición que Benedicto XVI ha dirigido a unos 2000 niños reunidos  este pasado domingo en la plaza de San Pedro. Una antigua tradición romana reúne muchas familias el tercer domingo de Adviento en esta famosa plaza. Los niños muestran al Papa las imágenes del Niños Jesús que ocuparan su lugar en las cunas de los belenes. El Papa bendice a los niños, a las familias, y a las imágenes del “Niño Jesús”.

   En su libro “”Luz del Mundo”,  Benedicto XVI respondiendo a la cuestión de cómo ha de ser la respuesta  de la Iglesia, a los “signos de los tiempos”, dice:

   “Creo que nuestra gran tarea ahora, después de que se han aclarado algunas cuestiones fundamentales, consiste ante todo en sacar nuevamente a la luz la prioridad de Dios. Hoy lo importante es que se vea de nuevo que Dios existe, que Dios nos incumbe y que Él nos responde. Y que, a la inversa, si Dios desaparece, por más ilustradas que sean todas las demás cosas, el hombre pierde su dignidad y su auténtica humanidad, con lo cual se derrumba lo esencial. Por eso, creo yo, hoy debemos colocar, como nuevo acento, la prioridad de la pregunta sobre Dios”.
 
   Tengo la impresión, y no es de ahora y tampoco única, que la Iglesia está siempre respondiendo a los “signos de los tiempos”; unas veces la entenderán mejor, otras entenderán peor sus palabras. No faltan análisis que intentan descubrir la respuesta sociológica adecuada  para que la “nueva evangelización” germine y dé fruto; para encontrar el lenguaje más apto para hacer llegar la luz de Cristo a la mente del hombre occidental moderno.
 
   El reto estará siempre de frente a la Iglesia. Las palabras irán cambiando, el contenido de la Fe permanecerá siempre el mismo, porque, la Encarnación de Dios, la realidad viva de Jesucristo Hijo de Dios hecho hombre, será siempre tan lejana al “signo, al lenguaje” de los tiempos, ahora, como lo fue hace dos mil años, como lo será dentro de otros dos mil años.

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ELCONFIDENCIALDIGITAL

jueves, 16 de diciembre de 2010

Alejandro Llano: sin generosidad, sin solidaridad, el mundo se para

Alejandro_llano   Buena entra de Scriptor, muy apropiada para reflexionar en la cercanía de la Navidad
Alejandro Llano lo titula de otra manera, La lógica del don (La Gaceta de los Negocios,18/07/09), y lo subtitula "Si prescindiéramos de la generosidad, el mundo se pararía." 

    En estos tiempos de crisis, tiene mucho sentido tomar en serio lo que dice: "A la lógica del mercado y a la lógica del Estado hay que añadir otro modo decisivo de razonar y conducirse: la lógica del don".

Lo que sigue es la transcripción del reciente texto de Alejandro Llano,  colaborador habitual en Scriptor.org:
    El trasfondo de la crisis no es económico, sino cultural y ético. La imagen menguada del ser humano lleva consigo una comprensión equivocada de su conducta. La parte se toma por el todo. Si se adopta una visión materialista del hombre, a cuyo comportamiento se accede sólo con parámetros cuantitativos, el modelo de sus relaciones con los demás es el intercambio. La moral, en el mejor de los casos, se reduce entonces a la justicia conmutativa. Pero más radical que intercambiar es compartir. La justicia distributiva tiene primacía sobre la meramente conmutativa.

    Los bienes cuantificables son excluyentes, no pueden ser compartidos: tú no puedes estar donde yo estoy. En cambio, los bienes cualitativos son inclusivos: yo sólo puedo estar donde tú estás. La consideración de que la economía se despliega sólo sobre la base de factores cuantitativos es una abstracción engañosa. En las relaciones económicas, hay otros elementos previos y más fundamentales, sin los cuales es imposible cualquier acuerdo. No hay posibilidad de contratos si no hay confianza entre las partes. Y la confianza no se puede estipular, la confianza se inspira: se ofrece y se acepta.

    La reciente encíclica de Benedicto XVI, Caritas in veritate, amplía con realismo el esquemático panorama en el que se han movido durante décadas la economía y la política. Se tiende a contar, casi exclusivamente, con el Estado y el mercado; sin advertir que en la base se encuentra la sociedad civil o, más radicalmente, el mundo de la vida, es decir, el ámbito de las relaciones interpersonales de las que procede toda fuerza y todo significado.
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miércoles, 15 de diciembre de 2010

Enseñar a tomar decisiones y establecer límites de actuación

   La responsabilidad es uno de los valores o virtudes humanas más importantes en la educación de la personalidad. Uno de los objetivos principales que debemos plantearnos los padres es que nuestros hijos vayan integrándose en los diversos ámbitos de la vida conociendo sus deberes hacia los demás, hacia Dios y hacia sí mismo, dando paso a una madurez y responsabilidad progresivas. Tenerlo en cuenta desde el principio puede evitar en el futuro situaciones de dependencia, inmadurez social e inseguridad. Además, una familia se organiza y educa si todos respondemos a las necesidades comunes, cada cual de acuerdo con su edad y posibilidades. 

Aprender a tomar decisiones
   Ser responsable no sólo es cumplir debidamente lo que se manda. Eso sería mera obediencia (que no es poco), pero ser responsable es algo más, es saber elegir y decidir por uno mismo, con eficacia, en aquello que es propio del nivel de madurez o experiencia que se tiene.

   Aprender a tomar decisiones le ayudará a resolver sus necesidades y las de los demás. Hay que dar oportunidades, desde muy temprano, para que el niño elija juegos, ropa, qué libro quiere que se le lea, qué desea merendar, etc. Una vez hecha la elección, la debe llevar hasta el final y no se le deben permitir conductas caprichosas. Tiene que experimentar las consecuencias de una elección 
equivocada. Por ejemplo: aburrimiento, cansancio, malestar, etc. Esta lección le servirá para ser más reflexivo y valorar aspectos positivos y negativos de lo que vaya a elegir. 

   Ser responsable no sólo es cumplir debidamente lo que se manda. Eso sería mera obediencia, pero ser responsable es algo más, es saber elegir y decidir por uno mismo, con eficacia, en aquello que es propio del nivel de madurez o experiencia que se tiene. 

   La indecisión es una forma de irresponsabilidad. Es dejar la carga para que otros resuelvan lo que uno no se atreve o no quiere hacer. En los niños pequeños es normal y frecuente que no decidan nada, aunque deberían presentárseles ocasiones para hacerlo. Al principio habrá que enseñarles dándoles dos posibilidades: ¿Qué quieres para merendar: chorizo o mortadela? ¿Qué jersey quieres ponerte, el rojo o el azul? ¿Qué te parece que le compremos a tu hermano: un juguete o un puzzle?

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REVALORIA

martes, 14 de diciembre de 2010

¿Valores cristianos o tolerancia light?

Este artículo pone el dedo en la llaga: el problema de Europa es que tiene muy poco cristianismo.
El discurso de Angela Merkel da pie a Samuel Gregg para retomar la discusión generada durante el debate del proyecto de Constitución Europea. Frente a quienes se inclinaban por señalar la Ilustración como la principal raíz de la herencia europea, Gregg recuerda que no se puede tirar por la borda todo lo que vino antes.

Hace unos días, la canciller alemana aprovechó el congreso federal de su partido (CDU) para enriquecer con un nuevo enfoque el debate sobre la integración de los musulmanes en Alemania. «No es cierto que tengamos demasiado Islam; lo que tenemos es muy poco cristianismo. Apenas hablamos ya sobre la visión cristiana del hombre», dijo.
      Para Samuel Gregg, el discurso de Merkel admite un primer nivel de lectura. La canciller, dice, se limita a constatar lo obvio. En efecto, se pregunta Gregg, «¿qué sentido tiene exigir a los inmigrantes musulmanes (…) que respeten los valores básicos de la identidad europea si ni siquiera los europeos tienen claros cuáles son esos valores ni de dónde proceden?».
      El discurso de Merkel le da pie para retomar la discusión generada durante el debate del proyecto de Constitución Europea. Frente a quienes se inclinaban por señalar la Ilustración como la principal raíz de la herencia europea, Gregg recuerda que no se puede tirar por la borda todo lo que vino antes.
      «Es sencillamente un hecho histórico que la idea de Europa y los valores europeos como la libertad, la igualdad ante la ley o la solidaridad no nacieron ex nihilo a finales del siglo XVII con los pensadores ilustrados. Esencial para la formación de la identidad europea y sus valores fue la síntesis que realizó el cristianismo entre Atenas, Roma y Jerusalén».
      Este dato básico suele ser silenciado por lo que Gregg llama “el fundamentalismo laicista”; una nueva moda de la izquierda europea que pretende denigrar la contribución del cristianismo a la civilización europea a base de distorsionar la historia y de crear leyendas negras como la de la “oscurantista Edad Media”.
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VivaChile.org/ ALMUDÍ

lunes, 13 de diciembre de 2010

YO SOY EL NIRVANA

Este pequeño artículo o ensayo trata de cómo el autor llegó a ser consciente de lo que esta sociedad empuja a hacer a los jóvenes menos preparados.
El autocar que nos tiene que llevar a Barcelona a ver al Papa asoma tras la esquina más Almudi.org - "Yo soy el Nirvana"alejada. En la oscuridad y el silencio de la mañana se muestra como una cruel perturbación de la realidad, casi como un elemento onírico. Pues a esta hora bien podría estar aún durmiendo...
      El autocar se detiene y se abren sus puertas. La gente hace ademán de subir, pero del autobús desciende atropelladamente un joven encapuchado que camina a traspiés y describiendo cortas eses.
¿Puedo venir con vosotros? –pregunta el joven misterioso, con dificultades para vocalizar.
      Está colocado.
¿Pero tú quién eres? –le preguntamos, por eso de darle conversación.
      El joven levanta la cabeza como sorprendido y, alzando lentamente las manos, se echa hacia atrás la capucha. En la oscuridad se adivinan sus rasgos dejados, así como una barba de un par de semanas. Sus labios casi negros paralizados en una perpétua sonrisa estúpida.
¿Yo? –nos pregunta, o quizás se lo pregunta a sí mismo–. Yo soy el Nirvana.
      Y dice esto mientras se señala el suéter, donde pone Nirvana claramente, en letras mayúsculas y de color negro.
      Vuelve a preguntar si puede venir con nosotros. Intentamos explicarle que al lugar al que vamos se necesita acreditación y que, como él no la tiene, mejor que no haga un viaje en balde.
      La gente empieza a subir al autocar, ignorando al hombre.
Ya, pero yo... si es que... –murmura el pobre infeliz–. Yo es que ya no creo en nada. Es que a mí me han dejado tirado... Y yo, yo quiero ir con vosotros, porque sé que me lo voy a pasar bien...
      Y a todo esto, mientras tanto, se va liando un porro.
      El joven drogadicto es objetivo de miradas piadosas, y sigue murmurando para sí frases inconexas. Veo encogerse al hombre desde la ventana del autocar. Aún alcanzo a ver cómo se sienta en la acera, completamente solo, y la punta del porro se vuelve punto rojo cuando da una calada...
      ¿De dónde ha salido este individuo sin nombre? ¿Por dónde ha pasado? ¿Qué ha vivido?
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Apolión
(2 Batchillerato. Girona)
TemesD´Avui.org

domingo, 12 de diciembre de 2010

LA FÁBULA DEL REY DESNUDO

   Jose Luis Restán resume, con acierto, el libro Libelo contra la secta, de Hermann Tertsch  

El libro que Hermann Tersch acaba de publicar se define a sí mismo como un "libelo", para que no quepa duda: se trata de un libro de lucha, de ataque, de indignación. Su título completo, Libelo contra la secta, es decir, Rodríguez Zapatero y su pequeña camarilla, apunta al objetivo sin titubear. Según informa el subtítulo, se trata de un repaso a los "años negros del zapaterismo" desde la perspectiva personal del autor. Y lo es. Pero además de ser una crítica del peor presidente de gobierno de la democracia española, es también una crítica de nuestra sociedad, de su indolencia y mediocridad. 

   Estas páginas apasionantes, esclarecedoras, impetuosas y divertidas, son ante todo el testimonio de un hombre libre. Aparece este Libelo, en un momento en que el proyecto de Zapatero parece empezar a declinar hacia un fracaso estrepitoso. Aunque Tertsch no lo tiene nada claro. Pero si felizmente Tertsch no tuviera razón en esta ocasión y Zapatero desapareciera de nuestra historia pronto y por la puerta de atrás, estas páginas seguirían teniendo un ingente valor histórico y humano.

    Cuando Tertsch afirma que en España lo que se necesita es "romper el miedo a decir la verdad", y que eso implica ahora mismo perder el miedo a ser calumniado y perseguido, lo dice porque lo sabe en carne propia. De hecho comienza narrando su salida en 2007 del diario El País, donde lo fue casi todo durante 22 años: desde corresponsal en Bonn y para toda Europa central en la época de la caída del comunismo, hasta llegar a ser subdirector de Opinión y, por tanto, responsable de las que fueron durante muchos años las páginas diarias más influyentes en la España democrática. La descripción con pelos y señales de su salida de El País constituyen el síntoma de la España que Zapatero empezaba a modelar a su antojo. Luego nos cuenta agradecido su paso a las páginas de ABC y su azarosa llegada a la dirección del informativo de Telemadrid.

    El autor se pone tan en primera persona, que se desgasta a lo largo de estas páginas. De principio a fin estamos ante un hombre que afirma sin miedo lo que ve, asumiendo conscientemente los riesgos que eso le ha supuesto. Hermann Tertsch nunca habla desde prejuicios, y su aparente desmesura nace de una mirada limpia.

    Contienen estas páginas un auténtico arsenal de datos y juicios sobre los años de presidencia de Rodríguez Zapatero, contados con la agudeza y perspicacia de un gran periodista, pero con una proyección histórica y un despliegue de referencias culturales que enganchan con la tradición del mejor periodismo español.

    Para Tertsch el presidente Zapatero no es sólo un mal gobernante, sino un "eterno adolescente" que no ha tenido la preocupación de mejorar las condiciones de vida y ampliar la libertad y las posibilidades de los ciudadanos españoles, sino que está pretendiendo cambiar de hecho nuestro sistema político nacido en la Constitución del 78 y, aún más, tiene la pretensión totalitaria de cambiar la mentalidad y la cultura de los españoles desde el poder político.

PaginasDigital, Análisis digital
Javier Restán

sábado, 11 de diciembre de 2010

Santidad y mundo


   La solucíón de esta crisis mundial de valores pasa por la santidad de los cristianos. Os recomiendo este artículo del profesor Pellitero.

   Para que se reconozca a Cristo como presente y como futuro del mundo, ante todo tiene que haber muchos “cristianos de la calle” que se tomen en serio la santidad, también “en” y “por” las cosas del mundo: en las familias y a través del trabajo, de las tareas culturales, sociales y políticas, en el ocio y el deporte, en todas las etapas y condiciones de la existencia humana.

   ¿No es verdad que el mensaje cristiano proviene del futuro —no pertenece al pasado— y por eso interesa mucho en el presente? ¿Acaso el mundo no se encuentra sólo en la época Almudi.org - "Santidad y mundo"“después de Cristo” sino, y sobre todo, en el “tiempo antes de Cristo”? Esto es lo que le plantean a Benedicto XVI en un pasaje central del libro-entrevista Luz del mundo (pp. 76-77). 

Sí, dice el Papa. Y por eso los cristianos —como ya hizo Juan Pablo II— debemos ser capaces de exponer nuevamente «el mensaje de la fe desde la perspectiva de Cristo que viene». Debemos hacerlo de una manera en cierto sentido original, puesto que «a menudo, esa condición de Cristo que viene se ha proclamado en fórmulas que, si bien son verdaderas, al mismo tiempo han envejecido». Han perdido su significado o éste ha sido falseado. Por eso, y se refiere a una expresión de Jürgen Habermas, es importante que haya teólogos que puedan traducir el tesoro de la fe de tal modo que «sea una palabra para este mundo». Le da la razón en que «el proceso interior de traducción de las grandes palabras a la imagen verbal y conceptual de nuestro tiempo está avanzando, pero aún no se ha logrado realmente»

¿Cómo lograr traducir las verdades de la fe a la cultura de nuestro tiempo? Entiende Benedicto XVI que «esto sólo puede conseguirse si los hombres viven el cristianismo desde Aquel que vendrá». Es decir, si la “traducción existencial” (en la vida) antecede a la “traducción intelectual”

He aquí lo decisivo que señala el Papa, recogiendo una idea que desarrolla la Exhortación Verbum Domini (los santos son los más perfectos intérpretes de la Escritura, cf. n. 48). Aquí lo dice en la perspectiva de Cristo: «Son los santos los que viven el ser cristiano en el presente y en el futuro, y a partir de su existencia, el Cristo que viene puede también traducirse, de modo que se haga presente en el horizonte de la comprensión del mundo secular». «Ésta es —subraya con fuerza— la gran tarea frente a la cual nos encontramos»

Y es verdad. Para que se reconozca a Cristo como presente y como futuro del mundo, ante todo tiene que haber muchos “cristianos de la calle” (fieles laicos) —y no sólo clérigos o personas consagradas en el sentido canónico— que se tomen en serio la santidad, también “en” y “por” las cosas del mundo: en las familias y a través del trabajo, de las tareas culturales, sociales y políticas, en el ocio y el deporte, en todas las etapas y condiciones de la existencia humana. ¿Cómo, si no, podrá mostrarse que sólo en Cristo se encuentra la respuesta a tantas cuestiones vitales como la primacía del amor, la bondad originaria del mundo, la validez de la razón, el atractivo de la belleza que conduce a la verdad, la estrecha conexión entre culto a Dios y compromiso social, la esperanza en un progreso auténtico…?

Aquí habría que preguntarse por el “cómo” de la santidad en medio del mundo. Ya se ve que en esto se juegan cuestiones no sólo de método teológico, sino de evangelización e incluso de supervivencia para la humanidad. Para ello es preciso dejarse iluminar por Dios, “Luz del mundo” y, a la vez, Palabra y Vida para el mundo. 

Ramiro Pellitero, Instituto Superior de Ciencias Religiosas, Universidad de Navarra
ReligionConfidencial.com

viernes, 10 de diciembre de 2010

Religión y Psiquiatria, ¿un cambio de perspectiva?

   Hace apenas un mes ha tenido lugar en Ávila, el primer Simposio Internacional sobre Psiquiatría y Experiencia religiosa, impulsado, entre otras instituciones,  por la Fundación Juan José López-Ibor. El Confidencial Digital ya recogió en su día la noticia. Pienso que vale la pena volver sobre ella.

  Juan José López-Ibor, hijo,  responde a una cuestión que le plantea un periodista
“Hay quien dice que mejor que ir a un psiquiatra es ir a un confesor”
-“Yo le diría que vaya a ver al confesor y que, una vez libre de sus pecados, luego vaya a ver a un psiquiatra para que le libre de sus enfermedades. Los psiquiatras no liberamos de sus pecados a nadie, igual que un confesor no cura a nadie de sus enfermedades”.

   Desde hace algún tiempo,  algunas corrientes de opinión se inclinan por analizar la vivencia y experiencia  religiosa, la pregunta sobre el sentido de la vida y de la totalidad de la existencia humana, con una perspectiva exclusivamente  psicológica y biológica.

   Frente a esta tendencia, que pretende dar una explicación del ser humano sencillamente materialista; se está desarrollando, y cada vez con más consistencia en el ámbito médico, la perspectiva psicológica clínica postmaterialista. En esta perspectiva, la conciencia humana, los sentimientos, los pensamientos, la relación con Dios –la religión-, el amor, etc. juegan un importante papel rehabilitador de la persona, y se incorporan al proceso terapéutico.

   O sea, el ser humano no cabe en una explicación exclusivamente  psicológica, biológica; y por consiguiente, para curarse de enfermedades psíquicas, considerar sus vivencias religiosas puede ser un factor importante para recuperar su salud.

   Religión y psiquiatría. Los campos no se mezclan, aunque sea el mismo “yo”, quien viva la religión y la enfermedad psíquica, en el núcleo vital más íntimo.

   Juan José López-Ibor lo subraya con claridad: “El psiquiatra no debe convertir al pagano; lo que debe hacer es considerar que los aspectos religiosos en los enfermos son importantes y deben estar dentro del científico, por un lado, y del cultural, por el otro”.

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ERNESTO JULIÁ
RELIGIÓN CONFIDENCIAL

jueves, 9 de diciembre de 2010

LIBERTAD Y PROGRESO


¿Qué es progreso? ¿Es progreso si puedo destruir? ¿Es progreso si puedo hacer, seleccionar y eliminar seres humanos por mí mismo? ¿Cómo puede lograrse un dominio ético y humano del progreso? 

El reciente libro-entrevista de Peter Seewald a Benedicto XVI da para muchos temas interesantes. Voy Almudi.org - a tratar de fijar mi atención solamente en las ideas que dan título a estas líneas. Es posible que haya temas más interesantes en esta obra, pero no hay duda de que libertad y progreso son cuestiones actuales y atrayentes, además de prácticas, porque la libertad es comúnmente apreciada y el progreso universalmente deseado. 

          La Iglesia ama los avances de la humanidad en cualquier campo. En la mente de todos está la encíclica "Populorum progressio" o el comienzo de la Constitución "Gaudium et Spes" donde se dice que los gozos, las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres lo son de los discípulos de Cristo; y, más específicamente, algo después se lee que, bajo las reivindicaciones políticas, sociales, económicas o culturales, se oculta una aspiración más profunda y universal: las personas y los grupos sociales están sedientos de una vida plena, libre, digna del hombre, a cuyo servicio deben ponerse las inmensas posibilidades que ofrece el mundo actual.

          Se ha hablado mucho de la sociedad del conocimiento, lo que tiene mucha relación con lo que va escrito. El conocimiento —afirma el Papa en la citada entrevista— es poder, que puede utilizarse en la dirección anteriormente apuntada o emplearse en destruir el mundo que creemos haber descubierto por completo. Benedicto XVI se interroga: ¿Qué es progreso? ¿Es progreso si puedo destruir? ¿Es progreso si puedo hacer, seleccionar y eliminar seres humanos por mí mismo? ¿Cómo puede lograrse un dominio ético y humano del progreso?

          Y ahí aparece la libertad, un concepto muy frecuentemente entendido como la capacidad para poder hacerlo todo. Ahí se une con la reivindicación del propio conocimiento, de que la ciencia es indivisible y, por tanto, todo lo que se puede hacer, hay que poder hacerlo. Se piensa que otra cosa no sería libertad. El Papa afirma que tales ideas de progreso y libertad son erróneas. Basta considerar a qué ha conducido, en muchas ocasiones, el progreso no pensado en clave moral. Basta recordar las guerras y el armamento, el uso de los conocimientos genéticos —fantásticos en sí mismos— pero que están conduciendo a una manipulación de la vida y el hombre en proporciones no calculadas, el mal trato a las personas y al planeta, los egoísmos personales o societarios.

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PABLO CABELLOS 
LEVANTE-Emv / ALMUDÍ

martes, 7 de diciembre de 2010

“Lo que define al Papa es su sencillez, inteligencia y buen humor”

Filólogo y doctor en Filosofía por la Universidad de Navarra, Pablo Blanco Sarto (Zaragoza, 1964) ha publicado la primera gran biografía en castellano de Benedicto XVI (El Papa alemán, Planeta, 550 páginas, 21 euros). Es un “retrato interior” de Ratzinger, que completa la imagen que conocemos en libros como el más reciente, Luz del Mundo.

-¿Qué rasgos definen esa imagen interior?
-En primer lugar, la sencillez de su trato campechano. Cuando llegaba a la oficina de la Congregación para la Doctrina de la Fe, lo primero que hacía era ir saludando a cada uno de los empleados, preguntándoles algo.

-¿En segundo lugar?
-Su altura intelectual, su capacidad de escuchar, de sacar todo lo positivo que se pueda de una postura no muy favorable a lo cristiano. Es emblemático el diálogo con Habermas en 2004, cuando convinieron en que razón y religión debían apoyarse y purificarse mutuamente. El tercer rasgo es su sentido del humor; la tranquilidad interior, la esperanza y alegría que le da saber que la Iglesia es de Jesucristo y no nuestra.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Cuando nos amordazan, la belleza del cristianismo se hace más elocuente

   Chesterton lo hubiese tenido claro. Habría propuesto que, para evitar los robos, entregáramos el dinero a los ladrones, de buen rollo, así se solucionarían gran parte de los delitos contra la propiedad. La delegada del Gobierno en Madrid, Amparo Valcarce, ha convertido la que hubiera sido una ironía del autor de El napoleón de Notting Hill en una filosofía de la seguridad. Como había un puñado de estudiantes que no quería que el cardenal Rouco fuera a la Universidad Autónoma de Madrid a pronunciar una conferencia, ha recomendado que se suprimiera esa conferencia. Y Rouco no ha podido hablar.

    En realidad la solución es la que está en el origen de una vieja perversión de la democracia: se suprime la libertad y, de este modo, se garantiza la seguridad. El Estado abdica de una de sus funciones primordiales y les da la razón a los enemigos de la libertad. El agravante es que todo esto se produce en un espacio como la Universidad, que por vocación es el espacio para la razón, para el diálogo, para la búsqueda de la verdad. De un tiempo a esta parte las universidades madrileñas se han convertido en un lugar dominado por la intolerancia. Reducidos grupos de estudiantes radicales, apoyados por algunos profesores anclados en la intransigencia sesentayochista, boicotean cualquier manifestación pública que no esté dentro de ciertos esquemas progresistas. La ideología se convierte así en violencia.

    La Universidad necesita abrir espacios de libertad. Pero no será con una dinámica ideológica, aunque sea de "una ideología buena", como se consiga ese propósito. El cardenal Rouco iba a hablar a la Autónoma de cristianismo. Y el cristianismo, cuando ha sido fiel a sus orígenes, ha sido capaz de romper esa dialéctica que ya estaba presente en el Imperio Romano. Ha generado lugares de libertad de la que han gozado todos, también sus enemigos. Y lo ha hecho proponiendo esa frescura, esa fiebre de vida que hace 2.000 años sacudió a un puñado de pescadores de Galilea. Esta pretensión de hacer callar a los cristianos es vieja, es la pretensión del poder. Ya la tenían el Sanedrín y los emperadores, la heredaron los totalitarismos del siglo XX. Y cuanto más intensa ha sido la pretensión de silenciarlos más se ha difundido la vida bella de los que siguen a Cristo. Esa pretensión les ha hecho más conscientes de su valor.

    Así sigue siendo. Ahora que han pretendido amordazar a un sucesor de los apóstoles, los varios centenares de alumnos y profesores que querían escucharlo han encontrado una razón más profunda, más llena de afecto, para proponer a todos, también a los que se manifestaban en contra del cardenal, lo que para ellos es irrenunciable. Ahora el cielo está más limpio, ahora se hace más evidente que la Universidad, para ser libre, necesita que el cristianismo esté presente no como un conjunto de ideas o de valores sino como un acontecimiento que sorprende porque hace la vida más grande. Las autoridades no han cumplido su tarea, pero eso no va a impedir que haya hombres libres que reconozcan libremente la conveniencia humana de la fe. Esa es la tarea de los cristianos. 

PaginasDigital

domingo, 5 de diciembre de 2010

Es el momento de la Universidad

    Es la hora de la acción: hay que conseguir que la universidad recupere su sentido. No estaría mal que se pusieran los medios para que el cardenal Rouco pudiera finalmente pronunciar su conferencia.  Os invito a leer este artículo.
 
No es más el discípulo que el maestro. Quienes consiguieron que Benedicto XVI no pronunciara su conferencia en la Universidad de La Sapienza han aprendido la lección; el mal también es difusivo de sui por el empeño de los suyos. Los hijos de las tinieblas han tomado la Universidad. Ahora ha sido la Autónoma, acunada en los brazos del hoy Ministro de Educación, Ángel Gabilondo, que calla torticeramente, la que no ha garantizado una anunciada conferencia del arzobispo de Madrid sobre el cristianismo en nuestro tiempo.

    La Universidad ha caído en el desprestigio de sí misma, en el desprecio de lo que la constituye como tal. Una sociedad que pervierte a su Universidad, y una Universidad que pervierte a la sociedad, que son sus alumnos, está condenada a la extinción. Lo que ha ocurrido es un síntoma más de la necesaria reconversión industrial de las Universidades españolas, es decir, de un proceso de desaparición de algunas Universidades en orden a reducir ese déficit público, que es moral, y que está hundiendo el sistema universitario. Recomiendo a los lectores muy vivamente el segundo volumen de las memorias del maestro Alejandro Llano, “Segunda Navegación” (Editorial Encuentro), dado  qué no ayudará a saber a qué atenernos con la Universidad española y en la Universidad Española.
    Nada de lamentos. Es la hora de la acción. Es el momento de que el grupo de profesores católicos que se reúnen todos los finales de curso con el cardenal Rouco elaboren un manifiesto en contra del laicismo agresivo que impide que lo que hace que la Universidad sea Universidad desaparezca, la búsqueda conjunta de la verdad, la capacidad de escucha y de diálogo. Es el momento de organizar en la Universidad Complutense, o en cualesquiera de las Universidades madrileñas, una gran conferencia del cardenal Rouco en la que pueda pronunciar el texto que tenía preparado y que, hasta ahora, es inédito. Es el momento de que la Delegación de Gobierno se deje de subterfugios y de falsos trueques y se preocupe por la seguridad de las capillas en los centros universitarios y por los actos que organiza la Pastoral Universitaria y cualesquiera grupos que se confiesan cristianos.

    Es el momento de que los Rectores de las Universidades de Madrid, responsables del buen nombre de la Universidad, hagan pública una declaración en la que confiesen que sus centros académicos están abiertos y son lugares privilegiados para la palabra esencial sobre el hombre, que tiene allí su hogar. Es el momento de enarbolar el orgullo de una Universidad, ejemplar en muchos ámbitos, pero que no puede más tiempo padecer el secuestro de un radicalismo laicista que impida el ejercicio de los derechos fundamentales. Es el momento de la Universidad.

José Francisco Serrano Oceja

sábado, 4 de diciembre de 2010

"Nadie puede obligarme a actuar contra mi conciencia"


   En la actualidad, hay cuatro cuestiones principales donde los españoles están invocando la objeción de conciencia: la asignatura de Educación para la Ciudadanía; la venta de la píldora del día después; las uniones de parejas del mismo sexo; y el aborto. El Consejo de Europa acaba de ratificar el derecho a la objeción de conciencia de los sanitarios ante el aborto. El Tribunal Superior de Castilla La Mancha también ha reconocido la objeción. Y en Andalucía se amontonan —sin resolver— las Almudi.org - Objeción de concienciapeticiones de objeción ante el aborto. Sobre estas cuestiones hablamos con José Antonio Díez, Coordinador General de Asociación Nacional de Defensa de la Objeción de Conciencia (ANDOC).
   Con la aprobación de la ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo de marzo pasado, la batalla por la objeción de conciencia tomó un cariz distinto, ya que, aunque esta ley admite, en términos muy genéricos, este derecho de los profesionales "directamente implicados en esa práctica", les obliga "a manifestar su objeción de anticipadamente y por escrito". E indica que "el ejercicio de la objeción de conciencia no debe impedir que el acceso y la calidad asistencial" del derecho a solicitar el aborto, haciendo primar este sobre la libertad de los profesionales sanitarios.

   Según José Antonio Díez, coordinador general de ANDOC (Asociación Nacional para la Defensa de la Objeción de Conciencia) «entre el 90 y el 98% de los profesionales que trabajan en la Sanidad Pública son contrarios al aborto. En muchos casos, hacen pública su objeción de conciencia; en otros, simplemente, se niegan en la práctica». Entre los que están a favor de la objeción, algunos se oponen a que se regule por ley y otros no. 
   Para aclarar algunos conceptos hemos recurrido a este abogado, portavoz de unas de las plataformas más importantes en España que están defendiendo este derecho reconocido por nuestra Constitución. 


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Agea.net (Entrevista de Darío Chimeno)
Publicado originariamente en “Mundo Cristiano” Almudí

viernes, 3 de diciembre de 2010

Rigor intelectual


Quienes han objetado que en su Viaje Benedicto XVI “arremetió contra” (verbo recurrente en numerosos titulares que parecían clonados por 'copy paste'), pasaron por alto el tono de voz pacífico, humilde, sabio y cercano al pronunciar homilías y discursos.

   Después de seguir en tiempo real a través de la televisión el último viaje papal a España he Almudi.org - "Rigor intelectual"releído sus homilías y discursos con el placer intelectual que proporciona a cualquier profesor universitario la altura de un personaje mundialmente escuchado y reconocido en los foros del pensamiento contemporáneo. Desde entonces, al repasar los artículos en varios medios he podido contrastar muchas de las afirmaciones críticas contra Benedicto XVI con datos que —sin prejuzgar intenciones— las desmienten.

      En algunos análisis se ha llegado a considerar exiguo el número de peregrinos presenciales en las dos visitas. Sin embargo el interés de su visita pastoral lo confirman las más de 500.000 personas que en total acudieron a Santiago y a Barcelona, con presencia mayoritaria de jóvenes, y los altos índices de audiencia a través de las cadenas de televisión. El 34,8% de los españoles, unos 16,4 millones espectadores mayores de cuatro años, contactaron al menos un minuto con la programación especial que prepararon las cadenas de televisión con motivo de la visita del Papa a Santiago de Compostela y Barcelona (Fuente: Kantar Media).

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RAFAEL HERNÁNDEZ URIGUEN
DIARIO VASCO / ALMUDÍ

jueves, 2 de diciembre de 2010

La fe cristiana no es una "religión del libro"

   La trepidante densidad del pontificado de Benedicto XVI se esconde en formas apacibles distintas a las de Juan Pablo II. Quizá esto explica el menor eco mediático que pueden tener hechos o documentos de máxima importancia. Así me lo parece, en concreto, respecto de la 'Exhortación Apostólica Verbum Domini', de publicación reciente. Recoge muchas de las sugerencias formuladas en octubre de 2008 durante el Sínodo de Obispos celebrado en Roma sobre la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia. El Papa lo firmó en un día simbólico: el 30 de septiembre, memoria litúrgica de san Jerónimo.

   Al comienzo del documento, en el n. 7, Benedicto XVI recuerda el carácter analógico de la “Palabra de Dios”: “Jesucristo, nacido de María Virgen, es realmente el Verbo de Dios que se hizo consustancial a nosotros. Así pues, la expresión ‘Palabra de Dios’ se refiere aquí a la persona de Jesucristo, Hijo eterno del Padre, hecho hombre”. Se trata de una referencia al prólogo del evangelio de san Juan, bien conocido de la gente mayor, pues esa gran síntesis de la fe católica se leyó durante años al final de la misa.

   Pero, por otra parte, la creación –como recordaba el Pontífice en la dedicación de la Basílica de la Sagrada Familia de Gaudí en Barcelona , el liber naturae “forma parte esencialmente de esta sinfonía a varias voces en que se expresa el único Verbo”. Los creyentes pueden rastrear en ese libro las huellas divinas que el Creador plasma en lo creado.

   Pero, además, la fe cristiana confiesa que “Dios ha comunicado su Palabra en la historia de la salvación, ha dejado oír su voz; con la potencia de su Espíritu, ‘habló por los profetas’”. Como es bien sabido, según el arranque de la epístola a los Hebreos, esa intervención de la providencia llega a su plenitud en el misterio de la encarnación, muerte y resurrección del Hijo de Dios. 

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SALVADOR BERNAL
RELIGIÓN CONFIDENCIAL

miércoles, 1 de diciembre de 2010

La alegría del Adviento


Benedicto XVI ha desgranado en sus discursos y homilías las palabras que caracterizan a este tiempo de Adviento: alegría, espera, conversión, presencia... Esta es una selección de sus reflexiones.

 
«(...) nunca habría imaginado nadie que el Mesías pudiera nacer de una joven humilde como María, esposa prometida del justo José. Ni siquiera ella lo habría pensado nunca, sin Almudi.org - Benedicto XVIembargo en su corazón la espera del Salvador era tan grande, su fe y su esperanza eran tan ardientes que Él encontró en ella una madre digna (...). Hay una misteriosa correspondencia entre la espera de Dios y la de María, la criatura "llena de gracia", totalmente transparente al designio de amor del Altísimo. Aprendamos de Ella, Mujer del Adviento, a vivir los gestos cotidianos con un espíritu nuevo, con el sentimiento de una espera profunda, que solo la venida de Dios puede llenar»".

«Los cristianos adoptaron la palabra “adviento” para expresar su relación con Jesucristo: Jesús es el Rey, que ha entrado en esta pobre “provincia” llamada tierra para visitarnos a todos; hace participar en la fiesta de su adviento a cuantos creen en Él, a cuantos creen en su presencia en la asamblea litúrgica». 

«Con la palabra "adventus" se pretendía sustancialmente decir: Dios está aquí, no se ha retirado del mundo, no nos ha dejado solos. Aunque no lo podemos ver y tocar como sucede con las realidades sensibles, Él está aquí y viene a visitarnos de múltiples maneras».

«El significado de la expresión “adviento” comprende por tanto también el de visitatio, que quiere decir simple y propiamente "visita"; en este caso se trata de una visita de Dios: Él entra en mi vida y quiere dirigirse a mí. Todos tenemos experiencia, en la existencia cotidiana, de tener poco tiempo para el Señor y poco tiempo también para nosotros. Se acaba por estar absorbidos por el “hacer”. ¿Acaso no es cierto que a menudo es la actividad quien nos posee, la sociedad con sus múltiples intereses la que monopoliza nuestra atención? ¿Acaso no es cierto que dedicamos mucho tiempo a la diversión y a ocios de diverso tipo?».

«El Adviento, este tiempo litúrgico fuerte que estamos empezando, nos invita a detenernos en silencio para captar una presencia. Es una invitación a comprender que cada acontecimiento de la jornada es un gesto que Dios nos dirige, signo de la atención que tiene por cada uno de nosotros. ¡Cuántas veces Dios nos hace percibir algo de su amor!» 

ALMUDÍ / LEER MÁS